LA CALIDAD DE LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR PRIVADAS EN ZACATECAS

Beatriz Herrera Guzmán

INTRODUCCIÓN GENERAL

La finalidad del presente trabajo es evaluar la Calidad de las Instituciones de Educación Superior Privadas en Zacatecas, a partir del análisis de dos categorías específicas: su Relevancia y su Eficiencia. El tema de investigación se hizo importante a partir del diseño e implementación de políticas educativas que incidieron en la estructura del Sistema de Educación Superior en México, principalmente desde la década de los ochenta, cuando se pueden percibir dos escenarios importantes.
En el primero, entre otros, se tiene un dinámico crecimiento de la población en edad de cursar estudios superiores, que junto a la reducción de recursos financieros y baja calidad de la enseñanza pública, impidieron al Estado responder a las demandas del creciente sector. En el segundo, y como consecuencia del primero, se presenta un escenario propicio para la proliferación de universidades privadas en todo el territorio nacional, con  una amplia variedad de ofertas educativas y una escasa regulación estatal.
Las Instituciones de Educación Superior Privadas en México (IES privadas), surgen en el año de 1935 con un proyecto educativo orientado a responder a las necesidades de determinados grupos sociales. En este año, nace la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad Iberoamericana, se fundan en el año de 1943.1 En la década de los sesenta existen 19 instituciones privadas en todo el territorio nacional, en su mayoría en el Distrito Federal y el Estado de Nuevo León. En los años setenta, hay un considerable aumento de planteles privados de nivel superior, algunos bajo el amparo de órdenes religiosas, otros pertenecientes a la iniciativa privada (Mendoza, 1997). No obstante que las universidades del sector privado en la República Mexicana comenzaron a promover su oferta educativa a partir del año 1935, su verdadera expansión no se da sino a partir de los años ochenta, por lo que hasta ese entonces, la evidente hegemonía educativa estuvo a cargo de las universidades públicas e institutos tecnológicos públicos, y apenas había una incipiente existencia de planteles privados de nivel superior.
En la década de los años ochenta, las universidades estatales experimentaron una fuerte crisis en ámbitos diversos, debido fundamentalmente a ámbitos económicos y políticos: 1) La globalización del conflicto económico, al inicio de la llamada “década perdida”, y otros aspectos que motivaban la “ideología de la privatización” (Altbach: 2002). 2) La permisividad del proceso de reconocimiento y acreditación de nuevos planteles privados de nivel superior por parte del Estado. 3) El estancamiento de la oferta educativa impulsada por las universidades estatales, y la aparición e incremento de un grupo de carreras promovidas por las IES privadas tendientes a satisfacer las necesidades del sector productivo. 4) La politización de las universidades públicas que contribuyó en buena medida a la disminución de la calidad de su oferta educativa. 5) La dificultad del gobierno para satisfacer las demandas de la educación superior, debido a la constante reducción de fondos públicos y que sólo motivó la transferencia de numerosas actividades al sector privado.  6) El crecimiento de la matrícula interesada en ingresar al sector terciario, situación ante la cual el Estado se vio imposibilitado para responder  a la demanda y que sólo favoreció el incremento de la población estudiantil en las universidades privadas. (Balán y García: 2002, Kent: 2002, González: 2002 y Levy: 1995) y, 7) La feminización de la matrícula, que comenzó a inclinarse a áreas de educación, humanidades, ciencias de la salud y ciencias sociales y administrativas (Acosta: 2005). 
En general, los establecimientos educativos privados en el país surgen y se expanden de acuerdo con un esquema novedoso y una organización académica compleja. Novedoso porque la oferta educativa privada se orienta a ofrecer carreras que las IES públicas, en general, no garantizan. Una organización académica compleja, con base en proyectos educativos privados de nivel superior, algunos con mayor consolidación académica que otros, en donde, por un lado, las carreras se encaminaron a responder primordialmente a los intereses del mercado, -lo cual les permite concentrar una importante matrícula-, y por otro, donde los objetivos de dichas carreras era promover una educación superior