Tesis doctorales de Ciencias Sociales

ESTRATEGIA EDUCATIVA PARA LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA ESCOLAR EN LA FORMACIÓN INICIAL INTENSIVA DEL PROFESOR GENERAL INTEGRAL DE SECUNDARIA BÁSICA.

Katerine Regueira Batista


 



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2.2.- Dimensiones de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar .

En función de manifestar las interioridades de las disquisiciones científicas que condujeron a descubrir las estructuras sistémicas que se conforman a partir de los nexos entre las configuraciones y las dimensiones que expresan los contenidos de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar, resulta imprescindible la determinación de cada una de ellas: dimensión comunicativa positiva, dimensión orientación, dimensión profesional, dimensión cooperativa, dimensión humanista, y su argumentación correspondiente para hacerlas dables a la comprensión que se precisa .

La dimensión comunicativa positiva (Fig. 1) constituye una condición necesaria de la prevención de la violencia escolar porque posibilita convertir en objeto de valoración y de debate los contenidos asociados a las causas, la conformación, así como la manifestación de eventuales comportamientos violentos, lo que le confiere una cualidad profiláctica que la distingue como una herramienta insustituible, no solo porque garantiza hacer palmario lo concerniente al comportamiento aludido, sino porque al producir un efecto educativo, lo hace por medio del mecanismo natural de interacción humana que ella representa .

Se referencia la comunicación positiva para significar que considera la posibilidad de que cada persona exprese sus pensamientos, sus sentimientos y sus deseos de manera precisa y directa, no solo sin afectar o lesionar a los demás, sino también desde una posición que posibilita la expresión libre y la defensa de los derechos personales, sin desconocer los de los interlocutores. No se trata de asumir una actitud de distancia afectiva o indiferencia, implica una relación interpersonal distendida y satisfactoria .

La dimensión comunicativa positiva de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar constituye un proceso que involucra a la crítica, al diálogo y la tolerancia que se sintetizan a partir de su interacción dialéctica para condicionar la emersión que denota la nueva cualidad .

La crítica, queda presupuesta por su aporte al contenido que anticipa en la prevención de la violencia escolar cuando separa y distingue las causas, las particularidades, y las formas que asume el comportamiento violento y permite aludir al mismo con las puntualizaciones que obvian las tergiversaciones y las distorsiones entorpecedoras del intercambio abierto, respetuoso y tolerante, imprescindible para inducir exitosamente las transformaciones hacia la fraternidad, la ternura y el amor en las relaciones interpersonales, en el contexto escolar. En este sentido, es oportuno destacar la valía de la crítica en su doble dirección; es decir, cuando se refiere a aspectos relativos al propio sujeto, o autocrítica y cuando esta orientada a significar valoraciones acerca de los demás .

La crítica centra su acción en las deficiencias e insuficiencias propias y ajenas y en tal sentido induce cierta tendencia al rechazo y a la no aceptación por parte del destinatario, lo que ha de considerarse en la forma de expresarla, pues puede resultar un efecto no deseado cuando no se realiza adecuadamente .

Desde la perspectiva asumida la crítica debe ser analizada como un proceso que posee una importante significación didáctica para la prevención de la violencia escolar ya que llama la atención sobre la distancia existente entre lo que sé es y lo que se pretende o aspira que se sea desde el punto de vista social, que requiere de una acción pedagógica encaminada a inducir las transformaciones para producir las correcciones y los ajustes que den cuenta del movimiento hacia la consecución del fin pretendido .

Conforme a las valoraciones efectuadas, la crítica, como configuración pedagógica de la prevención de la violencia escolar, se erige en el proceso que expresa la intencionalidad de los cambios y las transformaciones hacia la fraternidad, la ternura y el amor .

El diálogo es un proceso con carácter configuracional que expresa las cualidades de su manifestación en las condiciones de interactividad presupuestas por el proceso pedagógico, como escenario donde se inserta y del cual forma parte. Se distingue por su posibilidad de adelantarse a comportamientos, acontecimientos, circunstancias y estados subjetivos que expresan la violencia escolar, en asociación permanente con los correspondientes procesos mentales anticipatorios subyacentes .

El diálogo presupone la interacción dialéctica entre la aceptación respetuosa de los demás como son, por una parte y la valoración crítica por otra, de la cual deviene como síntesis de ambas y expresión de la nueva cualidad que condiciona la relación interpersonal con un marcado acento fraternal. Es decir, la posibilidad de establecer una comunicación abierta y sincera es una premisa de la prevención de la violencia escolar que puede ser concretada a partir de la consideración de los elementos apuntados .

Conforme a la posición defendida, el diálogo es una de las más valiosas fuentes de formación de la tolerancia y representa una oportunidad de crecimiento personal desde la aceptación de la reciprocidad, la comprensión y el reconocimiento de los derechos y las necesidades de los demás. Situarse en el lugar del otro es esencial para asumir actitudes adecuadas en la interacción comunicativa y ello alude al valor del diálogo como vía eficiente de solución de los conflictos .

En ese sentido, el diálogo se entiende como la forma de comunicación positiva que se propicia entre los protagonistas del proceso pedagógico, con una proyección de futuro para penetrar en las bases de los probables comportamientos violentos, a fin de preverlos y de actuar sobre ellos desde la necesaria retrospección al presente. Los contenidos del diálogo están ligados al proceso pedagógico y reflejan los propósitos preventivos de la violencia escolar, tanto porque expresan regulaciones, y porque suministran informaciones útiles y apelan a los afectos desde los matices de la tolerancia .

