EL DESARROLLO LOCAL COMPLEMENTARIO

Mario Blacutt Mendoza

El Modelo de Jones

Si bien Romer y Lucas sentaron las bases primeras del desarrollo endógeno, fue el economista Charles Jones, el que en su libro “Introducción al Crecimiento Económico” (Segunda edición, 2001) se refiere explícitamente al tema en la obra citada. A diferencia de ambos autores, Jones no toma en cuenta, directamente, el nivel de calificación de la mano de obra, más bien se refiere a la capacidad de los trabajadores para manipular las maquinarias y el equipo de alta tecnología, capacidad que sí estaría determinada por la calificación de la mano de obra. Pero habría una variable destinada a la calificación y otra a la habilidad para manipular bienes de capital. Con esta distinción el autor nos hace saber que no cualquier calificación es apropiada para elevar la producción; sólo la que permite manipular los nuevos instrumentos, aunque debe quedar la constancia de que habría una relación muy fuerte entre ambos niveles. En suma, el trabajador tendría que adicionar su calificación y su creatividad para vérselas con el capital físico, el que encierra nuevas tecnologías. La acumulación de capital tendría que realizarse sacrificando el consumo.

Lo que más nos interesa del modelo de Jones es que toma en cuenta la carencia de tecnología de los países subdesarrollados y la necesidad de que haya un proceso de transferencia de los países que poseen tecnología a los que no la tienen. Nos interesa esta buena intención, aunque también tomamos nota de que Jones no parece darse cuenta de que en el actual proceso de globalización, no son los países los que tienen la tecnología disponible, sino que la tecnología está en poder de  las transnacionales, las que no tienen ningún interés en transferirlas a no ser que se les pague regalías muy altas, en cifras prohibitivas para los países subdesarrollados.

En realidad, el modelo es una versión del desarrollo endógeno. Aunque parte del hecho de que los países subdesarrollados carecen de tecnologías de punta y de la posibilidad de producirlas, algo que es cierto, supone que los países logran utilizar bienes intermedios de capital. Para probar su punto de vista, asume una economía determinada que produce un bien Y para lo que usará trabajo L, capital K y un conjunto de bienes de capital xj. El nivel de calificación de L limitará el uso de los bienes de K disponibles. También dice que si se dispone de una “unidad bruta de capital” entonces se podrá producir  cualquier bien intermedio; para ello, será necesario medir el uso que se haga de la tecnología. En el proceso, identifica la variable “h”, para identificar la cantidad de bienes intermedios que un trabajador es capaz de usar después de un periodo de aprendizaje.Esta “h” es la misma que Romer había usado para designar el grado de educación de la mano de obra. Al aumentar el tiempo de educación o de calificación, aumentará la variable “h”, es decir la cantidad de bienes intermedios de capital que un obrero puede manipular. Como podemos ver, el modelo propuesto es una variante del de Romer, incluyendo el precepto de que para producir más el consumidor nacional debe consumir menos, dado que la tasa de crecimiento económico está en proporción directa al crecimiento de la tasa de ahorro. Por otro lado, el crecimiento aparecerá en un nivel acorde con la capacidad de la mano de obra para usar bienes de capital más avanzados. El autor toma por sentado que el país tiene la suficiente capacidad financiera para cubrir los costos del conjunto de bienes de capital intermedio y para promover la investigación y el desarrollo. En otras palabras, el modelo de Jones quiere hacer desarrollar a un país que ya no necesita de su modelo, pues, si reuniera todas esas condiciones, dejaría de ser subdesarrollado.

En cuanto al papel del gobierno, creen que éste debe apoyar con políticas económicas que influyan en la tasa de crecimiento a largo plazo. Esa visión a largo plazo difiere del neoclásico, el que anuncia que en el largo plazo la producción per cápita y el capital per cápita ya no crecen, se vuelven constantes. Esto es lo que ya habíamos tomado en cuenta como el “estado estacionario” en el que la tasa de crecimiento de la producción per cápita crece a la misma tasa de crecimiento de la población, con lo que no hay incremento de la tasa de crecimiento de la producción per cápita ni del capital per cápita, aunque el ingreso per cápita pueda crecer (Macroeconomía, Rudiger Dornbush y Stanley Fisher)

Por su parte, Robert Barro dice que si bien los países que invierten más pueden crecer a un ritmo más acelerado, la influencia de la inversión en el crecimiento puede ser solamente transitoria. Barro dice que esta es una “convergencia condicional”, es decir, los países convergen en estados estacionarios, los que dependen de la pro-porción de las inversiones en el PIB y la tasa de inversiones en capital humano.

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