EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA 
UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

Josep Maria Franquet i Bernis

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12.5.6. Entropía, cibernética y comunicación

Existe un precedente ciertamente muy lejano, tan lejano como el propio Ramón Llull , a quien los cibernéticos miran como su predecesor histórico más antiguo, que con su Ars Magna es considerado el creador perdido de una ciencia general del intercambio (cfr. Martín Serrano, M. en “Métodos actuales de investigación social”. Madrid, AKAL, 1978, 191). Su Ars Magna es, según Delpech, el primer modelo dialéctico de la actividad mental. Según Martín Serrano, la cibernética moderna se ha constituido en un método general de estudio del cambio y la reproducción de sistemas informados y, por ello, al igual que hace Wienner , Chomsky , Barthes , Hjelmslev y Ashby , cita a Llull como el precursor de la cibernética. Desde Wienner es un hecho que, para los cibernéticos, los mismos principios explican la transmisión de datos y la transmisión de impulsos, razón por la cual se justifica la significación del término cibernética como «arte de la eficacia de la acción» (cfr. Couffignal, L., La cybernétique, Paris, PUF, 1966).

Los presupuestos fundamentales para que cibernética y comunicación, cibernética e interacción humana se identifiquen, son los que se derivan de considerar a la cibernética como una ecología; así por ejemplo, la noción de “ecología” está implícita en la consideración de que entre un actor humano (sistema físico psicológico) y su medio exterior o unwelt (sistema exterior), el intercambio de mensajes es, a la vez, un efecto y una causa entre la acción y la reacción. Esto lleva a considerar el intercambio como una acción comunicativa constituida por el conjunto de actores que intervienen y el conjunto de factores espacio-temporales que la determinan; y en este sentido se supone una teleología, según la cual, el sistema así informado siempre persigue un fin, que se traduce en un cambio del unwelt. Lo más grave es que, por esta vía, la cibernética se conforma como una axiología de la acción y la comunicación.

La cibernética como axiología es, además, una axiología del riesgo, como apunta Martín Serrano en la obra citada, de modo que el investigador debe elegir entre fines alternativos, medidos por niveles específicos de probabilidad. «El riesgo depende del carácter activo o pasivo del sistema cuyo comportamiento se espera controlar» (Martín Serrano, 1978). En la medida en que el método cibernético ubica sus análisis en el marco de cualquier posibilidad imaginable, su objeto de estudio hace de las comunicaciones entre los actores de un grupo, y entre el grupo y el medio natural y axiológico, un modelo de probabilidad más que un sistema de alternativas; sobre este modelo se ubica después una utopía: la previsión y el control pueden efectuarse en función de que a éstos se les asigne un proyecto humano. En la teoría de la información, la unidad de decisión y de inteligibilidad es la misma, vía por la cual “inteligibilidad” y “previsión” resultan equivalentes. Con ello, se acaba estudiando con el mismo método, problemas referidos ya sea a la teoría, ya sea a la práctica. «El estudio de los modelos de control social, de la predicción sobre el comportamiento de los sistemas sociales, de la inteligibilidad de las organizaciones y del determinismo de los procesos, son unificables como análisis de la información del sistema» (cfr. Martín Serrano, M. 1978, 203-4).

La clave, pues, de la teoría informacional de la sociedad, hace que resulte comprensible la aspiración de la antropología estructural de Lévi-Strauss a convertirse en una entropología, desde el momento en que la medida de la complejidad en los intercambios, ya sea de palabras, mujeres o bienes materiales, resulte descubierta por un mismo mecanismo matemático. Pero, sobre todo, algunos dilemas clásicos de las ciencias humanas, como los de predicción científica y libertad, revolución y participación, resultan replanteados de un modo teórico, que los hace compatibles. Así, por ejemplo, siguiendo el comentario efectuado por Martín Serrano (1978, 206-207), veamos que como corolario a la formulación informacional (I = N – log2 h) ocurre que si alguna vez el objeto de la sociología se convierte en un sistema totalmente indeterminado (el valor de N para los grados de libertad del sistema es muy pequeño) desaparecería la sociología como ciencia de la predicción: ésta resultaría demasiado conocida; inversamente, si los grados de libertad son relativamente infinitos, la sociología como instrumento de predicción sería absolutamente imposible, razón por la cual la clave informacional de la sociedad reclama que al mismo tiempo el objeto social carezca, y no carezca, de libertad real para transgredir o cambiar sus normas: dialéctica entre información y redundancia

Como ha podido observarse, desde Wienner en las ciencias biológicas, y desde Shannon en las ciencias físicas, complejidad, forma u orden se identifican con comunicación, con lo que indistintamente “teoría de la información” o “teoría de la comunicación” terminan representándose epistemológicamente en el trabajo científico como el paradigma universal, mediante el cual se borran las fronteras existentes entre ciencias de la naturaleza y ciencias de la cultura, o sea, entre ciencias naturales y ciencias sociales. El intento es considerar a la teoría de la información-comunicación como una nueva Epistemología en sí misma, lo que no podía sino satisfacer a los teóricos de las ciencias humanas cuyo complejo de inferioridad respecto al desarrollo de las ciencias físicas es tan antiguo.

La perspectiva abierta por el descubrimiento de la noción de «información», opuesta al de «entropía energética», engarza y consolida los conflictos teóricos históricamente originados por las distinciones entre operador, operación y contenido. Esta tradición de pensamiento hace que, según Carnap , todas las ciencias posean un método común: identificar las operaciones mediante las cuales el operador humano organiza los grupos de operaciones que realiza con las colecciones de objetos o de actos para la comunicación, ya sea cotidiana o científica. El objeto propio de cada ciencia es el estudio de los objetos a los que se aplican estas operaciones; si los objetos son los símbolos, se trata de ciencias deductivas, lógico-matemáticas; si los objetos son significados, se trata de ciencias lingüísticas o semióticas; si los objetos son afectos, emociones, actitudes, se trata de psicología, ciencia social que nos ocupa en el presente libro; si los objetos son normas, valores, etc., se trata de sociología. La teoría general de sistemas (a la que nos venimos refiriendo y aplicando en nuestro estudio), y la teoría de la información, acaban constituyéndose por esta vía en la teoría del conocimiento científico. A este carro se suben entusiasmados muchos, o la gran parte, de los que en las ciencias humanas se denominan, a sí mismos, “teóricos de la comunicación”.