La revisión de los distintos momentos por los que ha pasado la actividad científica; muestra una serie de procesos que consolidaron su estructura social; al igual que su organización interna; dotándola de una serie de rasgos característicos, que resumen su institucionalización y la llevan al rango de profesión. Las características específicas que le otorgan dicho carácter son:
Veamos como estos rasgos, elevan a rango de profesión a la ciencia y están en relación directa con su estructura organizacional; pues representan, el orden que ella ha adquirido como resultado de los distintos procesos y luchas por alcanzar el monopolio de los recursos y colocarse en la cúspide de la estructura social.
Los elementos analizados hasta el momento; nos proporcionan la posibilidad de aclarar algunos conceptos que es necesario explicitar, porque permitirán continuar la exposición.
Entendemos por ciencia: la actividad institucionalizada de producción de nuevo conocimiento y/o tecnología. El término científico, se utiliza para designar: aquel individuo dedicado, profesionalmente, a la producción de conocimiento y/o tecnología [Pacheco, 1994: 18].
Denominamos investigación científica y tecnológica, a la actividad que es desarrollada en condiciones institucionales muy concretas; en lo laboral, en suministro y administración de recursos: de selección y gestión de programas y; líneas de investigación; regulación de las relaciones internas y externas de la comunidad que realiza la actividad, cuyo propósito es el desarrollo de nuevo conocimiento: la innovación, asimilación, adaptación y aplicación de tecnologías.
Los investigadores, entonces, son sujetos que desarrollan la actividad de investigación como profesionales en un campo especializado del conocimiento y se hallan realizando esa actividad en alguna de las instituciones de la estructura científica. También, la palabra investigador, en el presente trabajo, alude al puesto laboral establecido en las instituciones científicas.