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Rogelio Martínez Cárdenas. Coordinador (CV)
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La Peregrinación como demostración de la devoción Guadalupana de los indígenas mexicanos

Hlusek, Radoslav

Basilica of Our Lady of Guadalupe in Mexico City represents the central point on the map of Mexican catholicism. As the most important sanctuary in whole country atracts masses of pilgrims every year and during the feast day of la Guadalupana (December 12th) there are millions of them. There are lot of virgins in Mexico but only Our Lady of Guadalupe acquired the position of national saint that is the consequence of policy of independent Mexico since the War of Independence in 19th century.

As Mexican virgin which comes from Mexican land she became the symbol of new nation. But we can observe two major lines in her cult – the oficial one which considers the virgin to be Virgin Mary, and the native one which consider her to be Mother Earth and patron of Mexican Indians. Native line of this cult is the result of religious syncretism which mixed original devotion to pre-Hispanic Nahua goddess Tonantzin (deity of fertlity and Mother Earth) and catholic Virgin Mary (Mother of Christ). Famous apparition od Our Lady of Guadalupe in 1531 took place on the hill of Tepeyac where the ancient sanctuary of Tonantzin had existed before the conquest. And this sactuary had always been visited by countless number of indigenous pilgrims from far away as Bernardino de Sahagún, Franciscan missionary and first anthropologist, testifies in his famous chronicle (de Sahagún 2000: 1143-1144).

The Indians identified new virgin with their traditional deity and continued to pilgrimage to the same place as they did before. Replacing of native deity by catholic saint was common in catholic missionary practices, especially in the case of maternal goddesses which almost always were replacing by Virgin Mary. That is why the native Mexicans accepted Our Lady of Guadalupe and considered her to be their mother and patron. And one of the biggest demonstrations of their devotion to her are pilgrimages which were common in pre-Hispanic religious practices as well as in catholic tradition. To pilgrimage to basilica is considered to be great honour and millions of pilgrims leave their villages for Tepeyac every year to prey for prosperity of their families and entire community. Thus pilgrimage connects their community with religious center of the country and with their mother and patron.

Keywords: Pilgrimage, Our Lady of Guadalupe, devotion, Mexican indigenous traditions

La Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la ciudad de México representa el punto central y más significativo sobre el mapa del catolicismo mexicano. Siendo el santuario más importante en todo el país atrae masas enormes de peregrinos anualmente lo que se acentúa durante el día de la fiesta de aparición de la Guadalupana (12 de diciembre) cuando se encuetran millones de peregrinos en el recinto de basílica 1.
Sin embargo, hay muchas virgenes en México pero sólo La Virgen de Guadalupe2 obtuvo la posición de la santa national lo que se puede percibir como consecuencia de la política del México republicano desde la Guerra de Independencia en el siglo XIX. Como la virgen mexicana que proviene de la tierra mexicana ella se hizo el símbolo de la nueva nación (en contra-oposición con la Virgen de los Remedios3 ). Pero podemos distinguir dos mayores líneas de su culto – la oficial que considera a la Guadalupana Virgen María y la indígena que la ve como Madre Tierra y patrona de los indígenas mexicanos. La línea indígena de su culto es resultado del sincretismo religioso que mezcló y complementó la devoción originaria de la diosa prehispánica de los nahuas llamada Tonantzin (deidad de fertilidad y Madre Tierra) con la Virgen María católica (Madre de Jesucristo, Madre de Dios). La famosa aparición de Nuestra Señora de Guadalupe en el año 1531 ocurrió en el cerro de Tepeyac donde el santuario antiguo de Tonantzin había existido antes de la conquista. Y este santuario siempre había sido visitado por sinfín de peregrinos desde muy lejos, como fray Bernardino de Sahagún, misionero fransiscano y el primer antropólogo, testimonia en su célebre crónica (de Sahagún, 2000: 1143-1144). Los indígenas identificaron a la virgen nueva con su deidad tradicional y seguían con sus peregrinaciones hacia el mismo lugar como lo habían hecho antes. El reemplazar la deidad nativa por un santo católico era común en las prácticas misioneras católicas, especialmente en el caso de las diosas maternales quienes casi siempre fueron reemplazadas por Virgen María4 . Es una de las razones, tal vez la más importante, del porque los indígenas mexicanos aceptaron a Nuestra Señora de Guadalupe y la empezaron a considerar su madre y patrona. Y una de las demostraciones más grandes de su devoción es la práctica de peregrinar la cual era común tanto en la vida religiosa de los mexicanos (o mejor dicho mesoamericanos en general) prehispánicos como en la tradición católica. Peregrinar a la basílica se considera como un gran honor y millones de peregrinos salen de sus lugares de residencia para el Tepeyac cada año para rogar por la prosperidad de sus familias y toda su comunidad. De tal manera la peregrinación sirve como un vínculo que une a su comunidad con el centro religioso del país y con su madre y patrona.
Desde luego, hay muchas formas de peregrinaciones en general las cuales son practicadas por los mexicanos, incluso los indígenas. Se organizan peregrinaciones de pie, de bicicleta, de varios tipos de transporte y tienen duración diversa. Para el propósito de este estudio elegimos el caso de la Peregrinación con antorcha en la que participamos en el año 20105 en el pueblo nahua llamado Santa Clara Huitziltepec que se encuentra en el estado de Puebla. Pero antes de que nos enfoquemos a la Peregrinación con antorcha trataremos de situarla en el contexto general para que podamos analizarla y clasificarla.