La crítica y el diálogo se constituyen en polos de una contradicción dialéctica que les antepone, les presupone y les sintetiza para permitir la emersión de una nueva cualidad, la tolerancia, entendida como el proceso de conformación de la posición y la disposición asumida por el sujeto hacia sus interlocutores, los contenidos, los acontecimientos, las circunstancias y los estados personales asociados a las premisas, el decursar y los resultados del proceso pedagógico. Se expresa en actitudes y conductas flexibles, auto controladas, como respuestas a situaciones, pronunciamientos, actitudes y comportamientos que se contraponen al sistema de valores personales. Implica asumir una posición de respeto hacia los demás, que hace propender a encontrar y a comprender las razones, y los argumentos que posibilitan la interacción comunicativa, en un clima psicológico distendido, que propicia el manejo adecuado de situaciones de violencia y evita la generación de las mismas. Esto opera de modo tal que trasciende el presente y alcanza al futuro .

Como atributo de la personalidad, la tolerancia no se forma por generación espontánea, ni constituye un producto marginal de la formación inicial intensiva de los Profesores Generales Integrales de Secundaria Básica, al contrario, ella solo es alcanzable en interacción con los demás, a partir de la revelación de su esencia, la utilización de métodos, técnicas y procedimientos apropiados, integrados a un plan debidamente dosificado e instrumentado. Por ello es necesario fortalecer la importancia de brindar especial atención a este asunto en el transcurso del proceso formativo del profesional aludido.
En consonancia con los argumentos ofrecidos, la relación triádica entre la crítica, el diálogo y la tolerancia se constituye en la base sobre la que se configura la comunicación positiva que, como síntesis dialéctica de los elementos mencionados, adquiere la condición de portavoz e instrumento primordial de influencias educativas en esta concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar .

La dimensión comunicativa positiva se erige en el constructo teórico metodológico que permite explicar el papel de la comunicación como herramienta pedagógica por excelencia para influir, educativamente, sobre los protagonistas del proceso pedagógico a fin de que adopten las actitudes positivas requeridas para comprender y asimilar los modos de actuación contrarios a los comportamientos violentos.
Entre los atributos principales de la comunicación positiva se destacan:
 La plasticidad, que le permite una adaptación adecuada al decursar del proceso y a la situación comunicativa dada, para favorecer la consecución de sus propósitos .

 La efectividad movilizativa, ya que genera la propensión de los destinatarios a dejarse influir positivamente por su contenido .

 El carácter pronosticador, pues adelanta y prevé los probables comportamientos, las actitudes de los protagonistas del proceso pedagógico, y la proclividad a involucrarse en situaciones de violencia en el contexto escolar .

 El carácter profiláctico, porque en posesión de la información requerida induce los cambios y transformaciones hacia la configuración adecuada de la personalidad .

Como recurso obligado en las relaciones interpersonales entre los protagonistas del proceso pedagógico, la comunicación positiva sintetiza, direcciona y expresa el contenido de las acciones preventivas de la violencia escolar, las convierte en centro de la atención y del análisis, potencia las reflexiones grupales e individuales en el marco de la actividad conjunta, que implican puntualizaciones introspectivas que desempeñan un relevante papel en la configuración de la orientación social de la personalidad, a la vez que propicia la interiorización de contenidos asociados a la observancia de las normas y las reglas de la convivencia, así como la exclusión de los comportamientos violentos .

La comunicación positiva, como dimensión de la concepción pedagógica, permite:
 La combinación acertada de los medios expresivos más apropiados y congruentes con los propósitos de la prevención de la violencia en el contexto escolar .

 La persuasión, sobre la base de la aportación de los argumentos que hacen sostenible el contenido de los cambios y las transformaciones sugeridas hacia la fraternidad .

 La creación de espacios que estimulan la expresión libre, el ejercicio de la crítica y la tolerancia .

 La estructuración de un clima psicológico distendido que contrarresta las resistencias al cambio .

Las particularidades de la comunicación positiva, como dimensión de la concepción pedagógica, son congruentes con la esencia fraternal de la naturaleza humana y su génesis social, lo que condiciona la predisposición positiva del sujeto a asumirla como estilo de expresión revelador del contenido humanista que le es inherente. Esta peculiaridad adquiere ribetes significativos cuando se trata del cumplimiento de las funciones profesionales del Profesor General Integral de Secundaria Básica .

El profesional de referencia está en contacto continuado con personas que se encuentran en un momento crucial de su desarrollo ontogénico en la configuración de las cualidades esenciales de su personalidad, en el cual los ideales morales están influenciados y expresados en los modelos que se asumen como guía y hacia los que se orientan los comportamientos, así como el sistema de creencias, de opiniones y de puntos de vista que se integran con las actitudes en la concepción del mundo y la cosmovisión. En el sentido observado, el profesor posee el encargo social de dirigir todo ese proceso formativo, lo que implica asumir el reto desde la profesionalización que incluye, además de la posesión de los recursos pedagógicos necesarios y su perenne enriquecimiento, una disposición afectiva sostenida para emplearlos productivamente a partir de la conciencia de que la pretensión de inducir cambios y transformaciones hacia la fraternidad, la ternura, el amor y la no violencia en los protagonistas del proceso pedagógico presupone favorecerlos y realizarlos en sí mismo .

