LA EDUCACIÓN DE LA CAPACIDAD DE ORGANIZACIÓN DE LA VIDA EN ADOLESCENTES EN RIESGO DE ADICCIÓN COMO CONTENIDO DE LA PREVENCIÓN EDUCATIVA EN PREUNIVERSITARIO

Geilert de la Peña Consuegra

1.2 Fundamentación sobre la prevención de los adolescentes en riesgo adictivo en el proceso pedagógico de preuniversitario

En este epígrafe se exponen criterios que fundamentan el tratamiento preventivo en los adolescentes en riesgo adictivo, se atiende el proceso educativo que se desarrolla en la Educación Preuniversitaria.

El carácter universal de la educación cubana, asegura en sus concepciones dialécticas la necesidad de atender las múltiples problemáticas existentes desde una visión generalizadora y personalizada. Se condiciona de esta forma, la unidad del sistema educativo que se ejecuta en toda su integridad, teniendo en cuenta la formación integral de los sujetos como fin.

En tal caso las concepciones sociológicas y psicológicas de la pedagogía, son portadoras de la apertura de posibilidades y alternativas, para perfeccionar y asegurar un nuevo conocimiento en el estudio de un determinado fenómeno. Se logra así, el enriquecimiento de la práctica y la orientación a un nuevo estadio, donde se presta mayor atención a la diversidad de los estudiantes.

En Cuba la educación y la instrucción se complementan en un proceso conscientemente organizado, dirigido y sistematizado, lo que constituye un fuerte argumento teórico para asumir la necesaria intervención multifactorial con carácter integral. Es válido aclarar que se necesitan mayores esfuerzos para lograr una educación menos cognitivista, que se centre mayormente en la construcción de necesidades que potencien en el educando la preparación para enfrentar la vida, desde el desarrollo y reflexión de vivencias, experiencias, motivaciones, sentimientos y valores, que se complementan con las capacidades, conocimientos, habilidades y hábitos.

Al respecto, García Galló, G. expresó: “(…) cuando nosotros hablamos de educación, tenemos que hacerlo en el sentido más amplio de la formación de actitudes, de la asimilación de conocimientos y de todo lo que constituye la vida del ser humano (…) educación multilateral que abarque todas las esferas de la vida del ser hombre (…) física, intelectual y moral.” (García Galló, G. 1978. p.21).

Se requiere de esta forma de modelos que permitan orientar al docente en el logro de nuevos vínculos dentro de la labor pedagógica, para así desarrollar y educar a los estudiantes de acuerdo con el encargo social exigido.

Varios autores cubanos han trabajado a profundidad los elementos de la teoría pedagógica, lo que enriquece de esta forma la propia concepción de la pedagogía cubana. Es el caso de Chávez, J. (1996), el cual plantea que la formación del hombre es la unidad entre el pensar, el sentir y el actuar, lo que constituye el centro de atención del proceso educativo, y declara como elemento de vital importancia, lo relacionado con la esfera afectivo – motivacional. En tanto Báxter Pérez, E. (1998) concibe dicha formación integral con un carácter mucho más amplio, a partir de una metodología sistémica y sistemática, con previa planificación de estrategias y acciones que lo permitan. Al respecto expresa “(…), la formación del hombre es el objetivo de la educación en su concepción más amplia, y se concibe como el resultado de un conjunto de actividades organizadas coherente y sistemáticamente, que le permite al estudiante actuar consciente y creadoramente (…)” (Baxter, E. 1998. p.21). Por lo que el aprendizaje va más allá de la adquisición de conocimientos de los diversos campos de la ciencia, sino también al desarrollo y educación de capacidades, habilidades y sentimientos que logren la formación de un mejor ser humano.

Cada subsistema educacional tiene definido sus objetivos a cumplir. En lo referente al preuniversitario diversificado actual, en correspondencia con las transformaciones desarrolladas, se hace pertinente resaltar que el proceso pedagógico involucra todos los subprocesos o eventos educativos – formativos y de aprendizaje que se efectúan según la concepción del mismo, no solamente en lo relacionado con el aprendizaje y la enseñanza de conocimientos, es mucho más complejo y holístico en términos de relaciones entre todos los componentes.

