LA CULTURA DE LA INFORMALIDAD EN EL CAMPO EDUCATIVO: CASO TAREAS DIRIGIDAS

María de la Paz Silva Batatina

CAPÍTULO I

COMPRENDIENDO LA INFORMALIDAD

 

La formulación de un problema,
es más importante que su solución
(Albert Einsten)

 

La falta de claridad en la definición de un modelo económico y las limitaciones existentes en la obtención o consecución de un empleo como sustento permanente de vida ha incidido, de alguna manera, en el surgimiento de nuevas formas para organizar el trabajo productivo. Esto ha devenido en una mayor fragmentación de la fuerza de trabajo y de formas organizativas informales como manera de obtener recursos financieros propios para el sustento de los grupos familiares.

Desde finales del año dos mil, los problemas del desempleo, la informalidad, la exclusión educativa y social, han comenzado a ocupar un lugar cada vez más destacado en las investigaciones sobre las condiciones de vida de la población, expresando las preocupaciones existentes por la emergencia de los nuevos preceptos axiológicos y de cambios en las condiciones económicas imperantes en el ámbito internacional, más aún en estos tiempos de globalización (Gómez, 2007; Guerra Sotillo, 2005; Jáuregui, 2004; Pérez Sáinz, 1998; Rodríguez, 2005; Vela Altamirano, 2005.). A esta dinámica social le acompaña lo que Carbonell (2000) denomina complejidad, celeridad e incertidumbre, aproximándonos a un mundo cada vez más imprevisible e impredecible.


Este confuso momento en el que se encuentran inmersos diferentes países del mundo, del cual no escapa Venezuela, plantea la necesidad de revisar desde la misión, el modelo organizativo y de gestión en las políticas económicas y sociales, incluyendo los límites de su accionar, a fin de poder asumir con rapidez la multiplicidad de transformaciones experimentadas en la producción y gestión del conocimiento.


La profundidad de esos cambios, a juicio de Carpio, Klein y Novacovsky (2000) está redefiniendo, desde sus bases, las condiciones y factores que determinaban la integración de la población en la sociedad y de la economía, instalando una nueva y compleja problemática social que demanda explicación. Este proceso parece haber puesto en entredicho la capacidad explicativa de los enfoques teóricos y metodológicos a los cuales estamos acostumbrados a recurrir para identificar e interpretar los procesos sociales.


Como aclaran los autores mencionados, tal puesta en cuestión no representa una invitación a abandonar las categorías de análisis o los avances conceptuales e interpretativos que, en su momento, sirvieron para aproximarse a entender los fenómenos sociales. Es un desafío que pone a prueba la capacidad para interpretar los nuevos escenarios educativos, culturales y financieros, con nuevas lecturas y búsqueda de sentido, en procura de estimular el debate sobre esta temática en un país como Venezuela.


Dentro de estos nuevos escenarios entra en vigencia la discusión acerca de la informalidad, la cual ha estado asociada al sector económico, sindicando a sus gestores como personas subcalificadas o con conocimientos básicos y empíricos para el ejercicio de la actividad técnica, comercial y empresarial. Pocas veces, sin embargo, este término de “informalidad” está referido o asociado a la integración de las personas para emprender la acción educativa que tiene lugar tanto dentro como fuera de la institución escolar.


Este proceso común en regiones diversas encuentra en los países de América Latina notas singulares. En general, en ese momento histórico cuando la carrera profesional se estaba gestando, era escasamente remunerada, y poco reconocida, la mayoría de las personas que se incorporaron a la docencia fueron del sexo femenino. Se consideraba que las maestras: “no pueden optar por una profesión mejor; el hombre, en cambio, preferirá cualquier otra que le ofrezca más ventajas con menos trabajo y menos sacrificio de su dignidad” (ob. cit., p. 8).
En lo que respecta al surgimiento de la tarea como técnica, que ha permitido mantener efectivo los esfuerzos de colaboración que le pudiera proporcionar la familia al niño en el hogar, surge, en el caso de los Estados Unidos, a partir de la primera década de 1900 (Patton, Jayanthi y Polloway (2001).


