LA MEMORIA HISTÓRICA DE LOS PUEBLOS SUBORDINADOS

David Charles Wright Carr
Luis Enrique Ferro Vidal
Ricardo Contreras Soto

La memoria histórica de San Simón Tlatlauhquitepec en un lienzo del siglo XVIII

Raúl Macuil Martínez
Universidad Nacional Autónoma de México

Resumen

El presente trabajo, pretende analizar un lienzo tlaxcalteca confeccionado hacia el siglo xviii, perteneciente al pueblo de San Simón Tlatlauhquitec. Este lienzo fue realizado por las autoridades indígenas locales, y, mediante una lectura cuidadosa, uno puede descubrir, los intereses políticos que tenían los principales y el gobernador indígena de la cabecera de Tepectícpac, por perpetuar en la memoria histórica del pueblo y de la provincia de Tlaxcala; y la importancia que tenía este, ya que se relatan cerca de trescientos años de historia, mediante la representación pictórica de los límites territoriales, cuatro pipiltin o nobles tlaxcaltecas que en el siglo xvi viajaron en una de las embajadas a España, y a demás se representan a los caciques que fueron a la conquista de la Gran Chichimeca, también a dos gobernadores de la provincia de Tlaxcala, que fueron en distintos tiempos, en el siglo xvi y xvii, representados junto con sus escudos de armas. Además se mencionan a varios personajes que ocuparon cargos políticos en el cabildo indio tlaxcalteca. Esta información es de suma importancia, tanto para el pueblo de San Simón Tlatlauhquitepec, como para la provincia de Tlaxcala, porque se deja constancia de un pasado glorioso.

Palabras clave: San Simón Tlatlauhquitepec, escudos de armas, territorio, nobleza indígena.

El Lienzo de San Simón Tlatlauhquitepec

En el presente trabajo se analizará un hermoso lienzo del siglo xviii, que se encuentra en la fiscalía del pueblo de San Simón Tlatlauhquitepec; el descubrimiento de este lienzo se debe en gran parte a labor de investigación, que efectuó el fallecido Mtro. Luis Reyes García, durante los años noventa del siglo pasado en el estado de Tlaxcala.
      Las comunidades indígenas tlaxcaltecas, poseen una rica memoria histórica conservada tanto en forma oral como escrita y, gracias al registro permanente que los fiscales hicieron de sus actividades, durante gran parte de la Tlaxcala colonial y, a al enorme celo que tienen estos, al preservar, revelar y mostrar sus documentos. Estas condiciones hicieron que la documentación fuera, conservada hasta nuestros días.
      El maestro Reyes García se ganó la confianza de una cantidad importante de fiscales tlaxcaltecas y gracias a esto, los custodios de la memoria de cada pueblo, dieron permiso al maestro y a vario de sus estudiantes de ver, inventariar y estudiar la documentación que se encuentra en sus archivos.
      Los documentos que se encontraron, datan de mediados del siglo xvi y hasta más allá de la primera mitad del siglo xix, estos manuscritos fueron redactados en náhuatl y español, y los temas que abordan son muy variados, como por ejemplo: testamentos, pleitos de tierra, memoria de los fiscales, exempla, sermonarios, obras de teatro, anales y por supuestos lienzos. Esta riqueza documental, está todavía por ser estudiada.
      Mediante la labor de investigación de Luis Reyes, en la fiscalía del pueblo de Tlatlauhquitepec –ubicado en los límites territoriales del municipio de San Martín Xaltocan, Tlaxcala–, se localizó este hermoso lienzo y una gran cantidad de documentos que abordan temas que no han sido suficientemente estudiados.
      La información que nos arroja este hermoso documento, es de suma relevancia para la historia regional y local, ya que salta a la vista de forma inmediata la presencia de pipiltin o nobles que fueron gobernantes de la provincia de Tlaxcala, además sobre una de las embajadas que salieron de este territorio en el siglo xvi hacia España, y sobre quienes salieron a la conquista de la Gran Chichimeca; además, da detalles del medio geográfico, los nombres de los cerros y barrancas, etcétera. Este lienzo fue confeccionado aproximadamente a mediados del siglo xviii, esto se deriva de las fechas que están asentadas en las glosas que se encuentran al pie del lienzo y, por desgracia y como pasa con una gran variedad de lienzos, carecen de datos que permitan indagar, sobre quién fue el tlahcuiloh o pintor.
      Tlatlauhquitepec, tiene una larga historia que se remonta hasta la época prehispánica, ya que según investigaciones realizadas por García y Merino (1991), este pueblo, junto con Tlacuilocan, se ubican dentro de la fase cultural llamada Texcalac Tardío, que comprende del 900 al 1100 d.n.e y son los mismos pueblos que encontraron los españoles, a su arribo a la provincia de Tlaxcala en el siglo xvi; y para fortuna nuestra, éstos siguen existiendo hoy, bautizados con los nombres de San Simón y San Francisco.
      La historia que nos relata este lienzo es muy interesante, porque inicia con la cabecera de Tepetícpac, que fue la primera de las cuatro que se fundaron en Tlaxcala (Acuña, 1984; Gibson, 1991; Zapata, 1995; Muñoz, 1998).

Don Pablo Tlahuixolotzin y don Gonzalo Tlehuexolotzin

Esta cabecera se identifica con un personaje llamado: El rey Pablo nombrado Tlahuixolotzin, el nombre no corresponde a ninguno de los cuatro caciques tlaxcaltecas que encontró Cortés, ya que, ni Muñoz Camargo, Zapata y Mendoza, Charles Gibson, las Relaciones Geográficas de Tlaxcala, identifican a un pilli llamado don Pablo.
      Cuando llega Hernán Cortes a tierras tlaxcaltecas efectivamente, se encuentra con Tlehuexolotzin, también nombrado Tlacazcaltecuhtli de Tepetícpac (Muñoz, 1998, p. 113). A la muerte de Tlehuexolotzin le sucede su hijo identificado como don Gonzalo, el nombre completo debería ser: don Gonzalo Tlehuexolotzin Tecpanécatl, quién le sucedió en el año de 1530 y recibió el sacramento del bautizo junto con los tres caciques tlaxcaltecas, los nombres de estos son: Lorenzo, Lorenzo de Vargas, Gonzalo, Vicente o Bartolomé Xicoténcatl, Lorenzo Maxixcatzin, Bartolomé Citlalpopocatzin y desde luego Gonzalo Tecpanécatl Tlehuexolotzin (Sempat/Martínez, 1991, p. 132).
      Existen discrepancias en las fuentes, ya que aunque las relaciones geográficas de Tlaxcala del siglo xvi (Acuña, 1984) asientan que efectivamente Cortés encontró a Tlahuexolotzin y a la muerte de este le heredó a don Gonzalo Tecpanécatl Tecuhtli (Acuña, 1984, p. 264). Este rey don Pablo es enigmático y confuso, tal vez el tlahcuiloh, confundió a Pablo con Gonzalo. Falta más investigación para descubrir si efectivamente existió don Pablo.
      Debemos una referencia interesante de un indígena tlaxcalteca, que tuvo una vida muy activa dentro del cabildo indígena, este indígena se llamaba Juan Buenaventura Zapata y Mendoza, este anota que se bautizo de los cuatro señores sin los nombres castellanos fueron los mismos que recibieron a Hernán Cortés el año 1 caña (1519) (Zapata, 1995, p. 131).
      Nuestro rey, don Pablo Tlahuixolotzin se encuentra ricamente ataviado, con una corona que al parecer es de oro, y una pluma. Tiene puesta una hermosa capa en colores, oro, rojo, negro y un color verde que sirve de contorno, esta capa le llega hasta los pies. Tlahuixolotzin, no lleva maxtlatl (taparrabo), sino una especie de camisón que le llega hasta las rodillas y en color oro también. En su mano derecha porta un macuahuitl (macana) hecha de oro y en la mano izquierda, porta un escudo de oro también y en medio de este está dibujado su nombre, es decir, Huexólotl, que es un guajolote en color negro y rojo; una imagen similar se encuentra en el museo regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Tlaxcala, donde están los cuatro caciques de esta provincia vestidos a la usanza europea, además existe un óleo sobre tela del siglo xviii en el Museo Nacional del Virreinato identificado como la Manta de Salamanca, publicada y comentada por Reyes (1993).
      Reyes (1993) anota que está fechada en la segunda mitad del siglo xvi, aquí se muestran a los cuatro señores, siendo el primero de ellos don Vicente Tlehuexolotzin, igualmente ataviado a la usanza castellana, portando en las manos un ramillete de flores, tal vez sean las mismas que se encuentran representadas en el escudo de armas de don Pablo.

