MANUAL PARA LA PROMOCIÓN DE LAS PYMES MEXICANAS: ELEMENTOS ADMINISTRATIVOS Y JURÍDICOS A CONSIDERAR EN LA PLANEACIÓN INTEGRAL DE UTILIDADES

Rafael Espinosa Mosqueda
asesorneg@yahoo.com.mx

1.1.6. La situación actual de las pequeñas y medianas empresas

Actualmente las PYMES se encuentran influenciadas por todo lo que sucede en el medio ambiente natural, social, económico y político, al mismo tiempo que su actividad repercute en la propia dinámica social.

En la actualidad el capital en las PYMES es proporcionado por una o dos personas que establecen una sociedad. Los propios dueños dirigen la marcha de la empresa, su administración es empírica. Su número de trabajadores empleados en el negocio crece y va de 16 hasta 250 personas.

 Utilizan más maquinaria y equipo, aunque se sigan basando más en el trabajo que en el capital, dominan y abastecen un mercado más amplio, aunque no necesariamente tiene que ser local o regional, ya que muchas veces llegan a producir para el mercado nacional e incluso para el mercado internacional.

Está en proceso de crecimiento, la pequeña tiende a ser mediana y esta aspira a ser grande. Obtienen algunas ventajas fiscales por parte del Estado que algunas veces las considera causantes menores dependiendo de sus ventas y utilidades (Rodríguez, 2003).

Las PYMES en México como cualquier tipo de organización presentan durante su vida ventajas y desventajas, para hacer más clara la comparación de unas y otras, tanto en la pequeña, como en la mediana empresa se muestran sus características en las tablas 14 y 15, de donde:

La tabla 14 pretende mostrar las ventajas y desventajas que actualmente presentan las pequeñas empresas, ya que es de vital importancia conocer las fuerzas y debilidades que tienen este tipo de empresas.

La tabla en cuestión observa que las desventajas de las pequeñas empresas se caracterizan por su falta de administración, esto se debe a razones de tipo económico, como son: la inflación y devaluaciones, viven al día de sus ingresos, le temen al fisco, tienen falta de recursos financieros, por lo tanto se les dificulta crecer, y estás mismas razones ponen en peligro su existencia.

Para el caso de las medianas empresas, como se muestra en la tabla 15, se puede  notar que padecen los mismos problemas que las pequeñas empresas, pero a niveles más complicados, por ejemplo, altos costos de operación, falta de reinversión en el equipo y maquinaria, no obtienen ganancias extraordinarias, por sus altos costos, no pueden pagar altos salarios, por lo tanto, no cuentan con controles de calidad óptimos, etc. Todo esto derivado de su  administración y su problema de altos costos, debido a su tamaño.

Con la información anterior describe (Rodríguez, 2003) que el problema fundamental de las PYMES en México es la falta de apoyo y financiamiento por parte de las instituciones financieras nacionales y más aún las internacionales.

Para Amaya (2005) la percepción de la problemática de las PYMES difiere entre la de los investigadores y la de los empresarios. Los empresarios creen que su problema más importante es la falta de financiamiento, mientras que los investigadores están seguros de que el problema principal es la falta del desarrollo de los recursos humanos de la empresa. Si bien es cierto que desde la rescisión del año 1994 se ocasionó una astringencia crediticia que prácticamente canceló el financiamiento para las PYMES, entregar créditos a personas que no están capacitadas para gestionarlos  o para operarlos puede resultar una salida más contraproducente que benéfica.

Con relación a la capacidad de respuesta del estado para apoyar a los negocios en la tramitología necesaria para permisos y registros entre las diferentes instancia gubernamentales, Rodarte y Zinder (2001) opinan que  un empresario decide abrir un negocio y, en promedio, las autoridades tardan 52 días para llevar a cabo gestiones y trámites, también existen desequilibrios en cuanto a la inversión extranjera se refiere.

Vázquez (1999) comenta, que el mercado nacional no cuenta con reglas claras de mercado libre para incentivar a las PYMES y una de las soluciones sería el obtener recursos vía mercado de valores, ya que el mercado de valores representa una alternativa de financiamiento para las empresas promoviendo el desarrollo económico de cualquier país. Este tipo de nuevos mecanismos de mercado pueden representar una alternativa al problema histórico de falta de fuentes de financiamiento a las PYMES en México, con esta participación se puede generar un atractivo para los inversionistas nacionales y extranjeros.