Peregrinación en general
            La práctica de peregrinaciones forma parte institucional de casi cada religión, pero sobre todo de las que Victor Turner llama religiones históricas a diferencia de las religiones tribales (Turner et al., 1978: 1). A este tipo de religión pertenecen las que tienen su origen en los tiempos históricos y también su fundador puede ser la persona histórica y conocida (como en el caso de Cristianismo, Islam y Budismo a diferencia de Judaísmo e Hinduismo que también son consideradas religiones históricas). Según esta tipología las religiones mesoamericanas no pertenecen a las religiones históricas, lo que puede ser discutido, por lo menos en lo que se refiere de las religiones mesoamericanas en la relación con las peregrinaciones. Estando de acuerdo en que las religiones mesoamericanas tienen su origen en el tiempo mítico más no histórico, creemos que la peregrinación como institución formaba parte integral de éstas lo que es bien testimoniado por varias fuentes históricas.
Como cada fenómeno la peregrinación puede ser definida desde varios puntos de vista (religioso, teológico, sociológico, antropológico, etcétera.). Somos concientes de la extensión de esta problemática e igualmente de que otros especialistas podrían verla desde sus propias perspectivas y definirla de manera diferente. Sin embargo, aquí proponemos la definición según la cual la peregrinación puede ser considerada como el viaje exepcional, espiritual y sagrado desde el lugar de residencia de uno hacia el centro percibido como sagrado por ser residencia de alguna deidad, por aparición de algún ser sobrenatural, por la vida de fundador de alguna religión (o de sus discípulos), por la vida o muerte (y muchas veces entierro) de alguna persona importante de alguna religión o por milagros gracias a intercesión de algún ser sobrenatural. En el caso de cristianismo, o mejor dicho catolicismo, ya que la práctica de peregrinaciones se refiere más al catolicismo que a otras denominaciones cristianas y el culto guadalupano es también parte del catolicismo, se reconocen lugares donde históricamente vivía Jesucristo y sus discípulos (Tierra Santa, Roma, etcétera.), donde se apareció la Virgen María (Tepeyac, Lourdes, etcétera.), lugares donde vivían los santos importantes (muchas veces nacionales como en el caso de Lough Derg en Irlanda donde vivía San Patricio y otros santos irlandeses) o donde ocurrió solamente un milagro (Šaštín en Eslovaquia donde no se apareció Virgen María pero gracias a su intercesión se cambió el cruel carácter del esposo de una noble y ésta como expresión de su agradecimiento construyo una capilla).
Como hemos mencionado en nuestra definición, la peregrinación es un viaje espiritual y como tal es emprendido por algún propósito particular. Hay diferentes tipos de motivos los cuales pueden ser divididas en tres grupos 6. Sin embargo, aparte de esta división hay que tener en cuenta que estas categorías no existen separadas sino que se complementan mutuamente. En el primer grupo de motivos que designamos como espirituales sobresale la visita del lugar sagrado para honrar a su patrón. También podemos añadir aquí la penitencia cuando la peregrinación sirve como perdón de pecados. El segundo grupo de motivos denominamos como intencionados ya que el objetivo del peregrino es pedir o agradecer por algo. Aquí incluimos las peticiones, ruegos y agradecimientos (por salud, el bienestar de la familia y la comunidad, el trabajo, el dinero, etcétera.) y también las promesas en las que el patrón del lugar sirve como testigo. Y por fin, en el último grupo, llamado secular, pertenecen el turismo y curiosidad cuando uno peregrina para ver tanto el lugar sagrado como otros lugares, y el viaje mismo que para algunos puede ser más importante que santuario al que se dirigen. Estos motivos prácticamente nunca sustituyen los motivos espirituales sino que los complementan.
            Intentando investigar la práctica de peregrinación el investigador necesariamente debe analizar atributos generales de esta práctica, es decir buscar a lo que hace de la peregrinación el viaje excepcional. Pensando en esta dirección llegamos a varios resultados de los que ponemos aquí solamente los que consideramos más cracterísticos. Primero tenemos que mencionar el espacio y el tiempo y en relación con éstos apareció una pregunta fundamental. ¿Qué hace del mismo viaje en el mismo espacio geográfico un viaje exepcional, espiritual y sagrado? Si tenemos en cuenta que uno puede seguir un camino como turista, buscando el trabajo o visitando a sus familiares o amigos deben existir condiciones especiales las cuales convierten el mismo camino en el viaje sagrado cuando uno lo sigue como peregrino. Eso es especialmente visible en nuestro caso de la peregrinación guadalupana. Millones de mexicanos conocen perfectamente las rutas hacia la capital por varias razones pero cuando andan peregrinando a Tepeyac perciben el paisaje y toda la ruta con respeto. Una de las razones es que en el caso de peregrinación pasan el camino bien conocido en el tiempo extraordinario. Cada santuario, cada centro peregrino tiene en el año eclesiástico su fecha cuando se celebra la fiesta de su patrón (por ejemplo el día de su aparición). Si uno emprende su viaje peregrino en la temporada de la fiesta anual, el tiempo en el cuál está moviendose se convierte automáticamente en el tiempo sagrado. Igualmente lo mismo vale para su ruta, entonces para el espacio que también es considerado sagrado (aparte del santuario mismo que es considerado sagrado en cualquier momento del año). Claro, es normal que las peregrinaciones sean organizadas no sólo durante la fiesta anual. Entonces también comprendemos el tiempo y espacio como sagrados porque la intención misma de peregrinar transforma los dos fenómenos de profano en sagrado. En este lugar tenemos que subrayar que solamente el viaje allí (del lugar de residencia hacia el santuario) hay que considerar sagrado. El peregrino hace varias paradas, muchas veces organizadas en un orden, las cuales son necesarias para que su peregrinación se considere correcta, completa y exitosa. No faltan tampoco las oraciones y las canciones, en general la devoción es más visible. De regreso el viaje pierde su carácter sagrado y el peregrino quiere llegar a casa lo más rápido posible y ya no hace paradas. Cuando la peregrinación ya ha acabado, la misión ha sido cumplida, entonces ya no hay por qué parar. Y si las hay, pues son por razones profanas como es la visita de amigos, monumentos históricos, etcétera. Ya mencionada la misión del peregrino, hay que recordar que representa otra respuesta a la pregunta puesta arriba. En pocas palabras uno peregrina por algo o alguien, y esto se hace por motivos específicos, los cuales ya hemos analizado antes. Entonces la misión es algo especial y algo muy serio lo que se manifiesta en el peregrino mismo (en su comportamiento) y ello que forma parte de lo sagrado. Y la última respuesta que queremos proponer aquí proviene de la teoría de Arnold van Gennep pero sobre todo de Victor Turner según quien la peregrinación pertenece a los ritos de paso (rites de passage) y el peregrino se encuentra en la fase liminal o mejor dicho liminoide 7 lo que quiere decir que no pertenece a ninguna entidad estable y permanente sino temporal. Es importante destacar que la peregrinación es generalmente voluntaria en oposición con rituales de transición en las sociedades tradicionales o tribales respectivamente, los cuales siempre son obligatorios. Por eso en el caso de peregrinación Victor Turner prefiere usar el término liminoide en vez de liminal para que destaque lo voluntario como rasgo importante de este fenómeno (Turner et al., 1978: 34-35).