Escudo de armas de don Gonzalo Tecpanécatl Tlehuexolotzin

Frente a don Pablo, que más bien debería de llamarse don Gonzalo Tecpanécatl Tlehuexolotzin, se encuentra su escudo de armas (figura 1), que podría haber sido pintado en el siglo xviii, al igual que todo el lienzo, esto, porque no corresponde la iconografía de los escudos de armas del siglo xvi, que fueron concedidos a varios caciques tlaxcaltecas por el rey castellano; lo anterior se puede constatar por el escudo de armas que le concedió Felipe II al hijo de don Gonzalo, don Francisco de Mendoza, quién fuera gobernador de la cabecera de Tepetícpac de 1545 a 1562 (Gibson, 1991, pp. 209-210).1 El escudo de armas lleva por timbre, una especie de oso muy estilizado, que sostiene el blasón con sus garras, en campo de oro; además tiene como soporte, follaje en campo de oro y con bordura en gules –rojo–, el blasón se encuentra cortado en dos cuarteles, el primero de ellos en campo de oro, hay una maceta igual en oro que contiene un ramo de flores que bien podrían representar las llamadas clavellinas de indias o mejor conocidas como las cempoalxochitl (Sarmiento, 1986, p. 290) y sobre esta planta, caen diez rayas que terminan en bolitas, que podrían ser gotas de lluvia.
      El segundo cuartel en campo de oro, un edificio con una puerta y una torre, esta construcción bien puede relacionarse con un tecpan (casa de gobierno); no puede ser identificado con el emblema de castilla, porque en los escudos de armas del siglo xvi de Tlaxcala, siempre se representa a Castilla, con un castillo de tres torreones, esto me da pie a identificarlo con el tecpan de don Pablo/Gonzalo y frente a el se encuentra una pendiente en color café y en la cima hay una planta con flores de color anaranjado, que bien pueden ser las cempoalxochitl.
      La pendiente se puede interpretar como Tepetícpac o Texcala, que es el nombre primigenio de Tlaxcala (véase Acuña, 1984, p. 163). Este significa en el risco o junto al risco; es así que este cuartel bien se puede leer como Tepetícpac.

Los caballeros que fueron de la cabecera de Tepetícpac a España

Después del escudo de armas de don Pablo, hay cuatro personajes con cabello largo y barba cerrada, estos, se encuentran ataviados a la usanza española, con sobrero negro, capa, camisa de manga larga, calzoncillos hasta las rodillas, medias que bien pueden ser de seda y zapatos cerrados en color café. La glosa que se encuentra encima de ellos dice lo siguiente: “Los Caballeros que fueron a España de la Cabesera de tepeticpac don Pablo de Galicia. Don Alonzo Gomes. Don Antonio mano de Plata. Don Lucas Garcia”.2
      Aunque la glosa indica que los cuatro señores pertenecían a la cabecera de Tepetícpac, esto es incorrecto, ya que Pablo de Galicia provenía de Tizatlán, Alonso Gómez de Quiahuixtlán, Antonio mano de Plata, a este se le ha identificado como Antonio del Pedroso, era de Ocotelulco y Lucas García pertenecía a Tepetícpac. La intención de esta glosa, era resaltar la importancia de que tuvo Tepetícpac en el siglo xvi, e identificar a los cuatro señores como pertenecientes a esta cabecera.
      ¿Pero quiénes eran estos personajes? El primero de estos caballeros según el orden de lectura de izquierda a derecha es don Pablo de Galicia, quién está ataviado con una capa en color café con borduras blancas, camisa blanca, y una especie de chaqueta en color verde, calzoncillos color anaranjado, medias blancas y calzado en color café, y tiene un sombrero negro. La postura de las manos es muy singular, ya que tiene los dedos cruzados hacia parte baja del estomago, como los demás personajes.
      Don Pablo de Galicia, el año de 1553, fungió como regidor de la provincia de Tlaxcala, hacia el año de 1560, fue alcalde, y electo como gobernador, entre los años de 1561-1562 (Gibson, 1991, pp. 110, 112, cuadros vi y vii). Entre 1585 y 1586 fue gobernador, según lo informa Zapata (1995, pp. 161, 175-176). Don Pablo de Galicia murió hacia el año de 1586 (Zapata, 1995, p. 177). Cabe hacer la anotación que en el año de 1585, con el gobierno de don Pablo, Tlaxcala recibió el título de “muy insigne” (Zapata, 1995, p. 175).
      El siguiente en orden de aparición es don Alonso Gómez que pertenecía a la cabecera de Quiahuixtlán; este se encuentra ataviado con capa en color café y oro, con unas manchas que recuerdan a la tilma que utilizaba Xicoténcatl de la cabecera de Tizatlán3 tiene una especie de chaqueta en color café con el mismo tipo de manchas que tiene la capa, calzoncillos color verde, medias blancas y calzado en color café, y tiene un sombrero negro. Don Alonso Gómez se le pinto de piel blanca y rubio, las manos están en la misma posición, es decir, con los dedos entrelazados. Este fue gobernador de la provincia de Tlaxcala entre los años de 1548-1549, tuvo el cargo de alcalde en el año de 1558 y regidor por la cabecera de Quiahuixtlán en 1562 (Gibson, apéndice vi, cuadros vi-vii). También el cacique indígena llamado Juan Buenaventura Zapata, menciona que fue gobernador en 1548 (Zapata, 1995, p. 151).
      En siguiente cacique es don Antonio mano de Plata, es seguramente su sobrenombre, porque se le ha identificado como Antonio del Pedroso. Este, al igual que los caciques anteriores se encuentra ataviado con capa en color rojo, chaqueta en color verde, calzoncillos en café con rayas diagonales, medias blancas y zapatos en café, y sombrero en color negro. A este personaje solamente se le ve una mano, como si estuviera ocultando la mano que le falta, es por ello, que se le llamó como mano de plata. Este cacique era originario de la cabecera de Ocotelulco, y hacia el año de 1553 fungió como regidor y en el año de 1557 fue electo alcalde4 En la historia cronológica de la noble ciudad de Tlaxcala, se anota que don Antonio del Pedroso, fue alcalde hacia el año de 1548 (Zapata, 1995, p. 151).
      Finalmente se encuentra don Lucas García, este cacique es originario de la cabecera de Tepetícpac. El encuentra ataviado con una capa en color café, chaqueta en color ladrillo, calzoncillos en café con rallas diagonales, medias blancas y zapatos en café, tiene los dedos cruzados hacia parte baja del estomago. Don Lucas García fue regidor en el año de 1548, gobernador de la provincia tlaxcalteca en 1550-1551, alcalde en 1556 y 1561 (Gibson, apéndice vi, cuadros vi-vii). Zapata (1995) arroja un dato más, diciendo que fue padre de don Juan Ponce de León, quién fuera regidor del cabildo tlaxcalteca.5 Solamente aparece como alcalde en el año de 1551. Debajo de los caciques hay una glosa que dice: “cuatro años fue G[obernad]or Don Pablo de Galicia se embarco con los tres S[eño]res para España y no binieron el mismo año hasta después año de 1500”.
      La glosa menciona que don Pablo de Galicia fue gobernador cuatro años, se pude constatar con la información arriba contenida, y el viaje a España fue hacia el año de 1562 y regresaron de esta embajada dos años más tarde y no como lo señala la glosa después del año de 1500. El error en la fecha es ciertamente comprensible, ya que al realizarse este lienzo en el siglo xviii, el tlahcuiloh tenía muy presente quienes habían ido a España, pero no tenía la información suficiente, sobre las fechas del viaje de ida y menos las de regreso.
      Frente a don Lucas García, se encuentra el escudo de armas de León y Castilla, el escudo se encuentra acuartelado, dividido en cuatro cuarteles, el primero de ellos en campo de plata, una torre almenada en cenizo –gris–, el segundo cuartel en campo azur –azul marino– un león rampante en oro, en el siguiente cuartel en campo de azur, un león rampante en oro, el siguiente cuartel, en campo de oro y una torre almenada en cenizo, posee un escusón –escudo menor– con bordura en oro y campo de gules, tres flores de lis de los Borbón, se encuentra timbrado con una corona en oro y rodeado por un collar de la orden del toisón de oro. Esta orden correspondía a la casa de los Borbón.
      Tanto el escusón, las flores de lis, y el collar, nos permiten datar nuevamente el lienzo, estos elementos, pertenecían a los borbones de origen francés; ya que al morir Carlos II y sin dejar herederos, le sucedió en el trono Felipe V de Borbón hacia el año de 1700. El escudo de armas de los borbones, tiene como escusón tres flores de lis y el collar del orden del toisón de oro.
      Después de este escudo tenemos la representación de dos religiosos, cada uno con su glosa, en color rojo, pero por desgracia esta parte del lienzo se encuentra muy deteriorada, lo que se alcanza a transcribir es lo siguiente: fray Martin, Fray Juan. El primero de ellos tiene un hábito en color azul y el segundo tiene el hábito en color café, no puedo hacer mayor comentario de estos religiosos, porque no estoy seguro de quienes son ellos.

