"EL TRÁNSITO DE LOS ESTUDIANTES POR LA UNIVERSIDAD"

Verónica Soledad Walker

Determinaciones curriculares


Hasta acá se analizaron los aspectos estructurales y procesual-práctico del curriculum. Pero si se tiene en cuenta la definición adoptada en el presente trabajo, habrá que indagar además en los sujetos del currículum, es decir, en aquellos grupos que sostienen determinados proyectos sociales y que tienen formas diferentes de relacionarse y de actuar en el ámbito de la determinación, la estructuración y el desarrollo curricular.
En el presente apartado se hará hincapié en aquellos actores externos a la institución que participan de los procesos de determinación y estructuración del currículum, postergando para su posterior tratamiento la indagación del los actores que forman parte del desarrollo curricular, esto es, docentes y alumnos. La distinción aquí planteada responde a fines analíticos ya que se entiende que docentes y alumnos son también sujetos de la determinación y estructuración curricular. En el caso que estamos estudiando, y como se mencionó, las últimas modificaciones referidas al sistema de correlatividades respondieron a las demandas de los propios estudiantes. En el caso de los docentes, no sólo participan de la elaboración de los planes de estudios sino que, sobre la base de contenidos mínimos estipulados para cada materia, tienen un margen de libertad que les permite tomar decisiones respecto de su enseñanza. Asimismo, las asignaturas optativas de la carrera de Ingeniería de Sistemas constituyen un espacio que se estructura a partir de los temas de investigación que están desarrollando sus docentes. Son estos algunos ejemplos de cómo estudiantes y docentes participan del proceso de determinación y estructuración curricular. 
De acuerdo a la concepción de curriculum sostenida en el presente trabajo se considera que los conocimientos que deben aprender, durante el transcurso de su carrera, los estudiantes de Ingeniería de Sistemas están íntimamente vinculados a las demandas del contexto social más amplio. Por lo tanto, resulta interesante indagar el papel que cumplen el sector empresarial y diferentes organismos representantes de la política estatal en la definición de los saberes, habilidades y competencias requeridos a un Ingeniero de Sistemas.
En este sentido, y en relación al rol de diferentes organismos gubernamentales, el plan de estudios vigente establece modificaciones en función de las “exigencias planteadas por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) y por el Consejo Federal de Decanos de Ingeniería (CONFEDI) para una futura acreditación de la carrera”. Más precisamente, operó cambios tendientes a lograr la transversalidad de los dos primeros años, para permitir una mayor flexibilidad en lo referido a la movilidad de alumnos entre las distintas Ingenierías. De esa manera, la actualización involucró cambios en las materias bases (dependientes del Departamento de Matemática), una reestructuración en las correlatividades y un reordenamiento del lugar de algunas asignaturas en la currícula. Otros cambios previstos, derivados de los requisitos del proceso de acreditación, tienen que ver con la implementación de las Prácticas Profesionales Supervisadas. De acuerdo a los actores entrevistados, el plan de estudios vigente “no tiene prácticas profesionales aún. Sí, las vamos a tener que incluir en la carrera porque si vamos a acreditación necesitamos las prácticas profesionales”. En esta expresión la necesidad de incluir estas instancias de aprendizaje, en lo que serán los futuros ámbitos profesionales de los estudiantes, parece estar más vinculada a requerimientos de tipo formal y externo que al aporte que las mismas pueden realizar a la formación de los alumnos. Sea cual fuere el principal interés por su incorporación, lo cierto es que en los estándares de acreditación de la carreras de Ingeniería de Sistemas se plantea que “el plan de estudios debe incluir instancias supervisadas de formación en la práctica profesional para todos los alumnos” (Resolución Ministerial 786/09).
