INFLUENCIA DEL CAPITAL HUMANO  PARA LA COMPETITIVIDAD DE LAS PYMES EN EL SECTOR MANUFACTURERO DE CELAYA, GUANAJUATO

INFLUENCIA DEL CAPITAL HUMANO PARA LA COMPETITIVIDAD DE LAS PYMES EN EL SECTOR MANUFACTURERO DE CELAYA, GUANAJUATO

José Enrique Luna Correa (CV)

1.1.8.  La globalización.

La globalidad como el modelo neoliberal de libertad de mercado, donde se da la libre competencia entre empresas, y la sobre vivencia de las más fuertes, es la ideología dominante, en la aldea global (Estrada, 2004). El gobierno mexicano retoma el modelo neoliberal,  entendiendo la política industrial sobre las Pymes, dentro del modelo económico de Globalidad, como: la libertad de mercado y libertad de empresa, dentro del contexto de estabilidad macroeconómica. Proponiendo redefinirla como: el apoyo financiero, de asesoría en gestión, y desarrollo regional por parte del gobierno federal dirigido hacia la competitividad de las Pymes. La propuesta para implementarla es primero orientarla al significado o naturaleza de la Pymes, no como empresa sino como una organización familiar. Y segundo, orientar la organización pequeña e informal, ha integrarse bajo principios de participación comunitaria, solidaridad y extensión de la familia, a un mercado local o regional (PND, 2012).

El gobierno promueve simplemente la libre competencia de empresas, en el mercado, dándose la permanencia en el mercado de la empresa que mejor se adapte al mismo, o de la más fuerte.

La propuesta se sustenta por un lado, en el fracaso de la política liberadora y desreguladora para estimular el desarrollo manufacturero de la mayoría de los establecimientos industriales manufactureros del país, y segundo, en el fracaso de instrumentos de fomento admitidos por el mercado libre (Dunning, 1973).

Los programas fomentados por la Secretaria de Economía, al ser evaluados (1993) y revisados (2001) han mostrado su ineficiencia (Estrada, 2004).

Se propone orientar, de acuerdo con Estrada (2004) la política industrial hacia el desarrollo regional de las Pymes, integrándose, bajo los principios de participación, solidaridad y extensión de la familia en la comunidad. Apoyándose en las tradiciones y oficios de la comunidad. Y organizándose bajo los principios de la cogestión o autogestión. Se debe por tanto modificar la estrategia industrial de las Pymes para poder posicionarse en el mercado. Se hace necesario generar estrategias que garanticen que las Pymes sobrevivan y se sostengan en un ambiente competitivo.

En este marco de globalización, las Pymes deben ser consideradas organizaciones pequeñas, con rasgos sociales, o de una naturaleza familiar, que tiene como objetivo económico sostenerse en el mercado, con el fin social de mantener y dar prosperidad a la familia.

Esta visión propia (de identidad) de organización pequeña y familiar, es adecuada a las condiciones del modelo económico de sustitución de importaciones (sistema cerrado), debemos proponer alternativas o estrategias al modelo neoliberal (sistema abierto). Lo que se propone entonces, es un primer cambio de conceptualización de la Pymes: de empresa a organización pequeña y familiar, que identifique sus debilidades y fortalezas, y un segundo cambio organizacional: de organización pequeña e individual a una organización de asociación empresarial integrada a una comunidad y al desarrollo regional.

Dentro de esta perspectiva de comunicación global y por tanto de aldea global, entenderemos la concepción de Globalización, como:

La Globalización: es la liberación de las relaciones económicas de la sociedad y por tanto de las relaciones sociales (Beck, 1998). Es la libre circulación de la inversión o capital, mano de obra o trabajo, comercio, cultura, comunicación, e información.

La Globalidad: es la existencia de una aldea global, que incluye las relaciones sociales de la aldea, relaciones que no están integradas a una política de Estado–Nación Beck (1998). Las relaciones sociales entremezclan formas económicas, culturales y políticas que reproducen el modelo occidental.

El Globalismo: es la ideología liberal del mercado (Beck, 1998), que trastoca lo social, es decir: lo económico, lo cultural y lo político, lo que implica una transnacionalización de los usos y costumbres.

