PRESENCIA INSTITUCIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN PAÍSES DE AMÉRICA LATINA Y SU IMPACTO EN LA CALIDAD DE VIDA DE LA POBLACIÓN

José Leopoldo Montesino Jerez

2.4.2 Prevención y acción ante catástrofes


La labor de las Fuerzas Armadas en prevención de accidentes ciertamente cabe dentro de la asignación interna de más “mantequilla”, pues los esfuerzos están orientados a la ejecución de acciones sociales o comunitarias de carácter benéfico para la población. Cabe preguntarse respecto a este tipo de actividades si son o no suficientes los esfuerzos desplegados a través de los años y cual podría ser una cifra porcentual adecuada para una realidad como la de América Latina.
Las actividades de prevención no solamente corresponden a una labor que, en este sentido, pudiesen efectuar las policías del tránsito de las ciudades y carreteras al interior de los países en estudio. Las Fuerzas Armadas también participan y pueden mejorar aún más sus labores de prevención en actividades lúdicas en el mar, lagos, bosques, montañas e incluso dentro de zonas urbanas, en particular en eventos de carácter masivo y que revisten ciertos tipos de riesgo que son de difícil o casi nula percepción.
En lo que atañe a la polémica que significa cuánto dinero, cuantos recursos tanto físicos como humanos es conveniente y visto desde un punto de vista normativo, los gobiernos por medio de las Fuerzas Armadas dediquen a las actividades preventivas, resulta inevitable considerar los beneficios de una política bien concebida en tal sentido.

2.4.2.1 Prevención de accidentes catastróficos fortuitos


Es en este punto de análisis que las ideas del Premio Nobel en Economía, Amartya Sen, parecen cobrar relevancia, en el sentido de que una actividad de entretención o de sana convivencia, puede transformarse en una tragedia, si no se toman los resguardos oportunos. Cabe preguntarse, por ejemplo, qué elementos de bienestar o de calidad de vida se relacionan cuando un grupo de jóvenes va de excursión a un cerro, y de improviso se ven enfrentados a una tormenta de lluvia y nieve que, por la falta de algún equipo específico, se produce un accidente fatal.
El bienestar, en este caso negativo, está determinado por un conjunto de factores o variables que parecen entrecruzarse sin un sentido claro como lo aventura la teoría económica tradicional. En primer lugar, y estoy teorizando paradójicamente con un eventual ejemplo práctico, si los jóvenes no hubiesen avisado a la policía de su aventura y que, para colmo, sus equipos de telefonía móvil fallaran. Estamos ante fallas preventivas de parte de los jóvenes aventureros y, quizás también en parte, de la policía o las autoridades que no efectuaron suficientes esfuerzos publicitarios en esta materia.
En segundo lugar, tenemos que una actividad deportivo-recreativa, de sana intención y hasta recomendable, se transforma en una fatalidad por no contar con información apropiada del estado del tiempo. En tercer lugar, está el bienestar negativo de los parientes que, ante la ausencia inesperada de los jóvenes participantes, entran en un lapso de angustia por carecer de información de lo sucedido.
Por último, en cuarto lugar, está el tema del costo del rescate, la utilización de helicópteros, sistemas de radio, personal con un uso social alternativo importante y hasta el empleo de caballos entrenados para zonas de difícil acceso. Todo eso alguien debe que pagarlo y, ciertamente, ante la falta de un sistema de seguros que atienda este tipo de situaciones, o de cobro directo a los mal aventurados jóvenes, son los contribuyentes quienes aportan anónimamente los recursos necesarios y que nada tenían que ver con el problema suscitado. En abril del año 2008 se pagaba en Chile hasta $ 1 millón por hora de vuelo a las empresas de rescate, más o menos entre US $ 1.700.- y US $ 2.200.- que, en caso de rescate con un mínimo de tres horas de vuelo, el costo podía elevarse por sobre $ 2 millones novecientos mil pesos chilenos. 1
En mi parecer, desde un punto de vista más bien práctico que contribuya a desarrollar políticas efectivas en torno al papel de las Fuerzas Armadas con relación a la calidad de vida de la población, no parece siempre oportuno dejar fuera del análisis algunos detalles. Un tema de  bienestar como el de este ejemplo teórico, así como otros de interés  similar, debe tratarse a través del estudio de grupo de variables que, influyendo en mayor o menor medida, determinan un enfoque más realista del problema.2