Don Zacarías de Santiago, pilli tlaxcalteca

En seguida de los religiosos se encuentra un hermoso escudo de armas, este, pertenece a don Zacarías de Santiago que se encuentra en la parte extrema derecha del lienzo. Este noble indígena tiene los rasgos físicos europeos y se encuentra ataviado con una rica capa, en color plata con borduras en oro, además se pueden observar adornos que bien podrían ser elementos naturales en rojo y en oro. En su hombro derecho se encuentra un broche con el emblema de la orden militar de Santiago, que es la cruz; en color rojo, le cruza sobre el pecho un listón en color rojo con bordura en oro, su vestimenta es una chaqueta en color azul marino con mangas en oro, sus calzoncillos son en color rojo e igualmente con borduras en oro, no tiene mallas, que resulta ser muy raro, dada la riqueza con que está ataviado; su calzado son unos cacles descubiertos, en color oro, y tiene un sombrero negro en su mano derecha. El único elemento indígena presente en don Zacarías de Santiago son sus cactli (huaraches), debajo de este cacique, se encuentra una glosa en color rojo que dice lo siguiente: El Caballero Don Sacarias de Sant[iago].
      Este cacique pertenecía a la cabecera de Tepetícpac y ocupó varios cargos en la administración de la provincia de Tlaxcala, entre los años de 1581-1582, 1589-1590, y 1594, fue gobernador, y tuvo cargos como alcalde de Atlangatepecen el año de 1593, alcalde de provincia en 1596, regidor para el año 1598 (Zapata, 1995, pp. 173, 175, 179, 185, 189, 191). Esta información también la proporciona Gibson (1991). Aunque dice que se embarcó hacia España en 1583, regresando en 1585, con don Antonio de Guevara de Ocotelulco, Pedro de Torres de Tizatlán, Diego Reyes (Téllez) de Quiahuixtlán. Zapata data el viaje hacia el año de 1584 (Zapata, 1995, 175). Don Zacarías obtuvo de parte del rey castellano un escudo de armas, junto con los cuatro caciques que fueron a España, en el año de 1585.
      Para fortuna nuestra, tenemos dos escudos de armas de este mismo personaje, el primero de ellos fue entregado en el siglo xvi, y el segundo, es el que se encuentra en este lienzo. A continuación se analizarán ambos, y se verá la reelaboración del segundo con respecto al primero. Es conveniente transcribir la descripción del escudo del siglo xvi (figura 2), tal cual se encuentra en la real cédula de otorgamiento:

 [El escudo del xvi es acuartelado, en el primer cuartel] se encuentra un pájaro azul en vuelo, en campo colorado, las puntas de las alas verdes, y los encuentros de ellas, y el cimiento y la cola, con chapas de oro y los pies y pico de lo mismo, y la caveza enricada de plumas verdes, y el pecho encarnado, y otra parte un [en segundo cuartel] un gerro levantado y en la cumbre una casa fuerte y a los lados poblado de flores amarillas que salen del pie del gerro, y un arroyo de agua, y a la orilla del muchas cañas de carricos y en campo blanco, y en otra parte [tercer cuartel] una rodela labrada de plumas amarillas según su antiquo modo con pixantes de plumas amarillas según su antiguo modo con pixantes de pluma verde y amarillo y por flechadura pluma encarnada y blanca y en campo blanco suplicandome atento á ello y ser descendiente del sobre dicho mandase daros el dicho escudo con las dichas armas, añadiendo en otra parte [cuarto cuadrante] del dicho escudo una benera y encima della el havito y cruz de santiago en campo verde y una letra en torno del dicho escudo que diga QUIA FECIT MIHI MAGNA QUI POTENS EST, ET SANCTUM NOMEN EJUS y su almete cerrado, follajes dependencias […] dada en Barcelona a 20 de mayo de 1585. Yo el rey […] (Villar, 1933, cédula 142).

  Ahora analizaremos el escudo que se encuentra en este lienzo (figura 3). Acuartelado, en el primer cuartel en campo de azur, en campo de oro la bordura de una especie de rodela y en campo de plata al centro de esta, se encuentra el emblema de la orden militar de Santiago, en gules –rojo–. El segundo cuartel en campo de plata, se encuentra un edificio en sinople –verde– con puerta abierta, junto a este en azur un río que va de una loma cubierta de hierba en sinople; frente al edificio hay un campo con flores amarillas, el tercer cuartel en campo de gules, un pájaro con la alas abiertas en vuelo, las plumas del cuerpo de encuentran en azur y el pecho en gules, los extremos de las alas, las patas y la cola en oro; el cuarto cuartel en campo de azur, hay una rodela con borduras que van del centro hacia a fuera en carnación –rosa pálido–, sinople, oro, gules y plata. La bordura del blasón tiene un lema en latín que dice: “qua fecit magna. qui potens est, et sanctun, no eyvs”. El escudo se encuentra rodeado por follaje en oro y gules; y en los extremos hay un espacio en cada lado donde se puede ser sujetado, en gules y está rematado por una hoja en oro y gules.

