Contribuciones a la Economía


"Contribuciones a la Economía" es una revista académica con el
Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas
ISSN 16968360

 

La teoría marxista del valor y la ley de decrecimiento de la tasa de ganancia

Esbozo de una crítica marxista del capitalismo actual

Alfredo Apilanez
aapilanez@yahoo.com

Reproducido aquí, por indicación del autor.
Publicado originalmente en
Rebelión - Economía
06-08-2002

 

Introducción

En nuestra opinión el origen de la teoría marxista del valor coincide por un lado con una necesidad de completar la formulación de David Ricardo (quién llegó a explicar el 93% del valor por la aportación del trabajo a la producción pero no extrajo las consecuencias oportunas de este hecho), que había sido la cumbre máxima de la economía clásica, y, por otro lado, por la necesidad también imperiosa de dar una fundamentación científica a la "injusticia moral" del capitalismo, denunciada antes de Marx por muchos economistas y pensadores de su tiempo (para empezar por el propio Engels en "La situación de la clase obrera en Inglaterra").


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Apilanez, A.
: "La teoría marxista del valor y la ley de decrecimiento de la tasa de ganancia" en Contribuciones a la Economía, julio 2003,  http://www.eumed.net/ce/


Asimismo, el estudio del problema del origen del beneficio empresarial (que había ocasionado enormes quebraderos de cabeza a Ricardo y a todos los economistas clásicos, discusión apasionante en la que no vamos a entrar a fondo por no ser el objeto del presente trabajo), llevó a Marx al concepto de plusvalía (o trabajo excedente), y sólo a partir de ahí, a la idea de explotación del obrero por el empresario capitalista que se apropia de una parte de su tiempo o fuerza de trabajo sin dar nada a cambio. Es decir, como vemos, el origen del beneficio capitalista (y esto tiene una importancia decisiva desde el punto de vista moral), no reside en el sacrificio por parte del empresario de una parte de su consumo actual para destinarlo al consumo futuro (esta es la llamada "teoría de la abstinencia" que aparece como dogma teologal en todos los manuales de economía como justificación del beneficio del empresario, aunque desde Schumpeter hay que reconocer que también se habla del premio por la actitud innovadora de incorporación de nuevas técnicas aunque cabría preguntarse cuántos empresarios encajarían en el tipo ideal de Schumpeter que él veía como el salvador del sistema capitalista desplazando hacia arriba lo que en términos keynesianos se denominaría eficiencia marginal del capital (EMaK)), sino que es el resultado de una apropiación, de un expolio de tiempo de trabajo que literalmente se "roba" al obrero sin proporcionarle ninguna compensación. Esta apropiación ilegítima que no figura en ningún código civil o penal es el origen del enorme atractivo ético que tuvo el marxismo en el siglo XIX, y no porque (como sus detractores siguen repitiendo como "loros" hasta el momento actual), estas afirmaciones fueran recetillas para consumo fácil del obrero ignorante incapaz de comprender los intrincados caminos de la economía teórica, sino porque Marx fue capaz de convertir una teoría científica (lo decimos en el mismo sentido en el que por ejemplo Samuelson reclama el calificativo de científica para la teoría subjetiva del valor basado en las preferencias individuales sobre los bienes de los individuos aislados, es decir, en la demanda subjetiva de los consumidores), en un programa político de transformación social.

Es cierto, sin embargo, que esta teoría del valor y de la plusvalía tiene puntos débiles, sobre todo el llamado problema de la transformación, es decir, cómo convertir valores en precios, ya que en el mercado no nos encontramos valores sino precios de las mercancías, y en la medida en que estos se alejen del valor real medido por el tiempo de trabajo necesario para producir los bienes, podrán distorsionar el problema del origen y la distribución de la ganancia empresarial. Sin entrar de lleno en esta cuestión por no ser el objeto de este breve trabajo, nos remitiremos una vez más al trabajo de Paul Sweezy que se basa a su vez, en el de Bortkiewicz (quién por cierto, era crítico de Marx en este y otros muchos puntos), y diremos con ellos que el problema no es esencial para el sostenimiento de la teoría y que sólo depende del grado de abstracción en el que nos movamos, ya que Marx partía de la igualdad de las composiciones orgánicas del capital en las distintas industrias y esto lógicamente, es un supuesto muy restrictivo, pero aún eliminándolo es posible como demuestra Sweezy, encontrar una forma de mantener las leyes de movimiento de la producción capitalista, resultando que una concepción correcta del problema de la transformación de valores en precios no afecta a las leyes del desarrollo capitalista que el propio Marx describió brillantemente por ejemplo en el famoso y malinterpretado "Manifiesto Comunista".

