Políticas anti-inflacionistas


Las aparentemente estériles matizaciones sobre las causas de la inflación esconden en realidad una actitud normativa: de dónde se encuentre la raíz del mal dependerá la receta del médico; hay que atacar las verdaderas raíces del mal y no limitarse a disimular los síntomas. 

Cualquier medicina contra esta enfermedad resultará muy amarga, pero algunas píldoras parecen ser más del gusto de unas personas que de otras. Las políticas antiinflacionistas suelen provocar disminución en las rentas... pero unas inciden más sobre las rentas del capital mientras que otras parecen cebarse especialmente en las rentas del trabajo.

La política de controles directos parece inspirada en los edictos de los emperadores romanos "prohibiendo" que suban los precios. A corto plazo pueden tener un cierto efecto, pero si no se corrigen las causas o los desequilibrios subyacentes, en cuanto se levanten los controles la inflación resurgirá con más fuerza. En cualquier caso el control directo sólo puede ser una medida a corto plazo; si se prolongase en el tiempo aparecería el mercado negro y se provocarían distorsiones en la producción con lo que el remedio podría ser peor que la enfermedad.

La política de rentas consiste en establecer límites al crecimiento de sueldos, salarios y beneficios. Pero si los sueldos y salarios son muy fáciles de controlar, no se puede decir lo mismo de los beneficios por lo que esta política suele conducir a pérdidas de la capacidad adquisitiva exclusivamente para los trabajadores.  Sin embargo conviene aquí recordar el éxito conseguido en la España de finales de los setenta y comienzos de los ochenta: negociaciones entre los gobiernos y las organizaciones patronales y sindicales permitieron la firma de una serie de acuerdos en los que se limitaba el crecimiento de los precios y de los salarios, concediéndose a los  trabajadores ventajas de tipo social y sindical que compensaran la pérdida de sus poderes adquisitivos y garantizaran la posibilidad de su recuperación en los años siguientes.

La política cambiaria puede ser utilizada también en la lucha contra la inflación. Si se permite la libre importación de ciertos productos de forma que sean vendidos en el mercado nacional a un precio aproximadamente igual a los producidos en el interior se estará aumentando la competitividad interior, impidiendo o ralentizando las subidas de precios. Pero las consecuencias de esa política sobre el comercio exterior puede ser grave: las subidas de precios interiores deteriorarán gravemente el equilibrio en la balanza de mercancías.

Los efectos de la política fiscal y la política monetaria han sido analizados detalladamente en varios temas anteriores y aún tendremos que volver sobre ellos en los que siguen. La política fiscal antinflacionista exige recortes en los gastos públicos. La política monetaria requiere control de la oferta de dinero y altos tipos de interés. Sin embargo, la efectividad de estas políticas depende en gran medida de las previsiones de los agentes económicos. Conviene por tanto que nos detengamos a considerar cómo se forman las expectativas.

Textos básicos sobre 
LA INFLACIÓN

 · Naturaleza y medida 
 · Las consecuencias 
 · Las causas
 · Teoría estructuralista de la inflación
 · La hiperinflación
 · Políticas antiinflacionistas
 · Las expectativas adaptables y racionales

Multimedia

 · Banco Central Europeo: La estabilidad de precios: ¿por qué es importante para ti?
 · Las expectativas adaptables 
 · Las expectativas racionales

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