Globalización.-  Es una teoría entre cuyos fines se encuentra la interpretación de los eventos que actualmente tienen lugar en los campos del desarrollo, la economía mundial, los escenarios sociales y las influencias culturales y políticas (Bianchi, Miller y Bertini, 1999)
 
La Globalización por el que la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unifican mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. Así los modos de producción, y de movimientos de capital se configuran a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la “sociedad en red”. En este marco se registra un gran incremento del comercio internacional y las inversiones, debido a la caída de las barreras arancelarias y la interdependencia de las naciones (Aguilar, 2005).

Globalización.-  Es un conjunto de propuestas teóricas, que subrayan especialmente dos grandes tendencias:

  1. Los sistemas de comunicación mundial. y,
  2. Las condiciones económicas especialmente aquellas relacionadas con la modalidad de los recursos financieros y comerciales Morgan, (1998)

 
          La economía global está conformada ahora por dos elementos: el mercado global y la producción global.  En ella se están incrementado las relaciones entre las economías domésticas y entre las unidades que las conforman (mercado, industrias y empresas). 

El proceso de globalización de la economía mundial convierte al mundo en un solo mercado, fuente de insumos y espacio de acción tanto para la producción  como para la adquisición, distribución y comercialización de los productos.

          Este proceso tiene dos efectos directos muy importantes.  En primer lugar, al incrementar las redes de relación entre unidades productivas de diferentes sectores o regiones, cambian drásticamente la economía mundial.

La economía mundial ha dejado de ser un agregado de economías domésticas para convertirse en una sola, conformada por las interrelaciones que constituyen, a su vez, una gran red industrial, comercial, financiera y tecnológica.

En segundo lugar, la economía global ha incrementado aceleradamente el dinamismo de la economía (Chauca, 2003).

Fernández (2005), dice que las tendencias que constituyen las causas y efectos de la globalización es importante resaltar las siguientes: la rapidez y el dinamismo de la innovación y adaptación tecnológica, la caída de los precios relativos de las materias primas y de los productos primarios, la importación que ha cobrado el sector de servicios y el empleo calificado, la conversión de los bienes industriales en mercancías industriales, la creación y explotación de nuevas ventajas comparativas y la internacionalización de la producción y de la distribución para aumentar la competitividad.

Los procesos económicos y políticos has llevado a replantear el concepto de la competitividad. En una economía abierta una actividad competitiva en el ámbito nacional también lo es en escala internacional.  La exigencia que impone a las divisas, el incremento de la competitividad no exige que todas las actividades productivas sean exportadoras.  Se puede contribuir con insumos de productos exportables, y por lo tanto generar divisas de manera indirecta, o bien sustituir importaciones y ahorrar divisas (Serralde, 1997).

La noción de la competitividad de la economía mexicana es una abstracción poco útil para definir las actividades productivas asociadas con un modelo de especialización en los mercados internacionales.  Es poco útil para formular una política industrial, para la promoción sectorial o para establecer una política regional, como también lo es para la actividad empresarial y el desarrollo de los mercados.  Tiene importancia aplicar algunas de las diversas medidas de la competitividad en escala sectorial o de ramas productivas o incluso en empresas, ya que esto se acerca al uso “eficiente” de los recursos (Serralde, 1997).

Inquirir sobre la competitividad económica en escala sector-regional desde la perspectiva de la capacidad de respuesta en el corto plazo es, distinto de un estudio del potencial competitivo.  México posee un enorme potencial económico, pero sigue siendo un país poco productivo y tecnológicamente atrasado y, además muy polarizado. 

Este fenómeno se expresa entre y dentro de los sectores de la producción, de las empresas, en los ingresos de los pobladores, en la capacidad de acceso a los recursos y de manera específica en términos regionales.

Hay que reconocer que las ventajas competitivas sector-regionales pueden determinarse por factores independientes de las condiciones actuales y de su revolución histórica.  Estas ventajas pueden realizarse en función de las estrategias de inversión de las transnacionales o de las grandes empresas nacionales, de las estrategias de desarrollo de gobierno o incluso de negociaciones establecidas entre el gobierno federal o estatal con una empresa (BM, 2009).

Tiene sentido plantearse la pregunta ¿cuáles son las condiciones competitivas de un estado del país en el marco de una economía abierta como lo es ahora la de México? Esas condiciones competitivas se expresan en proyectos de inversión, que tienen que asociarse a los agentes con capacidad para realizarlos.

