EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA 
UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

EL ESTUDIO OPERATIVO DE LA PSICOLOGÍA UNA APROXIMACIÓN MATEMÁTICA

Josep Maria Franquet i Bernis

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11. Características de los sistemas abiertos

Desde el particular punto de vista de la investigación psicológica, interesa detenerse algo más en la explicación de los S. abiertos, en los que se advierte, en general, una correspondencia formal de principios generales, independientemente de la clase de relaciones existentes entre sus elementos.

Todo ello ha hecho pensar en la existencia de una cierta “Teoría General de Sistemas”, como doctrina científica aplicable a todos los sistemas en general, y a los psicológicos en particular. Es posible que la idea de una tal teoría general sea prematura, e incluso comporte el riesgo de enmascarar las diferencias en las características de los entornos, pero, en cualquier caso, vale la pena considerar las características formales y comunes a los S. abiertos, en orden a la importancia que, a nuestro juicio, ello pueda tener en la investigación psicológica.

Podemos enunciar que las siguientes características parecen definir todos los S. abiertos:

1 – Importación, transformación y exportación de energía: Los S. abiertos importan energía del entorno, la transformen en cierto producto y la exportan al entorno. Esto se puede observar en los S. biológicos (y, por supuesto, también en los S. psicológicos, como una particularización indiscutible de aquellos).

2 – Entropía negativa: Los S. abiertos importan más energía del entorno de la que exportan al mismo. De esta forma pueden almacenarla y adquirir entropía negativa. En los seres vivos, es fácilmente observable esta cualidad y, por supuesto, en el hombre y en la mujer.

Digamos, en líneas generales, que el valor energético de un S. psicológico no depende tan sólo de la materia y energía contenidas en él, sino de algo más que exprese lo que hay en el contenido de rango o de calidad, esto es, “la ordenación”, considerando que, en principio, todas las evoluciones naturales tienden al desorden, esto es, a una disminución del orden. Pues bien, la entropía de un S. psicológico es justamente la “medida de este desorden”.

3 – Información, “feedback” negativo y proceso de codificación: Los impulsos, estímulos o entradas no consisten únicamente en energía, sino en información acerca del entorno y de su propio funcionamiento en relación con él. Uno de los tipos más simples de información es el llamado “feedback” negativo, que permite corregir las desviaciones. Las importaciones de energía e información son selectivas, y el proceso a través del cual se lleva a cabo la selección se le llama “codificación”.

4 – Estabilidad y homeostasis dinámica: La importación de energía con el objeto de retener entropía opera para mantener cierta constancia en el intercambio de energía, de tal forma que los S. abiertos que sobreviven se caracterizan por su estabilidad. Esto no quiere decir que se encuentren en un equilibrio verdadero; por el contrario, existe una continua importación de energía y exportación de respuestas, pero tanto el carácter del S. psicológico como los intercambios de energía y las relaciones entre sus partes, no cambian. Este estado de estabilidad puede verse en el proceso homeostático para la regulación de la temperatura del cuerpo humano, en el caso concreto del S. psicológico.

5 – Diferenciación: Los S. abiertos se mueven hacia la diferenciación y la especialización de funciones. En general, la mayor parte de dichos sistemas tienden a una mecanización progresiva. Concretamente, los S. psicológicos son gobernados, en principio, por la interacción de sus componentes; posteriormente, se establecen arreglos y condiciones restrictivas que hacen al S. y a sus partes más eficientes, pero también gradualmente disminuyen y, eventualmente, llegan a abolir su equipotencialidad.

6 – Equifinalidad: este singular principio caracteriza a los S. abiertos. De acuerdo con él, un S. puede alcanzar el mismo estado final partiendo de distintos datos iniciales y siguiendo caminos distintos (caso evidente de los S. psicológicos). Al desarrollarse mecanismos reguladores que controlan sus operaciones, el montante de equifinalidad puede reducirse.

Los conceptos de “equifinalidad”, “autorregulación”, “feedback”, “homeostasis dinámica”, …, han hecho avanzar mucho en el tratamiento de los S. abiertos. En el afán de resolver los problemas que plantean las relaciones existentes entre un S. y su entorno, se ha llegado a tipificar el entorno atendiendo a las relaciones con el S. (¿podría hacerse esto en Psicología?). Desde el tipo más sencillo de entorno, en el que no existen conexiones entre las diversas partes del mismo, hasta el tipo más complejo, en el que el S. es dinámico así como el entorno, y en el que el dinamismo del S. depende del dinamismo del entorno, influyéndose mutuamente, se puede pasar por diversos tipos intermedios cuya significación es menor o mayor según el nivel de explicación requerido. También se ha llegado, en ciertos S., a poder formular, bajo una nueva perspectiva, los procesos de cambio entre los S. y su entorno. Sin embargo, esto no trata de aquellos procesos en los que el entorno mismo es, en gran parte, el determinante de los cambios. En dichos procesos, para explicarse el comportamiento de ciertos S. abiertos, hay que plantearse el problema, no como un conjunto de relaciones entre sistema y entorno (esto es: atendiendo únicamente a la estructura interna del S. y dejando el entorno como algo previamente definido y especificado) sino que las relaciones son mucho más complejas. En estos casos, para que el análisis sea significativo y correcto, debe enfocarse el problema desde el punto de vista de las relaciones entre sistemas.

La importancia que dicha complejidad reviste para el tratamiento de ciertos sistemas (caso de los S. psicológicos) se pone de manifiesto al intentar controlarlos basándose en un análisis que niegue su complejidad o tergiverse sus propiedades dinámicas.

Particularmente entiendo –de cara a un enfoque psicológico del problema planteado– que la idea de estudiar un S. psicológico como cerrado cuando, en realidad, es abierto, o bien de estudiarlo como estático cuando, en realidad, es dinámico, conlleva en sí su propia limitación, y no puede aceptarse más que comprendiendo bien el grado de significación que con estas limitaciones se puede alcanzar.