Al analizar la oferta de los factores productivos se observa que sus
características determinan dos tipos de ingresos para sus propietarios: los ingresos
de transferencia y la llamada renta ricardiana o renta económica pura.
La oferta de un factor productivo depende entre otras cosas del uso
alternativo que se le pueda dar. Para conseguir que un factor se dedique a un uso
productivo concreto habrá que pagar por él al menos una cantidad igual a la que
percibiría con cualquier otra dedicación. Esa cantidad es llamada ingreso de
transferencia. Esta idea la hemos conocido ya con el nombre de coste de oportunidad;
en efecto, los ingresos de transferencia son iguales a los costes de oportunidad.
Supongamos, por ejemplo, que el precio del trigo empieza a subir de
forma sostenida en relación con otros productos agrícolas. Algunas tierras que
resultaban más rentables dedicadas a otros cultivos empezarán a destinarse ahora al
trigo. Cuanto más suba el precio de éste más tierras se destinarán a su cultivo. Se
llaman tierras marginales las que producen el mismo rendimiento destinadas al trigo
o a cualquier otro producto, intramarginales las que son más rentables si se
dedican al trigo y extramarginales las que resultan más rentables con otra
dedicación y no interesa dedicar al trigo por que su coste de oportunidad resultaría
demasiado alto.
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Frida Kahlo: Raíces, 1943
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Como el ingreso de transferencia es igual al coste de oportunidad, la
renta que se pague por las tierras marginales será exactamente ese ingreso de
transferencia. Las tierras intramarginales, en cambio,
estarán produciendo un rendimiento
mayor que las marginales. Cuanto mayor sea el rendimiento que produzca una tierra
destinada al trigo en comparación con el que produciría destinada al más rentable de
los empleos alternativos, mayor parte de su renta tendrá que ser considerada renta
económica pura. Fue el economista clásico David Ricardo, a comienzos del siglo
XIX, el que llamó la atención sobre la existencia de la renta económica pura
(precisamente por una subida en el precio del trigo); se la llama también, en su honor,
renta ricardiana.
Ricardo consideraba que ese fenómeno era exclusivo de la tierra.
Actualmente se ha demostrado que la renta ricardiana puede aparecer en cualquier factor no
producible, es decir, no sólo en la tierra sino también en el trabajo. La proporción en
que la retribución de un factor se divide entre ingresos de transferencia y renta
ricardiana depende de la elasticidad de la oferta. Las tierras destinadas al trigo ofrecen
en realidad muy poca renta ricardiana ya que hay muchas tierras destinadas a otros
cereales, con características similares a las requeridas para el trigo, y cualquier
pequeña subida en el precio de éste provoca un sensible aumento en la oferta de tierra:
su elasticidad es muy alta. La oferta de suelo urbano, en cambio, es muy rígida. Muchos
organismos administraciones públicas, grandes bancos, prestigiosos abogados
necesitan tener delegaciones en el centro de las ciudades. Pero la oferta de solares en el
centro es muy rígida ya que no se pueden fabricar por encargo. El rendimiento de estos
solares en un uso alternativo (plantando aguacates, por ejemplo) sería mucho más bajo.
Por tanto los altos alquileres en el centro están compuestos principalmente por renta
ricardiana.
Lo mismo ocurre al analizar las diferentes profesiones. La formación
profesional de un camarero es relativamente fácil y rápida. Si se necesitan más
camareros por que llegue el verano, por ejemplo es suficiente una pequeña
subida de sus salarios para que un gran número de personas procedentes de otros oficios
peones de la construcción, estudiantes de Derecho se ofrezcan a las empresas
de hostelería; en un par de horas habrán aprendido lo suficiente como para trabajar y
rendir. Su renta ricardiana es muy baja, prácticamente nula. En cambio un abogado sagaz y
experto no se improvisa, es el resultado de largos años de formación y experiencia, por
lo que su remuneración estará formada en gran parte por renta ricardiana. Aún más
evidente es el caso de las grandes sopranos: no se pueden fabricar por encargo; su oferta,
resultado de una afortunada combinación genética y largos años de educación, es
absolutamente rígida; su rendimiento en otro empleo sería bajo. Su "caché"
está formado casi exclusivamente por renta ricardiana.
Los economistas clásicos consideraban que la oferta de tierra era
absolutamente rígida ya que el mundo "no crece". Sin embargo, en la práctica,
la oferta de tierra puede variar mucho. La FAO ha calculado que actualmente se está
dedicando a la producción agrícola sólo la tercera parte de las tierras cultivables en
el mundo. Contrariamente a las pesimistas previsiones de Malthus, la fertilidad de la
tierra no ha parado de crecer gracias a los avances en la industria química de
fertilizantes y plaguicidas y en la tecnología de las explotaciones. En la Unión Europea
se han tomado una serie de medidas con la finalidad de reducir la superficie dedicada al
cultivo; a pesar de ello la producción agrícola sigue creciendo a un ritmo excesivo. Es
por esto que actualmente se considera que no hay diferencias entre el factor tierra y el
factor capital.
Los mercados de factores

Textos básicos
Los factores y las rentas
La demanda de factores
La oferta de tierra
Los mercados de capitales
La oferta de trabajo
La
distribución de la renta,
la curva de Lorenz
y el índice de Gini

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actualizada por última vez el
20 de marzo de 2007Para citar este artículo en cualquier documento
puede utilizar el siguiente formato:
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Martínez Coll, Juan Carlos (2001): "Los
mercados de factores"
en La Economía de Mercado, virtudes e inconveniente
http://www.eumed.net/cursecon/7/index.htm edición del
20 de marzo de 2007