No sólo en México existen estos programas de apoyo  a las PYMES, en la actualidad, el potencial de la Unión Europea se debe al fomento y apoyo que se les da a las PYMES, ya que se les considera un importante factor de creación de empleo, cuestión que al Estado Europeo es de vital importancia la creación de empleos para el fomento de su demanda efectiva,  obteniendo altos niveles de crecimiento y bienestar social.

A pesar de todos los problemas, sus ventajas y desventajas, ¿por qué mueren las PYMES? Existen varias respuestas a esta cuestión, se analizarán diversos puntos de vista:

Empresas y empresarios (2006) en carta del editor, afirma que se necesitan más aumentos financieros para las PYMES debido a que México vive una  etapa económica de consolidación ciudadana. Los grupos, las comunidades y las organizaciones independientes están dando vida a novedosas formas productivas, quienes han elevado la capacidad competitiva de importantes sectores económicos del país. Hay resultados que permiten apreciar dos elementos clave:

 Primero, el país aprendió a confeccionar fábricas de empresas: en seis años- hasta el 31 de julio de 2006 se generaron  más de un millón de PYMES.

Segundo, la sociedad logró crear un sistema inmunológico de negocios más eficiente, ya que bajó el grado de mortalidad de las PYMES:

 

Existen avances, pero aún hay vacíos por llenar. Uno de los retos es cubrir necesidades financieras. Este año 2006 el presupuesto sólo atendió 48% de la demanda crediticia de las PYMES, al destinar una partida de 2 mil 14 millones de pesos. No se cubrió 52% de las necesidades planteadas  por las PYMES.

Continúa afirmando Empresas y empresarios (2006) diciendo que la sociedad ha dado una solución: los clubes de inversionistas. Su propósito es el de agrupar en México a inversionistas privados para proporcionarles una metodología que les facilite el transitar exitosamente diferentes etapas de los negocios.

Los puntos clave de la estrategia son: selección, acompañamiento y salida de los proyectos viables para lograr altos rendimientos en sus inversiones.

En este frente, se ubica a Innovateur. Es pionero en cuanto a clubes de inversionistas PYME. Busca cerrar el año 2006 con 10 clubes más y réplicas de dichos modelos en todas las entidades federativas.

Para Soto y Dolan (2004) las PYMES no están exentas de las graves crisis económicas. Su fragilidad se demuestra en las miles que cada año desaparecen por no haber sabido superar ni responder a las situaciones de cambio que todas las empresas en los tiempos actuales enfrentan.

Señalan que cuentan con escasos medios de financiamiento, debido a que son inadecuados, escasos y caros. Las dificultades financieras han sido un mal endémico de las PYMES, las cuales se ven profundamente afectadas por las continuas crisis económicas de los diferentes mercados financieros. Esta situación se traduce en dificultades para obtener créditos y, sobre todo, en el pago de intereses altos. 

La Comisión Intersecretarial de Política Industrial (CIPI) se creó por acuerdo presidencial el 27 de mayo de 1996 con la finalidad de fungir como un órgano técnico de consulta del gobierno federal en materia de política industrial y comercio exterior. Dentro de sus actividades se encuentra la de proporcionar información de la situación de las PYMES en México.

De los estudios realizados, se cuenta con el de información estadística sobre la situación de la PYME en México (CIPI, 2003a). Para tales efectos durante el año 2002, la SE en conjunto con el BID, la Universidad de Bologna en Argentina y el INEGI, levantaron la encuesta del Observatorio PYME; esta encuesta agrupa a un panel de mil pequeñas y medianas empresas mexicanas de los sectores manufactura, comercio y servicios. Con la información que proporciona la encuesta del Observatorio PYME permite conocer su desempeño en:

Características de la empresa.
Características laborales de la empresa.
Inversiones y financiamiento en la empresa.
Perfil del empresario.
Utilización de programas gubernamentales.
Estrategias empresariales.
Clientes y proveedores.

En cuanto a las características de la empresa, el tipo de empresa es de carácter familiar con un 65% (CIPI, 3003a, p. 9).

La capacitación de los empleados y los directivos de las PYMES, resulta una práctica importante como característica laboral en los tres sectores: con un 69% en el de servicios, 64% para manufactura y un 47% en el comercial (CIPI, 2003a, p.10).

