LA EDUCACIÓN CONTINUA ENTRE EL PERSONAL ACADÉMICO DE LA FACULTAD DE CONTADURÍA Y ADMINISTRACIÓN CAMPUS I, DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIAPAS

Manuel de Jesús Moguel Liévano(CV)
moguel_lievano@hotmail.com

  1. D. Relación entre la literatura de actos académicos y educación continua con la situación en la Universidad Autónoma de Chiapas

Se puede afirmar que el aprendizaje permanente, de por vida, parece ser  la única forma efectiva y eficiente que tienen los individuos y los profesionales para mejorar y actualizar sus conocimientos ya que, hoy día, éstos se vuelven obsoletos en unos cuantos años en algunas disciplinas, sobre todo en las áreas de ingeniería  e informática.
Conforme ha avanzado en el desarrollo de  la investigación, cada vez es más clara la simbiosis que existe entre los actos académicos y la educación continua. Los actos académicos representan el vehículo para hacer llegar la educación continua a las personas.
Durante siglos la educación fue considerada asunto que tenía que ver solamente con niños y jóvenes. Actualmente las cosas son muy diferentes y uno de los cambios que está sufriendo la educación es en su propio significado, ya no solamente como una etapa en la vida de los individuos, sino que la UNESCO establece un nuevo concepto como educación para toda la vida, educación permanente o en su acepción más difundida, educación continua, la cual es conocida también como andragogía, educación progresiva, educación para adultos, reciclaje, capacitación del personal, entre otras.
Esto obedece al acelerado proceso de cambios que vive el mundo, como novedades, innovaciones y aprendizajes continuos, y los individuos tienen que adaptarse a las nuevas circunstancias para sobrevivir.
Es aquí donde el papel de la educación en general y de la educación superior adquiere una relevancia capital, en virtud de que las instituciones de educación superior, se constituyen en centros de generación y difusión de los nuevos conocimientos, donde los profesores representan uno de los elementos básicos al convertirse en transmisores del conocimiento, y son ellos quienes deben predicar con la educación continua en su formación disciplinaria y pedagógica.
En virtud de que en nuestro país no existían reglamentos en materia de educación continua, un destacado grupo de prestadores de servicios en la materia, como se mencionó anteriormente, decidieron crear la Asociación Mexicana de Educación Continua, A. C. (AMEC), en diciembre de 1990, en Ajijic, Jalisco, con la finalidad de organizar las funciones y actividades de educación continua, estableciendo como misión: Ser líder en la promoción y el fortalecimiento de la educación continua de calidad.
Posteriormente,  la AMEC y la Universidad de Guadalajara, establecen los “Lineamientos para la Calidad de la Educación Continua”, en 1997, mediante el cual proponen la categorización y conceptualización de los actos académicos, con la finalidad de regular y profesionalizar la prestación de los servicios de educación continua en todo el país.
          Las categorías reconocidas de actos académicos son: Capacitación, actualización, desarrollo personal, certificación y extensión de la cultura.
Los conceptos básicos de los tipos de actos académicos son: Diplomado, curso, conferencia, seminario, taller, congreso, simposium, jornadas, círculo de estudio, mesa redonda, panel, foro. En ocasiones se forman híbridos entre los diversos actos académicos, como son curso-taller, seminario-foro, congreso-encuentro, entre muchos más.
Cada acto académico tiene su propio objetivo. Sin embargo, se puede generalizar que el objetivo de todo acto académico es proporcionar las herramientas necesarias, traducidas en actitudes, conocimientos y aptitudes, a las personas para desempeñar con mayor eficiencia sus actividades laborales, sociales y familiares.
Los actos académicos difieren en su forma de aplicación, de acuerdo a la naturaleza del evento, lo cual influye en la decisión de los usuarios para asistir. Presentan diferentes características que se deben atender con la finalidad de proporcionar servicios de educación continua altamente eficientes. Los actos académicos se encuentran constituidos por diversos elementos como son: Aspirantes, programas, descripción del programa; cada uno con diferentes componentes.
En cuanto a la educación continua, se identifican dos acepciones de educación continua: la primera, como la actividad que las IES realizan en sus funciones de extensión y vinculación; y la segunda, como las actividades que las personas llevan a cabo para su formación permanente y actualizar sus conocimientos en sus áreas de competencia profesional y cultura general.