Siguiendo en la búsqueda de los atributos de la peregrinación aparece como muy significativo la igualdad de los peregrinos. De verdad cuando se están acordando de su viaje peregrino la experiencia de ellos realza de manera explícita o implícita que se sentían iguales y no importaba su posición social ni había diferencia entre ricos y pobres. Todos compartían los mismos disgustos y disfrutaban las mieles del viaje  porque estaban unidos por un objetivo más noble. Sin embargo, esta igualdad es siempre sólo temporal y una vez terminada la peregrinación y cumplida su misión desaparece. Aplicando otra vez la terminología de Victor Turner, los peregrinos forman la tal llamada communitas (o anti-estructura social) – comunidad temporal, homogénea y especial formada por circunstancias exepcionales – en contraste con la estructura social (heterogénea, desigual y permanente) en la que viven comúnmente (Turner et al., 1978: 250-252).
Otro atributo importante de la peregrinación es su simbolismo el cuál podemos dividir en tres clases. Primero ponemos simbolismo del lugar mismo de la peregrinación, cada uno como lugar sagrado por excelencia simbolizado por sus propios rasgos conectados con el patrón del lugar o con el lugar mismo (por ejemplo gruta y manantial en Lourdes o famosa imagen de la Virgen de Guadalupe en la basílica bajo de Tepeyac). Luego sigue el simbolismo particular de cada peregrinación (en el caso de este estudio se trata de la antorcha como símbolo de la luz y de la fe) y por último el simbolismo de cada peregrino o grupo de peregrinos respectivamente. Los peregrinos llevan sus propios cuadros (o esculturas) del patrón del centro sagrado para que éstos se enfrenten con el original en el santuario y también llevan consigo el emblema o escudo de su comunidad para expresar lugar de su origen. El simbolismo del peregrino es también expresado por su traje que es uniforme lo que igualmente tiene un sentido práctico, es decir es necesario para que los miembros de un grupo particular se reconoczan y no se pierdan en las masas de peregrinos en el lugar sagrado mismo.
El último atributo de la peregrinación que queremos mencionar está ligado más con el lugar sagrado que con la peregrinación misma y tiene rasgos seculares y profanos. Se trata de la feria como parte opuesta o mejor dicho complementaria de lo sagrado. Los alrededores de cada centro de peregrinación están rodeados por puestos donde se venden comida, bebida y recuerdos de todo tipo imaginable. Aparte de los puestos hay también danzantes (como los Concheros en México) y músicos, pues la diversión es también parte integral de peregrinación. Investigar el papel económico de los centros peregrinos sobrepasa los objetivos de este estudio, sin embargo es evidente que es muy vasto y mucha gente económicamente depende de los peregrinos.
            Hasta ahora de ninguna manera hemos tratado de clasificar las peregrinaciones,  primero teníamos la intención de caracterizarlas en general. Igualmente, no es tan inequívoco poner alguna clasificación porque cada una depende de un criterio determinado. Tomando en cuenta criterios diferentes podemos llegar a varias clasificaciones o tipologías, respectivamente. Tomando en consideración los propósitos de este estudio (análisis de la Peregrinación con antorcha) decidimos aplicar dos clasificaciones, una de ellas ya varias veces mencionado es la de Victor Turner, otra de Fiona Bowie.
Aunque Victor Turner no lo expresa explícitamente, su clasificación está basada en el criterio del origen de la peregrinación. El divide las peregrinaciones en cuatro grupos y en primer lugar pone peregrinaciones prototípicas que fueron establecidas por un fundador de una religión histórica o por sus discípulos y que manifiestan estrictamente la ortodoxia de dicha religión. Luego siguen peregrinaciones arcaicas que son caracterizadas por el sincretismo y mezclan las creencias antiguas y originales con las nuevas traídas por propagadores de religiones proselitistas como el cristianismo o islam. El tercer tipo es denominado peregrinaciones medievales y se trata de las peregrinaciones que resultaron de la teología y la filosofía cristiana en la época medieval. Éstas peregrinaciones se refieren solamente al cristianismo tanto como el último grupo titulado “peregrinaciones modernas” lo que quiere decir postmedievales (especialmente postindustriales) y visionarias, ya que fueron establecidas sobre la base de los mensajes de los visionarios a los cuales se les  habían aparecido sobre todo la Virgen María (Turner et al., 1978: 17-19) 8.
Fiona Bowie tampoco especifica el criterio de su clasificación pero podemos designarlo según el criterio de la meta de la peregrinación. Siguiendo su criterio aparecen cinco tipos de peregrinaciones, entre los cuales sobresale como la más común la peregrinación a un lugar sagrado (Jerusalén, Mekka, Tepeyac, etcétera). La peregrinación a una persona sagrada o a un santo es menos común ya que se trata de las personas todavía vivas como en el caso de visionarios marianos en Medjugorje en Bosnia y Herzegovina. Bajo el tercer tipo reconocemos la peregrinación a un objeto sagrado, es decir a las reliquias de representantes distinguidos de alguna religión o a las imagenes sagradas. El cuarto tipo es caracterizado como la peregrinación como si esta fuera un texto sagrado lo que significa que uno primero planea su viaje según las escrituras sagradas de su religión y luego lo emprende en la  realidad. Este es bien conocido en el caso de las peregrinaciones cristianas a la Tierra Santa cuando el peregrino recorre los lugares mencionados en el Nuevo Testamento. Por último, la peregrinación también puede ser considerada como un viaje alegórico cuando uno no emprende su viaje en realidad sino sólo en su mente, por ejemplo meditando en la iglesia católica durante el Víacrucis (Bowie, 2008: 252-255). A diferencia de la tipología de Victor Turner la de Fiona Bowie es más libre y abierta y una peregrinación en particular puede ser incorporada en varios tipos de peregrinaciones como veremos más adelante cuando aplicaremos las dos clasificaciones en la Peregrinación con antorcha9 .