El bajo grado de inversión se encuentra ligado a la situación de incertidumbre que ha prevalecido tanto en México como a nivel mundial, lo cual ha ocasionado un freno a las inversiones. El 41% de las PYMES realizó mayores inversiones durante el año 2001 con respecto al 2000. También existe una baja participación del sector financiero en el otorgamiento de créditos a estas empresas, exclusivamente el 13% de las PYMES ha solicitado algún tipo de crédito bancario en los dos últimos años, del cual el 76% lo recibió. El 88% de las empresas que obtuvo el crédito señala que la institución que los otorgó, el más importante ha sido la banca comercial y únicamente el 1.4% de las mismas expresa haberlo obtenido a través de la banca de desarrollo. Establecen que las principales causas por las cuales se les niega el crédito son:

 

Con relación al perfil del empresario, en  el rango de edad se puede mencionar que la mayoría de los socios que participan en la gestión directa de las empresas se encuentra entre los 40 y 59 años de edad (CIPI, 2003a, p. 7).
 
Astorga (2007) menciona en cuanto a la situación actual en México de las PYMES, ellas componen el 99.1% de las empresas, contribuyendo con el 60% de los empleos y con un 40% del PIB. Continua describiendo que de acuerdo con lo afirmado por el Dr. Alejandro González Hernández, otrora Subsecretario de PYMES,  de la Secretaría de Economía el 90.1% son microempresas, 6.6% pequeñas, 2.4% medianas y 0.9% grandes empresas.

En relación a niveles bajos del PIB el sector industrial se caracteriza por mayor concentración de empresas MIPYMES. Los países con menor PIB tienen mayor nivel de emprendedurismo basado en necesidad. México ocupa el lugar número 31 de 42 de acuerdo al Global Entrepreneurship Monitor (GEM); en América Latina ocupó el 7°. Por último menciona que en el estudio del Banco Mundial, México ocupa el lugar número 73 de 155 como mejor ciudad para hacer negocios; siendo Aguascalientes y Nuevo León los estados con mayor facilidad para abrir un negocio. En México puede requerirse hasta dos meses para abrir un negocio y además existe una pobre infraestructura financiera para promoción de las PYMES.

Hernández y Alba (2007) dicen que actualmente, en México ha cobrado relevancia el sector de las PYMES, sin embargo las condiciones económicas y los procesos internos de las empresas que forman este sector, se encuentran lejanas de ser las óptimas para un crecimiento y desarrollo de las mismas.

En México, las PYMES han ido avanzando paulatinamente en importancia, sin embargo, no puede pasarse por alto la problemática en la que están sumergidas tanto en la actualidad, como en el pasado reciente: la falta de créditos para destinarlos a la inversión en capital o para capital de trabajo, la falta de técnicas de administración eficientes y las condiciones macroeconómicas inestables del país en la década pasada han sido factores, entre otros, de los principales obstáculos de este sector para tener una rentabilidad y eficiencia que aseguren su sustentabilidad y crecimiento.

Describen Hernández y Alba (2007, p.2) que entre las principales causas de muerte de las pequeñas y medianas empresas se encuentran: “problemas administrativos, problemas fiscales, incapacidad de cumplir los requisitos, deficiencias de la comercialización, errores en insumos y producción y falta de refinanciamiento”. Los factores antes mencionados son la causa de que la mayoría de las empresas pequeñas nazcan y mueran a los pocos años de haber sido creadas: solamente el 10% de las empresas que cumplen 10 años en el mercado logran tener crecimiento, madurar y tener éxito; el 75% de las nuevas empresas deben de cerrar sus operaciones con tan sólo dos años en el mercado; el 50% de las empresas quiebran con tan sólo un año de actividad y el 90%  de las empresas mueren antes de cumplir los 5 años.

Por otra parte, el nacimiento de nuevas PYMES, debido al espíritu emprendedor y al autoempleo, han empujado al sector de la pequeña y mediana empresa a crecer de manera gradual año con año; el número total de empresas en México se ha incrementado aproximadamente en un 41% de 2002 al 2007. Sin embargo, las condiciones de negocios en México no son las óptimas para que la competitividad de estas empresas sea la adecuada para crecer.

Según el reporte del Doing Business 2007, elaborado por el Banco Mundial, México presenta cuellos de botella en su entorno competitivo como puede ser: un inequitativo sistema tributario, altos costos logísticos, administrativos y de mercado, así como el lento crecimiento económico registrado en el país, que ha derivado en baja inversión en capital físico y tecnologías de punta, problemáticas que se acentúan más en la pequeña y mediana empresa.