La dimensión orientación (Fig.2) tiene varias comprensiones en dependencia de la óptica del análisis, por lo que se precisa distinguir que cuando se refiere a la orientación se significa aquella relación interpersonal entre los protagonistas del proceso pedagógico en cuyo seno se llevan a cabo intercambios y confrontaciones que resultan mutuamente beneficiosos para el crecimiento personal. Implica la adjudicación y la asunción de roles complementarios: el orientador y el orientado, lo que no niega el cometido de la preparación profesional en el condicionamiento de la posición que se ocupe en la relación en cuestión. Es comprensible, por tanto, que sea el profesor quien desempeñe el rol de orientador, sin que se excluya que resulte a su vez beneficiado .

En esta tesis, la orientación se comprende como un proceso de ayuda y aprendizaje que se efectúa en el transcurso de las interacciones sociales, en el marco de los grupos en los que se convive y potencia la movilización de los recursos para estructurar o reestructurar los proyectos de vida o algún aspecto personal con el cual el sujeto no concuerda, por representar un óbice en la consecución de los propósitos personales y facilita la clarificación de las vías para alcanzar tales fines .

En la prevención de la violencia escolar la orientación promueve búsquedas de las mejores variantes de respuestas a los conflictos y en ello se expresa su carácter de esencia en el proceso pedagógico de la formación inicial intensiva del Profesor General Integral de Secundaria Básica. Cuando el sujeto participa activamente en el proceso de aprendizaje, percibe la realidad de forma personalizada y promueve las reflexiones que le permiten enfrentar los conflictos y tomar las decisiones más apropiadas y favorecedoras del crecimiento personal hacia la fraternidad, la ternura y el amor .

Lo técnico es la cualidad de la triada que delimita el contenido que debe aprehender el Profesor General Integral de Secundaria Básica en formación inicial intensiva, para desempeñarse exitosamente en el cumplimiento de las funciones profesionales, a fin de hacer las debidas contribuciones a la configuración de la personalidad de sus educandos, conforme a las aspiraciones del proyecto social .

La comprensión apuntada debe asumirse en su más amplia percepción, porque no se trata únicamente de la asimilación de los conocimientos relacionados con los temas que abordan los programas docentes, que debe impartir el profesor de Secundaria Básica y que presupone lo relativo al dominio de la metodología de cada asignatura, para dirigir adecuadamente el proceso de enseñanza-aprendizaje .

Cuando se habla de lo técnico, también se tiene en cuenta la formación y el desarrollo de las habilidades, las capacidades, las competencias profesionales y todo lo que se refiere a la incorporación al acervo cultural personal de las nuevas conquistas de la ciencia y de la tecnología, incluido el dominio de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación con fines profesionales. Es decir, lo técnico constituye un proceso que contempla la preparación general para dirigir y ejecutar las acciones instructivas y educativas encaminadas a la solución eficiente de los problemas profesionales y a la posesión de los recursos requeridos para comunicar positivamente los contenidos aprehendidos y establecer relaciones interpersonales positivas con los demás protagonistas del proceso pedagógico .

La cualidad ética del profesor de Secundaria Básica se acredita como un proceso desde la posesión de los atributos que le distinguen y le confieren al profesional la capacidad de ejercer una notable influencia sobre sus educandos, porque le reconocen las cualidades que le hacen ver como un ejemplo moral y de competencia ante la vida y ante los retos del ejercicio de la profesión, con los saberes que le permiten establecer relaciones de ayuda con sus interlocutores, dirigidas a favorecer el crecimiento personal desde el autoconocimiento, en función de la formación integral de los sujetos individuales y los grupos, lo que presupone estimular el despliegue de las potencialidades propias y de los demás protagonistas del proceso pedagógico para vivir en un ambiente de fraternidad, de ternura y de amor, en el que no encuentra cabida la violencia, todo lo cual se resume en su elevada preparación para instruir y educar .

Para que las relaciones que se establecen entre los protagonistas del proceso pedagógico contribuyan a potenciar las transformaciones hacia la fraternidad tienen que basarse sobre posiciones personales de respeto al otro, de honestidad y de sinceridad; es decir, no se concibe un profesor que habla en defensa de ideas y de contenidos en los que no cree, o exhiba discrepancias entre lo que predica y lo que practica. En tal caso, las influencias acaecidas sobre la configuración de la personalidad de los educandos poseen un carácter pernicioso, contrario a los propósitos supremos de la educación .

Los nexos entre las configuraciones que se involucran en la prevención de la violencia escolar son complejos. La configuración técnica y la configuración ética, aportan elementos esenciales que ocupan espacios insustituibles en la estructura de la concepción de prevención de la violencia escolar.
En realidad, la configuración ética y la técnica representan las partes de una contradicción dialéctica que se sintetiza en la tolerancia, que como ya fue admitido también resulta de la síntesis del diálogo y de la crítica, solo que entonces la misma se expresaba como un rasgo de la interacción comunicativa y ahora, en esta nueva relación, se explícita como el atributo de la orientación que le confiere la plasticidad que requiere para facilitar su realización .

La dimensión orientación posee atributos esenciales, entre los que destacan:
 La pertinencia para asumir la prevención de la violencia escolar desde una comprensión integral de sus causas, sus manifestaciones y las formas profilácticas más productivas para enfrentarla .

 La facilitación de las relaciones interpersonales favorecedoras de la fraternidad, la ternura y el amor como barrera a los comportamientos violentos en el contexto escolar.
 La identificación de los problemas inherentes a los sujetos individuales, a los grupos y a las instituciones como premisa ineludible para su solución .

