EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA 
UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

Josep Maria Franquet i Bernis

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8. Estabilidad de un sistema psicológico

En el contexto dinámico de la evolución de un S. psicológico, tienen lugar diversas transformaciones de los elementos que se interaccionan, con cadencias y ritmos distintos: en un instante dado, un elemento pasa de un estado a otro; ello induce, simultáneamente o con posterioridad, a modificar aquellos elementos conectados directamente con él. El S. se transforma entonces siguiendo una “trayectoria” en la que cada “punto” de la misma representa un estado.

En general, un S. psicológico puede encontrarse de diversos modos, a saber:

a) Aislado (caso muy teórico: isla desierta).

b) Sometido a influencias exteriores regulares: caso en que se estimula a un individuo de un modo constante.

c) Sometido a influencias exteriores variables con el tiempo: que bien podrán ser provocadas por el psicólogo experimentador (estímulos) o bien, por accidentales o coyunturales, no ser previsibles (perturbaciones).

Un elemento de un S. psicológico es estable (puede tratarse de una facultad, de un rasgo o de un factor de la personalidad, ...) cuando no cambia su estado a lo largo del tiempo. Este concepto resulta poco importante mientras el S. esté inmóvil (ningún elemento cambia de estado), pero resulta de gran interés cuando existen perturbaciones exteriores (o, de hecho, mientras dure el experimento psicológico).

Un S. es estable respecto a una categoría de perturbaciones si, después de éstas, el S. vuelve al estado inicial. Es. v.gr., el caso de un individuo que, al cabo de una serie estudiada de estímulos eléctricos que le aumenten, esporádicamente, su capacidad de trabajo, vuelve a la normalidad del principio.

¿Se puede demostrar que, probablemente, todo S. psicológico aislado tiende a la estabilidad?. Al parecer, cada uno de sus elementos selecciona una zona de estabilidad (subconjunto de sus estados posibles). Esto es: el individuo se adapta a la clase de perturbaciones habituales mediante la “auto-organización”, que podrá ser buena o mala según el criterio psicológico dilucidador: buena respecto a la estabilidad emocional; mala respecto a la evolución de las aptitudes, etc.

Por otra parte, y a voluntad del psicólogo experimentador, pueden originarse S. psicológicos fuertemente perturbados: en ellos, las entradas cambian sin cesar y a gran ritmo, de forma que ningún elemento o subsistema encuentre una zona de estabilidad. Ello ocurre en aquellos casos en que el cambio y la improvisación son axioma de trabajo en el laboratorio conductista. En este caso, es muy difícil fijar objetivos y lograrlos.

Precisamente, el “S. ultra-estable de Ashby” tiene como objetivo evitar –o mejor aún: salvar– los dos escollos anteriores, es decir: el aislamiento (“inmovilismo”) o el exceso de perturbación (“nerviosismo”). De este modo, queda garantizada la evolución del S. psicológico, preservándolo de ambas zonas extremas, a no ser que sea intención expresa del propio psicólogo experimentador el llevar a cabo una política de este tipo.