Aún así, el sector de las PYMES muestra una importancia creciente en el contexto económico actual, ya que representa el 99.7% de los 2.9 millones de empresas en México, las cuales generan el 52% del PIB, además de que contribuyen con la creación del 71.9 % de los empleos. Estos datos ponen de manifiesto la atención que debe de prestarse a fomentar la inversión de la pequeña y mediana empresa, la cual representa un engrane importante del motor de la economía mexicana actual. Siendo el papel de las PYMES de mayor importancia en la economía de México (Hernández y Alba, 2007, p.3).

Se debe mencionar que el mayor incremento ocurre en el sector de la micro, pequeña y mediana empresa durante el período de 1999 a 2007 como se manifiesta en la tabla 17, pero además se observa un decremento de la participación de la empresa grande en el país, tanto en número de firmas como en su contribución al PIB, pasando de 8,474 empresas grandes en 1999 a 7,900 en 2007, lo que significa una disminución a la contribución del PIB de México de 10 puntos porcentuales, al pasar del 58% en 1999 a 48% en mayo de 2007.

 Así también, es importante notar el cambio existente en la contribución al PIB de la micro, pequeña y gran empresa que aumenta en 10% al pasar de un 42% a un 52%. Sin embargo, este incremento se logra con la creación de más de un 1,200,000 negocios, de los cuales más de 1.1 millones de negocios son de microempresas y el resto pequeñas y medianas empresas, lo que sugiere que a pesar de que el número de empresas en estos sectores ha aumentado considerablemente, su capacidad por unidad de negocio a la contribución real del PIB nacional está aún lejana a aquellos países en donde la economía está representada por la pequeña y mediana empresa, siendo por ejemplo, los casos de Italia y España.

Terminan señalando  Hernández y Alba (2007) que en estudios recientes muestran que la mayoría de las empresas pequeñas nacen y mueren a los pocos años de haber sido creadas: solamente el 10% de las empresas que cumplen 10 años en el mercado logran tener crecimiento, madurar y tener éxito; el 75% de las nuevas empresas deben de cerrar sus operaciones con tan sólo dos años en el mercado, el 50% de las empresas quiebran con tan sólo un año de actividad y el 90% de las empresas mueren antes de cumplir los 5 años

Una vez que se conoce la importancia de las PYMES en México y el papel que desempeñan en el país, vale la pena enfocarse en el estado de Guanajuato, debido a que se encuentra dentro de los diez estados más productivos, como se muestra en la tabla 18.

 El INEGI presenta dentro de los datos de los censos económicos 2004, que en Guanajuato operaron 150,800 unidades económicas en 2003.

Guanajuato ocupó el séptimo lugar respecto al total nacional de la producción bruta total.

Tres grupos de actividades representaron 97.7 % de las unidades económicas de esta entidad; el comercio contó con el mayor número aportando 54.8%, seguido por los servicios con 3.1 %, y las industrias manufactureras en tercer lugar con 11.8 % (INEGI, 2005i).

Si se analiza las clases de actividades conforme a las 964 clases existentes en que se dividen las mismas objeto de los censos económicos 2004, sólo diez concentraron 30.01% de las unidades económicas y 26.5% del personal ocupado total de Guanajuato.

La clase de actividad de tiendas de abarrotes registró el 16.5% de unidades económicas y 0.7% de la producción bruta total, lo que representó  $ 74, 951.00 de producción bruta por unidad económica durante 2003; en contraste, la fabricación de calzado con 1,755 establecimientos reportó $ 6’437,488.00 anuales de producción bruta por cada uno de ellos. (INEGI, 2005i).

Se puede mencionar que el municipio de León registró el mayor número de unidades económicas y de personal ocupado al concentrar 29% y 39%, respectivamente, además aportó 25.2% a la producción bruta total como se puede ver en las tablas  20 y 21.

Los municipios de Celaya e Irapuato le siguieron en importancia al aportar 10.3% y 9.9% de las unidades económicas y del personal ocupado total de la entidad 11.7% y 10% respectivamente.

El municipio de Silao, lugar donde destaca la producción de automóviles, sobresalió al aportar el 24.7% de la producción bruta total del estado. (INEGI, 2005i).

Por lo que se refiere a los  municipios de Allende, Moroleón y  Acámbaro su participación en el número de unidades económicas fue similar con los siguientes porcentajes, 2.8%,  2.7%  y 2.6% y con una aportación a la producción bruta total  registrada en miles de pesos de 2’576,965.00, 1’354,189.00 y 1’180,833.00 respectivamente (INEGI, 2005i).