 La promoción de ayudas adecuadas y correspondientes con las particularidades de los sujetos a los diferentes niveles de expresión de la subjetividad y las especificidades de las características de los factores que condicionan la producción de comportamientos violentos asociados al proceso pedagógico en cualquiera de sus dimensiones .

A partir de las características de la orientación como dimensión de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar antes mencionadas, se comprende que la misma propicia y permite:
 La instrumentación de ayudas pertinentes y oportunas a los protagonistas del proceso pedagógico con el fin de asumir y resolver los conflictos de manera inteligente, al margen de la beligerancia y de la agresión como expresiones de violencia .

 Efectuar la profilaxis, y la evitación de la agudización de las tendencias a recurrir a la violencia como vía de expresión del sujeto en el espacio de las relaciones consigo mismo, con los demás y con el entorno en el contexto escolar .

 Inducir los comportamientos apropiados y consonantes con la naturaleza fraternal de la esencia humana; es decir, apelar a la ternura, al amor, a la comprensión, a la cooperación y a la tolerancia con los semejantes en todas las circunstancias y en todos los contextos de actuación .

 Profundizar en el autoconocimiento y sobre su base facilitar el crecimiento personal y los aprendizajes hacia la fraternidad .

La orientación es la síntesis dialéctica que constituye atributo esencial de la prevención de la violencia escolar, que resulta de la relación de la triada integrada por las configuraciones ética, técnica y la tolerancia para proyectar la forma de ser pedagógica de la prevención, que existe en interpenetración con la comunicación positiva para manifestarse .

Los vínculos que se establecen entre la comunicación positiva y la orientación son de tal naturaleza que no se concibe una provechosa orientación que no se afiance en una comunicación positiva, porque la forma de existir de la orientación es la comunicación. En ello se expresa el movimiento ascendente hacia la prevención deseada .

En la dimensión profesional (Fig. 3) se pretende significar que la prevención de la violencia escolar no es solo cuestión profesional. Sin embargo, en este contexto se hace hincapié en los aspectos teóricos y metodológicos que desde la profesión educativa del Profesor General Integral de Secundaria Básica se patentizan para lograr el propósito preventivo. Lo profesional, por tanto, se define solo a partir de aquellos elementos de la profesión que confluyen y se potencian en el mismo .

Estos aspectos teóricos y metodológicos se caracterizan desde lo profesional por: su pertinencia, su estabilidad, su alcance, la perdurabilidad de los efectos formativos expresados en el comportamiento de los educandos y el empleo de técnicas, herramientas, vías y recursos como instrumentos metodológicos típicos de la función educativa de los Profesores Generales Integrales de Secundaria Básica .

Significar lo profesional como cualidad implica el reconocimiento de la necesidad de preparar y formar intencionalmente al Profesor General Integral de Secundaria Básica, como un profesional apto, competente, que construye una práctica preventiva por medio de sus conocimientos, habilidades y valores, los cuales tienen que ser generados básicamente desde su formación inicial intensiva .

Lo relativo a la dimensión que se analiza ocupa un sitio privilegiado en la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar por cuanto atañe a un contenido que da sentido a las actuaciones y a la comunicación del profesional, entendido como aquel sujeto que está debidamente preparado para dirimir exitosamente los problemas inherentes a una esfera específica de la realidad objetiva. En el caso de la educación tales problemas son los relativos al proceso pedagógico, en cuyo seno se efectúa la formación y la autoformación de la personalidad de sus protagonistas y atañe en lo singular a la prevención de la violencia escolar .

La dimensión profesional alude a la configuración que involucra lo técnico, lo ético y lo cultural, que se sintetizan dialécticamente, en el transcurso de la formación inicial intensiva del Profesor General Integral de Secundaria Básica, para dar cuenta de una nueva cualidad apelativa a la esencia fraternal de la naturaleza humana, y así producir cambios importantes en la comprensión de la labor profesional y descubrir nuevas esferas de su incumbencia, hasta ahora ignoradas o tenidas como poco relevantes. Ese es el caso de la prevención de la violencia en el contexto escolar .

En congruencia con la lógica de la investigación resulta necesario puntualizar que la configuración técnica en los marcos de la dimensión que se explica adquiere un sentido que incluye los elementos relativos a todas las funciones profesionales, consustanciales a la profesionalidad. Del mismo modo, la configuración ética trasciende lo relativo a la orientación para abarcar el quehacer profesional en su acepción más amplia .

Conforme a la lógica mantenida en la investigación, es insoslayable la aproximación científica a los configuraciones de la dimensión que se valora, y a sus nexos y sus condicionamientos mutuos, de modo que faciliten comprenderse las implicaciones que las mismas presuponen en la estructuración del entramado de relaciones que resulta del movimiento ascendente, inherente a su desarrollo, conducente a la aparición de la nueva cualidad .

Las conexiones que establece lo cultural con lo técnico y lo ético, sustentan el constructo personológico en que se asienta la proyección profesional y le asegura la calidad requerida a los afectos que esta pretende, en consonancia con las relaciones de armonía entre el individuo, los grupos y la sociedad donde ambos se insertan y hacia las que se tiende para mantener el equilibrio interno necesario, que les conserva la estabilidad relativa, consustancial a su existencia .

Lo cultural referido a las conquistas materiales y espirituales alcanzadas por la humanidad en su devenir histórico-social connota la apropiación ejecutada por el Profesor General Integral de Secundaria Básica de aquella parte de la misma que le acredita como un profesional con un saber general multifacético, que está actualizado en su tiempo, que lo comprende y asume actitudes consecuentes con sus referentes, capaz de erigirse en guía confiable de sus educandos en las esferas básicas de la vida .