 

      El escudo de armas del siglo xviii resulta ser la reelaboración del que tenemos del siglo xvi, esto se constata en la distribución de las imágenes de cada cuartel, además de la reducción en las representaciones heráldicas, tales como los emblemas de la orden militar de Santiago, en el primer escudo, del xvi, se ven tres elementos, cruz, capa y venera, mientras en el escudo del xviii, se simplifican estos tres elementos y nada más se representó una especie de rodela que contiene la cruz de Santiago. Otro de los elementos que se simplificaron en gran medida fue la rodea que en el escudo del xvi, se representa rematada con plumas verdes y amarillas, y mientras que en el del xviii, esta rodela se representa como una serie de círculos concéntricos. Aunque en el escudo del xvi, se representa en otro cuartel una colina y sobre ella una torre almenada con flores, en el escudo del xviii, se trató de representar la misma idea, pero, en lugar de plasmar una torre o un castillo, se pintó un edificio cuadrado con almenas, si observamos con detenimiento la imagen, resulta que este mismo tipo de dibujo se utilizó para señalar en el lienzo, los límites territoriales de San Simón Tlatlauhquitepec con el vecino pueblo de la Ascensión Tlahuizcolotepec y San Damián Tlacocalpan.
      Por otro lado, este cuadrante en especial, se puede leer en su conjunto como; altepetl (agua-cerro, difrasismo para señorío) Tepetícpac. Esto a razón de que hay un cerro, una corriente de agua y una colina. Por otra parte, y debajo del escudo de don Zacarías de Santiago, tenemos una glosa más la cual se puede leer lo siguiente: [Lo]s Señores son los comendadores que ynpuso el Virrey primero en la Ciudad de Tlaxcala. Por debajo esta glosa se dibujan a cuatro personajes en una posición que sugiere estar sentados, todos visten capa, una túnica larga y sandalias descubiertas.
      Estos individuos se encuentran identificados solamente por su nombre: Don Luys, viste una capa en color rojo, con unos motivos en verde, una túnica que le llega hasta los tobillos en rojo y unas sandalias en café, además tiene sombrero negro; Don Juan Catla, viste una capa a cuadros en color café, una túnica que le llega hasta los tobillos y sandalias descubiertas en café, también tiene un sombrero en negro. Don francisco, viste una capa en color rojo liso, una túnica que también le llega hasta los tobillos y sandalias descubiertas en café, tiene sombrero negro, [y], Don Juliano, que viste de igual forma que don Juan Catla.
      Tres de estos personajes tienen las manos cruzadas y colocadas en las rodillas, don Juliano, aparece con las manos separadas, como si estuviese haciendo algún movimiento con ellas. Por desgracia, no he podido identificar a estos personajes.
      Hasta aquí, los caciques, gobernadores, religiosos y comendadores, se encuentran en el lienzo, como si estuviesen flotando; esto se puede asociar como al recuerdo que se tenía de ellos, por ser personajes de suma importancia para la historia de la provincia de Tlaxcala.
      En términos más terrenales, aunque también se encuentran flotando son tres personajes identificados por la glosa siguiente: “Governador D[o]n Valeriano Quetzalcoltzin. El li[cencia]do Don Juan Dias. El marques”.

Don Valeriano Quetzalcoltzin, Juan Díaz y el marqués

El primero de ellos fue el gobernador de la provincia de Tlaxcala, llamado Valeriano Quetzalcoltzin. El se encuentra ataviado con capa en color beige, chaqueta en rojo liso, calzoncillos en rojo liso, y medias blancas y zapatos en café, tiene puesto un sombrero café. En la mano izquierda tiene un ramo de flores, que recuerdan a las que tienen los cuatro caciques tlaxcaltecas representados en la Manta de Salamanca (Reyes, 1993: pp. 219, 282). Este ramo floral era un símbolo de nobleza para los tlaxcaltecas. Olko hace una breve mención sobre este tipo de atributos, señala que uno de los elementos se encuentran el aztaxelli/aztaxilotl (trenzado de dos colores, rojo y blanco que llevan los caciques puestos sobre la cabeza), además del ramo floral(Olko, 2008, pp. 222-226).
      Don Valeriano Quetzalcoltzin, fue regidor en el año de 1538, y gobernador de la provincia de Tlaxcala en 1542-1543; además junto con “don Lorenzo Tianquiztlatohuatzin, don Julián Quauhpiltzintli, Juan Citlalihuitzin y Antonio Huitlalotzin[…]” (Zapata, 1995, p. 137). Viajaron hacia España en el año de 1528. Este es el inicio de una serie de visitas tlaxcaltecas al rey castellano, durante estas se solicitaba al rey, privilegios, reconocimiento de meritos por la ayuda en la conquista; el regreso de estos primeros tlaxcaltecas de tierras españolas fue en 1530.
      Por otro lado, Gibson identifica a don Valeriano Quetzalcoltzin como Valeriano de Castañeda Quetzalcoyotzin, que fue gobernador hacia 1542-1543 (Gibson, 1991, apéndice vi). En seguida aparece un personaje identificado como el licenciado don Juan Díaz, el encuentra ataviado con capa en color café, tiene camisa blanca y un hábito en negro, que le cubre casi todo el cuerpo, además tiene unos zapatos en café. Don Juan Díaz, tiene un bonete de cuatro picos. Este cura fue el “primer sacerdote que sabemos haber llagado a conquista y conversión de esta nueva iglesia fue Juan Díaz, clérigo presbítero que vino en compañía de don Fernando Cortés […] (Torquemada, 1975-1983, vol. 5, libro 15, capítulo 27). Zapata anota: “cuando vino el capitán general don Hernando Cortés el clérigo Juan Díaz bautizó a los tlahtoqueh: Xicoténcatl, Maxixcatzin, Citlalpopocatzin y Tlehuexolotzin. Aún no se sabía bien [de que se trataba] (Zapata, 1995, p. 97). Esta misma información se encuentra en (Acuña, 1984, pp. 56-57). Este don Juan Díaz, es el que se encuentra representado en nuestro lienzo; fue el mismo que bautizo a los cuatro señores tlaxcaltecas, y junto a el se encuentra un personaje identificado como el marqués; el tiene una capa en color beige, chaqueta en rojo liso, calzoncillos en rojo liso también, terminado en color beige, y medias blancas y zapatos en café, tiene puesto un sombrero en negro. En las manos sostiene, el mismo tipo de ramo que tiene don Valeriano. Este personaje, tal vez se refiera al marqués del Valle; si es así, resulta muy extraña la forma en que fue representado; porque, sale del prototipo que se tiene de Hernán Cortés, casi siempre se le representó con armadura y con barba cerrada o bien, ataviado ricamente. Nuevamente hay que echarle la culpa al tlahcuiloh, quién tal vez no supo o no quiso representar al marqués como habitualmente se le hacía; hay que tener presente que en el siglo xviii, los tlaxcaltecas tenían todavía muy vívidamente el recuerdo de Hernán Cortés, pero, a la hora de intentar plasmarlo en algún lienzo como este, lo que resultaba era un personaje ataviado como noble tlaxcalteca, con las mismas características físicas, sin cambio alguno, incluso, se le representó con el ramo de flores.

