ESTRATEGIA DIDÁCTICA PARA LA TRANSPOSICIÓN DE LA CULTURA PSICOLÓGICA SOBRE LA SIMETRÍA FUNCIONAL COMUNICATIVA AL CONTEXTO FORMATIVO UNIVERSITARIO

Georgina amayuela Mora

CAPITULO I -   LA COMUNICACIÓN EN EL PROCESO DOCENTE-EDUCATIVO.


En el presente capítulo se analizan los referentes teóricos  que guían esta investigación. Se  dedica a la fundamentación  del proceso docente educativo como un proceso eminentemente comunicativo, al tratamiento etimológico de la categoría “comunicación”.  Se revelan las principales tendencias de la comunicación educativa.   Además, se analizan los principales aspectos de la comunicación como categoría sociopsicológica y pedagógica, especificando fundamentalmente en las funciones,  mecanismos, formas de comunicación y se particulariza en la simetría funcional de la comunicación. Finalmente se muestra el análisis de la caracterización de las manifestaciones esenciales de la comunicación educativa  en el contexto universitario.


1.1-  Principales tendencias históricas en el proceso de la comunicación  educativa


La comunicación es tan antigua como el propio hombre y está presente en todas las actuaciones del mismo. Le es imprescindible para sobrevivir y para desarrollarse, por lo que se precisa de su estudio y de su correcta utilización. Es estudiada por diferentes ciencias y vale aclarar que en esta investigación se valora fundamentalmente a partir de un enfoque sociopsicológico y pedagógico. 
La  valoración de las diversas fuentes teóricas  de la comunicación  evidencia   diferentes definiciones de este término en dependencia de las distintas posiciones y del énfasis que se haga en unos u otros aspectos del proceso comunicativo.
El término  “comunicar”  procede del latín communicare, que significa transmitir , establecer algo en común con alguien, compartir alguna información, ideas, etc.
 A partir  del estudio  de diversas acepciones del término comunicación, los empleos que significan: participar, compartir, se han ido sustituyendo  por los usos centrados en transmitir. 
Existen diferentes  concepciones epistemológicas con respecto a esta categoría; por esta razón en la literatura aparecen varios conceptos sobre ella. En la actualidad se distinguen dos interpretaciones sobre el término comunicación: una amplia o genérica y otra particular o restringida. (6)
La concepción amplia  o genérica concibe la comunicación como una categoría común al hombre y a los animales, a las ciencias sociales, biológicas y físicas.
El concepto restringido o particular limita la comunicación a las ciencias sociales, al hombre, al ser este el único portador de un lenguaje y  a las ciencias exactas en cuanto a su campo de acción. 
 En diversos estudios realizados  se observa   que a pesar de la gran variedad de definiciones de este término es posible establecer cuatro criterios que permiten   presentar las siguientes concepciones:
1_ La transmisión de significados
Es la que se refiere a la  transmisión de información, ideas, emociones, habilidades, etc. a través de símbolos, palabras, imágenes, figuras, gráficos, etc.
 2- La atribución de significados
 Se señala que la condición necesaria para la comunicación es atribuir significados a un evento. La condición necesaria y suficiente es atribuir a la fuente una intención de influir.
3- La  eficiencia comunicativa
Se refiere al logro de  los objetivos por quien inicia el proceso. C.F. Hokett define la comunicación como "Aquellos actos mediante los cuales un organismo desencadena la acción de otro".  (7)
4 - La interacción de los individuos en la sociedad como base de toda actividad social
Este tipo de concepción sobre la comunicación posee su fundamento esencial en la filosofía marxista, que le otorga un significado esencial a la relación que se establece entre las personas en el logro de objetivos socialmente valiosos.
 Por su parte, V. Ojalvo (8) propone como puntos de acuerdo de los diversos criterios que podrían conformar una definición integral de comunicación, los siguientes rasgos:

  • La comunicación es una manifestación del sistema de relaciones materiales y espirituales de los hombres en su actividad vital, es interacción  e influencia mutua.
  • La comunicación es un proceso  o al menos, implica un proceso.
  • Este proceso es muy complejo, al relacionarse estrechamente con el comportamiento humano, individual o colectivo.
  • La variada capacidad simbólica del hombre es la esencia de cada evento comunicativo.

