DISCURSOS SOBRE ARTE DIGITAL

José Luis Crespo Fajardo

Constelaciones de imágenes y objetos

 “En todos los casos, los artistas trabajan con ready-mades históricos, con “objetos” encontrados, a veces por casualidad y otras veces a través de la investigación.”

M.A. HERNÁNDEZ NAVARRO, Hacer visible el pasado

La forma en que el museo dirige la mirada del espectador a través de sus pantallas se ha complicado con el reciente interés por la cultura material de la gente común. La escasez de objetos ordinarios y el cambio producido en la percepción de la historia ha impulsado al diseño de exposiciones centradas más en temas que en objetos, virtualizando patrones culturales, claves identitarias y experiencias cotidianas con las que se intenta transformar la exposición en contextos a los que accedemos por medio de interfaces materiales -objetos e imágenes- y tecnológicas.16

Estas aplicaciones construyen su puente hacia el pasado, y constituyen un ecosistema singular para cada usuario. Pero como se ha señalado, las selecciones de objetos presentan una imagen distorsionada del mundo y de la colección. El significado cultural de una sociedad no reside en objetos individuales, porque éstos no son más que símbolos evocadores en un entorno determinado. De hecho, en las sociedades materialmente menos avanzadas, mito e historia se confunden gracias a una teatralización en la cual los objetos actúan como hilo conductor de sus vivencias. Son los patrones de conocimiento y las creencias que el pensamiento vincula entre sí lo que otorga a estos materiales todo su sentido. 

Fred Wilson17 realiza The Mining Museum en 1992. En su instalación  se cuestionaba la contextualización de los objetos en los museos. Wilson devuelve la visibilidad a elementos ocultos en las instalaciones tradicionales,18 y para ello los muestra en un contexto artístico convencional, reseñando de este modo esas ausencias. En esta pieza, los objetos no actúan como hilos conductores, sino como detonantes de un pensamiento crítico. La ambigüedad del título alude a la mina como depósito de mineral, pero  también a la siembra de una controversia potencialmente explosiva.

Las nuevas tendencias sociales e históricas han hecho que en los museos se popularicen las presentaciones sobre historia social, dándole cierto protagonismo a los que han sido ignorados por la historia tradicional. El nuevo museo rescata fragmentos de la vida cotidiana, imitando en cierta medida a aquella pintura de historia decimonónica influida por el costumbrismo que incluía escenas de género.

Estas colecciones posmodernas se enfrenta a una escasez de auténticos objetos ordinarios, lo que ha impulsado el diseño de exposiciones centradas en temas, elevando a una extraordinaria importancia museal las escasas piezas existentes. Se ha presentado auténticas escenografías que procuran un microcosmos donde el hombre adquiere un rol activo y puede reconstruir la imagen de su yo fragmentado. Las piezas se han inscrito en proyectos ambiciosos y en constante revisión, garantizando la continuidad de su discurso. Su multiplicidad de significados les proporciona un dinamismo donde concurren lo tangible y lo intangible, enriqueciendo así su valor documental, artístico o emocional, pues el objeto puede contribuir a fabricar el presente y modelar el futuro.

Las imágenes y sonidos de archivos también coexisten con la percepción de la historia, apelando a la imaginación del observador para que recree sus propias interpretaciones, y para ello, el autor no ha dudado en recurrir a las tecnologías que tenía a su alcance. La digitalización de estos elementos no es más que la culminación de ese proceso de virtualización existente desde los orígenes de la relación del hombre con lo sensible.19 De hecho, Lèvy dijo que se trata de una continuación del proceso de hominización, vinculado al lenguaje, el desarrollo de la técnica y la complejidad de las instituciones sociales, diferentes según los lugares y las épocas. 20

Son numerosos los creadores que, mediante imágenes y recolección de historias orales  y sonidos, crean sus obras adaptadas a un sitio específico. Alison Marchant lleva más de una década investigando y haciendo instalaciones en vivo sobre la clase obrera y la historia de las mujeres. Gran parte del trabajo para desarrollar Living Room consistió en bucear en archivos públicos y resucitar vidas anónimas a través de historias orales. Luna Nera realiza sus acciones sobre edificios antiguos ubicados en espacios urbanos olvidados. Mediante el uso de una técnica mixta, superponen imágenes vanguardistas en lugar de recrear el monumento histórico con imágenes antiguas, intentando generar un mayor impacto visual. Touch Echo de Markus Kinson, fue una intervención minimalista en la Terraza Brülh (Dresde), que usaba la conducción ósea para transmitir los sonidos de las ciudades alemanas devastadas por los bombarderos aliados en 1945. Cuando el visitante apoya los brazos en la barandilla para observar la ciudad actual, los sonidos de los aviones y las bombas estallan a través de vibraciones, pudiendo retrotraerse a la noche del 13 de febrero.

A medida que disminuyen los objetos, la carga de autenticidad empieza a recaer en el lugar físico, que proporciona un escenario adecuado para la realización de dicha ficción. La potencia de la representación teatral está ligada a una visión socializada, donde el interés del grupo prevalece sobre el del individuo.

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