“POLITICA FISCAL Y ESTRATEGIA COMO FACTOR DE DESARROLLO DE LA MEDIANA EMPRESA COMERCIAL SINALOENSE. UN ESTUDIO DE CASO”

Eleazar Angulo López

2.5. Política fiscal en México

La política fiscal que actualmente el Gobierno Federal lleva acabo comprende el uso deliberado de impuestos, gasto público y operaciones de la deuda pública para influir sobre la actividad económica.1 Esta política fiscal se integra principalmente por tres conceptos básicos que son: política de ingresos, política de gasto y técnica fiscal. La política de ingresos tiene que ver con la forma en que el gobierno federal financia el gasto público, y para ello  tiene tres formas de hacerse llegar de recursos a través de: recaudación de impuestos, endeudamiento interno o externo y emisión de papel moneda (Araujo, 2005, p.57).

Pérez de Ayala, citado por Faya (1999, p.139), afirma que, la única razón que explica la existencia como presupuesto de una obligación tributaria, de hechos aparentemente indiferentes, pero todos con la común naturaleza económica; es la única razón que explica la graduación de impuesto, según la unidad económica del presupuesto de hecho; es el único concepto que representa un puente entre la ley y el hecho imponible. Por eso, según dicho autor, se puede identificar el concepto de capacidad contributiva con el de causa jurídica del impuesto.

Faya (1999, p.324), señala que lo fundamental radica en la idea de que toda “política fiscal” no debe enmarcarse o derivar de una concepción neutral de la Hacienda Pública; pues ello significaría contemplar la política de ingresos y de gastos públicos puesta al servicio de la obtención del individual equilibrio financiero del Estado, omitiendo el problema de mayor importancia, y que es precisamente el equilibrio de la totalidad de la economía nacional. Por estas razones, señala el autor, toda política fiscal tendrá necesariamente que concebirse como un instrumento de intervención económica, si se nos pudiera señalar uno de los elementos más esenciales y determinantes del sistema mexicano de Economía Mixta, sin la menor duda diríamos que ese elemento seria precisamente la necesidad permanente de hacer de la “política fiscal del Gobierno Mexicano” un poderoso instrumento de intervención económica, con la decidida finalidad de responder a las exigencias de la economía mexicana en su conjunto.

En México, existen tres enfoques principales de la política de ingresos las cuales se pueden resumir en los siguientes conceptos (Latapí, 2000, p.18).

l. Política de ingresos con un enfoque recaudatorio.
Objetivo: capitalizar y fortalecer al estado.
Medios:
    -Incrementar en tasas impositivas
     -Nuevos impuestos
     -Ampliación de bases
     -Ampliación del padrón de contribuyentes
     -No diferenciación de contribuyentes
  Consecuencias:
    -Desaliento de la actividad económica
    -Descapitalización de la industria nacional
    -Desempleo creciente
    -Caída drástica del poder adquisitivo
    -Pobreza estándar y explosión de la pobreza extrema
    -Cambios sociales bruscos.
2.- Política de ingresos con enfoque social.
Objetivo: Incrementar el poder adquisitivo de la población
Medidas:
-Reducción de impuestos que graven a la población
-Reducción del ISR, nóminas, IVA e IEPS
- Gravar a los ricos                         
Consecuencias:
-Menor ingreso público
-Menor inversión
-Inflación
-Caída del poder adquisitivo
3. Política de ingreso promotora de la actividad económica.
Objetivo: Crecimiento y fortalecimiento de las empresas
Medidas:
-Desgravar la reinversión de utilidades
-Gravar el retiro de dividendos (exactamente lo contrario al estado actual de la leyes en México)
Consecuencias:
-Mayor actividad económica
-Mayor empleo
-Mayor poder adquisitivo
-Mayor crecimiento económico
     -Estabilidad social.