El objetivo más común de las tareas dirigidas es proporcionar al alumno una oportunidad para practicar o revisar el material que se ha presentado en clase. Hasta la fecha, el papel de la investigación en la formación de políticas y prácticas en esta área ha sido mínimo. Esto se debe a que los factores que influyen en las tareas son complejos, y no simples (Cooper, Robinson y Patall, 2006).


De allí que sean de interés, a la presente investigación, los resultados derivados del estudio como aproximación teórica acerca de las concepciones y significados que emergen del relato de los actores en relación a las tareas dirigidas; así como los rasgos socioeducativos, la composición y el funcionamiento organizativo de quienes se desempeñan en este hecho social; y que pudieran ser de utilidad, a los fines de poder comprender la cultura de esta modalidad de educación informal, en términos de la misión encomendada al sistema educativo venezolano.

La Informalidad dentro del Escenario Venezolano

Ser informal pudiera significar estar fuera de lo formal; es decir, ubicarse al margen o violentar lo instituido en normas, acuerdos, decisiones, convenios.
Gutiérrez Nieto (2003), al hacer referencia a la educación informal, la interpreta como un proceso poco deliberado y poco consciente que se produce frecuentemente de forma accidental, con el denominador común de tratarse, en líneas generales, de un espacio extraordinariamente heterogéneo y disperso. La misma pudiera estar configurada por una serie de peculiaridades que, a juicio de La Belle (1982), reflejan los contactos individuales, con una gran variedad de influencias ambientales que se desprenden de la vida cotidiana.


Sin embargo, estas formas de organizarse, bien por cercanía física, como los ambientes comunes, los edificios multifamiliares o el barrio circundante a la casa, son fuentes de formación de hábitos que no siempre están de acuerdo con finalidades que promuevan experiencias de aprendizajes (Vizcaya, 2001).


Otra realidad encontrada, según nuestra experiencia docente, es que muchas veces los actores, haciendo uso de ofrecimientos que le formulan otras personas o de experiencias vividas, se procuran los medios para atender las necesidades de la comunidad con el propósito de dar respuestas a problemas que requieren solución, cabe mencionar dentro de ellos: (a) preparar al niño para el ingreso al primer grado a través de pre-escolares no registrados ante el ente rector en materia educativa, (b) orientar a los niños de Educación Básica en la resolución de las asignaciones escolares, (c) cuidar niños pequeños por la vía de guarderías improvisadas en espacios habitacionales o atenderlos directamente en el hogar del niño. La satisfacción pasa a convertirse en optimización de la inversión educativa toda vez que el estudiante apruebe, logre ingresar a la escuela o satisfaga las expectativas en el trato y cuidado que se le ha dado al niño o adolescente.
En Venezuela, la Ley Orgánica de Educación (2009), de acuerdo a lo dispuesto en su artículo 26, no prevé dentro de las modalidades del Sistema Educativo ni la educación extra-curricular ni la educación informal, menos aún las tareas dirigidas.
No obstante, al margen de las políticas planteadas por el Estado venezolano, existe una realidad que circunda a Venezuela como lo representan los trabajadores que, individualmente o en grupo, se asocian en instancias de producción laboral. Las personas se organizan sobre la base de la relación afectiva o a través de instituciones de intercambio de servicios y de gestión "comunal", teniendo dentro de sus propósitos la búsqueda u obtención de algún tipo de ganancia económica como forma de subsistencia de los integrantes de la familia o como manera de intercambiar algunos bienes que les sean de provecho en su manutención.


Estas formas de organización rara vez tienen estatuto jurídico, pero suelen ser admitidas como interlocutores válidos del Estado o de entidades públicas legales. Algunas de estas instancias organizativas son constituidas y/o apoyadas desde la sociedad "formal", por la Iglesia, partidos políticos, agencias del Estado o agentes vinculados a él, por organizaciones internacionales no-gubernamentales y/o intergubernamentales (Quijano, 1998).