Los límites territoriales de San Simón Tlatlauhquitepec en el siglo xviii

 Una vez terminada la descripción de cada personaje que se encuentra en la parte superior, ahora pasaré a describir y comentar los límites territoriales de San Simón Tlatlauhquitepec. El lienzo está orientado de poniente a sur y norte. Según el orden de lectura, que yo propongo.
      Los linderos del pueblo de San Simón, se encuentran definidos por una línea gruesa en color café oscuro, donde se indica que son barrancas y zanjas. El lienzo está rodeado por 12 mojoneras y tres cruces, además en cada extremo del lienzo, se puede ver las iglesias de los pueblos vecinos, San Francisco y San Martín. Hacia el poniente (parte superior) se encuentra como límite natural un cerro, cuyo nombre está en letras rojas y posiblemente se refiera al cerro Tlatlauhquitepec, ya que este cerro se encuentra debajo del escudo de León y Castilla; además de que este se encuentre dentro del mapa; otro límite es un camino y en la parte superior izquierda, se encuentra representado un rancho llamado; rancho de San Antonio Atlaquepa y en seguida de este, se está el cerro del Ascensión, perteneciente al pueblo del mismo nombre hoy conocido como la Ascensión Tlahuizcolotépec, y representado también con un edificio.
      En la sección sur, se encuentra una de las barrancas, esta lleva por nombre; barranca del Asención [sic]. Es de notar que esta barranca cubre todo el lienzo, que va, de arriba hacia abajo, y cambia de nombre al llegar a la parte inferior izquierda, nombrándose barranca de San Damián, esto a razón de que colinda con el pueblo de San Damián (hoy Tlacocalpan) representado por otro edificio que no es una iglesia, y, que está sobre un cerro muy erosionado, y finalmente en la sección inferior izquierda, la misma barranca cambia su nombre a barranca de Atzaqualco y al final de esta se logra ver la mitad de un cerro identificado como cerro Huihuintepec.
      En la sección sur (parte inferior) hay una glosa que dice dos zanjones, mismos que están representados por una línea café oscura, esta recorre en forma sinuosa hasta llegar al otro extremo, en el punto medio se encuentran dos cruces y en cada una de ellas, hay una línea muy tenue que conecta por un lado a una sección de árboles, donde uno de estos se encuentra tirado sobre la tierra, esta representación me hace pensar, que es una zona de explotación maderera, y al otro extremo donde se encuentra la otra cruz, esta, de igual forma se encuentra conectada por una línea muy tenue, que bien puede indicar un camino que se dirige hacia una zona en forma cuadrada, puede ser identificada con el nombre de tetitlan, que significa “entre las piedras”, aunque no hay representación alguna de piedras, esto se puede interpretar como una mina de piedras pequeñas.
      Hacia la parte inferior derecha, se encuentra una barranca nombrada de San Francisco (hoy Tlacuilocan), esta de igual forma, sirve de lindero entre San Simón y San Francisco. Hay dos barrancas que desembocan a esta, la primera de ellas de identifica con el nombre de barranca Quetzalac y la otra se llama barranca de Chiq[ue]mecayocan, y frente a ella, hay otra mina de piedras pequeñas. Una barranca más que inicia o termina en San Martín es identificada como barranca de Chicualoac. Estos dos pueblos se encuentran representados por sus respectivas iglesias. Detrás de la iglesia de San Martín (Xaltocan) se encuentra el cerro de Tlauhquementin, y hay un rancho nombrado Tenango y casi en frente de este se encuentra una mojonera, seguramente en el siglo xviii, el rancho tenía cierta importancia, como para ser representado.
En el lienzo se representan nueve caminos, iniciando con el camino que sirve de límite entre San Simón y la Ascensión; este se encuentra dividido, aquí se representa un arriero con su ganado, en un tamaño muy pequeño, la representación que se hace de este arriero indica que va lejos, otro de los caminos principales es el que está señalado como: el camino real que viene de Atlangatepec, este camino conecta a los pueblos de San Martín Xaltocan y San Francisco Tlacuilocan. A demás hay una figura humana que está montada sobre un caballo y tres mulas en frente de él, que va en dirección de San Martín, se alcanza a apreciar cuatro figurillas humanas que transitan sobre este camino.
      Un camino de suma importancia, para Tlatlauhquitepec es el que va para Santa María Atlihuetzia, este pasa enfrente de la iglesia, que se encuentra representada con la puerta abierta, además tiene una torre como campanario, muy bien hecha y el edificio tiene cuadros, representando el material del que fue construida, tal vez de bloques grandes de ladrillo, este tiene una forma cuadrada y está rematada en una cúpula en color rojo, el resto de la iglesia se encuentra en color amarillo, a un lado hay dos grandes árboles.
      El camino pasa frente de un jagüey en color azul de grandes dimensiones, en este hay dos patos nadando y alrededor de este cuerpo de agua, se puede apreciar una serie de magueyes, uno de ellos ya tiene quiote, y más a delante se conecta con una casa señalada como: casa de don Mariano de Santiago Hernández, semirodeada de magueyes y asentada en las faldas del cerro llamado cenizo, esto por la glosa que se encuentra ahí, seguramente la glosa quiso resaltar la importancia que tenía don Mariano en el pueblo, ya que este fue regidor de la ciudad de Tlaxcala,6 por desgracia, las fuentes de información consultadas no me arrojan más datos sobre este personaje. Detrás de las casas se puede ver otro cuerpo de agua, este de menores dimensiones que el anterior.
      Más adelante casi a la mitad de camino hay tres elementos que se pueden comentar; el primero de ellos es un personaje femenino, se encuentra arrodillada frente a una casa, el tamaño de la figura es más grande que la casa, el nombre de esta señora es doña Maria Apolonia;7 ella se encuentra ataviada con una larga manta blanca que le cubre la cabeza y le llega hasta los pies, se puede apreciar que viste una rica túnica en amarillo con adornos florales en rojo, además tiene un vestido en color rojo, se aprecia que tiene los brazos cruzados sobre su pecho. y sobre ella, se encuentra una escena compuesta por tres personajes, dos de ellos arrodillados y el otro se encuentra de pie, sobre un fondo rojo, este personaje tiene una glosa, por desgracia no se puede leer completa, porque esta sección de lienzo se encuentra en malas condiciones, lo único que puedo rescatar de la glosa es lo siguiente: esta […]estubi[ero]n[…] Rey N[uestro] por eso sep[…] y tierras[…] El personaje de pie esta ataviado con un jubón en color café oscuro, camisa blanca, medias blancas y zapatos negros.
      Los personajes que se encuentran arrodillados se identifican con los nombres de don Miguel Basques y don Diego Capol, el primero de ellos, se encuentra ataviado con una capa en blanca, con adornos naturales, y túnica en color azul, nótese, que se encuentra descalzo, tiene puesta una diadema con una pluma, tal vez esto se pueda identificar como un elemento de nobleza. Don Miguel Vásquez que estuvo involucrado en las actividades del cabildo indígena tlaxcalteca hacia principios del siglo xvii, ya que fue regidor, alcalde de provincia, mayordomo de la alhóndiga, alguacil mayor, entre los años de 1605 a 1618 (Zapata, 1995, pp. 203, 205, 207, 211, 213, 215, 217). Y don Diego Capol, es el segundo personaje que se encuentra arrodillado, este tiene una capa en color café, viste una túnica en blanco, no tiene mallas ni calzado, tiene puesto en la cabeza una diadema con una pluma en verde; Zapata no proporciona datos sobre quién fue y las actividades que desempeño este cacique en Tlaxcala.
      Este mismo camino se une con la casa del señor don Pedro Martín de la Cruz Flores, no tengo suficiente información, que me indique de quién se trata.
      El territorio de San Simón sufrió al menos tres pérdidas importantes en su extensión durante los siglos xvi, xvii y xviii, esto se sabe gracias a las glosas que se encuentras anotadas en el lienzo, en la sección Sur (parte inferior del lienzo). La primera de ellas nos menciona que la posesión más antigua era la que se tenía cuando salieron las legendarias 400 familias tlaxcaltecas a fundar pueblos en la lejana Chichimeca, en el año de 1590, la glosa dice lo siguiente: “Esta es primera poseción Antigua del año de 1595 quando fueron los S[eño]res â Chichimecas don Diego Tlapati. Don Simon Cacamatzi”.