Poseer cultura apropiada no significa que el profesor sea la principal fuente de información para sus alumnos, sino que sea capaz de orientarse y de orientar adecuadamente en las más diversas y disímiles situaciones, lo que está intrínsecamente relacionado con el modo de actuación profesional pedagógico, con lo que se significa que lo cultural no solo alude al cúmulo de información y a la capacidad para citarlo que se posea, porque implica, además, el reflejo en la conducta y el comportamiento de tal preparación. Asimismo, incluye los elementos relativos a la cultura de las relaciones interpersonales y las condiciones que las favorecen por medio de la creación de un clima psicológico distendido, la práctica sistemática de la tolerancia, la ternura, la fraternidad y la cooperación, como premisas para el aprendizaje y el crecimiento personal y grupal .

La posesión de un nivel cultural apropiado es la base sobre la que se asienta una prevención de la violencia escolar sustentable. No se concibe a un buen profesional que no domine la realidad de su tiempo y porte los valores morales, la información suficiente del devenir histórico-social que hace explicable el presente y previsible el futuro, con cuyo aval va al encuentro de las relaciones con los protagonistas del proceso pedagógico a fin de asistirlos, sin suplantarlos, para que se orienten adecuadamente en los escabrosos terrenos de la existencia .

Lo cultural se entiende como la síntesis dialéctica de lo técnico y lo ético que potencia la nueva cualidad: lo profesional, como dimensión de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar. Como se colige de las valoraciones efectuadas, esta dimensión se caracteriza por:
 La implicación creativa de los recursos inherentes a la preparación profesional en una relación dinámica con lo ético y lo cultural en el contexto escolar en la que cada elemento incide en los demás y estimula su desarrollo, por lo que potencia el ascenso ininterrumpido de su despliegue en una espiral dialéctica sostenida .

 La conjunción de la proyección personal y la profesional de manera articulada para identificar, anticipar y desestructurar situaciones de violencia en el contexto escolar, como premisa para excluir los comportamientos violentos de las relaciones interpersonales y con el entorno de los protagonistas del proceso pedagógico .

 La versatilidad que le confiere a la actuación y la calidad que imprime a los desempeños en los marcos del quehacer profesional pedagógico .

 Ser dable al moldeamiento pedagógico y alcanzable en el transcurso de la formación inicial intensiva del Profesor General Integral de Secundaria Básica .

La profesionalización del docente es un proceso que se actualiza constantemente y no pierde vigencia por cuanto cada nuevo momento del desarrollo social plantea nuevos retos y formula nuevas exigencias al ejercicio de la profesión pedagógica. Así se expresa el carácter clasista de la educación y su condición de fenómeno social y en tal connotación se hace asequible entender que la dimensión profesional constituye el centro que armoniza y hace coherente el contenido de la concepción pedagógica de prevención de la violencia. Esta dimensión es la que posibilita:
 La estructuración de la plataforma operativa sobre la que se erige toda la actuación profesional dirigida a influir en la configuración de la personalidad de los protagonistas del proceso pedagógico en el sentido deseado; es decir, hacia la fraternidad, la ternura y el amor .

 Hacer sustentables los nuevos modos de actuación profesionales desde los soportes pedagógicos y psicológicos apropiados .

 Potenciar la conformación del tacto pedagógico como manifestación de la intuición ética, así como el modo específico y permanente de realizar las interacciones comunicativas favorecedoras del crecimiento personal y grupal .

 Establecer relaciones de ayuda con los demás protagonistas del proceso pedagógico mediante el empleo útil e inteligente de los recursos a su alcance con el fin de lograr la asunción de actitudes positivas hacia el cambio a la fraternidad .

 Dirigir la formación inicial intensiva hacia la apropiación de los conocimientos, la incorporación de las habilidades, las capacidades y las competencias profesionales que coadyuvan a la consecución de los fines y objetivos de la educación .

 Movilizar los recursos subjetivos y objetivos del Profesor General Integral de Secundaria Básica para generar acciones encaminadas a contrarrestar los comportamientos violentos, y para evitar, una vez aparecidos, su agravamiento y actuar profilácticamente para evitarlos desde la posesión de un elevado nivel de conciencia social que le predispone a prevenirlos .

 Propiciar el adecuado manejo de los conflictos para que no desemboquen en comportamientos violentos, y potenciar la convivencia fraternal desde la vivenciación de sus beneficios .

A partir de las posibilidades antes enumeradas la dimensión profesional de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar articula con las restantes; es decir, con la comunicativa positiva y la orientación, para imprimir un sello distintivo tanto a los protagonistas como al propio proceso pedagógico, consistente desde dentro y sostenible en la actuación .

La dimensión cooperativa Fig. (4).alude a la interacción dialéctica de las configuraciones cultural, el tacto pedagógico y la ternura que condiciona la emersión de la nueva cualidad de la concepción de prevención de la violencia escolar y da cuenta de un elemento esencial en el movimiento de ascenso hacia la consecución de la prevención .

Se entiende la cooperación como la predisposición a la conjunción de los recursos personales y grupales en la consecución de las acciones o actividades dirigidas a la satisfacción de las necesidades de ambos o alguno de ellos, que implica involucrarse voluntaria y conscientemente; por medio de la tendencia natural de los seres humanos a asociarse para facilitar la consecución de las metas o fines trazados. En ese sentido, alude a la colaboración organizada a través de un mediador, que en esta investigación se corporiza en la figura del profesor .