En definitiva, a pesar de algunos puntos objeto de discusión todavía, queda claro el andamiaje sobre el que se sustenta la teoría de la plusvalía marxista y cuál es su significado para el estudio del capitalismo. Como corolario añadir que el desinterés actual por estas cuestiones en el llamado paradigma neoclásico reside en la negativa a estudiar los aspectos políticos que inevitablemente subyacen a los problemas supuestamente científicos de la teoría económica (como por ejemplo y sin ir más lejos el de la distribución de la renta, abandonado desde que Stuart Mill afirmara que la producción era el problema científico del que se tenía que ocupar la Economía Positiva, y la distribución quedaba en manos de la desprestigiada Economía Normativa y de los políticos) , y que la preocupación, no sólo de Marx sino de toda la economía clásica por el problema del valor, se deriva de un interés primordial por la distribución de la renta entre las clases sociales, por cómo se reparte la famosa "tarta" que representa el total de la producción y de la riqueza de un territorio (la llamada distribución funcional de la renta) y que el punto clave para lo que nos interesa aquí es la consideración del beneficio empresarial como una deducción del producto total del trabajo social (tratando de integrar pues en lo posible, la línea evolutiva de la Economía clásica que va desde Locke y Petty, pasando por Smith y Ricardo, y culminando en Sraffa), con lo cual es imposible pasar por alto el cálculo del valor y la teoría del valor-trabajo en la que se basa.

Exposición de la ley de variación de la tasa de ganancia

Para mi la ecuación clave que hay que tener siempre presente es, basándome en Sweezy y Baran:

G= P' (1 - O) (1)

En (1) la variable dependiente es G (tasa de ganancia) y las independientes son P' (tasa de plusvalía) y O (composición orgánica del capital) y esto no es una casualidad matemática puesto que es evidente que P' y O son variables sobre las que puede incidir o manipular el empresario mientras que G sería el resultado de esas manipulaciones (el que probablemente haya empresarios que digan "emic" con la teoría ortodoxa neoclásica que su variable clave es el beneficio no cambia nada, aparte de que el beneficio y la tasa de ganancia no son isomorfos, lo importante es que para maximizar el beneficio se manipulan el grado de explotación y la renovación o conservación del capital fijo o constante sustituyendo el trabajo por capital). En fin, la función "etic" y muchas veces supuestamente inconsciente del empresario es maximizar la tasa de plusvalía o de explotación del obrero.

P' = P / V
O = C / V
y
G = P / (C + V) (2)

Donde P sería el tiempo de trabajo excedente, V el capital variable y C el capital constante, por ejemplo, en una jornada de trabajo de 8 horas diarias, si el trabajador cubre el valor de sus medios de subsistencia (trabajo necesario) en 2 horas, las 6 horas restantes son trabajo excedente, luego la tasa de plusvalía sería 6/2, es decir, el 300%.

La parte V restituye el valor de la fuerza de trabajo, es decir, "reproduce el equivalente de su propio valor y produce, además, un excedente, una plusvalía, que puede variar, que puede estar más o menos de acuerdo con las circunstancias" (Sweezy). Así pues, el capital variable recibe este nombre porque aumenta con el proceso de producción en la cantidad que forma la plusvalía.

En todo esto damos por supuesta la ecuación básica (no sólo de la teoría económica marxista sino de toda la economía clásica cambiando solamente la terminología), de la distribución del valor en capital constante, variable y plusvalía:
Valor total=C+V+P =(capital fijo+ capital variable + plusvalía) (3)

Por supuesto, sabemos que C sólo representa el valor de los materiales y la maquinaria usados en el proceso de producción que no sufre ninguna alteración cuantitativa de su valor, de ahí su nombre de capital constante.

