DISCURSOS SOBRE ARTE DIGITAL

José Luis Crespo Fajardo

Un tiempo circular

Dinámicas por naturaleza, las obras producidas por el arte digital se inscriben siempre en un tiempo. Este último se distingue de los modos estáticos institucionalizados que constituyen la mayoría de las veces las exposiciones. La evolución en el tiempo es un componente de la expresión: lo que se produce ahora no se producirá nunca más de manera idéntica, no hay mirada retrospectiva posible. Lo que se produce ahora se puede también reproducir en cualquier otro momento, así como nunca producirse o reproducirse. El tiempo ya no es lineal, sino circular. En el acontecimiento del arte digital, el pasado, el presente y el futuro se encuentran sin cesar; se introduce un ritmo que le es propio.

La repetición con todas sus sutilezas y sus ardides, en cada una de sus manifestaciones, es tan original como el original mismo. Si se pone más adelante el devenir de la creación en alguno de sus momentos, cada manifestación del arte digital abre la creación de una memoria.  Lo que se percibe está en relación con lo que ya fue percibido y con lo que es susceptible de serlo. El que percibe no elige lo que va a experimentar porque solamente puede tener una intuición aproximativa, pero sí puede seguir percibiendo y, sobre todo, intentando descubrir, bajo la instantaneidad de la percepción, su sustancia. Así, el espectador es el único que tiene el poder de construir la unidad de su percepción. “La unidad no para de ser maltratada e impedida en el objeto, mientras un nuevo tipo de unidad triunfa en el sujeto3
Al jugar así, sin cesar sobre la oposición entre la unidad profunda de los posibles y la singularidad perceptibles de los acontecimientos, el arte digital propone siempre, a la vez, una “tecniquización” y una provocación del tiempo real; como si se quisieran reconciliar las dos formas de arte que, según Goerges Duthuit, parecen oponerse en la historia: un arte de la fijación definitiva que aspira a la fractalidad, la distancia, la estabilidad definitiva del objeto inmutable y del museo; y un arte que juega con el accidente y lo imprevisible de lo real, buscando la diversidad de los contextos, la participación y la representación.

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