Para determinar la cooperación como dimensión y comprender su esencia es necesario aproximarse a las configuraciones de las cuales emerge en la interacción dialéctica que posibilita su aparición. Ellas son: la cultural, la ternura y el tacto pedagógico .

La configuración cultural, de la cual se había afirmado que constituye la síntesis de lo técnico y lo ético para dar cuenta de la existencia objetiva de lo profesional como dimensión de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar, entra en nuevas relaciones con el tacto pedagógico y la ternura para condicionar la emersión de la dimensión cooperativa, a la que aporta el caudal de saberes sin el cual es improbable su conformación .

El tacto pedagógico constituye la expresión de la intuición ética, está referido, como configuración de la dimensión cooperativa a la mesura, al cuidado, a la justicia, al respeto, a la aceptación y al apoyo en la relación interpersonal con los interlocutores de manera que se excluya la hostilidad, la beligerancia y la agresividad como expresiones de la violencia escolar. Debe ser asumido como el estilo comunicativo del Profesor General Integral de Secundaria Básica, que refleja las particularidades de su personalidad, y le posibilita estructurar sus relaciones con los demás protagonistas del proceso pedagógico, para que favorezcan el crecimiento personal y grupal hacia la incorporación de soportes psicológicos y modos de actuación, que expliciten la esencia fraternal de la naturaleza humana y la conviertan en el atributo principal de las actividades y de los intercambios comunicativos, en que se involucra .

El tacto pedagógico está asociado a la preparación para identificar oportunamente las causas que subyacen, así como las circunstancias detonantes de los comportamientos violentos y los factores que se conjugan en las situaciones de violencia para poder pronunciarse y proceder como más conviene en función de inducir las modificaciones contrarrestantes, detenedoras o excluyentes de la violencia .

No debe confundirse la manera agradable de hablar y dirigirse a los interlocutores, aún cuando está supuesta, con el tacto pedagógico, pues este determina lo que se debe decir, a quién, cuándo, dónde y cómo o, en su defecto, cuándo callar, mas siempre toma en cuenta la posibilidad de producir el efecto deseado y, en función de ese propósito, moviliza los recursos que se poseen y la situación demanda .

Las precisiones efectuadas respecto al tacto pedagógico pretenden impedir las confusiones que en la comprensión de su esencia, como una cualidad trascendente de la personalidad del Profesor General Integral de Secundaria Básica y cualidad de la dimensión cooperativa, lo distancia de la actitud displicente hacia los protagonistas del proceso pedagógico y los elementos relativos al entorno. En resumen, no se trata de una actuación teatral, es la expresión de la autenticidad del docente y como tal se adquiere, se modela y se perfecciona, en el transcurso de la formación inicial intensiva .

El tacto pedagógico es un proceso que favorece el aprendizaje cooperativo pues potencia las relaciones interpersonales, en función de la colaboración, entre los miembros del grupo, desde la consideración acerca de que cuanto más avanza el grupo, más avanzará el individuo y tal apreciación presupone que el profesor sea capaz de distribuir el liderazgo al nivel grupal, para que la experiencia del desempeño de tal rol se convierta en factor de crecimiento humano, sin discriminaciones.
La ternura es otra cualidad de la dimensión cooperativa que merece atención, puesto que si bien se menciona con frecuencia, no suele ser exhibida establemente en todas las situaciones que entraña la labor profesional pedagógica, no obstante existir sobrados argumentos acerca de su valor educativo y en la estimulación de la formación de actitudes positivas hacia sí mismo, los demás y el entorno .

Es importante destacar que se significa con ella el proceso que permite el establecimiento de vínculos afectivos positivos con determinado contenido que hace propender a su portador a experimentar y explicitar emociones y sensaciones de agrado y de bienestar asociadas al mismo, por lo que es posible distinguir sus componentes: conceptual, afectivo y comportamental. La misma no debe identificarse con la exacerbación de atributos que la cultura machista imperante reserva, exclusivamente, a las mujeres .

Distinguir los elementos estructurales de la ternura es necesario porque permite una aproximación más objetiva a su esencia y así proyectar su favorecimiento. Lo conceptual significa los conocimientos que se poseen respecto al objeto hacia el cual se manifiesta. Esto es comprensible puesto que no es probable adoptar actitudes y formar vivencias afectivas hacia objetos, personas o hechos de los cuales no se dispone de información que les tipifiquen. Lo afectivo alude a las emociones y a los sentimientos asociados que acuñan la expresión con la impronta del sujeto que la exhibe. Cada persona expresa la ternura a partir de las características de su personalidad. Lo comportamental se justifica porque es la refracción de los motivos y los conocimientos que movilizan al sujeto en la dirección dada, es decir, la expresión en la conducta de los soportes psicológicos que le sostienen .

La ternura ha de entenderse como una cualidad personal que exterioriza la esencia fraternal de la naturaleza humana que matiza los comportamientos y la comunicación con la delicadeza, la dulzura, el cariño y la tendencia a asumir actitudes de protección y de amparo que se funden en ese término que les resume y designa, que incorporada a la personalidad del Profesor General Integral de Secundaria Básica amplía los horizontes de su formación inicial intensiva.
Las características esenciales que distinguen la dimensión cooperativa son:
 Constituir la síntesis de la comunicación positiva, la orientación y la profesionalización, como cualidades de la concepción de prevención de la violencia escolar .

 La conjugación de las bondades de la ternura, del tacto pedagógico y de la cultura en función de la prevención de la violencia escolar .