2.4.2.2 Prevención de delitos catastróficos


La educación  en la escuela, en el hogar o en el trabajo, por otra parte, podría haberse integrado a este grupo de variables, puesto que si los jóvenes que pasearon y sufrieron la desgracia señalada hubiesen sido informados debidamente, nada malo tal vez habría ocurrido. La idea de delito catastrófico surge cuando el resultado de la acción de los victimarios conduce a la muerte de una o muchas personas. Por ejemplo, el atentado a las torres gemelas de la ciudad de Nueva York el día 11 de septiembre del año 2001, provocó la muerte y desaparición de alrededor de tres mil personas inocentes.
Algunos programas futuros de las propia Fuerzas Armadas, en particular de la policía, que permita una adecuada integración con la civilidad, han reforzado la intención de considerar  elementos preventivos después de este hecho.
El enfoque preventivo había permitido a fines del siglo recién pasado, en el caso de Nueva York, reducir los delitos cometidos en contra de los ciudadanos hasta en un 35% en algunas zonas de la ciudad.  Según relata en su libro Howard Safir, parte del trabajo habitual de la policía neoyorquina para reducir  la venta y compra de drogas, se efectuó bajo un modelo conocido como NMI (Iniciativa del Norte de Manhattan). Recuperar las avenidas y lugares públicos era un tema, pero mantenerlos libres de oferentes y demandantes de droga, es otro. De acuerdo a esto, entre otras medidas establecieron métodos de tipo preventivo, como acordar con inquilinos de edificios de departamentos una interacción positiva entre administradores de inmuebles y los efectivos policiales, de modo que  pudiesen ser resueltos casos de arresto a individuos eventualmente sospechosos:
“El Programa de Aval de Transgresión se diseñó junto con un equipo de abogados para que los inquilinos firmaran acuerdos y permitieran al NYPD arrestar por transgresión a quienes estuvieran en los inmuebles sin un a explicación legítima. Antes de hacer cualquier arresto, la policía debía comunicarse con quienes administraban el edificio. Para monitorear además escaleras, ascensores, vestíbulos y pasillos en las viviendas de interés social y en las calles de los vecindarios asolados por las drogas, se usaron Unidades de Rastreo y se instalaron cámaras de circuito cerrado, lo cual disminuyó la delincuencia hasta en un 35% en algunas zonas”.3
En otro ámbito y relacionado con eventuales catástrofes que terminan con la muerte de personas, está la prevención de accidentes en las ciudades y zonas interurbanas. Esta es una actividad que requiere no sólo de una adecuada asignación de recursos, siendo parte indispensable a la vez de una buena política pública orientada a la mejora en el bienestar social. Las policías del tránsito cumplen, en este sentido, una importante labor social, al disponer de recursos, programas  y deberes orientados a evitar que tanto conductores de vehículos como transeúntes cometan imprudencias que puedan provocar un trágico desenlace. Ciertamente es una actividad altamente integrada a la civilidad y dispuesta como un servicio necesario en cualquier sociedad del mundo.
En los países latinoamericanos, las policías del tránsito cumplen un importante rol, no sólo preventivo y con relación a los accidentes, sino también evitando robos de vehículos y efectuando estudios de seguimiento que permitan ir mejorando este servicio otorgado a la sociedad civil. En el caso del Perú, por ejemplo, la División de Policía de Tránsito (DIVPOLTRAN)  es una institución especializada que está encargada de hacer cumplir las leyes, fiscalizando su cumplimiento y regulando el tránsito en los corredores conocidos como “Vías Rápidas” (es decir vías expresas, corredores viales, vías troncales, etc.), asegurar el transporte automotor y ferroviario, prevenir e investigar accidentes de tránsito y el robo de vehículos. 4
Del mismo modo, la conducción responsable es un tema que ha preocupado a las autoridades policiales argentinas, como lo demuestra la implementación de controles preventivos para evitar accidentes de tránsito a través de diversas instituciones ligadas al quehacer vial: Gendarmería Nacional, las policías provinciales, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y Vialidad Nacional.5                         