Hines, citado por Álvarez Alcalá (2010, p.342), sostiene que las decisiones de política fiscal resultan en costos para el Estado y los contribuyentes, el Estado tendrá que generar un aparato que recaude contribuciones, supervise el cumplimiento de los contribuyentes y, en general, realice cualquier actividad relacionada con la administración y el cobro de impuestos (incluidos los litigios). Al causante le genera un costo total compuesto por los costos directos (que son las cantidades que paga al Estado y los costos en los que incurre para calcularlas) y los costos indirectos relacionados con la realización de actividades ineficientes como respuesta a los impuestos. Estos últimos costos tienen que ver con el hecho de que el sistema fiscal cambia las decisiones económicas de los contribuyentes.

Margain Manautou (2004, p.14), señala algunos de los objetivos de la política fiscal y el principal es la captación de los recursos económicos necesarios para la satisfacción del gasto público, que este se cubra en la mayor medida posible con recursos fiscales es el ideal, pues no podemos negar que cuando las necesidades superan a los ingresos debe recurrirse al crédito sea interno o externo, esta ultima forma de financiamiento del gasto público debe aceptarse con ciertas reservas, pues no puede desconocerse que el peso derivado del crédito vale 100 menos los intereses, además, una sana política económica es cuando el gasto publico descansa en los recursos tributarios y en pequeña proporción en el recurso crediticio. Si el Estado recurre en gran medida al crédito interno ello puede afectar al sector privado, pues la banca le restringirá a este sector créditos por falta de moneda que prestarle y como consecuencia, el sector privado disminuirá sus inversiones con perjuicio de la tributación.

En la actualidad, tan grave es pagar impuestos de más como pagar impuestos de menos por desconocimiento de las leyes fiscales, ya que ambas situaciones repercuten de manera importante en la situación financiera de las empresas. En este sentido, no únicamente existen obligaciones para los contribuyentes, sino también derechos que las mismas leyes fiscales establecen, y saberlos manejar estratégicamente redunda en beneficios financieros para las empresas, por lo tanto el pago de los impuestos deben conducirse con una visión financiera.
En este sentido, Núñez Miñana (1998, p.13), señala que los objetivos de la política fiscal en su actividad, el Estado se propone diversos fines, algunos de estos pueden obtenerse sin recurrir deliberadamente al proceso ingreso-gasto como instrumento principal de su política, en rigor, la consecución de la mayor parte de los fines del Estado moderno requiere la realización de erogaciones monetarias y por lo tanto la obtención de recursos para hacer frente a ellas. La forma concreta en que el Estado determina el monto total y la composición de las erogaciones y de los recursos expresa la política fiscal adoptada. En este sentido, el mismo autor manifiesta en su obra que en la política fiscal pueden proponerse diversos objetivos y los más relevantes son:

  1. Satisfacción de las necesidades sociales
  2. Correcciones en la asignación de recursos
  3. Redistribución del ingreso
  4. Estabilización de la economía
  5. Desarrollo económico
  6. Independencia nacional
  7. Equilibrio territorial 

Bettinger (2002, p.30) afirma que las personas consideran a los gravámenes como un mal necesario que deben aceptar a fin de que puedan ser prestados los servicios públicos deseados sin utilizar otros métodos de financiamiento menos aceptables. La actitud hacia el nivel general de tributación y el aumento de los impuestos depende, por supuesto, de la actitud sobre la conveniencia de los programas gubernamentales y de aquella con respecto al propio gobierno.
Álvarez Alcalá (2010, p.342), sostiene que aunque hay muchos criterios para analizar un sistema fiscal, generalmente se utilizan los de eficiencia, equidad, simplicidad y posibilidades de administración (este último, desgraciadamente, en menor medida en países como México). En todo caso, debe tenerse en mente que el diseño del sistema fiscal implica una decisión entre los distintos objetivos. Lo anterior obedece a que resulta imposible diseñar un sistema fiscal que privilegie todos ellos.
Una forma de coadyuvar a la generación de la liquidez es con la reducción de costos siendo uno de estos los impuestos que se deben pagar a la Hacienda Pública por ser un factor fundamental que incide en la competitividad de las empresas. Por ello es esencial construir las vías necesarias para transitar por la dirección adecuada por medio del uso de estrategias que permitan minimizar el pago de las cargas fiscales en aras de unas mejores finanzas en las empresas sinaloenses.
De la Garza, citado por Carrasco (2003, p.6) afirma que las funciones esenciales del Estado es que éste tiene encomendadas tareas que debe realizar para que la sociedad civil pueda encontrar organización y vida, esto es importante, ya que implica la necesidad de instrumentar, impulsar y coordinar todo un aparato burocrático que desempeñe esa pluralidad de tareas y funciones; significa a su vez, que los titulares de tal aparato necesitan realizar “gastos imprescindibles para lo cual es necesario allegarse de los medios indispensables” (Fraga, 1962, p.345).