Y fueron los señores a Chichimecas

Esta glosa es de suma importancia, porque nos refiere a un evento de gran trascendencia para la provincia de Tlaxcala; ya que las políticas castellanas después de finalizada la conquista militar de la ciudad de México-Tenochtitlanse dirigieron a explorar y conquistar los territorios sureños y norteños de la Nueva España. Hay testimonios donde se relata la cantidad de soldados tlaxcaltecas que salieron en conquista hacia la lejana Guatemala en una carta de 1547, dice que mil soldados de comunidades de Tlaxcala fueron [a Guatemala] y en otra carta del año de 1567, se menciona que 20 mil tlaxcaltecas de ese altepetl participaron en las conquistas en toda Mesoamérica (Oudijk y Restall, 2008, p. 21).
      Los cronistas castellanos como Díaz del Castillo, mencionan únicamente la participación española en las exploraciones y conquistas, como si ellos fuesen los únicos que participaron en estas empresas, y si acaso, toman en cuenta la colaboración de los ejércitos indígenas, como apoyo secundario, sin darles mayor importancia ni presencia, en estas campañas. Los tlaxcaltecas, entonces crearon, recrearon y plasmaron ellos mismos su propia participación en las guerras, por ejemplo, las laminas que acompañan las relaciones geográficas de Tlaxcala del siglo xvi (Acuña, 1984). Muestran a los propios tlaxcaltecas como si fuesen el único grupo indígena que participó activamente en estas campañas de conquista.
      Otro ejemplo lo tenemos en las expediciones en lo que hoy día conforma el Estado de Oaxaca. Se relata en el lienzo de Analco, estudiado por Matthew y Oudijk (2007, pp. 232-239) la participación de los ejércitos tlaxcaltecas en las campañas de conquista de la sierra de Oaxaca; igual como ocurre en el lienzo de Tlaxcala. Se trata de demostrar la participación y exaltación en el combate de los originarios de la provincia de tlaxcalteca, como los únicos en auxiliar a los españoles en sus proyectos de conquista, cabe notar que no hay representación de otros pueblos indígenas que participan en estas guerras, son los tlaxcaltecas los únicos que lucharon ferozmente al lado de los españoles. Esto quiere decir, que los tlaxcaltecas no se consideraban conquistados ni sojuzgados, por los españoles, sino todo lo contrario; se consideraban conquistadores.
      Esto demuestra que las poblaciones indígenas, fueron una de las piezas claves en el sometimiento y conquista de los territorios desconocidos para los ejércitos castellanos. Algo similar ocurrió con las conquistas en el norte, también se utilizó a la población indígena proveniente de diversos lugares, algunos tan lejanos como la tlaxcalteca, huexotzinca y cempoalteca. Esto conllevó a la ampliación y movilidad de las fronteras norteñas de la Nueva España; el norte, antes conocido como la Gran Chichimeca, fue conquistada de forma paulatina, mediante el uso de una estrategia político-militar, migraciones de familias y jefes militares –ejércitos– indígenas que servirían en un primer momento como un grupo de expedición, para posteriormente recibir una ola de exploradores castellanos, con el fin de explotar los recursos minerales que se encontraban en estas zonas y de esta forma se crearon nuevas ciudades, con las estructuras de gobierno castellanas.
      El Norte significó, para las autoridades españolas, un gran reto; era un área geográfica inexplorada, semidesértica, de difícil acceso, y con una gran cantidad de grupos humanos no tan pacíficos, como los cazcanes, zacatecos, guachichiles, pames,etcétera. Desde los años de 1541-1542, los indios intentaron arrojar a los españoles de sus puestos avanzados del noroeste en la Nueva Galicia. Este conflicto, fue llamado la Guerra del Mixtón (Powell, 1977). Las guerras de conquista hacia el norte novohispano, significaron un aporte importante en recursos humanos y monetarios, y también para los pueblos represento, el desarraigo y la pérdida de jefes militares, guerreros, tlamemes, espías, cocineras, y una gran cantidad de personas que tenían como objetivo conquistar la tierra, para dar fruto y sustento a los conquistadores de pueblos, “quienes a menudo desempeñaron papeles tan cruciales como los de los aliados indígenas armados” (Oudijk y Restall, 2008, p. 26).
      En el año de 1531 Nuño de Guzmán realizó sus exploraciones por Michoacán, Jalisco y llegó al actual estado de Sinaloa; en este último lugar dejó un número no determinado de colonos tlaxcaltecas al fundar San Miguel de Culiacán. Desde 1531 hasta 1598 la ola migratoria tlaxcalteca fue muy importante, ya que este grupo indígena fundó una gran cantidad de pueblos y ciudades,8 a lo largo del camino de la plata como lo menciona (Martínez, 1998: 53-54), mismos que servían como lugares de descanso, de abastecimientos, e intercambio comercial.
      Hacia el año de 1591 el virrey don Luis de Velasco realizó una serie de negociaciones con el cabildo indio de la ciudad de Tlaxcala para el envió de cuatrocientas familias a poblar tierra de chichimecas, los caciques tlaxcaltecas pidieron al virrey una serie de prerrogativas o privilegios que deberían de obtener las familias que salían de la provincia de Tlaxcala, como por ejemplo: no tener que pagar tributo, poder montar a caballo, y portar espadas; así como también, obtener el título de hidalgos, que era el reconocimiento de la nobleza ganada mediante conquista. La razón de estas peticiones era además que los conquistadores tlaxcaltecas pedían independencia, como la que gozaban en la lejana provincia de Tlaxcala. A estas solicitudes se les conoce como las Capitulaciones. Una edición facsimilar de este documento se encuentra en la obra de Martínez (1998).9
      Es así que en el año de 1591 salieron de la cabecera de Tepetícpac aproximadamente 99 hombres casados y solteros (Zapata, 1995, p. 183).
      Junto a la glosa se encuentran los dos personajes identificados como, don SimónCacamatzi y don Diego Tlapati. El único personaje que puedo hacer mención es de Cacamatzi, ya que lo menciona (Gibson, 1991, p. 193). Fue un saldado, que figura en la escena de la conquista de Guatemala en el Lienzo de Tlaxcala, por desgracia esta es la única referencia que hasta hoy día he localizado de este personaje. Don Simón Cacamatzi, se encuentra ataviado con una capa en azul, una chaqueta en beige, calzoncillos en color rojo y con cacles descubiertos, además tiene puesto un sombrero negro con una pluma roja. Frete a el se encuentra un indígena, vestido de maxtlatl, descalzo y con una diadema con plumas blancas, en su mano derecha tiene un arco y en la espalda carga una especie de bolsa, para transportar las flechas.
      El siguiente personaje que se ha identificado es don Diego Tlapati, se encuentra ataviado con una capa en color rojo, chaqueta en azul, sin medias y con cacles descubiertos en café, tiene puesto un sombrero en negro, con una pluma roja. Se encuentra con los brazos extendidos, como si fuera hacer la acción de abrazar a alguien. Después de esta glosa hay un espacio en color azul y un edificio identificado como: “Yg[lesi]a bieja de Sa[n] Baltasar”. No he podido localizar datos sobre esta iglesia. En seguida se encuentra otra glosa más, esta nos informa lo siguiente: “Este lindero lo Pusieron por pertenese [ ilegible] estro Pueblo Nuestros Antesedentes desde el año de 1676 mira [al] cerro de yauquemetin”.
      Por las glosas, bien se puede pensar que los límites de San Simón, sufrieron una pérdida, tal vez se deba a algún pleito de tierras, no se sabe aún el porque de la perdida de una parte del territorio. Al lado extremo derecho, se encuentra otra glosa, que dice: “Posecion de [1]734:[17]39: [17]41 años”. Ésta indica el límite territorial que se tenía para esos años, en la parte norte de San Simón Tlatlauhquitepec.
      Tenemos ante nosotros más o menos trescientos años de cambios territoriales en esta sección del lienzo, aun no sabemos a qué se debieron estas pérdidas de terreno, por desgracia, se cuenta con muy poca información documental que permita vislumbrar que pasaba en este pueblo durante estos siglos. Finalmente tenemos una glosa más, que dice lo siguiente:

