Economía del envejecimiento


ancianos dependientes

democratización de la vejez
descenso de la natalidad
envejecimiento de masas
Estado del Bienestar
longevidad
migraciones
segunda transición
sistema de atención social
sistema de jubilaciones
sistema económico de salud
supervivencia
tasa de envejecimiento
tasa de dependencia

La frase "envejecimiento de la sociedad" no suena bien. Parece transmitir una idea de decadencia de la civilización humana cuando en realidad se trata de un triunfo; es una muestra del éxito de nuestra especie, de nuestro control sobre las enfermedades y sobre la natalidad. Quizá sea mejor llamarlo "democratización de la vejez" o "envejecimiento de masas".  

En términos estadísticos, la tasa de envejecimiento se define simplemente como el porcentaje que representan los mayores de 65 años sobre la población total. Un indicador parecido es el de la tasa de dependencia, que muestra el porcentaje de viejos sobre la población activa. Estas tasas están creciendo en todos los países desarrollados debido a las siguientes razones:

1. Descenso de la natalidad en el pasado reciente: se produce envejecimiento de la sociedad como consecuencia de que nacen menos niños. 
2. Aumento de la natalidad en el pasado lejano: cuando los individuos nacidos en un momento de boom alcanzan la edad senil. Los nacidos durante el baby-boom que se produjo tras la segunda guerra mundial en USA y Europa, se jubilarán entre los años 2010 y 2025 causando graves trastornos. (ver la presentación multimedia Dinámica de la pirámide de población española)
3. Mayor supervivencia: los avances médicos reducen la mortandad de niños, jóvenes y edades medias por lo que hay muchas más personas que llegan a viejo.
4. Mayor longevidad. Los descubrimientos permiten prolongar la vida y curar las "enfermedades de viejo" por lo que éstos viven más tiempo.
5. Migraciones: los que emigran suelen ser jóvenes por lo que provocan envejecimiento de las sociedades que los emiten (países en desarrollo) y suavizan el envejecimiento de los países receptores.

Estas cinco razones están actuando simultáneamente y con gran intensidad en muchos países provocando un fenómeno demográfico que algunos llaman "la segunda transición" y que tendrá efectos revolucionarios sobre la sociedad y la economía.

En la segunda mitad del siglo XX se produjo un cambio notable en la ideología y la opinión de las sociedades y en su práctica económica que fue bautizado como el Estado del Bienestar. Como consecuencia de ese cambio, las administraciones públicas asumieron responsabilidades sobre los gastos que genera el envejecimiento. Se espera del gobierno que garantice para todos los trabajadores o incluso para todas las personas, una vejez digna, con pensiones de jubilación suficientes, con acceso al sistema de salud y hospitales, y con infraestructuras de asistencia psicológica y social para viejos impedidos y dependientes. 

Pero por otra parte, el concepto de Estado del Bienestar está siendo cada vez más cuestionado en nuestros días por lo que se demanda de las administraciones públicas un mayor equilibrio presupuestario, una menor proporción de los gastos públicos sobre el total del Gasto Nacional y mayor control, eficacia, transparencia y racionalidad en el gasto público. 

En otras palabras, pedimos de los gobiernos a la vez que gaste y que no gaste en el cuidado de los viejos.

Hay tres sistemas económico-sociales que se ven directamente afectados por el envejecimiento demográfico: el sistema de jubilaciones, el sistema de salud y el sistema de atención social.

El sistema de jubilaciones deberá ser revisado profundamente en los próximos años. El número de personas en edad de trabajar y pagar impuestos se reduce en comparación con el número de personas que reciben ayuda financiada con los gastos del Estado. Hay algunas soluciones muy claras: que los trabajadores paguen más impuestos o que los jubilados reciban menos ayuda. Pero también podemos buscar formas de gasto público y sistemas de jubilación más eficaces. La mejor solución (deseada, aceptada y posible) es que los trabajadores dentro de veinticinco años sean más productivos y más ricos que ahora, con lo que podrán pagar impuestos mucho más altos y financiar sin problemas a los jubilados. Pero sobre todo, la migración internacional de trabajadores es un fenómeno que parece ser capaz de compensar plenamente cualquier limitación demográfica a la oferta laboral.

El envejecimiento desequilibra el sistema económico de salud por varias razones:

  • Dificultad de cura: las enfermedades de los viejos resultan más caras de curar que las de los jóvenes.

  • Nuevas curas: cataratas, prótesis de cadera, tratamientos oncológicos, con necesidad de hospitalización, implican gastos que antes no existían.

  • Demanda de calidad de vida: ya no se pide sobrevivir, sino sentirse sano y capacitado; y eso cuesta más dinero.

  • Prolongación del tiempo de estancia hospitalaria: los viejos tardan más en curarse.

El Estado puede proveer directamente los servicios de salud a los ancianos usando infraestructuras de su propiedad y empleados públicos. Pero también puede financiar la prestación privada de servicios de salud. En el momento de elegir entre estos dos sistemas habrá que atender a razones de eficacia y de equidad: en ambos casos se trata de utilizar recursos escasos y susceptibles de usos alternativos para obtener la mayor salud posible para el mayor número posible de personas.  