Han existido grandes acontecimientos a nivel mundial referente a aspectos tributarios. Las primeras civilizaciones como la egipcia ya existían los tributos para el faraón. Sánchez (1999, p.5), cita que la primera forma de tributar era “el trabajo personal” tal es el caso de la construcción de la pirámide del Rey Keops, que según data de 2500 años antes de Cristo y para la cual se requirieron más de 200,000 brazos humanos para transportar los pesados bloques ya que algunos llegan a rebasar las 300 toneladas, también el autor menciona que en el pueblo egipcio ya manejaba un control de declaraciones de impuestos sobre frutos y animales, además demostraron su control fiscal, al operar con recibos el cobro de los tributos y dichos recibos consistían en piezas de cerámica que servían como comprobante de pago de determinados tributos. Se conoce también que los pagadores de los impuestos o tributos al pagar en algunas culturas debían incluso arrodillarse y pedir gracias.

Por lo que respecta a Roma, Sánchez Piña (1999, p.6) cita que algunas aportaciones de sus emperadores tales como Augusto, que en el tiempo que manejo los destinos del Imperio estableció el impuesto del uno por ciento sobre los negocios globales y Tito como emperador del Imperio Romano también decreto el cobro de impuestos por el uso de los urinarios públicos. El pueblo Chino dentro de la evolución tributaria también aparece en escena cuando varias de sus personalidades más notables de la filosofía oriental como es el caso de Confucio, participa como inspector de la Hacienda del príncipe Deschau en el año 531 A.C; por su parte Lao-Tse hace referencia a la cuestión tributaria cuando afirmaba “un pueblo no se puede dirigir bien, cuando es agobiado por las excesivas cargas”.

En la época de la Edad Media, Sánchez Piña (1999, p.7) señala que es rica en experiencia en la explotación del  poderoso al débil, ya que en ella el poderoso lo representaba el señor feudal, rico por tener abundancia de propiedades, pero que requería de manos útiles para cultivar su tierra y sobre todo para proteger su integridad física de los ataques vandálicos de posibles agresores. Sobre lo anterior el señor feudal establece las condiciones para sus siervos, los cuales están ante todo obligados a deberles respeto y agradecimiento, esto origina que la cuestión tributaria se vuelva anárquica, arbitraria e injusta ya que los siervos deberían cumplir con dos tipos de obligaciones: personales y económicas. Las personales consistían en prestar servicio militar al señor feudal así como cultivar las tierras de su propiedad, por lo que respecta a las económicas estas son el hecho de pagar el horno o molino del señor feudal, contribuir con vino, proporcionar granos, cabezas de ganado, etc.

De acuerdo con Flores Zavala (2001, p.63) existen diversas teorías de los impuestos, pero son cinco los conceptos más importantes que se han dado sobre la naturaleza del impuesto y son los siguientes:

  1. El impuesto es el precio de los servicios prestados por el Estado a los particulares. (Teoría de la equivalencia).
  2. El impuesto es una prima de seguros que se paga como garantía de la seguridad individual que está obligado a proporcionar el Estado. (Teoría del seguro).
  3. El impuesto representa la cantidad necesaria para cubrir los gastos que demanda la aplicación y explotación del capital nacional.
  4. El impuesto es un sacrificio. Es lo que se llama teoría del sacrificio complementada con la teoría del mínimo sacrificio. El impuesto debe significar el menor sacrificio posible.
  5. El impuesto es solo un deber que no necesita un fundamento jurídico especial.

Bajo esta perspectiva, las teorías de los impuestos incluyen a todos los actos desarrollados por la sociedad, sin importar sexo, religión o posición económica.


1 Los instrumentos de la política fiscal son el gasto del gobierno y los impuestos que recauda.

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