Mapa del Pueblo de San Simón en donde constan sus [linderos] con [ilegible] lindan y como se lindaron sus Antesedentes los que fueron, a conquistar Chichimecos Don Simon Cacamatzi. Don Diego tlapati ano de 1595 otro pucie[ron linder]os este año de 676 y consta por titulos tener y atres posesiones la primera el año de 1734 la segunda el año de 173[ilegible].

      Esta glosa nos informa sobre quienes fueron a la Gran Chichimeca10 y los límites que tenía San Simón hacia finales del siglo xvi, además de ello, nos informa que hacia el año de 1676, los linderos se recorrieron y que se tienen los títulos de posesión territorial de los años de 1734, 1739 y 1741.
      Los límites que se señalaron para el siglo xviii, se han conservado hasta la actualidad, esto lo puedo constatar mediante un plano urbano de San Simón, este fue realizado en el siglo pasado, donde se señalan los caminos, como por ejemplo el camino que va hacia Santa María Atlihuetzia, y si se sigue el recorrido hacia la iglesia, casi pasa por los mismos lugares que señala el lienzo del xviii, en este plano se encuentra mencionado el camino llamado Atzacoalco, que el lienzo, se menciona como barrio, el camino las cruces se encuentra en conexión con una vereda, y en el lienzo, no se menciona el camino de las cruces, pero si se encuentran estas, casi en el mismo lugar que señala el plano.
      Los espacios donde termina el plano urbano, corresponden a los mismos espacios que tenemos en color azul en el lienzo, al extremo derecho del plano, se encuentra señalado el Camino Real, con dos mojoneras también señaladas, en el lienzo, el camino real va hacia Atlangatepec y pasa por el pueblo de Tlacuilocan y Xaltocan, en el plano urbano, efectivamente, este camino pasa por Xaltocan. En este plano hay una barranca nombrada San Simón, en el lienzo a esta misma se le llamó Quetzalac. En este mismo lienzo hay otra barranca nombrada de Chicualoac, en el plano, tenemos una avenida nombrada Cacaloac, que corresponde efectivamente con la ubicación en el lienzo. Hacia el extremo superior del plano se anota una calle llamada el cerrito, esta calle es la que pasa frente al cerro de Tlatlauhquitepec, en el lienzo se representó el cerro junto con su glosa.
      En el extremo superior izquierdo, tenemos el señalamiento en el plano, de dos barrancas, estas conforman un semióvalo, en el lienzo está representada esta figura mediante tres mojoneras, y en el límite superior se encuentra el camino que va hacia la Ascensión Tlahuizcolotépec, en el plano tenemos exactamente lo mismo.
      Otra de las características que salta de inmediato es que en el plano urbano se identifica a la plaza principal con el número 55, con el 54 a la iglesia y jagüey se encuentra señalado como líneas entre cruzadas en oscuro, estos datos que nos da el plano, los tenemos exactamente igual en el lienzo, pero en este no existe la plaza principal, pero si se pueden identificar los espacios. En el extremo inferior derecho del plano urbano, en el espacio número 17 un jagüey, este es el mismo que se tiene en el lienzo, esto se identifica por la presencia, en una barranca llamada Chiqualoac y en otro por la avenida Cacaloac.
      Para finalizar el comentario, a un lado de la plaza principal del plano urbano, se encuentra la calle nombrada Simón Cocomatzin, este es un error de la gente que realizo el levantamiento topográfico, porque, efectivamente existe esta calle hoy día, pero con el nombre correcto de Simón Cacamatzin. Si recordamos, este es el nombre de uno de los personajes que se encuentran en el lienzo.

A manera de conclusión

 

Uno de los objetivos que se persiguió al realizar el lienzo de San Simón Tlatlauhquitepec, era resaltar el pasado glorioso de la cabecera de Tepetícpac, a la cual, San Simón pertenecía. El tlahcuiloh que realizó el lienzo, tuvo que estar muy bien informado sobre el pasado histórico de este pueblo, o fue asesorado por algún cacique local, que bien podría haber sido don Miguel Basques, porque este junto con Diego Capol, son los que se encuentran casi en la parte media del lienzo, aunque es una posibilidad, nada más.
      El individuo que estuvo asesorando al tlahcuiloh, tenía muy claro, quién fue el que recibió a Hernán Cortés junto con los demás tlahtoqueh, pero en lugar de pintar a Tlehueloxotzin, pintó a su hijo, don Gonzalo, aunque hay un error en el nombre, se le pinto bajo el nombre de don Pablo.
      Por otro lado la presencia de dos escudos de armas de nobles indígenas, no están sorprendente, porque en lienzos y mapas casi de la misma temporalidad, se encuentra una cantidad significativa de escudos, esto a razón de que los nobles tlaxcaltecas, solicitaban al rey, el respeto a los acuerdos que en siglos posteriores fueron entregados a los nobles de Tlaxcala.
      En el siglo xviii, muchos nobles, solicitaban al rey nuevamente los privilegios y prebendas que gozaron sus ancestros, entre estos, el no pagar tributo, ser reconocidos como nobles, y conquistadores, al igual que lo fueron sus antepasados, además solicitaban constantemente que les fueran otorgados escudos de armas.
      Hemos anotado, que el escudo de armas que tiene don Zacarías de Santiago, es una reelaboración de un escudo del siglo xvi, curiosamente entregado al mismo personaje. El asesor, conocía o tenía alguna copia del escudo del xvi, porque en los cuatro cuarteles se encuentran casi los mismos elementos, y el tlahcuiloh, con la maestría que ha demostrado en la hechura de este lienzo, pienso que no le costó tanto interpretar el viejo escudo y reelaborarlo según sus propios conocimientos, esto está claro.11
      Además un elemento que permite datar el lienzo de forma casi inmediata, es la presencia del escudo de armas de León y Castilla, por el escusón y el collar de la orden del toisón de oro, elementos iconográficos de la familia de los Borbón, que reinaron España a partir del siglo xviii.
      Algo que salta de inmediato a la vista, es la forma en que están retratados casi todos los personajes, ya sean nobles indígenas o españoles, se les pintó con las mismas características del rostro, hasta parece que se utilizó una misma imagen para pintarlos.
      El recuerdo por otro lado de las embajadas tlaxcaltecas hacia España, también estuvieron en la memoria del asesor, aunque y como era de esperarse, se trato de resaltar nuevamente la presencia de Tepetícpac en estas embajadas, ya que una de las glosas indica, que los señores caciques, salieron de esta cabecera, y que regresaron hasta después del año de 1500; aquí encontramos un error, el único que salió de Tepetícpac hacia España fue Lucas García, y la salida de estos cuatro nobles tlaxcaltecas fue en el año de 1562 y regresaron en 1564.
      La presencia enigmática de cuatro comendadores, es algo que falta por estudiar con mayor detalle, porque no hay mayor referencia de estos, sólo contamos con nombres, sin apellidos, esto dificulta la búsqueda en las crónicas y manuscritos producidos por el cabildo indígena, en el siglo xvi.
      Una característica que me pareció muy importante es la presencia del marqués; yo lo identifico como Hernán Cortés. El tlahcuiloh y el asesor sabían que este conquistador había pisado tierras tlaxcaltecas, pero cuando lo plasmaron en el lienzo, lo pintaron casi con las mismas características físicas de don Valeriano y don Juan, inclusive tiene en las manos un ramo de flores igual al que tiene don Valeriano; como ya lo he indicado líneas arriba, este es uno de los elementos de la nobleza indígena tlaxcalteca, aunque aquí se encuentra muy estilizada la representación.
      Para finalizar, el territorio que se encuentra plasmado en este lienzo, corresponde a los límites que tiene hoy día el pueblo de San Simón, algo que me parece muy importante, porque el pueblo, casi no se vio afectado en su extensión territorial, en los distintos procesos de afectación de las tierras de las comunidades.
      Hace falta un estudio más profundo, sobre la historia de este pueblo, que nos permita tener una idea más clara, sobre los procesos históricos que se vivieron en este pequeño pueblo tlaxcalteca.