El estudio de la literatura acerca de esta problemática  corroboró que uno de los principales representantes de la concepción sobre la comunicación, fue precisamente, Vigotsky. Este autor demostró la importancia de la situación comunicativa para el desarrollo de la psiquis humana. En 1930, en sus ensayos de la historia de la conducta, destacó el papel central  de los signos, símbolos para el desarrollo de las funciones psíquicas superiores. Además, significó que a través de la interiorización de los signos, ocurre también la interiorización de toda la situación  comunicativa por parte del hombre. También señaló que todas las funciones psíquicas superiores, son las relaciones sociales interiorizadas. (9)
 Por su parte A. N. Leontiev, (10) seguidor  de las ideas de Vigotsky, reduce la comunicación a actividad, al entenderla como una forma más de actividad humana. A consideración de la autora Leontiev no otorgó la importancia requerida a  la relación sujeto-objeto que él fundamenta, no agota el fenómeno comunicativo y además, no tiene presente lo ya demostrado por Vigotsky que la propiedad más esencial de la actividad proviene de la situación comunicativa.
 Este enfoque es superado por B. F. Lomov, al plantear  el problema de la comunicación como categoría fundamental de la ciencia psicológica; además fundamenta el paradigma sujeto-sujeto. De esta manera plantea: “en la comunicación se forma, desarrolla y manifiesta el sistema de relaciones sujeto-sujeto. Es precisamente esto  lo que constituye la especificidad del vínculo fundamental que caracteriza la comunicación". (11) Este punto de vista enunciado por B. F. Lomov enfatiza en que la comunicación es un proceso. La autora comparte esta concepción por considerar que se establece la justa relación entre las categorías de actividad y de comunicación. Ambas categorías se vinculan de determinada manera a través del sujeto, presentan rasgos generales similares, pero esto no justifica que se identifiquen o que se conciba la comunicación como un caso particular de actividad. Otra idea de B. F. Lomov es la relacionada con  que la comunicación es un proceso de interacción interpersonal, en el cual cada individuo asimila la experiencia de la humanidad, pero al mismo tiempo le incorpora su experiencia individual. Y en la misma medida que se va  desarrollando la personalidad, son más complejas las relaciones en el proceso comunicativo y en la actividad que el sujeto realiza.
 En Cuba estudiosos de esta problemática como Fernando González Rey, Ana María Fernández, Victoria Ojalvo, Griselda Sánchez, Emilio Ortiz, entre otros, han abordado la problemática comunicativa, pero en sus trabajos se distinguen diferencias en los ángulos tratados. Fernando González Rey  coincide en esencia con la concepción de B. F. Lomov sobre la comunicación y al caracterizar la misma plantea: "... la comunicación es un proceso en extremo activo en el cual los elementos que participan en ella siempre lo hacen en condición de sujetos de ese proceso. En el proceso de comunicación las personas se relacionan tanto por vía verbal como no verbal (...) cada una de las partes implicadas en el mismo reflexiona, valora y expresa de manera activa sus propias conclusiones, vivencias, valoraciones.(12) Es esencial apuntar que este autor destaca el carácter activo del proceso comunicativo, donde los polos que participan en este proceso comunicativo se involucran de la misma forma y a juicio de la autora un elemento novedoso en esta caracterización de la comunicación, en comparación con las concepciones de otros autores, es que destaca la significación  de la comunicación no verbal, al considerarla también una vía de comunicación. El autor señala además, la diferencia de la categoría comunicación con respecto a la categoría actividad:  "...la comunicación  es en lo fundamental, un proceso de interacción que no se expresa en operaciones de carácter motor o actos concretos de un polo sobre otro”. (13)
Otro  aspecto esencial que enuncia   González Rey  al referirse a la comunicación, es que la significación de esta categoría no es independiente del desarrollo de la categoría de personalidad, como expresión psicológica del estudio del hombre en condición de sujeto de su actividad “... a través de la interrelación con otras personas en la actividad y por medio de la comunicación el hombre adquiere conocimientos, desarrolla habilidades, valora a los demás”. (14)
El desarrollo de la comunicación educativa   se presenta mediante diferentes etapas que se relacionan a continuación, donde se observa la tendencia de algunos de sus indicadores fundamentales. Los indicadores que sirvieron para la caracterización de cada etapa se determinaron a partir de los rasgos  de la comunicación educativa señalados en los trabajos de los autores citados anteriormente y que se relacionan con el objeto y el campo de la presente investigación, así como de aquellos elementos que deben tomarse en cuenta en el estudio de la simetría funcional. Entre ellos se encuentran: papel del alumno, papel del profesor, los objetivos, los modelos y los estilos de comunicación. La manifestación de esos indicadores mostró que las variaciones mayores en la comunicación educativa en Cuba comenzaron a ocurrir a partir de los años 80, por eso se caracteriza la primera etapa de 20 años y partir de allí las transformaciones más significativas fueron ocurriendo en períodos más cortos, de 10 años. A continuación se analizan las diferentes etapas propuestas.
 Habermas enriqueció la teoría de la educación,  destacando la importancia de la interacción en sí misma, a diferencia de la acción. Otro de sus aportes es que define la acción comunicativa como una acción simbólicamente mediada, que alude tanto al mundo objetivo, social e institucional, como al mundo de sí mismo de cada cual.
Esta teoría ocupó un lugar importante en el enfoque tanto teórico como metodológico de la comunicación educativa.