El culto de Nuestra Señora de Guadalupe
            Ya hemos analizado el fenómeno de la peregrinación en general pero antes de que pongamos atención a nuestro estudio de caso hay que hacer una breve introducción al culto guadalupano como al culto más importante en el catolicismo mexicano. Su origen se remonta hasta el año 1531 cuando la Virgen de Guadalupe se apareció a Juan Diego, hombre indígena y humilde hablando sólo el idioma náhuatl. Toda la leyenda sobre la aparición de la Guadalupana está descrita en la narración náhuatl llamada Nican Mopohua que representa la escritura sagrada de Guadalupanismo y uno de dos fundamentos de todo el culto. El otro es la famosa imagen milagrosamente aparecida en la tilma de Juan Diego, como lo cuenta Nican Mopohua, y hoy en día se encuentra colgada en la Basílica de Guadalupe en la ciudad de México. Más que nada la imagen se convirtió en el símbolo de guadalupanismo por excelencia y sus copias podemos encontrarlas en casi cada hogar mexicano. Por el contrario, esto no se puede decir completamente sobre Nican Mopohua y aunque hay muchas ediciones de esta obra en español hay poca gente que lo ha leído o por lo menos que conoce detalladamente la leyenda de la aparición.
No es nuestra intención describir aquí toda la historia y desarollo de este culto aunque seguramente merece la atención. Lo que es importante y fundamental para nosotros es que desde sus principios el culto fue aceptado por los indígenas mexicanos quienes veían a la Guadalupana como a su protectora y patrona. Como se cuenta en la leyenda, ella se identificó con los indígenas y ulteriormente ellos se identificaron con ella. La morenita como la llaman cariñosamente por tener el mismo color de piel como tienen ellos indudablemente debe ser considerada la madre de los indígenas mexicanos quien por el proceso de sincretismo mencionado en la introducción lleva tanto los atributos de la diosa Tonantzin como los de Virgen María. Su posición en el catolicismo indígena10 es impertérrita y para los indígenas (aunque creo que para casi todos los mexicanos) es más importante que Jesucristo o el Dios mismo. Incluso muchas veces no la identifican con Virgen María que parió al Niño Jesús en Belén. Varias personas en Santa Clara Huitziltepec nos hablaron sobre esta diferencia diciendo que la Virgen de Guadalupe es suya, es indígena y de la tierra mexicana, es Madre de Dios, mientras que la que parió a Jesucristo es Madre de Niño Jesús y no tiene nada que ver con la Guadalupana.
Entonces el culto guadalupano en la percepción y entendimiento indígenas está ligado más con las creencias nativas que con las introducidas de Europa. La palabra Tonantzin (traducida como Nuestra venerada madre) ni por asomo desapareció del vocabulario de los nahuas contemporáneos o en sus formas adaptadas de otros idiomas indígenas. Y el Cerro del Tepeyac logró más importancia como el centro sagrado que el que había logrado en los tiempos prehispánicos cuando había atraído sobre todo a los nahuas del centro de México. El caso de Tonantzin y Tepeyac es también un buen ejemplo para aplicar la teoría de centro y periferia.11 En la época prehispánica Tepeyac con su santuario de Tonantzin se había encontrado afuera del recinto sagrado de cualquiera ciudad y nunca había formado parte del centro ritual de algúna ciudad-estado. Siempre había estado situado en la periferia lo que había valido también para Tonantzin que tampoco había sido diosa tutelar de ninguna ciudad-estado ni había sido parte de su ideología estatal. Sin embargo como diosa maternal, de tierra y de fertilidad había sido más importante en el culto popular y había atraido a los peregrinos desde muy lejos. De esta manera se había ligado tanto al centro ritual de la ciudad-estado al cual pertenecía (México-Tenochtitlan) con su periferia como con los pueblos o ciudades-estados lejanos al Tepeyac, que en este nivel se puede considerar ya no como periferia sino como el centro (peregrino) del territorio mucho más grande que era un ciudad-estado. Después de la llegada del cristianismo y después de las apariciones sobre Tepeyac estos atributos del Tepeyac y Tonantzin no desaparacieron sino se incorporaron en el nuevo culto de Nuestra Señora de Guadalupe.