La cuestión de la inclusión de las prácticas profesionales supervisadas lleva directamente al tema de la relación que la carrera mantiene con el sector empresarial. Al respecto puede decirse que dicho vínculo debe entenderse en el marco de los lineamientos y propósitos de una política institucional que en el año 2003 puso en marcha el Parque Científico Tecnológico. Este nuevo emprendimiento de la UNCPBA  se erigió “como una herramienta clave para afianzar la vinculación universidad-empresa, brindando infraestructura y servicios compartidos en hábitats propicios para el aprovechamiento de sinergias e intercambios productivos entre miembros de la empresa y miembros de la comunidad universitaria”1 . En este marco surge el Polo Informático como posibilidad de interacción entre las empresas dedicadas a la informática y la carrera de Ingeniería de Sistemas. Desde la voz de los actores entrevistados, “hoy día está un poco más desdibujado lo que es el Polo Informático”, y lo que se da en la realidad son dos modalidades de vinculación. Por un lado, están los convenios de pasantías a través de los cuales las empresas “buscan capturar masas de trabajo de alumnos de la carrera”, “utilizan los recursos de la universidad, básicamente los recursos de alumnos en calidad de pasantes”. Y por otro, los cursos de capacitación dictados por las empresas “con un doble sentido: ustedes [la universidad] ganan en cuanto a que se dictan cursos totalmente gratis, (…) y lo que gana la empresa es que de alguna manera, haciendo un sondeo, obtiene el listado de los alumnos y los evalúa y lo que hace es una especie indirecta de búsqueda laboral”  De esta manera, “ganan los tres o cuatro meses que usualmente se pierden en cualquier empresa con la formación, con la capacitación para convertirlos en especialistas, ya lo hacen genérico y ya cuando entran a trabajar se sabe, se presume que entra a trabajar con un fuerte conocimiento de la tecnología”. Para la universidad, este tipo de cursos es una oportunidad para acceder a capacitaciones sobre las nuevas tecnologías que las empresas están utilizando, como un modo de vincularse con las demandas del contexto. Y es en ese sentido que se orientan las políticas de la Secretaría de Extensión, Vinculación y Transferencia de la Facultad de Ciencias Exactas en la medida en que “lo que tratamos de hacer es fomentar que las empresas (…) se acerquen y nos propongan cuáles son las necesidades que ellos ven” y “lo que se hace es que la empresa propone el dictado de cursos”. Esta necesidad de actualización permanente tiene que ver con que en la carrera de Ingeniería de Sistemas “los cambios se imponen, las empresas trabajan con nuevas tecnologías, los alumnos tienen que estar especializados en esas nuevas tecnologías y a nivel de la cátedras formales a veces no se puede llevar a acabo eso”. Más aún, si “yo me pongo a enseñar cierto contenido teórico relacionado con algún leguaje particular. Si ese lenguaje particular, por más que lo enseñe perfectamente bien no se aplica en las empresas de software, estoy enseñando algo que no sirve”, “tengo que estar vinculado con las empresas de software para ver cuáles son las tendencias actuales, cuáles son las tecnologías que las empresas prefieren utilizar y no las que yo defiendo porque eventualmente como profesor son las que más conozco o las que me parecen más atractivas desde un ámbito teórico o desde un ámbito filosófico”. Específicamente se señala que hay muchos temas que el contexto impone que “por una u otra cuestión, curricular sobre todo, no se pueden tratar”, que no se pueden abordar por “la traba que impone el hecho de que tenemos que estar atado a una currícula de contenidos mínimos que no se puede estar modificando año a año”. Por lo tanto, se consideran las materias optativas del Ciclo de Especialización como el espacio apropiado para abordar este tipo de saberes y se plantea la necesidad de “un profesor que esté vinculado con los ambientes de aplicación que son fundamentalmente las empresas consultoras desarrolladoras de software”. Este contacto con el sector empresarial es sostenido por uno de los entrevistados como una referencia a tener en cuenta para decidir la continuidad o no de una materia optativa.
Las diversas demandas, provenientes del contexto más amplio del que forma parte la universidad, son procesadas de determinada manera por la institución y concretadas en la elaboración de un plan de estudio que pone de manifiesto las decisiones tomadas al respecto. Este documento, que amalgama intereses diferentes -a veces incluso opuestos- en una declaración formal, es vivido y retraducido en la práctica cotidiana por sujetos que le imprimen diversos significados y sentidos. Son precisamente profesores y estudiantes los sujetos sociales del desarrollo curricular.

1 Ver en www.unicen.edu.ar

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