BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales


NUESTRA FILOSOFÍA DEBIDA

Andrés A. Correa



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MI PRIMER ASOMBRO EXISTENCIAL

Mis padres naturales nunca me presentaron formalmente a mi familia interna. Pero desde su sentido común sabían de su existencia porque tuvieron la habilidad de hacerme echar por Mi de su casa cuando ya tuve posibilidad de vivir por Mi Mismo. Sabrían que no estaría nunca solo.

Sucedió en 1966 cuando ya recibido de técnico industrial decidí emprender un futuro mas independiente de mi familia natural. Sufrimos un poco pero cada vez valoro más aquel empujón que desea todo hijo para poder aprender a volar por su cuenta. Casi todas las especies de animales hacen eso.

Solo, con 18 años recién cumplidos en un país 25 veces mas grande que el mío , dejé mi casa paterna desde el puerto de Montevideo rumbo al de Buenos Aires. Con una valija de herramientas y un conjunto de conocimientos técnicos.

Pero lo más importante que llevaba aún no lo sabía. Era mi familia interna completa (padres, hermanos, tios, amigos íntimos, etc)

Si no fuese por ella no hubiese logrado lo que logré. Pero también debo aceptar que algunos de ellos también me dificultaron las cosas. Respecto a esto, he tenido que hacer después de los 50 años una buena inversión en psiquiatría. Con mi asesor terapéutico aún continuamos mandando algunas “intimaciones de desalojo” contra los personajes que aún viven conmigo pero que se resisten a adaptarse a mis propias decisiones. .

Al principio me resistía a reconocerlos. Los confundía con los individuos con quienes uno mismo convive cotidianamente en el afuera..

Apenas subí en aquella camioneta que me esperaba en el puerto de Bs.As y se internó en una ciudad desconocida, me convencí que una cosa era el señor Sebastián Correa que se quedó en Montevideo y otra el papá Sebastián que yo tenía alli en ese momento. Ante tanta soledad me abrasé a él como cuando era un niño.¿y ahora que hago papá? Y él me contestó : “mirá yo te autoricé porque vos me lo pediste, también te dije que no estaba de acuerdo con que te metas de cura, pero aún así, contá conmigo de aquí en mas. Para empezar, no te desagas de tus herramientas. Si aquí no te aceptan o vos te arrepentís, ponete a trabajar de plomero en cualquier lugar, porque vos sabés de eso , no te vas a morir de hambre....ah¡ y siempre tené en claro lo que te dije : sabés que yo estoy allá en Montevideo si querés volverte”.

Esas pocas palabras que tuve por primera vez con mi viejo interno, fueron como haberme trepado a la punta del obelisco (que justo tenía ante mis ojos), y haber mirado toda la ciudad para elegir mi lugar.

Cuando mis padres naturales se murieron estas cosas me quedaron mas claras. Doña Rita era una persona y mi vieja es otra . Ellos siguen conmigo, no me molestan, están allí para cuando los necesito.

Allí entendí por qué los seres queridos nunca mueren , simplemente porque yo les dí un espacio y viven en Uno Mismo.

Si bien durante mi relación directa con ellos (cuando aún vivían un sus respectivos Si Mismos) mantenía algunos cuestionamientos y reproches en cuanto progenitores, a partir del reconocimiento en Mi Mismo, por una cuestión de amor propio comencé a ser mas comprensivo con cada uno de ellos. Al fin y al cabo se trataba de ser comprensivo conmigo Mismo más que “querer a mis padres” ¿a qué padres puedo querer sin pasar por los que tengo dentro?.

Me costó horrores aceptar que se trataba de una relación conmigo mismo. Que mi padre, mi madre y mis hermanos no eran más que Yo Mismo. A partir de eso me fui encariñando conmigo .

Luego el psiquiatra me dijo que eso que sentía tenía que ver con mi autoestima ( y ésta no tiene límites si uno la deja sola) y que no podía diferenciar al Otro si antes no me reconocía a mi mismo.

Algo así me pasó hace un par de años. Reconocí a mi vecina de al lado con quien convivía hacía mas de 10 años. La estaba confundiendo con una tia insoportable que tuve en Mi Mismo, al morir, conocí a esa vecina. Era otra persona la pobre.

Como toda familia, unos se van muriendo otros van naciendo. Esto también sucedió en Mi Mismo. Hoy mi padre, mi madre y mis hermanos no son los mismos que desembarcaron conmigo en 1966 en el puerto de Buenos Aires. Debo reconocer que hoy por hoy, casi todos los miembros de mi familia interna han sufrido algunos retoques de mi parte. Fue necesario a fin de que puedan seguir formando parte de ella sin atentar contra el bienestar de Mi Mismo.

Me di cuenta que Yo, como familia, soy toda una Institución. Y como tal, poseo intereses y fines institucionales que están por encima de los intereses particulares de cada pariente interno. Ambos intereses y fines son de carácter existencial.

No obstante ello, hoy por hoy mi esposa y mis 4 hijos lograron y gozan de un espacio , estabilidad y poder de decisión importante en Mi Mismo.

Y digo más, éstos últimos miembros de mi familia interna, han avanzado sobre muchos de estos espacios de decisión, con desplazo de otros miembros directos como por ejemplo una buena parte de mis padres, al curita que llevo dentro (el padre Perico), entre otros; con peligro de ejercer todo el poder de decisión de Mi Mismo, lo cual es grave porque esos espacio se los cedí Yo Mismo.


 

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