Vamos al grano pues que todo esto es archisabido:

Formulación de las fuerzas que producen la variación de la tasa de ganancia:

Partimos de las siguientes premisas en este nivel de abstracción:

1)Tendencia a aumentar de O (composición orgánica del capital).

Esto es evidente por si sólo y no necesita mayor demostración (digamos que es apodíctico o axiomático). Esta tendencia es intrínseca y esencial al capitalismo (al moderno, al post-moderno y al del siglo XV en Venecia), la sustitución de capital variable por capital constante persigue "ahorrar costes salariales" y aumentar la productividad del trabajo empleado. Las consecuencias históricas de este proceso son dialécticas y enormemente importantes pero vamos a introducir antes a todos los actores de la película para después desarrollar el argumento. Sólo decir por ahora que este crecimiento tendencial de O hace que decrezca G (ver ecuación 1), y que el grado en el que ello se produzca dependerá de las fuerzas contrarrestantes que compensarán esa caída, pero la tendencia es "objetiva". Lo que negamos es que esta tendencia sea necesariamente la dominante (y por eso usamos el término variación y no el de reducción o disninución, que es el que utilizan Marx y Sweezy, al referirnos a la evolución de esta tendencia histórica y esencial en el sistema económico capitalista), y con ello no queremos decir que sea poco importante ni que no sea la tendencia esencial del modo de producción capitalista. Sólo afirmamos que como en la teoría hegeliana dialéctica del paso de la cantidad a la cualidad puede haber una época histórica en la que las causas contrarrestantes sean más potentes que la tendencia esencial y ello creemos que de hecho ha ocurrido en la mayor parte de la evolución del capitalismo y probablemente siga ocurriendo ahora en nuestros días. Concluyendo: El capitalista ahorrará como pueda capital variable sustituyéndolo por maquinaria (capital constante) pero ese ahorro de costes temporal lleva en su interior la semilla de su propia destrucción al disminuir la plusvalía extraída. Como dicen los economistas ortodoxos:
"céteris páribus", que es como decir para nosotros, en el nivel más elevado de abstracción.

2) Tendencia a aumentar de P' (tasa de plusvalía=P/V): En contradicción dialéctica e histórica con la tendencia anteriormente expuesta a aumentar de la composición orgánica del capital aparece la tendencia intrínseca al capitalismo de incrementar la tasa explotación del trabajo por el capital. Esto se puede realizar de tres formas principales y en cada período histórico habrá que estudiar la influencia respectiva de cada una de ellas:.

a) Variación de la duración de la jornada de trabajo. El aumento o reducción de la jornada de trabajo produce un aumento o reducción absolutas de la tasa de plusvalía, aumentando o reduciendo la importancia del tiempo de trabajo excedente en relación al necesario.

b)Variación de la productividad del trabajo (con la consiguiente disminución del tiempo de trabajo necesario para cubrir los gastos mínimos de subsistencia del trabajador humano).

Así, con el aumento de la productividad del trabajo, se produce un aumento de la plusvalía relativa, es decir, una disminución del tiempo que el trabajador necesita para reproducir su fuerza de trabajo. Esta es una de las características esenciales del capitalismo: mediante la revolución constante de los medios de producción, se producen unos aumentos enormes de productividad que aumentan la plusvalía relativa, dicho en otras palabras: el tiempo de trabajo necesario (el que necesita el trabajador para reproducir su fuerza de trabajo), disminuye enormemente.

c)Variación del salario real: Quizás sea esta la tendencia menos importante (aunque como diré al final sólo el estudio empírico-estadístico puede resolver estas cuestiones), porque partimos como Marx de que el salario tiende a ajustarse a su nivel de subsistencia, aunque ese nivel está determinado por la evolución histórico-cultural de las necesidades sociales en cada momento histórico y por el estado del ejército de reserva de trabajadores desempleados que tiende a deprimir el salario real.

Así pues, el conflicto dialéctico entre estas tres fuerzas dará como resultante un aumento o disminución de la tasa de plusvalía en cada momento histórico.

