DISCURSOS SOBRE ARTE DIGITAL

José Luis Crespo Fajardo

Una nota sobre Nam June Paik

José Luis Crespo Fajardo

 

Resumen:
Esta nota es un comentario a la obra del coreano Nam June Paik, uno de los creadores de videoarte más destacados del siglo XX. Contemplamos hoy sus trabajos precursores con la mirada del arqueólogo, y lo cierto es que  debemos percatarnos de su originalidad y de cómo sus propuestas se han mantenido vigentes y acordes a los derroteros del arte actual.
 
Palabras Cave: Arte, medios, instalación, video, performance.

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Hoy el arte se transforma rápidamente. La tecnología y los nuevos medios ofrecen una mixtura de expresiones y géneros sin una definición concreta, apuntando en muchas direcciones a la vez. Este heterogéneo lenguaje artístico es el idioma natural de los jóvenes nativos tecnológicos. Las nuevas tecnologías se están transformando en lo habitual, así como el cambio cultural se instaura a medida que la cultura se vierte a Internet. El campo creativo se gesta ahora en la red, sin convergir la percepción del arte en algo definible

Nam June Paik se concentró en sorprender mediante combinaciones de video y performance, escultura y música, literatura y net art. Seis años después de la muerte de este icono del arte actual, su nombre está hondamente asociado a la creación contemporánea con nuevos medios. Su clara determinación por hallar caminos para transformar en arte el soporte y la imagen anagógica y digital, le convirtió en un precursor, un visionario de la escena artística contemporánea.

Paik era músico de formación académica. Se adentró en el campo de las artes visuales a raíz de contactar en Alemania con artistas neo-dadaístas del movimiento Fluxus y creadores experimentales de música electrónica y performance. Para Paik conocer al insólito compositor John Cage fue también muy determinante. Éste le abrió los ojos a un universo de ideas estéticas antimaterialistas, extraídas tanto de Duchamp como del misticismo budista, animándole a proseguir una carrera en la escena del arte contemporáneo.

En sus comienzos Paik utilizaba monitores de televisión para crear instalaciones, jugando con la disposición y forma de los mismos. Los montaba a modo de escultura, los apilaba o los situaba de forma simétrica en la sala. Se había dado cuenta de la capacidad simbólica de los nuevos medios  –muy al hilo de la célebre sentencia de McLuhan “El medio es el mensaje”– para su proyección en el arte contemporáneo. Efectivamente, el monitor es todo un símbolo, y especialmente hoy que la humanidad pasa frente a ellos gran parte de su existencia, se nos revela con un significado intensamente crítico. En estas instalaciones incluía otros elementos, como instrumentos musicales,  piezas de electrónica y hasta cabezas de animales decapitadas. Al principio le interesaba alterar las imágenes de las pantallas por medio de imanes y magnetismo, pero más adelante se dedicó a crear sus propios contenidos e introducir el videoarte. Entonces la combinación entre imagen y formato producía efectos asombrosos.

 A Paik le fascinaba la capacidad de la televisión como medio de comunicación de masas. Soñaba con una proyección del arte a ese nivel, de ahí que se esforzara por entablar los contactos necesarios para hacer uso de canales por satélite y hacer llegar al gran público performances y acciones artísticas. Su idea era difundir sus propios contenidos, alejados de cualquier materialismo burgués. Una prefiguración de lo que sería la actual interacción del internauta en plataformas de compartición de video-creaciones propias. De hecho, en sus últimos años Paik conjeturó que a través de la red se fraguaría un nuevo video-arte y las nuevas formas de expresión artística del siglo XXI.

Por otro lado, era de gran importancia en sus obras la actividad e interacción del público. En sus instalaciones los espectadores podían tocar los materiales y experimentar con sensaciones auditivas, olfativas y cinéticas. Asimismo, Paik organizaba acciones combinando música y video en representación del pensamiento, performances rotundas como cortocircuitos. Estas actividades le permitían alejarse de la concepción del arte como oficio rutinario. Su sueño era que la vida y el arte se entrelazaran hasta valer como una sola obra.

El trasfondo estético de sus trabajos se fundamentaba en la apreciación de la tecnología como instrumento de alteración sensorial. McLuhan decía que los medios terminan por confundir los sentidos hasta el punto de verse como prolongaciones del cuerpo. Hoy este mensaje es de mucho más calado, a la vista de cómo los portátiles y teléfonos móviles se han convertido en una extensión de nuestros sentidos y accesibilidad social. Y si bien no queda más remedio que asumir que vivimos en una cultura digitalizada, es recomendable saber ver el linde entre lo natural y lo tecnológico, como señaló Paik, porque en la vida es el elemento humano lo que más debe importar.  

Referencias:

KRIEGER, PETER: “Nam June Paik. La muerte del maestro de los monitores.” Anales del instituto de investigaciones estéticas, núm. 90, 2007.
SARRIUGARTE GÓMEZ, IÑIGO: “Nam June Paik: el aprendiz de brujo tecnológico”. En-claves del pensamiento, año IV, núm. 7, Junio 2010.

 

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