DISCURSOS SOBRE ARTE DIGITAL

José Luis Crespo Fajardo

Un lenguaje a formar

Cuando el arte digital está regido por una construcción técnica de posibles en la cual la intervención del público queda siempre regulada por el control más o menos visible de un autor, integra a la vez el tiempo y la presencia del espectador. Este último ya no crea el cuadro, sino que se vuelve materia de él. En el arte digital, la obra es al mismo tiempo objeto y no-objeto. Es objeto en cuanto a la materialización obligada de sus instalaciones y la escritura concreta de los programas que delimitan sus posibilidades; y es no-objeto por la infinidad de sus manifestaciones perceptivas. El arte digital objetiviza el acontecimiento que hace acceder al nivel material del arte. El acontecimiento ya no es como en el performance o en el happening: una afirmación del arte, pero es el elemento de un lenguaje a formar.

En los sistemas artísticos digitales interactivos, el espectador no puede conocer las reglas a las cuales sus comportamientos se van a someter. Éstas pertenecen solamente al dispositivo al cual está confrontado el espectador aquí y ahora. Las reglas cambian de un dispositivo al otro. También pueden, si el artista lo quiere, cambiar de un momento a otro en el mismo dispositivo. El espectador, al mantenerse en posición de sorpresa casi permanente, posee elecciones que son, en su mayor parte, desconocidas. El espectador debe intentar siempre entender, anticipar; y para ello tiene que ponerse en la situación de observador. “El observador está al centro del proyecto creativo, y no en la periferia. El arte ya no es una ventana hacia el mundo, pero sí una puerta de entrada a través de la cual el observador está invitado a entrar en un mundo de interacciones y transformaciones.” 4

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