Primera etapa (1960-1980)  Latencia.


Dentro de los aportes más significativos  de la sociología y la psicología social norteamericana a la conceptualización de los procesos comunicacionales,  se destacan el pragmatismo de W. James,y las teorías educativas, la concepción del interaccionismo simbólico, desarrollado por G. Mead. Este autor interpreta cualquier situación de comunicación como situación de interacción, desde un punto de vista sociopsicológico. Esta  aseveración ha sido muy criticada por la concepción marxista, ya que  absolutiza el papel de los símbolos en la explicación de la conducta humana, al ignorar  la influencia de todo el conjunto de relaciones sociales y de la cultura en el comportamiento. Lazarsfeld y K. Lewin, los cuales junto a Hovland y Lasswell(15) han sido los más importantes teóricos de la visión sociopsicológica de la comunicación durante muchos años. A pesar de que estos aportes estaban marcando nuevas concepciones acerca de la comunicación, tenían una serie de limitaciones desde el punto de vista del rol que debe jugar la misma en la formación de los sujetos que intervienen en el proceso comunicativo.
Se señala como limitante, que se sustentan en una concepción unidireccional de la comunicación, ignorando la influencia mutua entre los interlocutores. De la misma forma no valoran la importancia del contexto general donde se desarrolla la comunicación.
En los años 60 surgen en América Latina diversas teorías críticas sobre comunicación. Los primeros teóricos críticos (A. Pasquali, P. Freire) (16) rescatan dos aspectos importantes para el desarrollo teórico de la comunicación en la región: la dimensión política y la dimensión educativa. Paulo Freire(17) considera que comunicación y educación son dos procesos relacionados, horizontales y no autoritarios.
Estos autores hicieron significativos aportes a la concepción de comunicación. A. Pasquali establece una distinción entre información y comunicación e identifica comunicación con  diálogo, criticando el carácter autoritario de la estructura tecnológica de los medios, ya que impiden la posibilidad de retroalimentación no mecánica.
A mediados de los años 70 la teoría latinoamericana se había enriquecido. Es Prieto Castillo  (18) quien destaca el carácter social de la comunicación  e integra postulados de  los autores anteriormente señalados, es decir, sintetiza los aportes de Pasquali, Veron   y  así surge el primer modelo de comunicación alternativa en las escuelas funcionalistas y conductistas. Otro aspecto rescatado por Castillo es la naturaleza social de la comunicación, presente en los trabajos de C.  Marx que incluye como elemento fundamental del proceso comunicativo, la formación social.
Durante este período el alumno asumía un papel  de receptor pasivo, dado fundamentalmente por  el carácter eminentemente unidireccional  del proceso comunicativo profesor-alumno. Es conocido que el rol del profesor  en este caso era en esencia  de trasmisor de información. Es decir, su función fundamental  era la de informar, transmitir contenidos  que se expresaban como verdades acabadas e indiscutibles por los emisores y de esa misma forma se recibían por  los receptores. De esta manera, el profesor cumplía con los objetivos instructivos como su principal propósito. Y con respecto a los modelos de comunicación  vale decir entonces,  que predominaban los modelos técnicos de comunicación, donde se destacan el esquema emisor-mensaje-receptor. En esta etapa el profesor se caracteriza por emplear generalmente estilos comunicativos autoritarios.