Es prudente mencionar que las principales clases de actividades en el estado de Guanajuato están representadas por las de la fabricación de calzado, tiendas de abarrotes, tiendas de ropa, edificación de vivienda unifamiliar, escuelas del sector privado, restaurantes de autoservicio, confecciones de otra ropa textil, restaurantes de comida para llevar, supermercados y para finalizar cuero y piel: todas ellas conforman 45,463 unidades económicas, representando el 30.1%  y generando 193,470 empleos; es decir el 26.5% de los empleos de Guanajuato. Se puede decir que las remuneraciones en miles de pesos equivalen a los 4’695,953.00 (INEGI, 2005i).

De manera general con relación al factor humano, el personal ocupado en Guanajuato  fue de 731,350 personas, presentando un incremento de 19.6 % respecto de los resultados del censo anterior. Si se representa en miles de pesos se puede enunciar la cantidad de 27’808,273.00.

En cuanto a importancia de los municipios son los de León, Celaya, Irapuato, Salamanca, Guanajuato, Silao, San Francisco del Rincón, Allende, Moroleón y Acámbaro,  los de mayor relevancia al contar con un total de 105,923 unidades económicas, representando el 70.2% del total del estado; además son generadores de 587,647 empleos, significando en miles de pesos la cantidad de 24’221,037.00 (INEGI, 2005i).
Haciendo hincapié respecto a que las PYMES son la principal fuente de empleo en el país es necesario saber cual es el panorama sobre la inserción de los hombres y las mujeres en las distintas actividades económicas y regiones geográficas del país. Los censos económicos permiten conocer cuántas personas trabajaron en los establecimientos y empresas además, cuántos son hombres y cuántas mujeres; esta información permite realizar comparaciones acerca de las ocupaciones según género.

Mediante los resultados de los censos económicos 2004 de INEGI es factible conocer la participación de los hombres y las mujeres en las diferentes actividades en el estado de Guanajuato.

De acuerdo con el tamaño de la unidad económica, la participación de hombres y mujeres en términos absolutos refleja algunas diferencias, siendo los establecimientos y empresas que ocupaban 251 y más personas los que observaron la diferencia absoluta más marcada, ya que emplearon a 97, 712 hombres y 55,653 mujeres.

Dada la importancia de las micros, pequeñas, medianas y grandes empresas a continuación se dan a conocer las características de los establecimientos agrupados por tamaño, para lo cual se estratifican las unidades económicas con base en el personal ocupado total que emplea cada una de ellas. Los resultados censales permiten hacer desgloses a partir de la estratificación y el peso de las distintas actividades económicas, donde se podrán observar variables como: personal ocupado, remuneraciones, activos fijos netos y valor agregado censal bruto según el tamaño de los establecimientos (INEGI, 2005j).

Cabe mencionar que los resultados censales realizados por INEGI brindan las herramientas necesarias para hacer desgloses a partir de la estratificación y el peso de las distintas actividades económicas. La presentación de datos por estratos de personal ocupado también permite identificar en qué rangos se encuentra la fuerza laboral de las diversas actividades económicas del país y de las regiones (entidades y municipios); realizar múltiples tipos de análisis, como: diagnósticos sectoriales, estudios de mercado e investigación, entre otros. Adicionalmente, constituye un elemento fundamentalmente para la planeación de políticas públicas, como son los de apoyos a la micro, pequeña y mediana empresa, por citar un ejemplo.

Desde una perspectiva histórica, la información de los censos económicos 2004 permite corroborar que en los últimos 10 años la estructura de la economía por estratos de personal no presenta cambios significativos.

Los mismos censos económicos muestran la permanencia de las unidades económicas del sector manufacturero en función del año de inicio de operaciones.

Así, al relacionar el año de inicio de operaciones con el tamaño de las unidades económicas, se observa que a menor tamaño del establecimiento se reduce su expectativa de permanencia en el mercado.

Las unidades micro, presentan una proporción mayor de aperturas recientes entre 1998 y 2003 respecto de las unidades ubicadas en otros rangos. Conforme se incrementa el tamaño de los establecimientos menor es el número de aperturas en el corto plazo.

Con base en lo anterior, 53% de las unidades económicas que ocuparon hasta 10 personas iniciaron actividades después de 1998.
También es importante mencionar los porcentajes relativos al personal ocupado en las PYMES, por lo cual, de acuerdo a los datos proporcionados por el INEGI (2005j), los estratos hasta 10 personas ocupadas concentraron 94.9% de las unidades económicas, 38.3% del personal ocupado total y generaron únicamente 11.6% de la producción bruta total.