distinta de la que se ofrecía en las IES públicas, que les posibilite identificarse como instituciones con calidad educativa; es decir, instituciones en donde se forman profesionistas altamente competitivos en el ámbito laboral. En ese sentido, las IES privadas buscan responder tanto a las minorías selectas, como a los estratos sociales de nivel medio y alto. Por lo tanto, su oferta educativa  se orienta, en sus propias palabras, a formar profesionistas competitivos, capaces de ejercer la investigación, la aplicación de la ciencia y la tecnología, personas íntegras y preparadas para la vida, ciudadanos comprometidos con el desarrollo económico, político, social y cultural de su comunidad.
          Sin embargo, algunos estudiosos del tema consideran que las IES privadas son establecimientos incompletos, pues no ofrecen actividades de docencia e investigación, ni una importante gama de áreas del conocimiento. Pocas son las que ofertan estudios de posgrado, y sólo en ciertas disciplinas, como ingenierías, administración y comerciales. Pese a ello, estas instituciones están cubriendo las necesidades del mercado y de una creciente población estudiantil, sobre todo de una clase media y media alta, que demanda este tipo de carreras. Estos centros educativos también han surgido con el propósito de proveer de cuadros directivos para las empresas privadas, las cuales han perdido la confianza en las instituciones públicas. (Mendoza: 1997)
La educación superior privada se ha “autodefinido” dentro de un marco de enseñanza con mejores niveles de calidad que las IES públicas. No obstante, a partir del periodo expansivo, los cuestionamientos hacia el papel desempeñado por las IES privadas, aumentó. La proliferación de planteles privados y la diversidad de ofertas educativas motivaron las críticas más severas.
Desde que se experimenta el crecimiento de centros educativos privados de nivel superior, los estudiosos distinguen diversos sectores. 1) Un sector de élite, que comprende a las instituciones con la mayor cantidad de matrícula, que tienen un importante estatus académico y apoyo empresarial, ya que forman a los cuadros dirigentes de las empresas y de la administración pública (UIA, ITESM, UAG, ITAM, La Salle, Universidad de las Américas en Puebla (UDLAP), Anáhuac). Algunas, con mayor prestigio que otras, cuentan con programas de enseñanza, con varias disciplinas y profesiones e instalaciones académicas para sustentar su calidad. (Kent y Ramírez: 2002).2 2) Otro sector es el de absorción de demanda, llamado también  de “instituciones no universitarias”, que se identifican por reclutar a estudiantes entre sectores medios de la población imposibilitados de pagar las colegiaturas de las universidades de élite, o bien, entre los rechazados de las universidades públicas, cuyo ingreso ha sido cada vez más competido. Cuentan con un número reducido de programas; en su mayoría, con docentes de medio tiempo, instalaciones improvisadas y limitadas, y no realizan investigación. No obstante, este tipo de planteles no universitarios ha evolucionado con objeto de dar respuesta a las demandas del sector productivo que otras universidades tanto públicas como privadas no garantizan (Mendoza R: 1997).
En este contexto, es oportuno preguntarse si, el dinámico crecimiento de las IES privadas en México, se relaciona con la educación de calidad que están planteando las nuevas políticas educativas tanto en México como en el mundo, en el sentido de  si la oferta educativa de las universidades privadas se ajusta a los requerimientos  de los organismos nacionales e internacionales, o bien, si estos establecimientos educativos privados, han crecido y diversificado su oferta, respetando los criterios de calidad que deben regir y han regido su nacimiento y expansión.
Para tal efecto, el Programa Nacional de Educación (2000-2006) afirma que:
Un sistema de educación superior de buena calidad es aquel que está orientado a satisfacer las necesidades del desarrollo social, científico, tecnológico, económico, cultural y humano del país; es promotor de innovaciones y se encuentra abierto al cambio en entornos institucionales caracterizados por la argumentación racional y rigurosa; la responsabilidad, la tolerancia, la creatividad y la libertad; cuenta con una cobertura suficiente y una oferta educativa amplia y diversificada que atiende la demanda educativa con equidad, con solidez académica, y eficiencia en la organización y utilización de sus recursos.