 Fomentar el establecimiento de relaciones interpersonales entre los protagonistas del proceso pedagógico basadas en la tolerancia, la colaboración, la solidaridad y la fraternidad que favorecen el crecimiento personal y grupal hacia el amor y la ternura .

Cuando se penetra en la naturaleza y se revela la esencia de la dimensión cooperativa afloran sus potencialidades para contribuir a estructurar la prevención de la violencia escolar, por lo que se hacen manifiestas sus posibilidades para:
 El aprovechamiento de la preparación profesional para dirigir la cooperación y organizarla desde la conciencia de la necesidad de proscribir la violencia, en el contexto escolar .

 Direccionar las acciones pedagógicas hacia el establecimiento de un clima psicológico distendido, favorecedor de la cooperación y la realización de las actividades, de modo colaborativo .

 Impregnar a los protagonistas del proceso pedagógico de la disposición a entrar en contactos de cooperación con sus congéneres para encontrar soluciones e instrumentar alternativas de gestión por vías excluyentes de los comportamientos violentos .

 Favorecer el despliegue de las potencialidades personales en una ambiente de acogida y respeto .

Por las razones expuestas la dimensión cooperativa aporta a la concepción de prevención de la violencia escolar la especificidad que la hace practicable en las condiciones actuales de la formación inicial intensiva del Profesor General Integral de Secundaria Básica y se integra a la misma como una cualidad infaltable que resulta congruente con la comunicación positiva, la orientación y la profesional .

La dimensión humanista (Fig. 5) alude a los contenidos que destacan esa esencia a la que se apela y se toma como referente para orientar la educación en su acepción más abarcadora, que se acentúa en la formación de los valores morales. En los marcos de la compresión asumida en la investigación, que contextualiza su tratamiento en los dominios de la formación inicial intensiva del Profesor General Integral de Secundaria Básica, esta entendida como la expresión de la síntesis dialéctica del tacto pedagógico, la ternura y el amor, que pone en el centro del proceso pedagógico al estudiante, que es, a fin de cuentas, el destinatario principal del sistema de influencias educativas diseñado para producir el efecto deseado, en la configuración de su personalidad .

El tacto pedagógico, es la configuración que, en la dimensión humanista, hace manifiesto el carácter solidario, comprometido y responsable del profesional que se sabe portador de un encargo social indeclinable con todos sus educandos y consigo mismo. Desde tal apreciación, la ternura se imbrica para constituirse en el sello distintivo de la conjugación de la inteligencia y el amor con fines tan loables como los referidos a la formación ciudadana.
Esta dimensión aporta los ingredientes básicos, sin los cuales no es probable imaginar la idea de una concepción pedagógica que, a la vez que potencia la prevención de la violencia, incentiva redimensionamientos consustanciales a la entronización de una visión que enfatice en la configuración de personalidades aptas para insertarse armónicamente en el sistema de relaciones sociales y convivir placenteramente, de modo coherente con el entorno. Lo cual permite instaurar las condiciones objetivas y contribuir a crear las bases subjetivas que operen las influencias que se precisan para excluir la violencia del contexto escolar y hacer del proceso pedagógico un escenario apropiado que favorezca la práctica permanente de la fraternidad, la ternura y el amor .

El amor es otra configuración de la triada, que unido al tacto pedagógico y la ternura, se sintetiza con ellos y propicia la dimensión humanista de la concepción pedagógica que se defiende. Presupone y resume otras cualidades trascendentes de la personalidad tales como la solidaridad, la sensibilidad, la bondad, el arraigo, la nobleza y la honestidad .

Desde el punto de vista del ejercicio de la profesión pedagógica el amor es referido por diversos autores como una de las bases sobre las cuales debe erigirse el desempeño y se le reconoce propiedades enormes en la potenciación del aprendizaje significativo. No obstante, su presunción principal, congruente con la comprensión humanista, que es la de situar en el centro de atención a la persona, al individuo, con sus virtudes y defectos no siempre se propicia, con los consiguientes perjuicios al cultivo de las virtudes humanas entre las que destacan la fraternidad y la ternura .

Incorporar el amor al arsenal de recursos pedagógicos del Profesor General Integral de Secundaria Básica requiere de la creación de las bases que lo haga dable, al margen de las directivas administrativas. El amor no se puede prescribir, tampoco obligar a través de presiones externas, pero como algo consustancial al ser humano es susceptible de ser estimulado, fomentado y desarrollado cuando las relaciones interpersonales entre los protagonistas del proceso pedagógico se estructuran sobre las bases de la fraternidad y la ternura .

Nadie es indiferente a las muestras de respeto, de consideración y de simpatía porque la naturaleza humana por esencia es fraternal. Las personas no pueden prescindir del contacto con sus semejantes, no solo porque existe la división del trabajo, sino también, y principalmente, porque en contacto con los demás se afirma en su condición de sujeto y ello incluye la satisfacción de una necesidad básica, que es la de dar y recibir amor .

En lo que respecta al amor es necesario distinguir entre el que se dirige a sí mismo, es decir, el amor propio, que alude a todo el soporte de las actitudes y las creencias que se conforman hacia sí mismo, y los auto referentes, entre los que destacan la autoestima y el auto concepto, cuyos contenidos constituyen la expresión más acabada del mismo y el amor hacia los demás, referido a los sentimientos de apego, de respeto, de aprecio y de solidaridad hacía sus congéneres .