Fiesta guadalupana en Santa Clara Huitziltepec
            El pueblo de Santa Clara Huitziltepec12 se encuentra en el mero centro del estado de Puebla en la región llamada Mixteca poblana en la que ocupa su extremo norte. Se trata de una comunidad que cuenta con una población de 2500 habitantes y aunque por causa de la política del México postrevolucionario ya hay sólo pocas personas (y todas de mayor edad) que dominan el idioma náhuatl, la mayoría de los habitantes se consideran indígenas por ser descendientes de sus abuelos quienes hablaban náhuatl o mexicano, como se dice comúnmente.
Lo que nos interesa con respecto a nuestro tema es la situación religiosa en Santa Clara Huitziltepec. Se trata tradicionalmente de una población católica (90%) en la que ya viven también miembros de iglesias y sectas protestantes como evangélicos, adventistas o mormones. Durante la última década se ha desarollado un movimiento más político que religioso llamado Otro Guadalupanismo cuyos miembros se consideran guadalupanos más no católicos.13 Este pueblo es bien conocido tanto por sus fiestas tanto patronales como otras más que son también celebradas ahí; entre las fiestas mayores podemos destacar tres que son las más importantes – Día de la Cruz (3 de mayo), Día de Santa Clara (11 de agosto) y Aparición de Nuestra Señora de Guadalupe (12 de diciembre). Se trata de tres ferias bastante grandes que son organizadas por sus respectivas mayordomías – Mayordomía de la Cruz, Mayordomía de Santa Clara y Mayordomía del Cerro de Tepeyac (o de la Virgen de Guadalupe). La existencia de mayordomías en los pueblos indígenas de México es algo muy común y tradicional pero en cada región y casi en cada pueblo podemos encontrar diferentes tipos de mayordomías en lo que se refiere a su organización y estructura. En el caso de Santa Clara Huitziltepec las  mayordomías son formadas por tres mayordomos y varios compañeros. La jerarquía en la organización de cada una es representada por la existencia de primer, segundo y tercer mayordomo quienes tienen responsibilidades y derechos diferentes pero su objetivo es organizar y financiar (con compañeros) toda la fiesta. Su cargo dura un año, después se nombran a sus sucesores. Ya que cada año las fiestas se organizan con más y más pompa y lujo, actualmente no es tan fácil encontrar  mayoromos lo que abre las puertas a los más ricos quienes ulteriormente logran más y más prestigio y poder en todo el pueblo. De esta manera las fiestas se están convirtiendo más en un asunto político ya que los más ricos están firmemente ligados con partidos políticos, especialmente con el Partido Acción Nacional que cuenta con considerable apoyo de parte de los habitantes del pueblo.
            No es nuestra intención analizar aquí la vida religiosa de Santa Clara Huitziltepec en general ni siquiera las fiestas y ferias principales. De acuerdo con el objetivo de este estudio nos podemos concentrar solamente y sobre todo en el culto guadalupano y sus formas y proceso en los que se manifiesta en este pueblo. Aunque el día de la aparición de la Virgen de Guadalupe es el 12 de diciembre, la fiesta guadalupana en ningún lugar de México se lleva a cabo sólo este día. Hay muchas variaciones en cuanto a la duración de la fiesta, y esto depende de cada región y comunidad, sin embargo, en el caso de Santa Clara Huitziltepec la fiesta guadalupana dura cinco días desde el 10 hasta 14 de diciembre. Estos cinco días son exepcionales en el año ritual del pueblo sobre todo porque toda la vida tanto religiosa como social se traslada del centro ritual de pueblo, representado por la iglesia de Santa Clara de Asís, patrona de pueblo, a la periferia, representada por la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe que se encuentra sobre el pueblo – en la cima del Cerro de Tepeyac. Aparte de tal llamada media fiesta (12 de septiembre, tres meses antes de la fiesta) la capilla se encuentra cerrada y abandonada y el cerro es visitado sólo por los campesinos quienes tienen sus campos de cultivo allá arriba. Pertenece a la periferia, a la zona creativa, dinámica y no estable y especialmente en la noche provoca inseguridad y miedo. Eso se cambia solamente durante la fiesta guadalupana cuando todo el pueblo se encuentra encima del cerro el cual se convierte por cinco días en centro ritual de carácter temporal. De esta manera la fiesta guadalupana liga el centro del pueblo con su periferia lo que quiere decir que simbólicamente liga y une todo el universo de los del pueblo en una unidad. En lo que se refiere al nombre de cerro (Cerro de Tepeyac), aquí se puede revelar una analogía con Tepeyac en la ciudad de México. Esta analogía es más que simbólica. En la esfera espiritual liga a un pueblo y su cerro consagrado a la Guadalupana con el centro religioso (y guadalupano) por excelencia de todo el país, pero también demuestra el poder y la influencia del culto guadalupano los cuales se reflejan hasta en la topografía de una región lejana.
La fiesta en Santa Clara Huitziltepec empieza el día 10 de diciembre cuando sale la procesión con la imagen Guadalupana de la iglesia en el centro a la capilla en el cerro. De la misma manera pero al reverso la fiesta termina el 14 de diciembre. A diferencia de la fiesta patronal de Santa Clara de Asís estas procesiones no recorren todo el pueblo, lo que quiere decir cinco puntos cardinales (norte, sur, este, oeste y centro), entonces todo el universo, sino expresan la unidad de universo por la unión del centro y periferia de pueblo como ya hemos mencionado. La fiesta culmina en la noche de 11 a 12 de diciembre cuando el cerro y la capilla están perpetuamente ocupados por los de pueblo quienes atienden misas, rezan, cantan mañanitas pero también se divierten comiendo, bebiendo y platicando.
La devoción guadalupana en Santa Clara Huitziltepec es expresada también por las peregrinaciones que son organizadas por la Mayordomía del Cerro de Tepeyac o por los individuos. Hay peregrinaciones de pie o de transporte (por ejemplo de bicicleta, coche, camión o autobús) en el mes de febrero que es el mes del estado de Puebla en el calendario guadalupano, pero durante la fiesta en diciembre destaca sobre todo la Peregrinación con antorcha que liga el pueblo con Tepeyac y la Basílica Guadalupana en la ciudad de México.