Esta última acepción es la que interesa y se está analizando durante el desarrollo de la tesis, para el caso de los profesores de la Facultad de Contaduría y Administración Campus I de la Universidad Autónoma de Chiapas, cuyas características generales se explican en el apartado de ubicación del estudio, en el capítulo primero.
El término de educación continua que se maneja en México, proviene del concepto norteamericano que se encuentra más vinculado con las teorías del capital humano, más que a una teoría humanística de la educación.
Son varias las propuestas de definiciones de educación continua que se presentan, y en esta diversidad radica su complejidad y amplitud, pero todas van orientadas a la reeducación del individuo y a su formación más integral.
Se identifican seis tipos de educación continua, como son: Actualización profesional, capacitación, consultoría, transferencia de tecnología, certificación y acreditación, y desarrollo humano, señalados en apartados recientes.
Muchos son los propósitos de la educación continua, como se mencionó anteriormente, entre los que destacan los siguientes: a) Ayudar a las personas a adquirir los instrumentos de supervivencia física, psicológica y social; b) Ayudar a las personas a descubrir el significado de sus vidas; c) Ayudar a las personas a aprender a aprender; d) Ayudar a la sociedad a ofrecer a sus miembros un ambiente social, psicológico y físico más humano, según Apps (1982).
La educación continua representa el medio para conocer y asimilar las tecnologías que a diario se inventan y para saber desempeñarse en los puestos de  trabajo, en una sociedad y una organización que son cada día más competitivas. Situación a la que no son ajenos los profesores de las IES.
La preocupación por satisfacer la necesidad de una educación que atienda a los altos niveles de calidad en un mundo de globalización, hace volver los ojos hacia el profesorado en las instituciones de educación superior.
La atención a la formación del personal académico se vuelve prioritaria, pues se reconoce que el elemento humano es fundamental en todo proceso educativo, y aún más en las universidades públicas de reciente fundación, como es el caso de la Universidad Autónoma de Chiapas, que ha vivido momentos difíciles como cualquier otra institución similar.
Es preciso señalar que el motivo de la elección del presente tema de tesis, como se establece en la sección de justificación del estudio, obedece al interés del autor por colaborar, en la medida de lo posible, al mejoramiento de los servicios educativos que se proporcionan en la Facultad de Contaduría y Administración Campus I de la Universidad Autónoma de Chiapas, y una forma de hacerlo es fomentar la profesionalización de los cuerpos académicos a través de su propia educación continua.
La práctica de la educación continua, representa una de las formas efectivas que tienen los profesores de la Facultad de Contaduría y Administración Campus I de la UNACH para mejorar y actualizar sus conocimientos, tanto disciplinarios como pedagógicos, para continuar siendo competitivos en su ambiente docente. Otras opciones para la mejora continua profesional y personal son los programas de posgrado que se encuentran en diversas instituciones a nivel de especialidades y maestrías y el autodidactismo.
Uno de los retos que plantea la política  para las universidades públicas es la excelencia académica, que establece que “las universidades cuenten con profesores e investigadores de altos niveles de formación académica dispuestos a ofrecer una enseñanza de mayor calidad” (Proyecto Académico 1998-2002, UNACH, p. 25). Uno de los objetivos plasmados en el citado documento se refiere a elevar de manera permanente la calidad de la educación y de la investigación universitaria (p. 90).
          Es inaplazable  la consolidación de la docencia universitaria en la UNACH, a través de la mejora continua de su planta docente, en virtud de que el crecimiento y la expansión de la universidad en los últimos años, tuvo como consecuencia la incorporación acelerada de un gran número de profesores sin la formación pedagógica y disciplinaria adecuada para el ejercicio de la docencia.
En este sentido, la formación de la planta académica y las condiciones para su desarrollo son heterogéneas. Habrá que poner en marcha, por consiguiente, acciones que tiendan a corregir las siguientes situaciones (Proyecto Académico 1998-2002, p. 97):