Repetimos una vez más: el que la tendencia intrínseca del capitalismo sea a un incremento de la explotación del hombre, en cada época concreta puede haber contratendencias que incluso anulen o superen a la anterior, quedando así en suspenso el resultado de esta interaccción, lo importante es conocer en cada momento histórico las fuerzas que actúan y la importancia de cada una de ellas.

Decir además, que estas dos fuerzas esenciales a la evolución y al funcionamiento del capitalismo no se pueden separar mecánicamente considerándolas independientes una de otra, esto lo hacemos sólo a título de ilustrar en este nivel de abstracción las características de cada una de ellas y su influencia en la tasa de ganancia.

Sin embargo, es evidente que la tendencia al aumento de la intensidad de la explotación es un fenómeno íntimamente ligado al aumento de la composición orgánica del capital ya que la sustitución, del llamado en los manuales de Teoría Económica, factor trabajo, por maquinaria produce dos efectos que un ojo no adiestrado puede confundir fácilmente, que son, por un lado, el aumento de la plusvalía relativa ligado al aumento de la productividad del trabajo empleado (producción total / nº de trabajadores), y por el otro, el aumento también de la composición orgánica del capital, al sustituir capital variable por capital constante, dándose el hecho contradictorio de que el primero eleva la tasa de ganancia del empresario, y el segundo la reduce, y que la relación entre las dos tendencias es una vez más dialéctica con lo que queremos decir que el resultado final será incierto y dependerá de las contratendencias que actúen en cada momento. Si bien a efectos expositivos insistimos como hizo Marx en la separación analítica de ambas, abandonaremos esta separación cuando pasemos a analizar sus interacciones materiales e históricas.

Causas que influyen en la tasa de ganancia, en P', en O, o en ambas:

Hemos visto a lo largo del siglo XX la enorme capacidad adaptativa del capitalismo que contra la opinión de la mayoría de los marxistas clásicos, ha conseguido equilibrar las tendencias internas que le llevaban a su destrucción mediante la actuación de sus contratendencias.

A continuación enumeraremos las variables que determinan principalmente el sentido creciente o decreciente que en cada coyuntura histórica adopta la tasa de ganancia, incidiendo en cuáles son las más importantes en este momento histórico y dejando para otro trabajo las múltiples y en mi opinión creativas maneras de ayudar a que las fuerzas intrínsecamente destructivas que tiene el propio sistema en su interior (cual troyanos que lo van corroyendo por dentro), vayan haciendo su tarea corrosiva para alcanzar el objetivo revolucionario, pero estas cuestiones de táctica política las dejamos para otra discusión teniendo muy presente que la importancia del trabajo teórico es enorme y sirve para adecuar la acción práctico- política a la realidad de cada momento histórico y de cada totalidad social.

Haremos una enumeración descriptiva pero sin profundizar en cada una de ellas por la intención de brevedad (y confiando en demostrar más adelante al eximio lector que esa brevedad no es sinónimo de limitaciones expositivas sino intencionada), e insistiendo en la necesidad de hacer trabajos histórico-concretos para evaluar la importancia de cada una de ellas en nuestra época y la posibilidad revolucionaria de "acentuar las contradicciones internas del capital". Para ello tomaremos dos ejemplos que ilustren el método de razonamiento y en el resto indicaremos solamente algunas pinceladas de lo que en posteriores trabajos confiamos en explorar más a fondo el papel en la ley y en la situación histórica actual de cada uno de estos factores, y por qué no, también en la política. Así pues, daremos solamente unas "pinceladas" para indicar humildemente las posibles hipótesis a explorar.

1)Papel de los sindicatos:

Papel en la ley: La fuerza sindical si es poderosa realmente puede combatir la tendencia depresiva que ejerce el ejército de reserva de mano de obra sobre los salarios y deprimir la tasa de ganancia, elevando los salarios reales y tratando de reducir la jornada de trabajo.

Situación actual: Decir solamente que en nuestra época la evolución del capital hacia una concentración oligopólica en la mayoría de los sectores estratégicos obstaculiza mucho la influencia sindical, esto sin hablar de la degeneración burocrático-conservadora de los sindicatos modernos (pongamos como ejemplo la aceptación resignada de las agencias temporales de colocación de capital privado que abaratan la contratación y en algunos casos vampirizan parte del propio salario en concepto de retribución por "servicios prestados" realizando tareas de mediación laboral que correspondían anteriormente al INEM, esto sin hablar de la connivencia con el gobierno del PP firmando pacto tras pacto y dando por tanto una imagen de acuerdo con la política neoliberal del gobierno).