En particular, en el estrato hasta dos personas ocupadas se ubicaron más de dos tercios de las unidades económicas (70.5%), una de cada 5 personas ocupadas y aportó 4.8% a la producción bruta total.

Por el contrario, las empresas ubicadas en los estratos con más de 100 personas ocupadas, generaron 70.7% de la producción bruta total con 39.3% de la fuerza laboral y con menos del 1% de las unidades económicas a nivel nacional. (INEGI, 2005j).

Retomando a las industrias manufactureras y considerando el tamaño de las unidades económicas en estas industrias.

Por otro lado en las actividades de comercio, las microempresas representaron 97.0% del total de las unidades económicas, 62.1% del personal ocupado total y 32.6% de la producción bruta total, siendo los micro establecimientos los que más aportaron a la producción, seguido de los grandes (101 y más personas) con 29.9%, según los resultados de los censos económicos 2004.

Otro sector importante es el de servicios, el cual no se puede dejar de lado puesto que de las 1’013,743 unidades económicas que operaron en los sectores de servicios, 94.7% se concentraron en el estrato de 0 a 10 personas, dieron empleo al 42.2% del personal dedicado a los servicios. En cambio, las unidades económicas grandes ocuparon al 33.6% del personal ocupado total y generaron 57.6% de la producción bruta total (INEGI, 2005j).

Con relación a la categoría jurídica de la industria manufacturera cabe mencionar que de las 328,718 unidades económicas que existían en 2003, de acuerdo con los censos económicos 2004, las más frecuentes fueron personas físicas y sociedades mercantiles

Continuando con las industrias manufactureras en el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN) están conformadas por unidades económicas dedicadas principalmente a la transformación mecánica, física o química de materiales o sustancias, con el fin de obtener productos nuevos. También, se consideran manufacturas las actividades de maquila; el ensamble de partes y componentes o productos fabricados; la reconstrucción de maquinaria y equipo industrial, comercial, de oficina y otros; y el acabado de productos manufacturados mediante el teñido, tratamiento calorífico, enchapado y procesos similares. Igualmente se incluye aquí la mezcla de materiales, como: los aceites lubricantes, las resinas plásticas, las pinturas, los licores, entre otros.

Según los censos económicos 2004 de INEGI, las unidades económicas de las industrias manufactureras fueron 328,718 en todo el país durante el 2003, cifra que representó el 10.9% del total.

Las actividades manufactureras que sobresalieron por el número de establecimientos fueron la industria alimentaría con 116,303 (35.4% del total del sector), en donde destacaron las tortillas; la fabricación de productos metálicos, 49,650 (15.1%) en su mayoría herrería; y la fabricación de productos a base de minerales no metálicos, 25,037 (7.6% del total) de los cuales muchos son productores de ladrillos y  de alfarería.

La importancia de las industrias manufactureras en la economía mexicana en cuanto al personal ocupado se puede observar en la figura 4.
 
Cinco de los 21 subsectores en que el SCIAN divide al sector de las industrias manufactureras, acumularon más de la mitad (52.4%) de personal ocupado total en este sector: la industria alimentaría aportó 16.6%; la fabricación de prendas de vestir 10.6%; la producción de productos metálicos 6.7% y el equipo de computación y otros equipos electrónicos participó con 6.3 %. (INEGI, 2005k).
                                        
En relación a los apoyos financieros en la región, se pude tomar lo descrito por Granjeno (2008) donde informa que a Celaya llegarán apoyos para las PYMES, como parte de la estrategia que desarrolla el gobierno de Guanajuato para hacer frente a la recesión mundial. Su afirmación la sustenta con lo mencionado por el delegado de la Secretaría de Economía, José Mendoza Márquez, ya que dice se han implementado programas a nivel nacional que están acorazando la economía mexicana para no tener los impactos que están teniendo otros países.

Asegura el delegado que se apoya a los diferentes sectores con canales de financiamiento, y que serán abiertos a las MIPYMES y en todos los bancos la SE ha aportado recursos para las garantías y de esta manera las instituciones de crédito puedan ofertar los financiamientos, dentro de ellos se encuentra Banorte, Santander, HSBC, Banco del Bajío y todos los bancos. Paralelo a ello se habla de otros programas de capacitación y asesorías a las empresas para mantenerse y hacer frente a la crisis.

A través de las Incubadoras de Empresas también se está trabajando, por lo que destacó la que se encuentra en el Instituto Tecnológico de Celaya, donde se brindan apoyos a las personas que quieren emprender un negocio, orientándolos sobre todos los procesos que se deben de seguir para que pueda dar resultados.

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