  1. Los desequilibrios y desigualdades existentes en cuanto al grado de profesionalización de la docencia.
  2. La falta de formación didáctica especializada.
  3. El equilibrio de la planta docente según su tiempo de dedicación, de acuerdo con los estándares nacionales.
  4. Las disparidades en cuanto a la formación y actualización disciplinaria del docente.

Entre las principales líneas de acción para alcanzar los propósitos del proyecto académico (p.132), se encuentran:

  1. Desarrollar de manera intensiva actividades diversas orientadas a la formación pedagógica y la actualización del conocimiento disciplinario del personal académico.
  2. Analizar entre los profesores los requerimientos académicos y de formación y superación de la planta docente.

Los esfuerzos de la Universidad Autónoma de Chiapas con relación a la educación continua y formación de su personal docente no son hechos aislados, por el contrario, obedecen a un entorno de cambios y globalización desde hace dos décadas, que han generado un conjunto de políticas nacionales para buscar las respuesta a los retos actuales.
Las investigaciones en materia de educación superior señalan que la explosiva demanda para estudios de nivel superior que tuvo lugar en nuestro país a principios de la década de los setenta, obligó a las instituciones universitarias a entrar en el proceso de crecimiento acelerado. El reto consistió no sólo en tener un número suficiente de profesores, sino que éstos contaran con una sólida formación tanto disciplinaria como didáctico-pedagógica.
          Entre las estrategias introducidas en 1984 por las autoridades educativas se encuentra el Programa Nacional de Educación Superior (PRONAES), cuyo objetivo es: “Mejorar la calidad de la formación académica de los profesores en servicio en las instituciones de educación superior del país, así como la de aquellos profesionales que se incorporan a la docencia y a otras tareas educativas”.
          Para tal efecto se elaboró el documento “Lineamientos generales para el desarrollo de la capacidad pedagógica”, (Zarzar, 1988, pp 137-140).
Más recientemente la Secretaria de Educación Pública y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), establecen en 1996, el Programa de Mejora del Profesorado de las Instituciones de Educación Superior (PROMEP), cuyo objetivo es: “Mejorar sustancialmente la formación, la dedicación y el desempeño de los cuerpos académicos de las IES como un medio para elevar la calidad de la educación superior” (p. 13).
De acuerdo al Promep (1996, p. 21), los atributos de los profesores de las IES, deben ser:

  1. Tener una conciencia clara de sus responsabilidades como profesores ante sus estudiantes, sus instituciones y la sociedad.
  2. Estar comprometidos con la mejora continua de las funciones a ellos encomendada.
  3. Dedicarse de tiempo completo a sus funciones y a su superación académica.
  4. Tener la formación académica apropiada para el buen desempeño de sus funciones académicas.
  5. Mantener actualizados y en interacción personal con los medios nacionales e internacionales de generación o uso del conocimiento.
  6. Distinguirse por la relevancia de su práctica profesional académica.

Los programas regionales de formación de recursos humanos para la formación de profesores universitarios plantean los siguientes objetivos generales (Zarzar, 1988, p. 54):

  1. Apoyar la autosuficiencia institucional de las universidades participantes, propiciando la creación y/o fortalecimiento de equipos de trabajo que se hagan cargo de los programas institucionales de formación y actualización de profesores y de superación académica.
  2. Contribuir a la profesionalización de la planta docente de las instituciones de educación superior, tomando en cuenta las características y particularidades de cada institución y región.
  3. Contribuir al mejoramiento de la calidad de la enseñanza en las universidades  públicas en los estados.

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