2)Acción del Estado:

Papel en la ley: El Estado moderno interviene en favor del capital para favorecer la acumulación y eliminar trabas a la misma (sindicales, contractuales, etc.), aumentando por ejemplo las facilidades para la renovación del capital constante y por tanto el aumento de O (composición orgánica del capital). Pero en su acción dialéctica y en función del momento histórico concreto (Estado del bienestar de los años 60), el Estado puede detraer plusvalía de la acumulación con fines de estímulo keynesiano de la demanda agregada, mediante impuestos y demás "bocaos", y por tanto, ocasionar un declive de la tasa de ganancia que retrase la acumulación del capital y por tanto el desarrollo de las llamadas "contradicciones objetivas" del sistema.

Situación actual: Como hemos señalado en repetidas ocasiones en este trabajo, cuál de las dos fuerzas predomine es un resultado al que sólo se podrá llegar a través del estudio de cada situación histórico-concreta. Pero como avance y dada la importancia de este agente en la sociedad moderna, diré que el papel actual parece ser más el de eliminar las trabas que retrasaban la acumulación en el Estado del bienestar para fomentar la renovación del capital fijo y la informatización progresiva de la producción con vistas al llamado por expertos como Manuel Castells, predominio apabullante de la economía de la información (por supuesto, solamente en el mundo desarrollado). Es decir, en nuestra opinión la hipótesis sería considerar al Estado actualmente como un estímulo sobre todo para aumentar mucho más P' que O contribuyendo así a la elevación de la ganancia del capital.

También se podrían añadir las protecciones arancelarias ahora tan de moda para favorecer al capital nacional, el estímulo y apoyo efectivo con privilegios de todo tipo (como por ejemplo las amnistías fiscales dadas en España a empresas "estratégicas" para que superaran sus crisis, cosa por cierto que no tiene mucho que ver con la ideología neoliberal predominante en instituciones como la Unión Europea) de las multinacionales de cada país en su lucha imperialista por el mercado mundial, etc.

3) Exportación de capital

(Ver trabajos de Lenin, Rosa Luxembourg, Hilferding). Se trata de analizar el estado actual del llamado "comercio desigual" de los economistas latinoamericanos, partiendo del papel de la exportación de capital de los países desarrollados en la reducción de su composición orgánica ya que la inversión en el tercer mundo se realiza en industrias mucho más intensivas en trabajo que en el primer mundo, así pues la composición orgánica del capital interior y exterior (lo que en Macroeconomía ortodoxa se denomina producto nacional bruto, en contraposición al producto interior bruto que se refiere exclusivamente a la producción dentro del territorio nacional) disminuye y la tasa de ganancia aumenta.

Y explorar también el papel de la sobreexplotación de los trabajadores del tercer mundo con el fin de otorgar mayores ventajas a los trabajadores de las metrópolis y así "comprar" su complicidad con el capitalismo, neutralizando así mediante la "exportación" de la explotación la potencialidad revolucionaria de las clases medias europeas y norteamericanas, pero acentuando, y esta es la cuestión decisiva para desarrollar una táctica revolucionaria efectiva y acorde a los tiempos actuales, la conciencia revolucionaria entre las clases medias del llamado Tercer Mundo, al observar éstas que el supuesto liberalismo comercial (acuerdos del Gatt para eliminar aranceles y favorecer el comercio "equitativo"), lo único que favorece es la exportación de capital del primer al tercer mundo, sin ayudar a cambio, al desarrollo de industrias nacionales poderosas y competitivas en los países receptores de esa supuesta ayuda. Esto hace que la miseria crezca y que las posibilidades de desarrollo real de estos países (véase el caso sangrante de Argentina que ha perdido ¡dos tercios! de su renta per cápita en los últimos años) son nulas puesto que lo que interesa al capital es que ofrezcan productos primarios baratos (por ejemplo la carne en el caso argentino que se sigue exportando aunque en el país se mueran de hambre), y que no puedan desarrollar nunca una industria nacional competitiva que pueda ir contra los beneficios oligopólicos de las multinacionales del mundo desarrollado (ver el extraordinario y casi desconocido trabajo de Stephen H. Hymer sobre las multinacionales: La compañía multinacional: Un enfoque radical)