Segunda etapa (1980-1990). Acrecentamiento

Durante esta etapa se observa un incipiente cambio  en el papel del alumno  como receptor de información en la relación comunicativa con el profesor. Durante este período ocupan un lugar importante los aportes de Daniel Prieto Castillo, el cual considera que el mensaje es lo central  "el conocimiento de las características de los mensajes es indispensable para producir lo alternativo”. (19) Este autor rechaza el esquema tradicional emisor-mensaje- receptor.
En el sentido apuntado la   "comunicación popular" pretende superar las limitaciones de la comunicación alternativa, aunque comparte con ella muchos principios. Se planea una posición activa, propositiva y no solo reactiva ante la comunicación dominante. Uno de los principales representantes de esta teoría es Mario Kaplún. Este autor ha tenido una destacada labor en el desarrollo de la comunicación popular. Es el precursor de la comunicación horizontal. Este autor afirma que " La comunicación o es diálogo o no es comunicación, sino tan sólo información  o difusión”. (2O)
 Se insiste en la necesidad de una retroalimentación  de lo que se informa. Se alude a la réplica como vía para  que el profesor conozca si el alumno  comprende el mensaje emitido  por él. Se continúa  concediéndole al profesor un rol de emisor y director del proceso docente-educativo. Es significativo destacar que   predominan los objetivos de carácter instructivo, con tendencia a lo educativo. Para explicar y representar al proceso comunicativo se apoyan en los macromodelos.  Existe un predominio de estilos comunicativos unidireccionales, autoritarios y poco flexibles.     

Tercera etapa (1990-2000)  Auge

En esta etapa se aprecia un considerable desarrollo de los principales indicadores de la comunicación educativa. El intercambio comunicativo asume un carácter preferentemente bidireccional, es decir,  existe una mayor manifestación de diálogos. El alumno en el proceso comunicativo se manifiesta no sólo como receptor pasivo, sino que interviene de forma activa, aunque no se puede hablar aún de un intercambio enriquecedor y plenamente motivador y desarrollador. En este mismo sentido, el papel del profesor transita a ser un emisor–educador. Se le presta mayor atención a los objetivos educativos, los cuales se encuentran descritos explícitamente por cada año en el modelo del profesional.
Entre los objetivos que privilegia dicho modelo del profesional se encuentra el que el estudiante sea capaz de saberse comunicar. Este elemento lleva a los docentes a la reflexión acerca de cómo puede lograrse que los estudiantes no solo comuniquen claramente sus conocimientos  sino también sus vivencias y sentimientos.
Es de destacar en este período la presencia  de modelos psicológicos de comunicación, los cuales se caracterizan por significar la importancia que presentan los aspectos afectivo-motivacionales y cognitivos de la personalidad de los comunicadores en el proceso comunicativo. En cada intercambio se manifiesta la personalidad como un todo y en dependencia de variables personales, contextuales y grupales, sociales entre otras.  El estilo comunicativo  en general asume un carácter más funcional, se considera al interlocutor como un sujeto biopsicosocial.

