EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA 
UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

Josep Maria Franquet i Bernis

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8. Transformaciones de un sistema psicológico

Recordemos que un S. de gestión (psicólogo experimentador) asegura el correcto pilotaje de un S. psicológico (sistema físico); es decir: guía su evolución hacia la consecución de ciertos objetivos (terapéuticos, sociológicos) cuya bondad no debe parecer, en principio, discutible. Tanto uno como otro sistema, se descomponen en subsistemas (que son subconjuntos del mismo que, a su vez, tienen todas las propiedades de sistema), a saber:

S = S1 U S2 U ... U Sn ;  Si  S ;

Se cumple que: U Si = S, i = 1, 2, …, n.

Finalmente, veamos que dichos subsistemas Si se descomponen, así mismo, en “bloques interconectados”, en los cuales tienen lugar las transformaciones: concretamente, los “bloques de pilotaje” (S. gestor) regulan y/o controlan las transformaciones que tienen lugar en los “bloques del S. psicológico”.

Pero, cabe preguntarse ¿cómo se operan dicha regulación y control?: por medio de “programas” y de “decisiones”, o bien por ambas cosas a la vez. Precisamente, de la relación que se establece entre ambos medios, dependen las propiedades de los S. psicológicos, a saber: capacidad de control, adaptación, aprendizaje, fiabilidad, ...

Desde el punto de vista del control que sobre un S. psicológico ejerce el experimentador, el carácter esencial de las transformaciones en dicho S. es su “grado de determinación”, al que nos hemos referido en el capítulo anterior. En efecto, en una transformación determinada (S. determinado, predictible o predecible) el valor de las salidas puede ser “previsto” a partir del valor de las V.E., cualquiera que sea la rapidez de la evolución. Puede resultar costoso, pero al menos es teóricamente posible establecer el control.

No obstante, ocurre exactamente lo contrario en un S. psicológico no determinado. Por todo ello, resulta vital en un S. psicológico, a mi juicio, procurar:

a) Acrecentar el grado de determinación, a través de la modelización.

b) Localizar la indeterminación, para combatirla eficazmente con la regulación.

Hay que tener en cuenta que la indeterminación del S. psicológico se traduce en el hecho de que el psicólogo experimentador no puede establecer una correspondencia completa entre los estados de entrada y de salida. O dicho de otro modo: no puede predecir qué transformación va a aparecer.

Esquemáticamente, el origen de las indeterminaciones reside en las siguientes causas:

a) Se ignora la existencia de ciertas entradas.

b) Se ignora la consistencia de ciertas entradas.

c) Se ignora la existencia de ciertas salidas (será un caso poco frecuente,

y que podría no ser grave sino fuera porque ello implica, de rechazo, la ignorancia de los efectos inducidos).

d) Se ignora la correspondencia existente entre los estados de entrada y de salida (el S. psicológico se presenta como “black-box”). Existe falta de modelización que, por definición, debe explicitar la correspondencia entre las entradas y las salidas del S. psicológico.

Normalmente, en un S. psicológico descompuesto en sub-sistemas o bloques, ocurre que:

a) Los bloques determinados corresponden, casi siempre, a transformaciones físicas externas (movimientos, sonrojos, palidez del rostro,...).

b) Los bloques indeterminados corresponden a intervenciones humanas fortuitas, o a algún fenómeno físico poco conocido por el experimentador.

c) Los bloques parcialmente determinados corresponden a otros procesos. En ellos debe hacerse un esfuerzo relevante de modelización a fin de acrecentar el grado de determinación.