4)Nuevas industrias y desarrollo tecnológico

Recordamos principalmente la tesis de Schumpeter sobre la destrucción creativa como vía de enorme incremento de la productividad del trabajo en base a los descubrimientos tecnológicos y a la renovación constante del capital fijo con el consiguiente efecto "problemático" sobre O y P'.

Compartimos la tesis de que el desarrollo tecnológico ha permitido una elevación de la productividad del trabajo tan enorme que ha ocasionado que se pueda detraer una gran masa de plusvalía en sectores improductivos como los de la enorme industria montada alrededor de la publicidad y el marketing, así como el ya mencionado papel del Estado del bienestar en intentar paliar mínimamente los efectos perversos de la libre concurrencia mediante la llamada estructura redistributiva basada en el impuesto sobre la renta y en las llamadas transferencias de riqueza (seguro de paro y pensiones de jubilación) que tratan de mantener la capacidad de consumo de los individuos cuando el "libre mercado" ya no les protege.

5) Importancia de los monopolios y los oligopolios en la estructura capitalista actual

La progresiva centralización y concentración del capital la conoce hasta un estudiante de primero de económicas que sin haber oído hablar nunca de Marx, sabe que el monopolio o el oligopolio proporcionan mayores tasas de beneficios a los capitalistas que las empresas que actúan en mercados perfectamente competititvos de los que están repletos todos los manuales académicos de economía (que por cierto se basan en el texto canónico de Marshall que tiene un siglo de antiguedad), y los economistas ortodoxos de los dos últimos siglos se han "devanado los sesos" tratando de justificar la violación flagrante de los supuestos de la competencia perfecta (infinitos vendedores y compradores sin poder sobre el mercado que producen un producto homogéneo que venden a un precio sobre el que no tienen influencia en absoluto), y la inserción de los mercados oligopolistas en sus modelos. Nosotros no vamos a hacer ese esfuerzo baldío porque desde el marxismo, la concentración del capital en pocas manos y el tamaño creciente de las unidades productivas es "esencial" y no accidental al proceso de acumulación del capital, pero sin embargo, y he aquí su aspecto dialéctico, es un proceso que lleva dentro de si mismo la semilla de su propia destrucción (cual de si un caballo de Troya se tratara), pero no nos adelantemos a un análisis más detallado y digamos solamente que la estructura oligopólica de los mercados facilita enormemente la concentración y centralización progresivas del capital con vistas a asegurar la existencia de una tasa de beneficio máxima y de un nivel máximo también de las ventas a través sobre todo del enorme aparato marketing y de distribución de estas grandes corporaciones. Así pues, lejos de ser una deformación de la teoría económica de la competencia pura y cristalina en su limbo teórico, la oligopolización ha sido el mecanismo de defensa más importante del capital para " quitarle la razón a Marx" en su teoría del derrumbe del capitalismo por sus contradicciones internas, si bien el único fallo de Marx fue quizás no prever las enormes consecuencias de la concentración y aumento de tamaño de las unidades empresariales para conseguir que las causas contrarrestantes compensen y superen incluso a las que provocan una caída de la tasa de ganancia, y por tanto, no advertir la importancia esencial de este proceso para el sostenimiento del capitalismo y el intento (esperemos que temporal y frustrado en su objetivo), de preservación de este régimen productivo de apropiación y de explotación del hombre por el hombre mediante la aplicación de mecanismos keynesianos de estímulo de la demanda agregada "puenteando" a las fuerzas libres del mercado.

6) Evolución de la población y el subsiguiente efecto sobre el precio y el volumen de la fuerza de trabajo

Trataríamos aquí de explorar la relación entre la tasa de ganancia del capital y el aumento de la población, pensando por ejemplo en el "baby boom" americano y europeo de los años cincuenta y sesenta relacionado con unas tasas de ganancia del capital nunca hasta entonces conocidas, y también en la actual importancia del desequilibrio enorme entre las tasas de natalidad del mundo desarrollado y las del mundo subdesarrollado y su posible conexión con el valor de la fuerza de trabajo, el tamaño del ejército de reserva de trabajadores desempleados y la tasa de explotación.