Peregrinación con antorcha
            La tradición de peregrinar en Santa Clara Huitziltepec tiene raíces profundas como en otras partes de México. Los de pueblo organizan varios tipos de peregrinaciones y no solamente hacia el Tepeyac. Igualmente, como ya hemos mencionado, existen varios tipos de peregrinación que se refieren a la Virgen de Guadalupe. La peregrinación con antorcha pertenece a las peregrinaciones relativamente nuevas y en el pueblo se organizó por primera vez en el año 1994. Entonces su historia no es muy larga pero con respecto a nuestro objetivo no es importante dedicar la atención al origen y proceso de este tipo de peregrinación. En el transcurso de tiempo se desarollaron y desaperecieron muchos rasgos culturales los cuales formaban parte de la tradición durante el tiempo concreto. Tradición, aunque se considera estable y antigua, es mucho más dinámica y joven de lo que la gente imagina normalmente. Se transforma en el transcurso de generaciones en cada sociedad y depende sobre todo de la rapidez de los cambios, así como de la manera en que estos cambios son aceptados por los miembros de la sociedad. Por eso no nos parece muy importante la edad de los elementos culturales sino el papel que desempeñan en la vida de los que los practican. Es indudable que la práctica de peregrinar ha constituido la parte clave de la devoción guadalupana en Santa Clara Huitziltepec pero su forma siempre ha sido influenciada por las circunstancias, condiciones y posibilidades de cada época. El desarrollo de medios de transporte se ha reflejado también en las formas de las peregrinaciones. La peregrinación de pie como la más antigua no desapareció pero nuevos y más accesibles modos de transporte ampliaron las posibilidades de peregrinar. Los de Santa Clara Huitziltepec igualmente como todos los mexicanos usan diferentes medios de transporte con el propósito de peregrinar y la Peregrinación con antorcha pertenece a las que emplean camiones y carros o mejor dicho combinan medios de transporte.
La peregrinación misma no dura mucho tiempo, se trata de tres días pero si contamos el tiempo exacto, son menos de dos días. La Peregrinación con antorcha empieza el día 10 de diciembre a medianoche lo que en realidad siempre significa que los peregrinos salen entre medianoche y la una de la mañana. Entonces realmente no podemos contar este día al transcurso de la peregrinación, sin embargo en la mente de los habitantes de pueblo forma parte integral de la peregrinación lo que está subrayado por las preparaciones y ante todo por la misa celebrada para los peregrinos en la capilla antes de la salida. Los peregrinos llegan a la basílica en la capital el 11 de diciembre por la tarde y regresan a su pueblo el día siguiente también por la tarde (12 de diciembre). Toda la peregrinación consiste de tres o cuatro camiones (depende de número de participantes) encabezados por una camioneta que lleva la imagen de la Guadalupana y todos son acompañados por un coche de seguridad con sirena que cuida a los peregrinos. Aparte de los peregrinos mismos y su guardía hay un camión más que sirve como cocina y va adelante para esperar a los demás en el lugar determinado de antemano para el desayuno. La ruta comienza en el Cerro de Tepeyac en Santa Clara Huitziltepec y sigue por la caretera federal hasta Tepeaca desde donde va por la autopista hasta la capital haciendo solamente una parada en Río Frío para el desayuno. El viaje atrás sigue el mismo camino. El viaje de la capilla sobre Santa Clara Huitziltepec hacia la basílica en la ciudad de México es la peregrinación propia y auténtica. En general se trata de la carrera de relevos que tiene unos 200 km y como testigo sirve la antorcha encendida. Los corredores bajan cada 100-150 m, esperan la antorcha, corren su etapa y suben a otro camión que luego rebasa los de adelante de éste y todo se repite hasta la entrada a la ciudad de México, donde todos se esperan y van juntos directamente a la basílica, ya que continuar la carrera en la ciudad misma sería peligroso por el tráfico. Llegando a la cercanía de la basílica (en nuestro caso de 2010 nos quedamos al lado de la estación de metro Martín Carrera) los peregrinos acampan, comen y van juntos a la basílica misma donde visitan todos los lugares posibles pero sobre todo entran a la basílica para contemplar la imagen famosa y honrar la Virgen de Guadalupe, cantan mañanitas, rezan oraciones y profieren sus ruegos y agradecimientos. Muchos ni van a dormir pero los que sí, lo hacen después de medianoche (de 11 a 12 de diciembre) cuando culmina la fiesta de aparición. La tradición de vísperas está muy arraigada en el catolicismo y México no es ninguna excepción. Por eso la noche/medianoche antes del día de la aparición representa la mera fiesta y la culminación de todo el año guadalupano. Es la noche cuando en el área de la basílica duermen decenas de miles de peregrinos y vienen y se van otros millones. El día 12 de diciembre los peregrinos empiezan a irse y después de mediodía la mayoría de ellos ya se fue así como lo hacen los participantes de la Peregrinación con antorcha. El viaje de vuelta de la basílica hacia la capilla sobre el pueblo es rápido, sin paradas y sin antorcha. El objetivo de la peregrinación ya está cumplido, entonces ya no hay por qué retrasar, al contrario, hay que regresar lo más rápido posible a casa donde los peregrinos son recibidos cordialmente y con honor por los demás.
La peregrinación con antorcha como ya hemos mencionado liga el pueblo de Santa Clara Huitziltepec con el centro sagrado de todo el país, pero también liga a los habitantes de este pueblo con su santa patrona y protectora. Los peregrinos no representan algún grupo separado sino forman parte integral de la comunidad. Tomando en cuenta este hecho ellos no peregrinan solamente por sí mismos sino por todo el pueblo que los espera de regreso. No todos pueden (o quieren) ir a la basílica pero consideran como importante que una parte de su comunidad peregrine y visite a la Guadalupana en su propio lugar lo que simbólicamente significa el viaje de todo el pueblo, la unión de los del pueblo con la Virgen de Guadalupe y la renovación anual de la relación entre ellos y su patrona por excelencia. La peregrinación con antorcha representa también una ligadura en el sentido geográfico es lo que liga también dos espacios, queremos decir dos lugares sagrados del mismo nombre – el Cerro de Tepeyac en el pueblo y el Cerro de Tepeyac en la ciudad de México. Sin embargo, de esta manera se manifiesta no sólo la conexión entre estos dos centros pero asimismo la conexión entre seres humanos (indígenas) y su paisaje tradicionalmente considerado sagrado como tal.
Continuando y terminando en la interpretación de la Peregrinación con antorcha llegó el momento cuando podemos analizarla según dos tipos de clasificaciones de peregrinación los cuales mencionamos arriba. Cuando tomamos en cuenta la tipología de Victor Turner, la Peregrinación con antorcha pertenece a las peregrinaciones arcaicas, aunque es relativamente de poca edad. Sin embargo, forma parte del conjunto del culto y de las peregrinaciones guadalupanas y éstas sin duda alguna pertenecen a las peregrinaciones arcaicas porque están marcadas por el sincretismo, y las peregrinaciones al lugar sagrado de Tepeyac sa han llevado a cabo desde los tiempos prehispánicos cuando este lugar estaba consagrado a Tonantzin y luego a la Virgen de Guadalupe o Tonantzin-Guadalupe como también se dice con mucha frecuencia. La Peregrinación con antorcha representa solamente otra forma y continuación de la tradición guadalupana en lo que se refiere a las peregrinaciones. Por el afán de los misioneros españoles Tepeyac se convirtió en el lugar sagrado católico y mariano pero este afán no fue suficiente para convertir también la mente indígena, por lo menos no completamente. La devoción a Tonatzin no desapareció sino se convirtió en la devoción de Nuestra Señora de Guadalupe quien es considerada más como la virgen indígena que como Virgen María y como ya hemos puesto arriba, Virgen María y Virgen de Guadalupe no representan la misma persona en la mente indígena.
Aplicando la clasificación de Fiona Bowie, ésta nos ofrece posibilidades más amplias que la de Victor Turner. Primero la Peregrinación con antorcha es la peregrinación a un lugar sagrado que es representado por el Cerro de Tepeyac. Tepeyac con su basílica representa el centro sagrado excepcional, podríamos designarlo como ultrasagrado. En México ni en ambas Américas en general hay otro lugar tan sagrado y de tal importancia y su significado en las religiones mundiales es comparable con las de Roma, Jerusalén, Mekka o Shirdi en India. Luego nuestra peregrinación puede ser clasificada también como la peregrinación a un objeto sagrado. Aquí nos referimos a la famosa imagen de la Guadalupana que se encuentra en la basílica. Esta imagen es el ombligo del mundo para los devotos guadalupanos y el culto guadalupano originó y se concentra en esta imagen de origen sobrenatural como muchos creen. Su importancia casi no se puede explicar por las palabras y en el pensamiento de los guadalupanos se trata del objeto clave de todo el culto. Éste se puede demostrar por la existencia de innumerambles copias de cualquier tamaño en forma de pintura o estatua que se producen en el país que se encuentran en cada iglesia, capilla, hogar, entonces en cada espacio de carácter tanto privado como público. Estas imagenes-copias se distinguen por una semejanza notable con el original, en el caso de la imagen guadalupana no se acostumbra mucho la libertad del autor en la copia. Los peregrinos también llevan consigo sus propias imagenes de la Virgen de Guadalupe o imagenes guadalupanas de sus iglesias o mayordomías. Así las imagenes-copias asimismo peregrinan para que se encuentren con el original en la basílica que nunca se mueve de su lugar lo que también es interesante. El original no se mueve pero las copias sí. Si lo pasamos al mapa de México (o de ambas Américas) aparece como un centro de gravedad con líneas de peregrinaciones por las cuales se mueven no sólo los peregrinos pero también las imagenes-copias. Y finalmente la Peregrinación con antorcha pertenece a las peregrinaciones como un texto sagrado pero sólo en parte. Es verdad que Nican Mopohua representa la escritura sagrada del guadalupanismo pero la mayoría de los guadalupanos, incluso los peregrinos nunca han leído esta obra literaria ni la conoce y muchas veces ni conoce bien la leyanda de la aparición. Por eso nuestra peregrinación pertenece a este tipo solamente en parte aunque siguiendo Nican Mopohua los peregrinos podrían visitar lugares importantes de la narración guadalupana.