2.4.2.3 Prevención de catástrofes naturales,  seminaturales y tecnológicas


Entre otras actividades que tanto la policía como otras ramas de las Fuerzas Armadas es deseable que participen con presencia creciente, reasignando de paso los recursos internos desde el área de “cañones” a la de “mantequilla” y en beneficio de la sociedad civil, están la de prevención y acción ante catástrofes naturales. Prevención, pues siempre es posible desarrollar y mantener en el tiempo programas que permitan a los grupos sociales percatarse de los riesgos con que la naturaleza actúa cada cierto tiempo. Acción,  por cuanto la fuerza de la naturaleza en la mayoría de estos casos sobrepasa las posibilidades de evitar una destrucción de proporciones gigantescas.
La literatura especializada señala que las catástrofes pueden ser clasificados en tres categorías, dependiendo del peso o responsabilidad que les corresponde a factores físicos o humanos en su gestación. La primera categoría se refiere a catástrofes naturales propiamente tales. Es decir acontecimientos físicos extremos en los cuales la acción modificadora del ser humano es prácticamente nula o de pequeña incidencia en su gestación. Ejemplo de ello han sido los terremotos, las erupciones volcánicas y ciclones, eventos inevitables, de difícil predicción y un enorme poder de destrucción. 6
Una segunda categoría de catástrofes son aquellas conocidas como catástrofes seminaturales, como la contaminación atmosférica. En este caso, si bien la presencia de factores naturales tiene aparentemente un comportamiento más bien neutral, se transforma en un elementos negativo cuando la acción productiva del ser humano es llevada a gran escala, en que el consumo excesivo de la población y la eliminación de deshechos de todo tipo provoca daños graves al medio ambiente. 7
Por último, una tercera categoría es la denominada catástrofe tecnológica, asociada precisamente al avance de las tecnologías y en las que el hombre es el responsable absoluto de su ocurrencia. En algunos de estos casos, particularmente los acontecidos al interior de fábricas, los más afectados por este tipo de accidentes son los obreros, empleados y ejecutivos que trabajan en esos lugares. Sin embargo, hay ejemplos claros que muestran graves consecuencias mayores y extendidas a toda una localidad, ciudad o zona de influencia. Entre los ejemplos que pueden ser citados están una filtración de gas tóxico en una fábrica de productos químicos en la ciudad de Bhopal en India, que afectó  a unos 680 mil habitantes, y la famosa explosión de Chernobyl ocurrida a fines de los años ochenta en la ex Unión Soviética, cuyos efectos se hicieron sentir incluso en otros países de la Europa Occidental.8
Si bien una adecuada discusión teórica respecto a las catástrofes naturales y el cuidado del medio ambiente excede con creces  lo que hemos podido referir aquí, las Fuerzas Armadas de Chile ya han desarrollado iniciativas importantes que contribuyen al desarrollo nacional en esta materia. En particular, el Ejército de Chile a  inicios del tercer milenio ha continuado estableciendo instancias de ayuda a personas que han sido afectadas por eventuales calamidades, ya sea a través de iniciativas propias, como la implementación de un sistema de Entrenamiento para Catástrofes en la Academia de Guerra (ACAGUE)  o a través de un convenio con la  ONEMI (Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior). 9
El convenio entre el Ejército de Chile y la ONEMI  faculta  al  Director de la ACAGUE, en representación del Comandante en  Jefe del Ejército, a celebrar acuerdos específicos respecto a toda actividad que, a futuro, permita desarrollar programas de ayuda en casos de desastres naturales.  En este contexto de cooperación, es que en el mismo año 2002, y debido a los temporales que afectaron a las zonas central y sur del país, el Ejército dispuso de unos 5.000 hombres, así como diversos equipos tanto terrestres como aéreos, contribuyendo a evacuar población damnificada, ejecutando trabajos de contención de aguas lluvias, entregando raciones de alimentos, equipando albergues y distribuyendo vestuario y ropa de cama. 10
Algunos otros ejemplos, relativamente recientes respecto al momento de redactar estas líneas, han sido un ejercicio de evacuación en caso de tsunami en Iquique, el control de un derrame de petróleo en el río Cruces por parte de la Armada y el apoyo a los damnificados por la erupción del volcán Chaitén.
En el primer aporte antes mencionado, sobre alerta de tsunami,  actuaron coordinadamente una serie de instituciones civiles, Carabineros, las Fuerzas Armadas y la Policía de Investigaciones, bajo la coordinación de la Dirección Regional de la ONEMI. Según su Director Regional, Luigi Ciocca, el comportamiento de la ciudadanía fue muy positivo.  El reporte de Carabineros señaló que participaron aproximadamente unas 50.000 personas, entre estudiantes básicos, medios y de jardines infantiles, trabajadores de la Zona Franca de Iquique (ZOFRI), zona portuaria, así como de empresas públicas y privadas. 11
En lo concerniente al derrame de petróleo en el río Cruces, comuna de Máfil, éste habría ocurrido por un accidente vehicular en el que un camión derramó dicho combustible tras ceder un puente de madera. Debido a ello personal de la Armada recuperó alrededor de 100 litros y procedió a la instalación de mangas de contención para recuperar lo máximo posible de lo que quedaba.12
En cuanto a la erupción del volcán Chaitén, en febrero del año 2009, aún permanecían en el lugar bajo su propia responsabilidad un total de 25 personas catastradas por Carabineros. Al personal de esta institución se le dio orden de evacuar la ciudad para evitar riesgos innecesarios, por la porfía de algunos habitantes de continuar viviendo en una zona peligrosa.13