Abordar la calidad, remite a los esquemas de evaluación que en México se gestaron durante los años setenta. Sin embargo, no fue hasta dos décadas después cuando se promovió plenamente el Sistema Nacional de Planeación Permanente de la Educación Superior (SINAPPES), aunque sin grandes resultados. Desde los años ochenta, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES) desempeñaron papeles centrales, planteando una serie de lineamientos según los cuales se evaluaría la calidad de las IES tanto públicas como privadas. 3
A partir de los años noventa, la Coordinación Nacional para la Planeación de la Educación Superior (CONPES) diseña e instrumenta planes y políticas nacionales en las universidades. Por su parte, la Comisión Nacional de Evaluación de la Educación Superior (CONAEVA) dio continuidad y permanencia al proceso de evaluación, fijando criterios y estándares de calidad para evaluar a las IES.
Por su parte, el Sistema de Educación Superior en México, plantea diversas tareas para  implementar  mejoras al Sistema, entre otras, mayor vinculación de los programas académicos con las necesidades del aparato productivo, impulso a las líneas tecnológicas de la educación superior, regionalización y descentralización de las instituciones, promoción para que los planteles desarrollaran tecnologías sustantivas para las industrias estratégicas de bienes de capital, orientación del posgrado hacia las áreas científicas y tecnológicas, así como la optimización de los recursos. (Villaseñor: 1995).
Con el firme propósito de adaptarse a las necesidades que exigen las políticas mundiales  para la educación superior, las instituciones de educación superior públicas acuden a diversas instancias para emprender una batalla en el logro de la calidad académica. Para ello, la planeación se diseña por el Programa Integral para el Desarrollo de la Educación Superior (PRONAES), cuyo propósito principal es el de vincular el financiamiento con la evaluación y la relación de estos dos aspectos con la autonomía universitaria. Los rubros que busca favorecer este programa fueron la eficiencia, racionalización y eficacia. Las IES entonces deben trabajar de acuerdo con las necesidades cambiantes de la sociedad. Por su parte, la Subsecretaría de Educación Superior e Investigación Científica (SESIC), propuso que con la aplicación de los mecanismos de evaluación, los resultados serían los parámetros para fijar recursos económicos a las instituciones, lo que significa elevar los niveles de calidad académica (Villaseñor: 1995).
Es preciso plantear que las exigencias de estos organismos nacionales, responden a las recomendaciones tanto académicas como financieras de organismos internacionales, como la UNESCO, el Banco Mundial y la OCDE. Esto es, todo encaminado al logro de un sistema educativo que responda a las necesidades de la sociedad, al desarrollo económico y progreso social de los países.
Por otra parte, con el propósito de regular la permanencia y quehacer educativo de las universidades privadas, se crea el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (REVOE) como una instancia a través de la cual se especifica que la participación de los particulares en la educación significa la posibilidad de practicar opciones pedagógicas diversas que influyan positivamente en el proyecto educativo nacional. Mientras a algunas universidades privadas se les niega la solicitud de registro, dado que no cumplen con las condiciones mínimas; la mayoría sí son sido reconocidas por el REVOE. No obstante, en opinión de la SESIC, la reforma que se implementa en el Registro, aparece como una condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar la calidad de la educación superior privada. La escasa regulación del Estado ha favorecido  la multiplicación de universidades particulares sin estándares de calidad demostrables (Rodríguez R., Campus Milenio/42 Julio 24, 2003).4
Para alcanzar estos objetivos, las IES privadas, sin la obligación de someterse a las mismas evaluaciones de las universidades públicas, pero con la intención de competir entre las mismas universidades privadas, emprenden su propio sistema de evaluación a partir de las exigencias de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), que regula su entrada y permanencia en la federación.
Por todo lo anterior, evaluar la calidad de las IES privadas en Zacatecas es una tarea interesante, pues con ello se engloba un modelo de universidades que, ellas mismasaseguran, está respondiendo a los intereses de la región en que se ubican, y dan respuesta a las expectativas de la población a la que atienden.
De tal manera que, será importante conocer si por el hecho de ser establecimientos privados que se sostienen a expensas de las colegiaturas de los alumnos, pueden ofertar una educación de calidad,  que a su vez les asegure su permanencia en la región. Además, será pertinente indagar cómo estas IES privadas administran sus recursos para el logro y/o preservación de la calidad educativa, tomando en cuenta que son planteles poco supervisados por el gobierno, lo que les permite administrar sus ingresos económicos libremente.
Hay distintas maneras de concebir la calidad educativa. Desde una perspectiva compleja, con las aportaciones de Muñoz Izquierdo (1998), Martínez Rizo (1996), Silvio (1987), Baena (1992), Baena (1999) Jesús M. de Miguel (2001), Mélia (1992), Arredondo (1992), Briones (1998), Cano (1998) y Schmelkes (1994), donde están involucrados todos los componentes de un plantel escolar: profesores, alumnos, directivos, planes de estudio, entre otros. La perspectiva construida desde variables específicas, es abordada por Buendía Eisman y García Lupión (2002), Gobantes (2002), García R. y Congosto Luna (2000) y Casanova (1998) quienes evalúan la calidad de la educación con elementos particulares bajo los cuales es concebido un modelo educativo.
Muñoz Izquierdo (1998) expone el concepto de calidad de la educación como un concepto multifactorial y normativo, integrándolo a través de algunas dimensiones de naturaleza pedagógica, filosófica, cultural, social y económica. Desde el punto de vista pedagógico, ubica la eficacia cuando se alcanzan los fines propuestos en los planes de estudio; desde el punto de vista filosófico, se puede concebir la relevancia cuando los objetivos de la educación responden a las aspiraciones e intereses de los diversos sectores que componen la sociedad a la que se dirige la oferta educativa; desde el punto de vista cultural, asegura que se puede ubicar la pertinencia cuando los contenidos y métodos se adecuan a las posibilidades de aprendizaje de los individuos y conglomerados sociales a los que se dirige la educación; desde el punto de vista social, la equidad se concibe como la oportunidad de que la educación se distribuya equitativamente a los diversos sectores sociales; por último, desde el punto de vista económico, la eficiencia como la  utilización y aprovechamiento oportuno de los recursos.
A partir del concepto amplio de dimensiones, en esta investigación se estudia la calidad de las IES privadas a partir de las categorías definidas por Muñoz Izquierdo (1998) como Relevancia y Eficiencia. Se seleccionan estas dos cualidades porque con ambas se intenta indagar cómo las universidades particulares  buscan dar respuesta a las necesidades del sector productivo y del sector social, así como la forma en que utilizan los recursos humanos, financieros y materiales de que disponen para lograr la calidad educativa.
La Relevancia implica que la  oferta educativa debe ser de acuerdo con las aspiraciones e intereses de los diversos sectores que integran la sociedad. En el caso de los establecimientos privados, su respuesta se orienta a satisfacer el mercado en el que se encuentra inmersa la institución. En este contexto, conviene que las IES privadas en su afán de responder a las necesidades de los estudiantes que buscan insertarse en el sector productivo, garanticen el logro de las expectativas e intereses tanto de los alumnos como de los empleadores, promuevan una oferta educativa que responda a las necesidades del mercado laboral y mejoren el nivel educativo de la región en que influyen.
Por su parte, en cuanto a la Eficiencia, conviene que las IES privadas administren sus recursos de tal forma que el centro escolar produzca lo más con lo menos, cuide que los resultados sean mejores y optimice los recursos en el logro de sus metas.


