Actualidad Económica,
que cumple 45 años -enhorabuena-. me pide unas
líneas sobre los retos de la banca española en el futuro inmediato. En más de
una ocasión he expresado mi resistencia a hablar de la banca en términos
genéricos. Es éste un concepto abstracto utilizado para designar un conjunto
heterogéneo de entidades con características muy diversas y con distintos
objetivos, distintas cultura, distinta implantación en los mercados, etc.
En estas condiciones ¿se puede hablar de los
retos de la banca? Es evidente que existen retos comunes a todos los bancos,
pero también es evidente que la jerarquización de estos retos tiene que ser muy
diferente de una entidad a otra. Es más, un banco en concreto puede estar
enfrentado a retos formidables que para otros muchos o no existen o su
importancia es secundaria: pensemos, por ejemplo, en la rentabilización de
inversiones realizadas en otros países con dificultades económicas o en la
expansión de un banco local o regional fuera de su territorio tradicional.
Un reto que venimos teniendo todos los bancos
desde hace algún tiempo es cómo compensar en las cuentas de resultados el
estrechamiento del margen financiero, causado por la caída de los tipos de
interés. No es un reto nuevo sino persistente, que se agudiza cada vez que el
BCE decide una nueva bajada de tipos. Con mayor o con menor éxito. todos los
bancos lo afrontamos intentando mejorar la eficiencia operativa -aspecto en el
que el Popular es líder-, tratando de aumentar los ingresos por servicios o
buscando nuevas líneas de negocio que proporcionen nuevos ingresos.
Otro es encarar con éxito las consecuencias de
la desaceleración económica. máxime cuando ésta se produce en un ambiente sobre
el que planean graves incertidumbres. Ello nos obliga a todos a extremar la
vigilancia de la calidad de los créditos y a realizar grandes esfuerzos
comerciales para compensar la disminución en el crecimiento del volumen de
negocio, inherente a la desaceleración, con el aumento de la cuota de mercado,
lo que no resulta fácil cuando la competencia es feroz.
Un tercer reto común lo plantea el mal
comportamiento de las bolsas de valores. A unos bancos les afecta, sobre todo,
por la depreciación de sus carteras de valores; a la mayoría nos afecta por la
incidencia negativa en los valores liquidativos de los fondos de inversión que
gestionamos. Las pérdidas sufridas por muchos partícipes han generado una
disminución del patrimonio de los fondos y el retraimiento de la inversión en
estos instrumentos de ahorro. Esto nos ha llevado a la creación de fondos
garantizados que aseguran, al menos, la recuperación del capital invertido,
protegiendo así a los partícipes.
Aunque podría seguir citando otros retos
comunes -como, por ejemplo, la presión sobre las comisiones cobradas por la
utilización de los medios de pago- no quiero extenderme demasiado. Pasemos de lo
general a lo particular.
Hoy día es impensable que se pueda hacer banca
sin el uso intensivo y extenso de la tecnología. El Popular está al nivel de
otros grandes bancos en la utilización de la informática y las comunicaciones y
ello le ha abierto nuevas oportunidades de negocio, pero la tecnología puede
esconder una amenaza: la dilución de la identidad propia, del propio estilo.
Gran parte del éxito del Banco se ha basado, y se sigue basando, en la atención
personalizada al cliente. Por eso creo que el gran reto que tenemos en los
bancos del Grupo -y que estamos afrontando con éxito- es compaginar el uso
intensivo de la tecnología con el trato individualizado al cliente, que ha sido
siempre una de nuestras señas de identidad. Nos esforzamos en que incluso el
cliente que apenas pise la sucursal, perciba claramente aspectos diferenciales
en su relación con nosotros. Dicho de otra forma. nos esforzamos en seguir
tratando diferenciadamente a quienes son diferentes.
En sus 45 años de vida. Actualidad Económica
ha sido testigo de la profunda transformación que ha tenido la banca
española y de los muy diversos avatares que ha superado: la desregulación de la
actividad, la desintermediación bancaria, la competencia de bancos de otros
países, las crisis de numerosos bancos mal gestionados, reflotados con el
esfuerzo de todos, los complejos procesos de concentración, la caída de los
tipos de interés... La probada capacidad de adaptación de la banca a los
sucesivos escenarios en que ha desarrollado su actividad, me hace presentir con
optimismo la superación de los retos planteados.