Conclusiones
            En este estudio tratamos de poner a la Peregrinación con antorcha como una de muchas formas de peregrinaciones guadalupanas en el contexto más amplio del fenoméno de peregrinaciones que forma parte integrante no sólo de la religión católica pero de todas las religiones mundiales. Podemos ver que esta peregrinación liga y une al pueblo de Santa Clara Huitziltepec con el centro más sagrado de todo el país y con su santa patrona y protectora pero que de igual manera forma parte integrante de la fiesta guadalupana en el pueblo mismo  que se lleva a cabo no en el centro sino en la periferia, queremos decir en la capilla situada en la cima del cerro llamado analógicamente Cerro de Tepeyac. La Peregrinación con antorcha demuestra los mismos atributos como otros tipos de peregrinación, entre los cuales destacan la penitencia (el viaje es difícil), peticiones, ruegos y agradecimientos. La peregrinación convierte el espacio y tiempo en algo excepcional y sagrado. La ruta de Santa Clara Huitziltepec a la ciudad de México es la ruta de la notoriedad y casi cada uno del pueblo la conoce perfectamente por tener familiares en la capital o por trabajar allí pero el propósito espiritual de la peregrinación la transforma en ruta y viaje sagrados y lo mismo podemos decir sobre el tiempo en el que la peregrinación se lleva a cabo. Así la peregrinación sirve para el pueblo como instrumento con el que se renueva el orden de universo pero también refuerza la identidad indígena de los habitantes de pueblo porque éstos ven en la Virgen de Guadalupe su madre y protectora. Igualmente se puede reconocer la dimensión social de la peregrinación. Todos los peregrinos son iguales y por lo menos durante la fiesta gozan del respeto de sus familiares, amigos y de la comunidad. Y por último tenemos que mencionar que la Peregrinación con antorcha contiene también los rasgos turísticos ya que siempre hay varios participantes quienes peregrinan por curiosidad o por el viaje mismo.
El fenómeno de las peregrinaciones, como podemos ver, es el fenómeno bien amplio y se puede investigar desde varios puntos de vista. Usando la perspectiva antropológica, en este estudio pusimos nuestra atención solamente en un tipo de peregrinación – la Peregrinación con antorcha, que nos sirve como ejemplo de la devoción guadalupana en lo que se refiere a las peregrinaciones. Somos consientes de que éste es sólo un estudio parcial y que igualmente se pueden estudiar otras peregrinaciones guadalupanas. Sin embargo, creemos que no es tan importante el tipo particular de este fenómeno pero el enfoque de cada investigador y de cada disciplina de las humanidades. Pensamos que la Peregrinación con antorcha investigada desde el punto de vista sociólogico, teólógico, histórico, etcétera nos dará conclusiones diferentes y igualmente varios tipos de peregrinaciones investigados de la misma perspectiva nos podrán dar conclusiones semejantes. Queríamos puntualizar que las peregrinaciones son claves y muy importantes en el culto guadalupano indígena y la Peregrinación con antorcha nos sirve como un ejemplo apropiado pero es evidente que otros tipos también merecen la atención de los investigadores.

