EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA 
UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

Josep Maria Franquet i Bernis

Volver al índice

 

 

 

 

2. Aprendizaje y recuerdo

2.1. Introducción

El gran escritor argentino J.L. Borges nos apunta que la similitud (o confusión) entre la realidad inexorable y los sueños, o entre los recuerdos y los conocimientos, o bien entre la novedad y el olvido, también resulta explicada por Francis Bacon (Essays LVIII) de forma magistral: “Salomon saith. There is no new thing upon the earth. So that as Plato had an imagination, that all knowledge was but remembrance, so Salomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion”.

No parece discutible el hecho de que todo aprendizaje que no se base en la propia experiencia del S. psicológico, tendrá poco valor; podrá aumentar su erudición, acquis o “stock” de conocimientos (cuyas fluctuaciones serán contempladas en capítulos posteriores), pero no mejorará su conducta y, por supuesto, no se desarrollará su personalidad. Por el contrario, se puede provocar, incluso, el sentimiento de su ignorancia e inferioridad, bloqueando sus posibilidades de perfeccionamiento. Y esta deficiencia deberá compensarla con falsas actitudes de seguridad o aplomo que degenerarán en posturas defensivas frente al grupo en el que tenga que actuar y que constituye su entorno.

Ya Locke , en el siglo XVII, que era el más moderado y coherente de los empiristas ingleses (junto con Berkeley y, sobre todo, Hume ), demostró como cualquier idea, ya fuera proveniente de la reflexión o de la sensación, viene desde fuera de la tabula rasa de nuestro intelecto. El único camino del conocimiento es la experiencia. En las ideas simples, este razonamiento resulta obvio, porque representan al objeto singular material; en las ideas complejas y universales también lo es, dado que no es posible pensar una idea universal sin una referencia a lo concreto y sin que la imaginación le acompañe de algún modo con el objeto real de donde ha extraído la idea pretendidamente universal.

Una disyuntiva importante surge al tratar el problema de la “enseñanza” de los S. psicológicos. Ya se ha visto que la experiencia debería ser el punto de partida de cualquier tarea educativa. A continuación, se presenta la cuestión de si el psicólogo educador debe o no manipular esas experiencias. ¿Debe de conducirse, como hace Skinner con sus palomas, operando sobre su conducta mediante refuerzos o estímulos que roboticen el S. psicológico en un tiempo récord, o bien debe embarcarse en la tarea de centrar la dinámica educativa en el propio sistema, confiando en que éste posee la capacidad de comprenderse y de resolver eficazmente sus problemas?.

Siguiendo un criterio de terapia centrada en el S. psicológico o no directividad, el psicólogo educador (terapeuta) no debe interferirse manipulando las experiencias, dado que dicha manipulación distorsiona la información que recibe el sistema (cibernéticamente diríamos que “se producen ruidos”) y ello afecta al buen funcionamiento del “feedback”.

Es, fundamental, en consecuencia, que el S. Psicológico se sienta libre para reconocer y elaborar sus experiencias y sentimientos como él cree que debe de hacerlo, y no como lo crea otra persona, pues, en definitiva, esta alienación del S. psicológico respecto de su experiencia vivida puede derivar en la formación de una personalidad neurótica.

De cualquier modo, lo dicho hasta el momento es susceptible de revisión o rechazo de acuerdo con las experiencias obtenidas en un laboratorio preparado al efecto. En definitiva, la disyuntiva planteada inicialmente, persiste: se trata de decidirse por un aprendizaje robotizador o más bien por un aprendizaje personalizador, y esta elección debe ser efectuada por el psicólogo educador o experimentador.