Miec tlazocamati in nochi, ica ixtlapopoyohui notequiti.

Referencias

 

Acuña, R. (editor) (1984). Relaciones Geográficas del siglo xvi: Tlaxcala (vol. 1). México: Universidad Nacional Autónoma de México.
García Cook, Á./Merino Carrión, B. L. (1991). Tlaxcala, una historia compartida: Los orígenes de la arqueología (vol. 2). México/Tlaxcala: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Gobierno del Estado de Tlaxcala.
Gibson, C. (1991). Tlaxcala en el siglo xvi. A. Bárcena (traductor). México: Fondo de Cultura Económica.
Martínez Saldaña, T. (1998). La diáspora Tlaxcalteca: Colonización agrícola del norte mexicano (2a. ed.). México: Gobierno del Estado de Tlaxcala.
Matthew E. L./Oudijk, M. R. (2007). Indian conquistadors: Indigenous allies in the conquest of Mesoamerica. Norman: University of Oklahoma Press.
Muñoz Camargo, D. (1998) Historia de Tlaxcala (Ms. 210 de la Biblioteca Nacional de París). L. Reyes García (editor). Tlaxcala/México: Universidad Autónoma de Tlaxcala/Centro de Investigaciones y Estudios en Antropología Social.
Olko, J. (2008). Convenciones y estrategias en la iconografía del rango de la nobleza indígena del centro de México en el siglo xvi. Revista Española de Antropología Americana, 38, 2, 207-240.
Oudijk M./Restall, M. (2008). La conquista indígena de Mesoamérica: El caso de Don Gonzalo Mazatzin Moctezuma. Puebla/México: Secretaría de Cultura del Estado de Puebla/ Universidad de las Américas Puebla/Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Powell, P. W. (1984). La Guerra Chichimeca (1550-1600). Juan José Utrilla (traductor). México: Fondo de Cultura Económica/Secretaría de Educación Pública.
Reyes García, L. (1993). La escritura pictográfica en Tlaxcala: Dos mil años de experiencia mesoamericana. Tlaxcala/México: Universidad Autónoma de Tlaxcala/Centro de Investigaciones y Estudios en Antropología Social.
Reyes García, L. (sin fecha). Catálogo de la fiscalía de San Simón Tlatlauhquitepec (manuscrito inédito).
Sarmiento, M. (1986). Catálogo de voces vulgares y en especial de voces gallegas de diferentes vegetales. J. L. Pensado (editor). Salamanca: Universidad de Salamanca.
Sempat Assadourian, C./Martínez Baracs, A. (1991). Tlaxcala, una historia compartida: Siglo xvi (vol. 6). México/Tlaxcala: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Gobierno del Estado de Tlaxcala.
Torquemada, J. de (1975-1983). Monarquía indiana, de los veinte y un libros rituales y monarquía indiana, con el origen y guerras de los indios occidentales, de sus poblazones, descubrimiento, conquista, conversión y otras cosas maravillosas de la mesma tierra (7 vols.). M. León-Portilla (coordinador). México: Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México. Recuperado de http://www.iih.unam.mx/publicaciones/publicadigital/monarquia/index.html
Villar Villamil, I. (1933). Cedulario heráldico. Conquistadores de Nueva España. México: Talleres Gráficos del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía.
Zapata y Mendoza, J. B. (1995). Historia cronológica de la noble ciudad de Tlaxcala. L. Reyes García/A. M. Baracs (traductores y editores). Tlaxcala/México: Universidad Autónoma de Tlaxcala/Centro de Investigaciones y Estudios en Antropología Social.


1 Agradezco a María Castañeda, el haberme proporcionado fotos digitales del escudo de don Francisco de Mendoza, que se encuentra resguardado en el Archivo Ducal de Alba, Palacio de Lira, Madrid.

2 La trascripción de las glosas es mía.

3 Véase Acuña, 1984, cuadro 28.

4 Gibson, cuadros vi -vii.

5 Zapata, 1995, p. 199.

6 La única referencia que tengo sobre este personaje proviene del catálogo realizado por Luis Reyes, del archivo de la fiscalía de San Simón Tlatlauhquitepec (Reyes, sin fecha). Ahí se encuentran los títulos que corresponden a don Mariano Hernández regidor. (caja 1, años 1699-1769, exp. 28, f. 15). Agradezco al maestro Luis Reyes García el haberme proporcionado este catálogo inédito.

7 En el catálogo de esta fiscalía se menciona su testamento (caja 1, año 1587, f. 26).

8 Esta ola migratoria, exploradora, conquistadora y fundadora se relaciona con los orígenes de varias ciudades norteñas de la actual República Mexicana, por ejemplo: Saltillo, Culiacán, San Miguel de Allende, Durango, Zacatecas, San Luís Potosí, etcétera. Véase Martínez, 1998, p. 55.

9 Ibid. 1998, 159-165.

10 Hacia el año de 1717, se emitió una orden (del cabildo tlaxcalteca) para dar caballos, mulas para ir a la tierra de los chichimecas. Catálogo de la fiscalía de San Simón Tlatlauhquitepec, caja 1, año 1717, exp. 38, f. 1 (Reyes, sin fecha).

11 En el catálogo de la fiscalía de este pueblo se encuentra un documento que data de 1588, el cual “es una copia en náhuatl de una real cédula a favor de don Zacarías de Santiago hijo de don Alejando de Santiago de la casa de Xiuhtotohua, que ayudó a los españoles y tenía un escudo de armas de un pájaro verde en vuelo sobre campo rojo y al final de sus alas morado […]”: caja 1, año1588, exp. 6, f. s/n (Reyes, sin fecha). Esta real cédula describe el escudo de armas del lienzo.

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