En correspondencia con lo enunciado por autores como Labarrere y Valdivia (1988) y Álvarez de Zayas, C. (1999), se asumen los procesos de enseñanza y educación en su conjunto, además de las acciones dirigidas a la formación de la personalidad, las cuales se establecen a partir de relaciones sociales activas entre el educador y el educando. El accionar educativo cubano se ha perfeccionado al hacerse valer la concepción dialéctica y compleja que posee el proceso pedagógico en su totalidad, lo que evidencia que desde bases científicas se produce la comprensión teórica y su función práctica.

El proceso pedagógico se entiende desde una óptica general, como un proceso educativo donde se interrelacionan lo instructivo, la enseñanza, el aprendizaje, y lo educativo, todos dirigidos a la preparación del educando para la vida, de acuerdo con la formación de la personalidad. Como plantea Gonzáles, S. (2002), y en correspondencia lo fundamenta Addine, F. (2004). No obstante, otros autores se han referido al proceso educativo de forma particularizada, aunque en esencia se expresa el carácter universal del mismo. Ejemplo de ello, es la definición ofrecida por Chávez, J. (2005).

Desde este marco se establecen las relaciones entre la Prevención Educativa como concepción extendida a diversas situaciones, y las características y objetivos educativos que posee la misma. Por esta razón la Prevención Educativa a desarrollar por el docente, con vista al tratamiento del riesgo adictivo, se efectúa en el contexto y desarrollo del proceso educativo.

Al realizarse un estudio de los documentos normativos relacionados con la Educación Preuniversitaria, se enfatiza en la aplicación de los principios pedagógicos en el contexto preventivo, y se interpreta su extensión a todas y cada una de las instituciones de este tipo. De acuerdo con las transformaciones desarrolladas y la implementación del nuevo modelo de preuniversitario, en la literatura especializada relacionada con la labor educativa, no se tienen en cuenta a profundidad el tratamiento planificado y dirigido de forma consciente con los adolescentes en riesgo adictivo y el desarrollo de configuraciones que potencien la regulación de la personalidad, respecto a comportamientos disfuncionales.

Si bien el nuevo modelo del preuniversitario cubano se encuentra aún en perfeccionamiento, el tratamiento a la diversidad impone la necesidad de indagar en las particularidades de los adolescentes para lograr mejores resultados. Es el caso de la adecuada Prevención Educativa a desarrollar por los docentes, que se articula como contenido del proceso educativo. El mismo, se instrumenta desde un enfoque tradicional, sin embargo, es un eslabón básico para precisar presupuestos teóricos y prácticos anteriormente no tratados con la prioridad requerida.

Un elemento de gran importancia es la necesidad de tener en cuenta la relación diagnóstico – prevención, la cual ha sido abordada de forma fenoménica, donde prevalecen los indicadores del diagnóstico de la esfera cognitiva y no así en aquellos relacionados con la esfera afectiva. La utilización del diagnóstico psicopedagógico, determina para el docente los elementos fundamentales y cruciales del desarrollo del adolescente en riesgo. En este sentido se han realizado estudios donde sobresalen autores como Silvestre (1999), Arias (1996), Betancourt y González (2003), Bell (2004), Briñas (2007), entre otros, que determinan las principales tendencias en su desarrollo, sobre la base de una concepción histórico – cultural.

Betancourt y González (2003), asumen que el diagnóstico es necesario no para categorizar, no para etiquetar, no para discriminar, sino para comprender y explicar cómo ocurre el desarrollo psíquico, para prevenir y transformar, que son sus fines verdaderos.

Es precisamente el sentido con que se utiliza el diagnóstico, para desarrollar el adecuado tratamiento preventivo en los adolescentes en riesgo adictivo, a partir de la operacionalización de datos, obtenidos con la aplicación de una serie de instrumentos que permitan revelar aspectos, características, elementos y cualidades de estos. La concepción del autor de la presente tesis parte de considerar algunos elementos propuestos por los autores anteriores, tales como: tener en cuenta la incidencia de la familia, los contextos de actuación, el comportamiento en dependencia de los contextos y ubicación espacial, entre otros…, que demuestran un enfoque holístico. Además, Briñas (2007) aborda la necesidad del carácter integrador, en función de demostrar, explicar y argumentar cómo ocurre el desarrollo del proceso estudiado por la Prevención Educativa.

No obstante, no está suficientemente estudiada la relación entre diagnóstico y prevención. Se enfoca por las autoras Betancourt y González (2003) el diagnóstico como un elemento que antecede a la prevención. En la práctica, los docentes entienden el diagnóstico como una unidad procesal, que inicia el tratamiento para la solución de determinadas insuficiencias en los educandos, orientadas fundamentalmente al aprendizaje de conocimientos. Sin embargo, en el presente estudio se expresa como un elemento vital y condicional para desarrollar el proceso preventivo, al ser una unidad de contenido de la prevención.