Pero hay también otros dos tipos de instrumentos para la política de salud. En primer lugar las campañas de información para influir sobre las conductas; por ejemplo, las campañas anti-tabaco o anti-alcohol, o los sistemas de control de epidemias. En segundo lugar, la capacidad normativa y coactiva del Estado; por ejemplo la reglamentación de la práctica de la medicina o la obligación de vacunar a los niños. Estos sistemas han demostrado tener un alto índice de eficacia coste-beneficio.

Finalmente debemos considerar el efecto que tendrá el envejecimiento de masas sobre el sistema de atención social. Hasta ahora han sido las familias, especialmente las mujeres maduras, las que han cuidado de los ancianos. Pero con la incorporación de la mujer a la vida económica, la emigración del campo a la ciudad y los cambios en la ideología y las costumbres sociales, se hace cada vez más necesario un sistema de residencias y centros asistenciales que atienda a los viejos sanos pero  dependientes. La diferencia entre atención sanitaria y atención social tiende a diluirse.  La salud de los ancianos es atendida no solo en hospitales y por personal médico o enfermero, sino, en un grado cada vez mayor, en residencias y asilos, por personal de asistencia social. Cuando falta un sistema de asistencia social, la solución alternativa es menos económica ya que los ancianos dependientes pueden buscar la hospitalización por vía de urgencia como forma de cubrir necesidades elementales.

La economía de los viejos sanos

Pero los viejos de hoy día son mucho más jóvenes que los de antes. La alimentación y la calidad de su vida hace que puedan alcanzar edades avanzadas con plena capacidad productiva. Sin embargo, la sociedad sigue asignando un rol meramente pasivo y consumidor a los viejos aunque estén completamente sanos. 

Ciertamente, la lógica del empleo por cuenta ajena y el conservadurismo de los sindicatos de trabajadores hace que la tendencia a adelantar la edad de jubilación parezca  inexorable. Sin embargo podemos prever un cambio notable en la mentalidad de la sociedad hacia una vejez de masas económicamente activa. El jubilado que se mantiene sano durante varios lustros puede plantearse proyectos laborales o empresariales creativos que enriquecerán su propia vida y a toda la sociedad.

Para los trabajadores que han carecido de formación, su experiencia laboral ha sido alienante y degradante, por lo que la jubilación es vista como una liberación, un paso a un paraíso de ocio ininterrumpido. 

Sin embargo, los trabajadores de hoy viven en un mundo de gran progreso tecnológico y económico, han disfrutado de altos niveles de formación, educación, cultura y tienen una visión más positiva del trabajo y la actividad empresarial por lo que es previsible que en los próximos lustros el índice de actividad económica de los viejos se dispare.


Textos introductorios

Conceptos demográficos
Evolución de la población mundial
Población y desarrollo económico
La transición demográfica
Migraciones
Pirámides de población
Economía del envejecimiento

Textos relacionados
Términos estadísticos laborales
Los límites del crecimiento
Demografía y desarrollo

Presentaciones multimedia
Evolución de la población mundial (1035 Kb)
La transición demográfica (42 Kb)
Dinámica de la pirámide de población española (370 Kb)  
Demografía e inmigración
(Video 2 minutos)

Autores
Malthus, Thomas Robert (1766-1834)
Gini, Corrado (1884-1965)
Brundtland, Gro Harlem (1939-)
Madoz, Pascual (1806-1870)

Documentos

CIPD, El Cairo 1994:
Informe y Programa de Acción (427Kb)
Anexos (150Kb)

Textos complementarios
  
Brundtland, Gro Harlem  Los Nuevos Actores
Brundtland, Gro Harlem   El mundo debe responder a la crisis del SIDA
Malthus, Thomas Robert  Sobre las Limitaciones del Desarrollo de la Población
Morgenstern, Oskar Orígenes y errores de las estadísticas económicas
Ortega Osona, Jose Antonio Revisión de conceptos demográficos
Sala i Martín, Xavier  La Tragedia de África: ¿Viagra o Malaria?

Libros

La madurez de masas
Julio Pérez Díaz
Historia demográfica de Guanajuato Periodo precolombino y siglos XVI al XX
Jorge Isauro Rionda Ramírez

Enlaces externos

· Fondo de Población de las Naciones Unidas http://www.unfpa.org/
· Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía http://www.eclac.cl/celade/
· Instituto Nacional de Estadística http://www.ine.es/


Esta página ha sido actualizada por última vez el 23 de mayo de 2007

Para citar este artículo en cualquier documento puede utilizar el siguiente formato:
---------
Martínez Coll, Juan Carlos (2001):  "Demografía" en La Economía de Mercado, virtudes e inconvenientes http://www.eumed.net/cursecon/2/dem.htm  edición del 23 de mayo de 2007


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