La globalización es un proceso económico que abarca a sectores productivos y a regiones del mundo conforme a un determinado patrón de producción y financiamiento.  Pero el mismo tiempo desplaza sectores y regiones en lo que constituye un fenómeno de muy desigual participación en los mercados internacionales (Hernández, 2007).

Una de las expresiones más evidentes de la especialidad del proceso económico en la era de la globalización es la que se vincula con la competitividad.  El asunto es el de la competitividad económica en el marco del desarrollo y especialmente en su enfoque regional.  Lo primero que resalta en este sentido en que ello no sólo reside en el precio, sino que abarca una serie de consideraciones de localización y acceso a recursos y mercados que entran en la planificación de los gobiernos.  Las nociones de las ventajas comparativas y competitivas (las que están bajo el control de las empresas) no resuelven la limitación operativa de los conceptos de productivos y competitividad con los que se presenta la economía mundial (PND, 2012).

La competitividad corresponde a los sectores y actividades económicas y, a partir de ellas, corresponde también a una región geográfica en particular.  A lo que se plantea lo siguiente: la expresión espacial de la producción se da en un territorio en el que se realiza y desarrolla la actividad económica.

 En México, la actividad económico general se compone de la realizada en cada uno de los sectores y cada una de las entidades federativas, a partir de las cuales se contabiliza la producción.  Sin embargo, esta escala de regionalización puede no ser pertinente para identificar actividades potenciales competitivas y las acciones necesarias para promoverlas.  El desarrollo económico regional puede sustentarse en una estrategia productiva enfocada no sólo en las ventajas competitivas derivadas de los precios, sino esencialmente de las ventajas asociadas con la diferenciación de los productos y la ubicación de segmentos.  Esta estrategia puede guiar el crecimiento productivo de la región abriendo espacios para la inversión local y extra regional, especialmente en el marco del proceso de apertura económica en curso (PND, 2012).

El asunto de las oportunidades de la globalización para la economía mexicana por el problema regional, es decir, por la dimensión espacial.  La idea es la de una geografía del crecimiento y del desarrollo en el que se integren los distintos temas que convencionalmente se tratan de manera general y que se requieren de un tratamiento territorial (SE, 2010).

Sin oportunidades de empleo y de participación plena en la marcha económica del país, no es posible alcanzar un desarrollo humano integral. La creación de empleos favorece la estabilidad, la seguridad pública y la interacción social respetuosa de los derechos de los demás. Al mismo tiempo, el crecimiento económico debe darse sin sacrificar los recursos naturales, respetando al medio ambiente y sin comprometer el bienestar de generaciones futuras (SEDESOL, 2010).

La estrategia integral propuesta en este Plan, basada en cinco grandes objetivos y ejes de acción, busca alcanzar un mejor desempeño económico. Cada eje de acción del Plan está interrelacionado con el crecimiento y el empleo.

De acuerdo con el PND (2012) la igualdad de oportunidades educativas, profesionales y de salud es necesaria para que todos los mexicanos puedan participar plenamente en las actividades productivas.  La estrategia de desarrollo económico cuidará el acervo natural del país y con ello evitará comprometer el bienestar de generaciones futuras. La estrategia de desarrollo requiere también de una gobernabilidad democrática que permita la convivencia de todos, de forma que se den resultados positivos para transformar la realidad económica del país.

Finalmente, una política exterior responsable permitirá al país aprovechar las ventajas que brinda el entorno global para alcanzar mayores niveles de crecimiento y bienestar.

Los problemas sociales, políticos y económicos del país están íntimamente relacionados. Por ello, los grandes grupos de políticas públicas propuestos en este Plan son complementarios para contribuir a la superación de los retos en materia de pobreza, marginación y falta de oportunidades en todos los ámbitos.

De progresar en todos los frentes, se podrá crear un círculo virtuoso: el mayor crecimiento económico generará mejores oportunidades de empleo y mayor desarrollo humano, mientras que los avances en el desarrollo social incrementarán la productividad de las personas. Asimismo, la reducción de la pobreza y la creación de oportunidades contribuirán a una mayor participación y estabilidad política y social así como respeto por el medio ambiente. Por ello, se utilizarán todos los instrumentos del Estado, avanzando simultáneamente en los cinco ejes de acción definidos en este Plan, con el fin de promover un crecimiento económico sostenido y más acelerado, una elevada creación de empleos, y un desarrollo humano pleno para todos los mexicanos (PND, 2012).