El amor implica una conducta de aprecio y respeto, es ir a la relación con los demás desde una estima adecuada que presupone concebir dicha relación como un fin en sí mismo y no como medio o instrumento para la consecución de otros propósitos.
El reconocimiento verdadero del valor humano consustancial a cada persona se expresa en asumirla como un ser valioso, importante y digno de respeto por sí mismo y jamás pretender su manipulación, o su utilización para alcanzar objetivos individualistas.
En su más elevado nivel de desarrollo el amor se expresa como magnanimidad cuando se ofrece por el placer que produce su entrega, sin esperar nada a cambio, desinteresadamente, que permite el crecimiento personal en la misma medida en que se practica tal comportamiento. La consecución de semejante peldaño de desarrollo humano debe constituir el faro orientador .

El amor se articula en modos de cooperación con los demás que parten del reconocimiento del carácter relacional de las personas, o lo que es lo mismo, su esencia social y, por ende, fraternal y hacia esa dirección debe tender la formación inicial intensiva del Profesor General Integral de Secundaria Básica .

Sobre la base de las valoraciones efectuadas acerca de las configuraciones sobre las que emerge la dimensión humanista de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar es pertinente significar las características que la tipifican:
 Poner al sujeto en el centro de atención del proceso pedagógico .

 Apelar a las cualidades axiológicas y afectivas universales para favorecer su crecimiento .

 Movilizar los recursos afectivos del sujeto en función de la consecución de los fines de la educación .

 Conjugar los intereses sociales con los individuales en el ejercicio de la profesión pedagógica .

 Replantear las relaciones entre los protagonistas del proceso pedagógico sobre nuevas bases .

Situar al sujeto en el centro del proceso pedagógico no puede constituir únicamente una declaración, por altisonante que resulte, y para garantizar que tal cosa no suceda es ineludible producir los ajustes en la organización, la planificación, la ejecución y la evaluación del proceso en cuestión, bajo una óptica que supere las concepciones tradicionalistas de corte conductista, imperantes en la práctica pedagógica que tan poco favorecen el despliegue de las cualidades humanas inherentes a su condición, entre las que se cuentan la fraternidad, la ternura y el amor .

La aspiración de formar ciudadanos integrales, que conjuguen en sí los valores morales, los conocimientos y las actitudes, con una elevada preparación para vivir a plenitud, en armonía con sus congéneres y el entorno, que supone ser capaz de aprender a ser, a conocer, a hacer, a vivir juntos no puede asegurarse sobre las actuales bases del proceso pedagógico, sin producir modificaciones sustanciales en las concepciones pedagógicas que le sirven de pilares .

Una persona no puede sustraerse al condicionamiento de las circunstancias, en interjuego con las cuales deviene tal y se transforma en la medida en que también opera cambios en ellas. De ahí, que tomar en cuenta la necesidad de producir modificaciones radicales, desde la óptica de la concepción, en el proceso pedagógico, que se refracten en modificaciones de la manera en que se efectúa el mismo, adquiera significativa importancia para la instrumentación de la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar. Asimismo, se impone el cambio de la presión externa a la movilización de las potencialidades internas, el paso de la imposición de condiciones y de exigencias desde una posición de fuerza amparada en las prerrogativas otorgadas por el poder, a la creación de las condiciones que potencien el crecimiento personal y grupal a partir del compromiso consciente de todos los implicados para avanzar juntos en la dirección marcada por la práctica sistemática de la no violencia .

Todo lo analizado conduce al reconocimiento de que hacia la no violencia se transita desde el sistema de influencias pedagógicas inherentes al proceso pedagógico mediante el ejercicio permanente de la fraternidad y ello alude a la creación de los espacios que lo permitan y coadyuven, además, a producir las situaciones comunicativas en cuyo seno se produzcan los debates y se intercambien las reflexiones que la afiancen como patrimonio común. Desde esta perspectiva, la dimensión humanista posibilita, en los marcos de la formación inicial intensiva del Profesor General Integral de Secundaria Básica:
 Operar el tránsito del formalismo imperante, hacia la creación de los espacios estructurados para la construcción y la autoconstrucción de personalidades caracterizadas por su proyección humanista .

 Individualizar la contribución del proceso pedagógico al crecimiento integral de sus protagonistas, con fuerza en las cualidades afectivas conforme a su naturaleza, en el ámbito de un clima psicológico distendido que predisponga a la colaboración, la solidaridad y a la inserción al grupo .

 Trabajar en pos de la erradicación de la violencia escolar a partir de la reestructuración del sistema de relaciones entre los protagonistas del proceso pedagógico, como precondición para la inducción de cambios, conscientemente asumidos como necesarios, hacia la fraternidad.
 Contribuir a esclarecer el verdadero sentido de lisura de la profesión pedagógica, que le ubica en un lugar especial en la estructura del sistema social .

La dimensión humanista, en indisoluble interconexión con la comunicación positiva, la orientación, la profesional y la cooperativa, aporta a la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar el sustrato que la viabiliza y le imprime la orientación hacia la conquista de los fines que la animan .

Al asumir la existencia de las dimensiones de la comunicación positiva, la orientación, la profesional, la cooperativa y la humanista, así como entender su interconexión como expresión de la síntesis dialéctica que explicitan, se reconoce el movimiento cualitativo que caracteriza en lo singular a la concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar desde la formación inicial intensiva del Profesor General Integral de Secundaria Básica, pues al determinarse la consolidación entre las mismas se abre un espacio de sentido y de significaciones para la ciencia pedagógica que permite justificar la efectividad de los objetivos propuestos. Eso significa que se revelan las cualidades comunicativa, de orientación, profesional, cooperativa y humanista que distinguen la concepción pedagógica propuesta .


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