La ciudad de Caracas es un caso representativo donde prolifera la economía informal en las modalidades señaladas anteriormente. Su memoria ha venido extraviándose y diluyéndose través del tiempo con cada nueva crisis económica. La ciudad capital adquiere ahora la cultura de la informalidad irrumpiendo con expresiones de vitalidad, valores y significados propios. El problema ha sido concebido como económico dejando de lado los efectos sociales, culturales y educativos (Silva Batatina, en imprenta).
Esta dinamicidad organizativa, de carácter social y educativo, ha sido poco estudiada. Ella forma parte de una historia no documentada, que se confronta con la historia oficial de las estadísticas consagradas por los entes oficiales. Al revisar las memorias del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE) y el resumen del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondiente al 5 de julio del año 2010, se evidencia que la actividad informal en educación no aparece descrita ni reseñada.


Y es precisamente, esa tradición del campo educativo sumergido en la informalidad de la educación no recabada ni exhibida públicamente, la que se trata de indagar en este estudio, a través del rescate de lo cotidiano, recurrente, contradictorio, divergente, como dimensiones o aspectos que hay que develar a partir de los indicios a obtener en el campo de acción de los propios actores.
En este sentido, surgen las siguientes inquietudes y preguntas generales de la presente investigación:

  1. ¿Cuáles son los antecedentes de las tareas dirigidas en su condición de actividades informales dentro del campo educativo?
  2. ¿Cuáles son los valores, creencias y concepciones que presentan los actores sociales en este estudio acerca de las tareas dirigidas?
  3.  ¿Cuál es la función que cumple la escuela en el ejercicio de las tareas dirigidas?
  4.  ¿Cómo se interpreta la práctica del docente que ejerce las tareas dirigidas, en términos de la misión encomendada al sistema educativo venezolano?

Para dar respuesta a estas interrogantes, se contextualiza esta investigación en el Municipio Libertador del Distrito Metropolitano de Caracas y se orienta hacia los siguientes objetivos:

Objetivo General

Construir una aproximación teórica que permita comprender la informalidad en el campo educativo, a partir de la interpretación de la cultura que emerge de las ‘tareas dirigidas’, en términos de la misión encomendada al sistema educativo venezolano.

Objetivos Específicos

  1.  Identificar, a partir de la narrativa de los actores de las tareas dirigidas, los valores, creencias, significados y concepciones que subyacen a sus comportamientos.
  2.  Caracterizar los rasgos socioeducativos que emergen de los eventos referidos por los actores desde el ejercicio de las ‘tareas dirigidas’.
  3.  Desarrollar una aproximación teórica que permita interpretar la cultura de las tareas dirigidas como modalidad de informalidad en el campo educativo y en términos de la misión encomendada al sistema educativo venezolano.

 

Justificación

Consciente de la necesidad de investigar en un campo poco explorado, como lo representa el ejercicio de la informalidad en el contexto educativo; el presente estudio justifica su realización al pretender adentrarse en ese tejido social en el cual se desenvuelven, cotidianamente, sus actores, con la finalidad de recabar experiencias acerca de la manera como se articulan y abordan las prácticas pedagógicas en la modalidad de las tareas dirigidas.


La exploración acerca de los valores, creencias, significados y concepciones que se asumen en la conducción de esta modalidad laboral, además de indagar acerca de las percepciones, relaciones entre los actores, beneficios que reportan las tareas dirigidas y los aspectos estructurales del ambiente educativo, contribuyó, de alguna manera, a examinar la influencia que ejercen estos elementos en la actividad escolar.


De la misma manera resultó de importancia, sistematizar la información obtenida, a través del intercambio comunicativo del investigador con los distintos actores (docentes, representantes y niños). Esta estrategia permitió contextualizar el ámbito social en el que tienen lugar las tareas dirigidas, a través del empleo de la metodología narrativa, e interpretar lo que los actores realizan sobre la base de las experiencias vividas por estos.
Se aspira con el presente estudio brindar una contribución al abordaje conceptual y la formulación de aproximaciones teóricas acerca de las concepciones, creencias, valores, métodos de organización y funcionamiento, que pudieran articular a las tareas dirigidas y los nuevos significados que emergen desde el ejercicio de esta actividad, como modalidad de estudio, y en términos de la misión prevista por el sistema educativo venezolano.


Procederemos, ahora, a explicar, en el siguiente capítulo, los referentes teóricos que sustentaron el presente estudio

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