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1 Diaz Viveros, Ignacio, Hasta $ 1 millón por hora de vuelo facturan empresas de rescate, en diario El  Mercurio, sección Economía y Negocios, versión digital, dirección de Internet http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={10beda26-878f-4291-ab34-9133558a7015}, Santiago de Chile, domingo 6 de abril del 2008.

2 Lamentablemente a veces hasta por un detalle se produce una desgracia.

3 Safir, Howard, Seguridad. Cómo proteger a su ciudad, su barrio y su familia., (Security: Policing Your Homeland, Your state, Your city, New York,  s.a.), Planeta, 1ª Edición, p. 30, Buenos Aires, Argentina, 2004.

4 Información obtenida desde el sitio de Internet www.pnp.gob.pe/dirtepol/7dirtepol/transito/inicio.html. 

5 Véanse: (a) Arriaga, Ernesto, Por un manejo responsable, y (b) -------, Patrullaje en tres autopistas por la niebla, ambos en diario La Nación, Argentina, versión electrónica, http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1212776 , días viernes 18 de diciembre, 2009 y jueves 24 de mayo, 2007, respectivamente..

6 Larraín N., Patricio y Simpson Housley, Paul, Percepción y prevención de catástrofes naturales en Chile, Ediciones Universidad Católica de Chile, Vicerrectoría Académica, primera edición, Andros Limitada, p. 22,  Santiago de Chile,  agosto de 1994.

7 Ibid.. Las inundaciones en zonas urbanas, suelen ocurrir a su vez por el crecimiento de las ciudades hacia áreas peligrosas como laderas de cerros o donde existen construcciones que obstruyen el cauce natural de las aguas. Véanse pp. 22 y 67-68.

8 Larraín N., Patricio y Simpson Housley, Paul, op. cit., p. 23.

9 Cheyre Espinosa, Juan Emilio, Memoria del Ejército de Chile. Estructura y desarrollo de la fuerza. Desafío para un salto cualitativo., sin editorial, sin ciudad, p. 103, 2002.

10 Cheyre Espinosa, Juan Emilio, op. cit., pp. 103-104.

11 -------, Exitoso ejercicio de evacuación de tsunami, en la dirección de Internet http://www.onemi.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=2170&Itemid=1919191969, Santiago de Chile, martes 4 de noviembre, 2008.

12 -------, Derrame de petróleo en río Cruces, en la dirección de Internet http://www.onemi.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=2345&Itemid=69, Santiago de Chile, domingo 4 de enero, 2009.

13 -------, Chaitén: informe consolidado del día, en la dirección de Internet http://www.onemi.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=2513&Itemid=1919191969 , Santiago de Chile, viernes 20 de febrero, 2009.

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