En el proceso pedagógico, para atender a la Prevención Educativa en específico, es necesario tener presente entre otros, los elementos que ofrece Álvarez, C. (2001), sobre la categoría diagnóstico, en cuanto al conocimiento de:

1. Los factores de riesgos individuales y grupales de los estudiantes, familia y comunidad.

2. Las particularidades reales de los adolescentes: necesidades, motivos, intereses, capacidades, habilidades, conocimientos, autovaloración, autoestima, así como los estilos o estrategias de aprendizaje.

3. Las potencialidades de los estudiantes y su entorno.

4. El diagnóstico puede y debe brindar información de los contextos de actuación del escolar.

De acuerdo con lo anterior, es necesario incluir el propio comportamiento del escolar como aspecto de interés. No obstante, se considera que el diagnóstico en relación con el desarrollo de la prevención de la adicción es insuficiente, aspecto que demanda mayor atención y desempeño activo por parte de los docentes.

Al analizar el diagnóstico en su dimensión preventiva, se han tenido en cuenta concepciones que lo interpretan desde dos criterios fundamentales: considerar la prevención como función o principio del diagnóstico, y por otra parte considerar el diagnóstico como un momento de la prevención. Desde la óptica de la investigación que se realiza, se aprecia el diagnóstico como elemento fundamental a tener en cuenta durante todo el proceso preventivo, no solamente en un momento determinado, se extrapola en tal sentido su tratamiento y seguimiento en los adolescentes en riesgo adictivo. La intervención, debe ser cada vez más personalizada e individualizada, no solo con carácter descriptivo - remedial, sino al logro de potencialidades y capacidades en los sujetos

En la Educación Preuniversitaria actual, resulta insuficiente la instrumentación de la concepción del diagnóstico integral, pues en la práctica pedagógica y en la revisión bibliográfica se ha constatado que se profundiza más en el diagnóstico de la esfera cognoscitiva, esto se evidencia en mayor medida en el enfoque que se le da al mismo en el modelo de preuniversitario. Este aspecto limita la realización de un diagnóstico que atienda a los aspectos comportamentales que expresan un determinado nivel de riesgo adictivo, esto repercute en el diseño y dirección de la Prevención Educativa.

En la actualidad, las bibliografías consultadas insisten en considerar la unidad entre la educación, el aprendizaje y el desarrollo, al establecer como una necesidad el estudio personológico e individualizado, para asumir las particularidades en la conducción del proceso educativo - formativo de los adolescentes en riesgo adictivo, sin embargo, ello no se revela suficientemente en la práctica pedagógica del preuniversitario.

A propósito del desarrollo de la Prevención Educativa el Ministerio de Educación (MINED) ha desarrollado una serie de programas, resoluciones, leyes, disposiciones, circulares, y una gran cantidad de materiales entre los que sobresalen: la Comisión de Prevención (Decreto Ley 95/86), Sistema de Atención a Menores de 16 años con trastorno de la conducta (Decreto Ley 94/84) por parte del Consejo de Estado y la instrumentación correspondiente del MINED, Trabajo Preventivo en la Enseñanza General (Circular 16/83), Reglamento del Trabajo Metodológico de los Consejos de Ayuda a Menores, municipales y provinciales, Indicaciones para el desarrollo del Trabajo Preventivo con los alumnos en desventaja social, Plan de acción para la prevención del alcoholismo, Carta Circular 04/1999, Resolución Ministerial 88/1998, Estrategia de atención para el control del uso de psicofármacos y Trabajo Preventivo relacionado con el uso indebido de drogas, entre otros. Estos se orientan e instrumentan en correspondencia con otros ministerios o factores involucrados, como el Ministerio del Interior (MININT), Trabajadores Sociales, Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Ministerio de Salud Pública (MINSAP), y otros.

En el preuniversitario de acuerdo con la incidencia y características del período etareo de la adolescencia, un elemento fundamental a tener en cuenta con la Prevención Educativa es el programa de “Promoción y Educación para la Salud”. El mismo se instrumenta a través de objetivos, orientaciones y normativas bien definidas. Su inicio está marcado en 1986, en la Conferencia Internacional de Ottawa, Canadá; donde se definieron los fundamentales conceptos en cuestión, y su instrumentación en la escuela actual. En la Educación Cubana, la “Educación para la Salud” es un elemento de gran valía, dispuesto para fomentar y desarrollar estilos de vida sanos en las nuevas generaciones, y a su vez proporcionar mejoras en la calidad de vida desde las estrategias educativas.