7) Consumo improductivo del capital (importancia creciente de sectores parasitarios y del sector servicios y de distribución en la estructura productiva)

Sólo decir por último que la importancia de este punto 7 es enorme dado que uno de los secretos de la supervicencia del capitalismo en los últimos 50 años ha sido, como ya ha sido mencionado, aumentar de una forma enorme los canales de distribución y marketing para asegurar la no existencia de crisis de realización de la plusvalía. Es decir, presionando sobre las ventas a través de la publicidad desbocada y de la presión compulsiva al consumo (sólo hay que encender cualquier día el televisor y observar el aparato publicitario del capital en su desesperado esfuerzo por aumentar las ventas), el sistema perfecciona los métodos para conseguir compensar en la medida de lo posible la tendencia al subconsumo o a la sobreproducción que no dejan de ser dos caras de la misma moneda (aunque por ejemplo Sweezy se haya devanado los sesos.

Además, los marxistas debemos estudiar (de cara a establecer una táctica revolucionaria para la clase media y los llamados trabajadores autónomos), la forma en que el capital "compra" los servicios (como indicamos en el punto 3 anterior) de una masa enorme de sujetos que no podrían ser empleados productivamente dada la elevadísima composición orgánica del capital (O), y que lo son en los hipertrofiados sectores improductivos (insistir mucho con el riesgo de ser pesados, en el tratamiento "problemático" de esta cuestión y en la intervención poderosa de papá Estado en el mismo) e investigar hasta qué punto la plusvalía extraída en el sector servicios del trabajo humano compensa la detracción de plusvalía productiva de otros sectores económicos para mantener y desarrollar estos sectores "terciarios". Esta es la cuestión "problemática" a que nos estamos refiriendo, es decir, hasta qué punto la plusvalía extraída del sector servicios se utiliza para compensar la pérdida de plusvalía que comporta la propia existencia de esos sectores improductivos (esperamos que se comprenda esta aparente paradoja), entendiendo por improductivo no un concepto peyorativo que ponga a unos sectores por encima de otros en una supuesta y ridícula escala moral en la producción, sino aquella parte del capital que no se emplea en la producción de mercancías sino en el mantenimiento de servicios anexos más o menos superfluos (no desde el punto de vista moral como ya hemos aclarado), sino considerando superfluo todo proceso económico que no comporta la producción de mercancías vendibles en un mercado. Hablando más explícitamente y siguiendo a Gramsci en lo que a táctica de lucha revolucionaria se refiere y dejando una vez más la profundización en este aspecto clave de nuestro análisis para sucesivas ampliaciones de este trabajo, se trataría en mi opinión de explorar la manera de establecer la hegemonía revolucionaria en sectores muy importantes de población que viven "engañados" creyéndose partícipes de las ganancias del capital cuando en realidad sólo están siendo utilizados por ese "Moloch" (como se observa en los períodos de crisis aguda como en la Alemania de los años 30 y se empieza a observar ahora mismo en cuanto hay una "amenaza" fascista (Le Pen en Francia)), pero por desgracia para ellos, en cuanto llega una crisis se ven abocados a una condición proletaria de la que creían haber escapado.

Conclusión

Repetir sólo finalmente que en nuestra opinión un estudio fructífero de estas cuestiones tan "vitales" y urgentes para un viraje necesario que haga pasar al hombre de su prehistoria a realizar su propia historia y a controlar las fuerzas que sobre el actúan (como dice Spinoza: "Todo aquel que habla o calla o realiza una acción cualquiera por un libre mandato del alma, sueña con los ojos abiertos"), ese viraje decimos que conllevaría inevitablemente la profundización histórico-concreta en el conocimiento de la influencia de cada una de ellas en cada totalidad social y la creación a partir de este diagnóstico de una táctica revolucionaria lo más adecuada a los hechos y por tanto, lo más "potente" posible ideológicamente hablando.


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