Aspectos del uso y valoración del agua subterránea en el estado de Tlaxcala conclusion
Tesis doctorales de Economía

 

 

Aspectos del uso y valoración del agua subterránea en el estado de Tlaxcala: Un análisis desde una perspectiva social

 

María de Lourdes Hernández Rodríguez

 

 

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VIII. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Con base en el desarrollo del trabajo y con el propósito de atender a las hipótesis de investigación, se presentan la siguiente discusión:

La valoración del agua subterránea en Tlaxcala, se presenta con base en dos perspectivas: la visión gubernamental, enmarcada en la oferta de agua y la visión de los usuarios, en la que prevalece la orientación por la demanda del recurso.

La visión gubernamental, en los últimos diez años se basa en la escasez del agua subterránea y la valoración de ésta en el sentido de “mercancía”, choca con la percepción de los usuarios, hasta cierto punto fomentada por el Estado desde la década de los 30´s, en la que se incentivó la costumbre al libre acceso y se estimuló la perforación de pozos profundos auque esto implicara el incumplimiento de decretos de veda.

En este sentido, la disponibilidad permanente de agua, la facilidad del acceso que tiene el usuario para excavar un pozo profundo en su localidad, parcela o industria, aunado al desconocimiento del volumen real al que tienen derecho fomentan la extracción sin control del agua (puede ser más, igual o menor que la concesionada, pero no existe un mecanismo que regule e informe la extracción), dando como resultado una deficiente valoración ambiental del recurso.

Con base en lo anterior, la hipótesis que plantea que la valoración ambiental del agua subterránea en Tlaxcala depende de su disponibilidad y el acceso oportuno a ella por los usuarios, se cumple parcialmente, ya que si bien los usuarios coinciden en que la disponibilidad y el acceso oportuno es importante, la falta de regulación en la extracción ha conducido a la extracción sin control lo que repercute en la sobreexplotación de los acuíferos.

Paralelamente, desde la visión gubernamental, la perforación de pozos ha permitido el abastecimiento de agua para consumo humano de al menos tres cuartas partes de la población en la entidad, demostrando que aún en los municipios más pequeños se cuenta como mínimo con un pozo destinado a tal efecto; sin embargo, como se mostró al interior del trabajo, aunque la disponibilidad de agua subterránea en Tlaxcala supera el suministro mínimo requerido por la OMS de 18.25 m3/ persona al año para cubrir las necesidades básicas de agua; la oferta por acuífero que varía entre 107 y 536 m3/ habitante al año, ubica a la entidad en el rango que la Organización de Naciones Unidas ha definido como regiones pobres en agua, ya que la disponibilidad no cubre los 1000 m3/ habitante al año.

En este sentido, aunque los pozos de agua subterránea se ubican geo-espacialmente en las zonas accesibles para las personas y el gobierno ha privilegiado el consumo humano a otros usos, la disponibilidad de agua resulta teóricamente insuficiente para atender al conjunto de las actividades humanas (básicas, productivas, de esparcimiento), lo que influye en un acceso inequitativo del agua lo que influye en su valoración social..

Por otra parte, el uso del agua a nivel de acuífero permite redimensionar la importancia del agua subterránea en la entidad, pues mientras el discurso oficial destaca la dependencia del usuario público urbano y doméstico a nivel estatal, los resultados de esta investigación señalan que si bien esto es cierto, el impacto se visualiza sólo en el acuífero Atoyac-Zahuapan, mientras que en los acuíferos Soltepec, Huamantla y Emiliano Zapata destaca estadísticamente la importancia del agua subterránea en el uso agrícola y por lo tanto en la generación de alimentos, poniendo a la luz pública otra faceta de la valoración social del agua subterránea.

Con base en lo anterior se considera que la hipótesis que dice “la valoración social del agua subterránea en Tlaxcala depende de la ubicación geográfica de los pozos, la disponibilidad del recurso, la equidad en el acceso y beneficio económico que los usuarios reciben por su uso”, se cumple.

Otra dimensión de la valoración del agua, fue la económica. Al plantear ésta como el elemento “duro” de la valoración del agua se esperaba contar con elementos suficientes que identificaran no sólo las actividades productivas de los usuarios del recurso, sino también generar información diferencial entre su valor de uso y su valor de cambio.

En este sentido, la investigación no permitió cumplir con el objetivo debido a deficiencias en el instrumento de captación de información y a la aplicación del mismo y así como a la reticencia de los usuarios por dar a conocer lo que ellos llaman “información confidencial” como es el caso de los usuarios industriales. En muchos casos se encontró que los usuarios mismos no están totalmente conscientes del valor económico del agua, ya que con dificultades conocen y recaudan el pago de la energía eléctrica como en el caso de los usuarios agrícolas o éste y de salarios como en el caso de los Organismos Operadores.

Con base en lo anterior, la hipótesis que indica que la valoración económica del agua subterránea depende de la actividad productiva a la que se destina y la relación entre el costo y la ganancia que le genera a quien la utiliza, se rechaza pues se comprobó que existen otros factores como la falta de capacitación de los administradores, e incluso de interés por conocer el monto de sus gastos que impiden determinar esta valoración. En este sentido, los argumentos apuntan a señalar que la valoración económica del agua subterránea por la sociedad tlaxcalteca es incipiente.

Por último, resta dimensionar la valoración institucional del agua, la cual desde el punto de vista formal esta regida por la Comisión Nacional del Agua, los Organismos Operadores y/o Comités Locales de Agua y los ejidos o las unidades de riego, así como por el uso y aplicación de la normatividad vigente.

En este sentido se encontró una desarticulación de las instancias de organización en todos los tipos de usuarios, al grado tal que el 60% de los usuarios no se identifican con ninguna institución que administre el agua, a pesar de que de una u otra manera existe una organización social encargada del suministro y administración del recurso lo que dificulta a todos los niveles el diseño e implementación de una política de gestión hídrica.

De esta forma se concluye que no existe en Tlaxcala una valoración institucional del agua ya que los usuarios tienen pocos mecanismos de participación social, lo que no les permite conocer las leyes que rigen la administración y uso del recurso.

A manera de recomendaciones, este documento deja varias líneas por investigar, las cuales pueden ser objeto de nuevos trabajos, como:

¿Cúal será el comportamiento del gobierno ante la necesidad de agua de la población que habita en zonas de veda?

¿Qué hacer ante el desconocimiento de la legislación vigente y su falta de aplicación?

¿Qué elementos debe considerar una Politica Hidráulica que concilie las características propias del agua como un derecho humano sin menospreciar su importancia económica?

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