Cuarta etapa (2000- actualidad) Perfeccionamiento

A partir del año 2000 comienza a manifestarse a  nivel social una necesidad  de rescatar normas y patrones de conductas que venían en alguna medida  deteriorándose. En el contexto universitario esta necesidad se traduce en la impronta de caracterizar a los estudiantes para poder elaborar los proyectos educativos en correspondencia con sus particularidades individuales. En este proceso, la comunicación profesor–alumno y viceversa toma un nuevo matiz. Se exige que el alumno asuma cada día una posición mucho más activa en el proceso comunicativo y  se proyecte en función de su  propio proceso de aprendizaje y de  formación y desarrollo de la personalidad. En este espacio se necesita más de la prevalencia de un diálogo mucho más afectivo y problematizador, de manera que propicie la reflexión  de los estudiantes. 
Aparece la necesidad de eliminar la fragmentación de los objetivos en  instructivos  y educativos y concebirlos en términos de “formativos”. Toman auge los modelos psicológicos de comunicación  y los estilos comunicativos como categoría integradora de la personalidad y apuntan a  cierta flexibilidad y democracia. La autora considera que este es uno de los indicadores  al cual debe prestársele atención, ya que se considera que aún no satisface las demandas de un proceso auténticamente eficaz de comunicación educativa. 
En el sentido apuntado, según la experiencia de la autora así como entrevistas realizadas a docentes de la universidad, en el proceso docente-educativo predominan estilos autoritarios de comunicación,   y a pesar de que se ha insistido en la importancia de que el estudiante juegue un papel protagónico en su proceso de formación, no se explotan las posibilidades que ofrece la dinámica de este proceso para propiciar el diálogo compartido, la autorreflexión mediante la interrelación profesor-alumnos y entre los propios alumnos.
A continuación se presenta una tabla resumen, donde aparecen los indicadores analizados anteriormente.
Tabla I  Etapas de la comunicación educativa


Indicadores

Etapa I
(1960-1980)
Latencia

Etapa II
(1980-1990)
Acrecentamiento

Etapa III
1990-2000)
Auge

Etapa IV
(2000-...   )
Perfeccionamiento

Papel del alumno

Receptor pasivo

Receptor
seudoactivo

Receptor-activo

Emisor
Receptor
Activo

Papel del profesor

Emisor informativo

Emisor
director

Emisor
educador

Emsor/perceptor
Formador

 

Los objetivos

 

Instructivos

Instructivos con tendencia a lo educativo

 

Instructivos
educativos

 

Formativos

Modelos de comunicación

Técnicos

Técnicos
Macromodelos

Lingüísticos
Psicológicos

Lingüísticos
Psicológicos

Los estilos comunicativos

Autoritarios

Autoritarios

Funcionales

Funcionales y
flexibles

El análisis de las tendencias del desarrollo de la comunicación educativa demuestra que a partir de la década del 80 se le otorgó un gran valor al lugar que esta ocupa  en la formación del profesional contemporáneo. En este sentido se destaca el hecho de la fundamentación del proceso docente educativo como un proceso de comunicación que ocurre bajo diferentes formas de la actividad. A partir de los años 90, con el fortalecimiento de la significación de la unidad de lo instructivo y lo educativo, se reforzó la necesidad de tomar en cuenta las funciones afectiva y reguladora de la comunicación.

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