Estos intereses en la educación, se expresaron inicialmente en los documentos oficiales de la política educacional del país, entre ellos: la Resolución Ministerial 60/96 sobre el trabajo metodológico, que explica las metas a lograr en el trabajo de la Educación para la Salud, la Resolución Ministerial 35/97 hace igual referencia para cada escuela, la Resolución Conjunta MINED–MINSAP 1/97 que pone en vigor las indicaciones para el trabajo conjunto entre los dos organismos, además de todas las resoluciones y circulares que en párrafos anteriores se mencionaron.

Carvajal, C. y Torres, A. (1997, 2007), al fundamentar la concepción sobre la “Promoción y Educación para la Salud” asumen que en el proceso pedagógico se desarrollan las orientaciones, acciones y actividades precisas con el fin de perfeccionar la educación. En ellas se tiene en cuenta el aspecto de la salud para todos, sin excluirse la educación antitabáquica, antialcohólica y antidrogas.

Se expresa desde una concepción integradora y holística, tienen en cuenta las premisas y principios que conducen a las acciones educativas en el ámbito escolar, todas son consecuentes con la Prevención Educativa a desarrollar por los docentes como contenido del proceso pedagógico.

En el mismo, existen una serie de elementos que entorpecen el adecuado desarrollo de la prevención e intervención por parte del docente, entre otros pueden señalarse: la preparación del docente para realizar su abordaje, la determinación de los elementos a tener en cuenta para desarrollar el diagnóstico integral, la elaboración e instrumentación de efectivas estrategias de intervención pedagógica con vista al tratamiento de diversos elementos que influyen en la autotransformación del educando, el diagnóstico y asistencia preventiva a los elementos funcionales de las configuraciones reguladoras de la personalidad.

La “Promoción y Educación para la Salud” como eje transversal en el proceso docente – educativo, es contenido de la Prevención Educativa, y le compete a la escuela su desarrollo, desde las diversas formas de organización del proceso pedagógico. Este programa se encuentra limitado, específicamente en cuanto a la profundidad requerida por parte de los docentes de los aspectos psicopedagógicos, relacionados con el riesgo adictivo en los adolescentes, como son las motivaciones, los intereses, las necesidades, los valores, los sentimientos, los hábitos y las capacidades, por citar algunos.

Se considera que en el caso del eje temático “Educación antitabáquica y antialcohólica”, es insuficiente el diagnóstico y caracterización de los escolares que se encuentran en riesgo adictivo y su tratamiento. Este eje temático se debe tratar desde dos ópticas, como son consideradas por las autoras Carvajal, C. y Torres. M. en sus trabajos, al referir: “La vía curricular se complementa con la extracurricular y la Educación Familiar (escuela de Padres y Madres) de manera que se logre un enfoque integral y de mayor efectividad en el desarrollo de estilos de vida más sanos en niños, adolescentes y jóvenes”. (Carvajal Rodríguez, C. y Torres Cueto, M. 1997. p.12)

Sin embargo, se carece de suficientes herramientas teóricas para desarrollar en el proceso pedagógico la Prevención Educativa dirigida a los adolescentes en riesgo adictivo, de manera que se logren, en tal sentido, transformaciones, y se posibiliten la configuración de elementos como sentido, posición y estilos de vida adecuados, a partir de estrategias y acciones que lo permitan.

Se constató que los docentes y directivos no poseen la preparación suficiente para darle tratamiento adecuado a los adolescentes en riesgo adictivo. Esto se evidencia en que más del 80 % de los docentes encuestados y entrevistados no consiguieron argumentar cómo lograr la adecuada dirección del proceso educativo – formativo con carácter preventivo en los adolescentes en riesgo de adicción, a partir de la elaboración de pertinentes estrategias y acciones preventivas, utilizando un adecuado diagnóstico integral. Esto es muestra de las insuficiencias, que existen en la práctica educativa en torno a este tema, las cuales son generadas por las limitaciones teóricas y la insuficiente preparación de los docentes.

