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Eduardo Jorge Arnoletto (CV)
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Sintetizando temas ya tratados tenemos que los conflictos por lo general son choques de intereses, controversias entre partes, y se manifiestan en acciones que afectan adversamente a otros. Sus causas en general suelen ser diferencias de percepciones metas o expectativas, comunicaciones defectuosas, necesidades insatisfechas o diferencias en las asignaciones de recursos.
Por su parte, la negociación, como camino para resolver un conflicto (10), es una relación o intercambio entre partes, que busca resolver un problema o aprovechar una oportunidad de entendimiento, mediante un proceso de creación de una nueva comprensión mutua, vale decir, es un proceso de comunicación bilateral, de transacciones y acuerdos hasta llegar a una decisión justa o al menos aceptable para las partes (17).
El planteo inicial, los intereses y las necesidades
La posición es lo que afirmamos como planteo inicial, la formulación de arranque ante el problema. En general es algo que puede cambiar, al descubrir intereses subyacentes que pueden facilitar un acuerdo, ya que las posiciones iniciales suelen ser consignas tajantes y excluyentes, inadecuadas a la larga, y que con frecuencia desvían la atención de lo más importante en la relación entre las partes.
Los intereses son las verdaderas motivaciones que se encuentran detrás de las posiciones y que expresan lo que realmente se trata de conseguir con el conflicto y su negociación.
Las necesidades son requerimientos humanos de diversa índole: algunos son de carácter absoluto (en su satisfacción se juega la vida) y otros son de diversos grados de urgencia e incluso algunos son directamente inventados, como muchas manifestaciones del actual consumismo. Las más significativas son las fisiológicas, de seguridad, de pertenencia y de reconocimiento.

Para que una negociación sea posible deben darse ciertas condiciones:

Los métodos adversariales son aquellos en que es un tercero quien decide la solución del conflicto en forma coactiva, en general con fuerza de ley. Son los juicios y los arbitrajes.
Los métodos no adversariales son aquellos en los que las partes colaboran en la elaboración de la solución. Son las mediaciones y las negociaciones.

Las formas básicas de la negociación son:

Entre los factores para elegir la forma de negociar hay que tener especialmente en cuenta el grado y nivel del conflicto, la importancia de la relación actual y futura con la otra parte, y la percepción que se tenga de la actitud de la otra parte.
El uso del regateo es adecuado, por ejemplo, cuando hay un claro conflicto de intereses reales,  cuando hay un desequilibrio de poder, cuando no se necesita mantener una relación armoniosa a largo plazo con la otra parte, cuando no hay confianza hacia la otra parte, cuando el acuerdo es fácil de ejecutar, cuando la otra parte regatea. Es la forma de negociación más espontánea, pero en muchos casos no es la más aconsejable.
La solución conjunta de problemas es adecuada cuando existen intereses comunes, cuando existe un equilibrio de poder entre las partes, cuando se necesita una relación armoniosa a largo plazo, cuando hay confianza en la otra parte, cuando el acuerdo es difícil de ejecutar, cuando la otra parte colabora. En general, conviene actuar lentamente, creando confianza y tratando primero los temas colaborativos.

En todas las formas de negociación hay una serie de aspectos importantes a considerar:

La llamada “escuela del valor añadido” intenta realizar algo que es clave para lograr verdaderas soluciones a los conflictos: alcanzar acuerdos que aumenten cooperativamente el “valor añadido” para ambas partes. Las principales etapas son:

Los principales “factores de valor” a tratar de acrecentar en las negociaciones suelen ser:

Hay que tener en cuenta que los intereses pueden ser: objetivos, y por lo tanto medibles, o subjetivos (abstractos).

Los estilos de negociación pueden ser:

También pueden ser:

Una estrategia es un conjunto de decisiones básicas de acción con vistas a un determinado objetivo.
Hay estrategias competitivas e integrativas. También hay estrategias intermedias entre ambas formas puras.
Siempre conviene elegir la estrategia que más conviene al caso, no la más conocida ni la más afín al propio temperamento.

Trabajar en equipo (4) para llevar adelante una negociación supone varias ventajas:

El trabajo en equipo también plantea algunas dificultades y desventajas:

Un equipo de negociación generalmente está compuesto por personas que desempeñan varios roles:

Por supuesto tiene la mayor importancia que esos roles sean desempeñados por personas adecuadas, de acuerdo a su temperamento y experiencia. Muchas veces los equipos se forman durante el desarrollo de las simulaciones que se hacen en el período de preparación de la negociación, buscando el adecuado despliegue de los elementos técnicos y humanos disponibles, teniendo siempre en cuenta que la coordinación y control por parte del jefe del equipo es un factor esencial.
La coordinación del jefe del equipo evoca la imagen de un “director de orquesta” que promociona y estimula las actuaciones afinadas de los miembros del equipo durante las etapas del proceso negociador. El control por parte del jefe del equipo se manifiesta en temas tales como: resolver los desacuerdos en privado; prohibir conversaciones no autorizadas; exigir apoyo a la estrategia elegida, una vez que ha sido consensuada; indicar retiro de los integrantes del equipo ante desacuerdos básicos, asegurar que cada uno cumple su papel asignado.
A lo largo de las etapas del proceso negociador, la composición del equipo de negociación puede sufrir modificaciones, por diversos motivos, como el desgaste natural que se produce en gestiones prolongadas; tácticas de cambio de integrantes para renovar y mejorar el clima de la negociación; por usar la táctica de usar primero “equipos de avanzada” para destrabar procesos y luego reemplazarlos; por usar la táctica de enviar negociadores de mayor nivel para dar soluciones políticas a temas conflictivos.

Los factores culturales han tenido siempre mucha importancia en los procesos de negociación, pero en nuestro tiempo, de expansión comunicacional y de relaciones globalizadas se han vuelto algo vital e insoslayable. En la mayoría de las negociaciones, los factores culturales de mayor incidencia suelen ser:

Hay tres elementos básicos que determinan la capacidad de negociación de las partes:

El conocimiento y experiencia previa en negociaciones es lo que permite una rápida percepción de las circunstancias que rodean al caso específico, por una parte; y por otra el manejo de las relaciones públicas y del lobbyng.
Esa formación previa debe expresarse en atributos personales tales como:

También podemos enumerar algunas de las habilidades para usar tácticas de negociación, tales como:

En síntesis, las principales aptitudes personales son:

En todos los casos, la información es el gran recurso que respalda la actuación del equipo negociador. La información en general abarca:

El proceso negociador en general abarca tres etapas principales: la preparación de la negociación, la negociación propiamente dicha, y la revisión de la negociación.
Etapa de la preparación de la negociación:
En esta etapa se trata de definir los asuntos en conflicto y los temas a tratar, las prioridades altas, medias y bajas, el nivel de conflictualidad esperado, el valor de las relaciones presentes y futuras entre las partes y el costo del proceso negociador:

Etapa de la negociación propiamente dicha:

Etapa de la revisión:

En la tipología de los negociadores encontramos los siguientes tipos principales:

Las principales aptitudes deseables en los negociadores son las siguientes. Es muy conveniente que sean:

Por otra parte, los rasgos indeseables en los negociadores son, por ejemplo, que sean:

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