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Eduardo Jorge Arnoletto (CV)
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En nuestro tiempo se reconoce la acrecentada importancia de una buena comprensión del entorno de las situaciones (2), algo que siempre fue importante pero que hoy es absolutamente vital, debido a la profundidad y rapidez de los cambios, la complejidad de los procesos y la mayor incertidumbre de las tendencias en curso y de los probables resultados de las acciones.
Influye también la vastedad de los escenarios: global, regional, nacional y local, y la complejidad de los aspectos a considerar: económicos, sociales, políticos y culturales, por lo que ya no bastan los análisis económicos solos, sino que se requieren análisis interdisciplinarios, que también tengan en cuenta las posibilidades de innovación debidas a la revolución científico-tecnológica que está en marcha en nuestros días.
La elaboración de análisis del contexto de las situaciones conflictivas plantea, pues, todo un desafío curricular y pedagógico, y su producto, que es orientación para las decisiones y acciones, debe estar sometido a permanente revisión y actualización.

La construcción de modelos de análisis del contexto general se concreta en la elaboración de lecturas de la realidad que enmarca a las situaciones en que tenemos que actuar. Esas lecturas son simplificadas y abstractas, desde luego, pero lo suficientemente representativas para que podamos basar en ellas nuestras estrategias de acción.
Generalmente esos modelos de análisis contienen referencias geográficas, consideraciones económicas, factores políticos, consecuencias sociales e impactos culturales de los procesos generales en marcha. Vamos a ilustrar esto con menciones concretas referidas a esos diversos factores. Este listado, que  no es exhaustivo aunque es bastante extenso, puede servir para hacer un repaso, ante un caso específico a analizar, y para elegir qué factores tener en cuenta:

Frente al panorama descrito es fácil comprender que no basta un análisis puramente económico para comprender el entorno, por más que haya quienes reconozcan la importancia y hasta la primacía de la economía y las finanzas. Sostenemos que es necesario un análisis interdisciplinario, para obtener un esquema más representativo de la realidad.

Esta propuesta utiliza como punto de partida la noción de modelo, como representación simplificada y abstracta de una realidad, el cual, si está bien construido, se comporta de modo análogo a aquélla y sirve para realizar análisis de situaciones específicas y tomar decisiones.

En este caso, nuestro modelo ubica en su centro a la organización que nos interesa y a su entorno inmediato, rodeados por tres planos circulares concéntricos: el mundo o plano global es el más externo, la región o plano regional o continental se ubica al medio y la nación o plano nacional se ubica en el nivel más próximo al entorno inmediato. En esos tres planos actúan e interactúan factores de diverso tipo, cuya gravitación e importancia varía de acuerdo a las circunstancias históricas de cada época. Esos factores son geográficos, económicos, políticos, sociales y culturales, y en muchos casos pueden expresarse mediante datos estadísticos cuantificados y ubicados en comparaciones significantes, o mediante descripciones cualitativas más o menos precisas.

El listado de los elementos con los que sugerimos trabajar, para análisis correspondientes a nuestro tiempo y región del mundo es el siguiente:

Factores geográficos:

Factores económicos:

Factores políticos:

Factores sociales:

Factores culturales:

El análisis del contexto general procura armar un modelo simplificado y conceptualizado de su realidad, lo suficientemente representativo como para poder utilizarlo en el planteo de estrategias y decisiones sobre cursos de acción para las situaciones de conflicto que se enfrentan, teniendo en cuenta para ello las fortalezas y debilidades que dicho modelo nos plantea, para aprovechar sus oportunidades y enfrentar sus amenazas en el caso concreto, pero como ese contexto es esencialmente dinámico, su análisis debe ser actualizado y revisado con cierta frecuencia a lo largo del proceso de gestión de la situación conflictiva, cuya evaluación periódica ofrece elementos para mejorar la consideración de factores del análisis del contexto.
El análisis del contexto se refiere a una realidad compleja y esencialmente dinámica, de modo que hay que actualizarlo y revisarlo con cierta frecuencia, aunque es de hacer notar que muchos procesos siguen tendencias de mediana o larga duración, aunque se produzcan cambios coyunturales en la superficie. En este capítulo desarrollamos un intento de consignar esas tendencias, que están referidas, como toda nuestra propuesta metodológica, a los niveles global, regional y nacional.

Tendencias globales:

Tendencias regionales

Tendencias nacionales

En síntesis, el uso estratégico del análisis del contexto general se puede resumir en los siguientes pasos:

En el caso particular de los conflictos que se producen en el seno de organizaciones (2), es muy importante la realización de análisis del contexto interno de la organización, que siempre presenta dos dimensiones: estructural y cultural, relacionadas por una parte con el flujo interno de comunicaciones, decisiones y actividades de agregado de valor, y por otra con la relación de la organización con el contexto externo, el medio ambiente con el que se relaciona en función de su misión.

El análisis organizacional interno permite definir con bastante precisión las fortalezas y debilidades que presenta la organización y armar, en consecuencia, un plan destinado a consolidar las primeras y a superar en la medida de lo posible las segundas, para mejorar las posibilidades de enfrentar con éxito las oportunidades y amenazas que plantea el contexto externo, tal como ya hemos visto.

En el caso de las organizaciones públicas, que en general responden en cuanto a su estructura interna al llamado modelo weberiano, es especialmente útil la comparación de la realidad con los planteos originales de Weber, para detectar desviaciones, y luego con las propuestas teóricas más recientes, para plantear un esquema evolutivo de la futura planificación, con miras a lograr una relación más eficiente entre los requerimientos actuales del contexto social y las prestaciones de la estructura interna.

Por otra parte hay que tener estratégicamente en cuenta la universal “resistencia al cambio” y la gran diferencia que hay, en cuanto a la promoción de cambios, entre los cambios estructurales (que a veces se pueden lograr “hasta por decreto”) y los cambios culturales, que son mucho más resistentes al cambio y lentos en su obtención.

Para gestionar un conflicto es muy importante ubicarlo “en contexto”, porque el contexto se relaciona con las causas de fondo que lo originan, con los factores de poder  que influyen en su emergencia y en el nivel de agresividad que puede alcanzar.
Por ese motivo es tan importante contar con una metodología de análisis del contexto de los conflictos como la que acabamos de proponer, que permita armar un modelo simplificado y abstracto pero representativo de la situación general y particular en la que el conflicto emerge.

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