En el preuniversitario, actualmente se ofrece tratamiento a los adolescentes que utilizan sustancias adictivas, sin brindarle la requerida atención a las múltiples causas que generan y motivan su comportamiento en tal sentido. Se reconocen una serie de sustancias que son las más utilizadas por los adolescentes, las cuales tienen que ser del conocimiento de los docentes, así como, las vías para trabajar con carácter preventivo. Es limitado el proceder de los docentes, al sólo ser de carácter informativo, para pretender transformar su modo de actuación referido al desarrollo de hábitos adictivos. De esta forma, solo se puede lograr, circunstancialmente, que el sujeto bajo la presión directa de los docentes no realice las prácticas, determinado en gran medida por las condiciones temporales de intervención en la escuela.

Los agentes socializadores que poseen función educativa, incluido la familia, son los medios donde comienzan a proyectarse todas las influencias que el individuo recepciona e incorpora a su modo de actuación, la escuela también desempeña esa función desde una óptica dirigida, consciente y planificada.

Preferentemente los adolescentes se inician en la actividad del uso de sustancias adictivas, a partir de la interacción directa o indirecta con otros individuos que ya coexisten con este hábito. De esta forma, se establece un proceso de aprendizaje espontáneo con relación a esta actividad, se inicia a partir del conocimiento operativo sistematizado. Como proceso de aprendizaje espontáneo, se tienen en cuenta los criterios de Vigotsky. En los que se resalta el desarrollo del mismo como actividad social y no solo un proceso de realización individual, es una actividad de producción y reproducción del conocimiento mediante la cual el niño, adolescente y joven asimila los modos sociales de actividad y de interacción, bajo condiciones de orientación e interacción social. Se distingue la importancia que posee el contexto, las interacciones entre los entes sociales que promueven determinados modos de actuación y comportamientos, los cuales son asumidos por los adolescentes, al proporcionarse en ellos elementos característicos de esas actividades.

En estrecha relación con las concepciones teóricas que al respecto se asumen por el MINED, se retoma el enfoque histórico cultural de Vigotsky y seguidores. Este se centra en el desarrollo integral de la personalidad, el cual sin desconocer el componente biológico del individuo lo concibe como un ser social. El escenario histórico social constituye un factor condicionante, ha tener en cuenta para la instrumentación educativo - preventivo de estrategias y acciones, dirigidas al tratamiento de los adolescentes en riesgo adictivo de preuniversitario. Se relaciona además con la concepción de diagnóstico antes mencionada, que profundiza y se articula con uno de los pilares vigotskyanos, la situación social del desarrollo.

Esta se tiene en cuenta, ya que condiciona el estudio realizado a partir de su influencia e interpretación. El contexto socio – cultural y sus exigencias como condición externa, constituido por el centro educacional, la familia y la comunidad; y como condición interna las características biológicas y psíquicas de los educandos. Estos elementos en su interrelación, son condiciones esenciales para la configuración de mecanismos que potencien un proceso educativo – formativo con carácter preventivo en torno a la intervención del riesgo adictivo. Además, son elementos que se interpretan a profundidad para determinar los aspectos causales que propician el riesgo, dado las influencias externas y las condiciones internas de estos.

La educación institucionalizada que se ejerce es en buena medida responsable del sujeto, de su desarrollo en la cultura. También el propio sujeto construye activamente su inserción cultural, debido a la capacidad de autovaloración, autoevaluación y autoeducación que posea. Se valora además, como este autor le concede gran importancia a la visión holística del ser humano, donde el todo es cualitativamente diferente a la suma de las partes. Así se configuran en el desarrollo de la personalidad de los adolescentes las características esenciales, pertinentes a los procesos adictivos que lo pudieran caracterizar, llamadas configuraciones de riesgo.

Se educa a partir de las particularidades de cada sujeto, por lo que los adolescentes de preuniversitario deben ser capaces de adquirir y desarrollar a su vez las configuraciones psicológicas que permitan un comportamiento e inserción social coherente, en correspondencia con los objetivos de ese nivel educacional. Así como centrarse en elaborar objetivos para sus vidas, dirigidos al logro de una profesión con las mejores cualidades para ello, y alcanzar además, las soluciones de diversos y complejos problemas que suelen presentarse a lo largo de la vida. En este sentido, la organización de la vida es vital, como resultado del desarrollo de la COV como configuración reguladora de la personalidad, que condiciona la efectividad de mecanismos y procesos en el sujeto. El próximo epígrafe explica lo referente a dicha categoría.

 

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