Bibliografía:

Bowie, F. 2008. ANTROPOLOGIE NÁBOŽENSTVÍ. Rituál, mytologie, šamanismus, poutníctví. Portál, Praha, pp. 336.

Hlúšek, R. 2009. Rebuilding the Pyramid. Our Lady of Guadalupe in the Process of Revitalization of Native Mexican Cultures. En: P. Mácha (ed.). Lighting the Bonfire, Rebuilding the Pyramid. Case Studies in Identity, Ethnicity and Nationalism in Indigenous Communities in Mexico, Ostravská univerzita v Ostravě, Ostrava, pp. 52-82.

de Sahagún, B. 2000 HISTORIA GENERAL de Nueva España, Tomo I-III. Conaculta, México D.F., pp. 1450.

Sanderson, A. 1996. Center and Periphery in the Social Organization of Contemporary Nahuas of Mexico. Ethnology, Vol. XXXV, núm. 3, pp. 161-178.

Turner, V. y Turner, E. 1978. IMAGE AND PILGRIMAGE in Christian Culture. Anthropological Perspectives. Columbia University Press, New York, pp. 281.

Westerfelhaus, R. y Singhal, A. 2001. Difficulties in Co-opting a Complex Sign. Our Lady of Guadalupe as a Site of Semiotic Struggle and Entanglement. Communication Quaterly núm. 49 (2), pp. 95-114; documento electrónico, http://infotrac.galegroup.com/itweb/dob, accessible 25 de octubre 2004.

1 Durante la última década Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe se ha convertido en el más visitado centro peregrino del mundo católico. Anualmente atrae más peregrinos que Basílica de San Pedro en Vaticano, aunque, claro, la mayoría de ellos son mexicanos. Pero no es nada raro ver allí también los peregrinos de América Latina,
América del Norte, Europa y de resto del mundo.

2 Nuestra Señora de Guadalupe, Virgen de Guadalupe y la Guadalupana son nombres usados muy comúnmente como sinonímos para designar la misma persona por los mexicanos mismos. De igual manera los usamos también en este estudio.

3 Durante la Guerra de Independencia (1810-1821) Miguel Hidalgo elevó a la Virgen de Guadalupe a la patrona de su ejército insurgente. Al contrario Virgen de Remedios (aunque las dos tienen su templo principal en la ciudad de México) se encontró en la estandarte de las fuerzas reales.

4 Todavía en el año 601 el papa Gregorio el Grande declaró la doctrina misionera en la que aconsejó a los misioneros que no construyeran iglesias en nuevos lugares inútilmente, sino que aprovecharan los centros sagrados de los paganos reiterando sus ídolos y sustituyéndolos por el Cristo crucificado, los cuadros de los Santos y Virgen María. Gregorio el Grande hizo especialmente la mención del culto de la Diosa Madre, en general el más difundido y que se podría integrar en el culto de la Virgen María. De lo anterior es evidente que el culto mariano tuvo éxito sobre todo gracias a su carácter maternal (Westerfelhaus et al., 2001: falta la numeración de pág).

5 En el transcurso de los años 2004, 2007, 2010 y 2011 realizamos varias investigaciones del campo en los pueblos nahuas de Puebla y Morelos, durante las cuales nos dedicamos, entre otros objetivos, al culto guadalupano en su forma indígena. Sobre todo en el año 2010 enfocamos a la práctica de peregrinar y este estudio está basado especialmente en los resultados de ese año.

6 Esta división de motivos puede ser aplicada sobre todo en el caso de cristianismo/catolicismo. Tomamos en conciencia que no tiene que convenir necesariamente a otras religiones, por ejemplo a islam en el que la peregrinación a Mekka es la obligación de cada musulmán la cual proviene del Coran.

7 Los dos términos son derivadas de la palabra latín limen que significa umbral.

8 En el primer grupo pertenecen peregrinaciones cristianas a Roma o Jerusalén o las musulmanas a Mekka, en el segundo las cristianas a Tepeyac en México o a Croagh Patrick en Irlanda, en el tercero reconocemos por ejemplo peregrinaciones a Santiago de Compostela en España y en el cuarto peregrinaciones marianas a Lourdes, Fátima, etcétera.

9 Las peregrinaciones podemos también clasificar según el criterio de transporte. Pero este criterio depende demasiado del desarollo tecnológico y se ha cambiado desde los tiempos remotos hasta la época contemporánea. Entonces aunque algunos medios de transporte en peregrinaciones han persistido siglos (sobre todo a pie), otros desaparecieron (como barco o caballo) y fueron sustituidos por medios de transporte modernos como coche o avión. Clasificaciónes que usamos en este estudio se quedan invariable y medios de transporte no la influyen de ninguna manera.

10 Mejor dicho catolicismos indígenas. Usar el plural es más adecuado que el singular porque cada comunidad indígena en México (aunque católica) tiene sus propias creencias y prácticas religiosas diferentes de las de su pueblo vecino.

11 Para leer más véase el artículo de Alan Sanderson titulado Center and Periphery in the Social Organization of Contemporary Nahuas of Mexico publicado en Ethnology, 1996, Vol. XXXV, núm. 3, pp. 161-178.

12 Aunque primera parte del nombre de pueblo indica que pertenecía a la esfera misionera de los franciscanos, la secunda apunta su origen prehispánico. Huitziltepec se puede traducir como Cerro de colibrí o En el cerro de colibrí (huitzilli/huitzillin – colibrí, tépetl – cerro, c – sufijo locativo), sin embargo esta forma es no más una deformación hecha por los españoles como era común en el siglo XVI. Originalmente el pueblo se había llamado Huitztliltepec (según el cerro situado unos 3 km al sur de pueblo) que quiere decir Cerro de las espinas negras o En el cerro de las espinas negras (huitztli – espina, tliltic – negro, tepetl – cerro, c – sufijo locativo). El origen prehispánico de Santa Clara Huitziltepec confirman también varios teteles (templos de menor tamaño) y asentamiento antiguo que se localizan encima del cerro llamado también Tepeyac (lo vamos a mencionar más detalladamente más tarde) sobre el pueblo.

13 Aunque se trata del tema muy interesante, aquí lo omitimos. Para leer más sobre el Otro guadalupanismo véase nuestro capítulo Rebuilding the Pyramid. Our Lady of Guadalupe in the Process of Revitalization of Native Mexican Cultures publicado bajo editorial de Přemysl Mácha en Lighting the Bonfire, Rebuilding the Pyramid. Case Studies in Identity, Ethnicity and Nationalism in Indigenous Communities in Mexico; Ostravská univerzita v Ostravě, Ostrava 2009.

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