1 El proceso de industrialización que México vive entre 1940-50 favoreció a la presencia de las instituciones educativas privadas en todos los niveles (De Leonardo P: 1983: 213).

2 Un aspecto que identifica a este sector o tipología de IES privadas es la matrícula, según Mendoza (1997) Sin embargo, esta característica  ha cambiado. Esto se explica a partir del elevado costo de las colegiaturas de las instituciones de élite. Ante la diversidad de ofertas educativas del sector privado, la población se ha desplazado a otras instituciones que ofrecen las mismas carreras, pero con aranceles más accesibles.

3 Debido a la preocupación de la SEP por la apertura de un importante número de escuelas privadas de nivel superior, la FIMPES puso a disposición de la SEP el esquema de evaluación que se aplica a las instituciones privadas afiliadas a esta Federación para tener un indicador mínimo en relación con el surgimiento de nuevas universidades. El rector de la FIMPES señaló también, “que dentro de los principios de acreditación, las instituciones deben disponer de recursos físicos para el desarrollo de los programas que ofrecen, como: edificios, estacionamientos, equipos, laboratorios, talleres y materiales”. Además de que dichos recursos sean dispuestos en condiciones de calidad, seguridad y salud. Aseguró el rector Climent López, que “los recursos físicos condicionan el tipo de proceso educativo que en ellos se lleva a cabo”. Martínez Nuria. Fimpes anuncia más universidades privadas. www.cronica.com.mx, 15 de Mayo de 2004.

4 En el año 2003, la SEP rechazó el 44.5% de los 656 expedientes que ese año resolvió a instituciones privadas que solicitaron el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (REVOE). Nueve años antes, en 1994, el porcentaje de rechazo fue de apenas 13%, que corresponde a 76 solicitudes de las 490 presentadas. Reyes, Carlos. Endurece SEP reglas a planes educativos. Reforma, 19 de abril de 2004.

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