Tesis doctorales de Ciencias Sociales

LA FUNCIÓN ESTRATÉGICA DE LA COMUNICACIÓN EN EL DESARROLLO SUSTENTABLE. XICO, VERACRUZ UN EJEMPLO DE APLICACIÓN

Tito Bonifacio Hernández Hernández




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1.3.1.2. Estancamiento de la comunicación para el desarrollo

A partir de los primeros años de la década de los setentas, se presentan sólidas manifestaciones que critican el poder hegemónico que ejercen los países ricos sobre los considerados pobres, por ello, aquellos, son caracterizados como imperialistas. Dichas manifestaciones son representadas, en el terreno comunicacional, por la Teoría Crítica (en una vertiente conocida como Imperialismo Cultural) y, en el campo político, por el movimiento de los

países no alineados y el llamado a un nuevo orden mundial de la información y la comunicación, entre otros. Estas circunstancias impulsan un sentimiento antiimperialista que recorre las naciones subdesarrolladas de los diversos continentes. Tal situación, ocasiona una ola de rechazo, a los planteamientos difusionistas, en la medida en que éstos son asociados a los intereses imperialistas, ello, más los errores de apreciación de los mismos (explicados en el apartado anterior), motivaron que la comunicación para el desarrollo entrara en un periodo de estancamiento.

El imperialismo cultural, el fracaso del desarrollo, el movimiento de los países no alineados y el llamado a un nuevo orden mundial de la información y la comunicación, requieren de más detalles, para conocer el grado de injerencia que tuvieron en la evolución de la comunicación para el desarrollo, pero sobre todo la que siguen teniendo en el presente y en lo futuro, en la medida en que ello pone en juego la factibilidad de una comunicación para el desarrollo, razón por la cual abordaremos, a continuación, de manera puntual estos aspectos.

Imperialismo cultural. Durante las décadas de los 60 y los 70 en Europa, tiene lugar el periodo de mayor florecimiento de la llamada Teoría Crítica o Escuela de Frankfurt, cuyos iniciadores: Theodor Adorno, Max Horkheimer, Herbert Marcuse y Benjamín, coinciden en cuestionar, las diversas formas de dominio sobre el hombre y las estructuras sociales que reprimen las auténticas necesidades humanas. Los movimientos totalitarios y fascistas, dicen: son el ejemplo claro del dominio sobre el hombre y del sometimiento de éste a los valores del grupo.

El dominio y la represión, agregan, se ejercen mediante el proceso de industrialización de una cultura de masas, dicho proceso se manifiesta en grandes volúmenes de producción de productos culturales (libros, discos, películas, periódicos, comics y música, entre otros) que tienen como fin satisfacer las necesidades del mercado, más que una preocupación por el desarrollo cultural de la sociedad.

En la década de los 70 en América Latina, Armand Mattelart, Ariel Dorfman, Luis Ramiro Beltrán, Bernal Sahún, Reyes Matta y otros, identificados todos ellos con la Teoría Critica, aplican la misma para analizar la realidad concreta latinoamericana, para ello realizan diversos trabajos bajo un enfoque que denominan: Imperialismo Cultural. Estos trabajos pretenden demostrar que los países imperialistas, no sólo ejercen su hegemonía económica sobre las naciones en desarrollo, sino también en lo cultural.

Estos autores, sostienen, que las naciones colonialistas, principalmente Estados Unidos, tienen como finalidad, apoderarse de los países atrasados, establecer en ellos un régimen colonial, sustraer sus recursos naturales y sus materias primas; explotar la fuerza de trabajo de sus habitantes; y tenerlos como mercados para sus diversos productos y servicios. Esta política colonialista, señalan, solo es factible, si aparte de lo económico, se abarca lo cultural, en la medida en que a través de ello, se puede crear, entre la población de los pueblos sojuzgados, una corriente de opinión favorable a la ocupación, evitando de esta manera, descontentos y movimientos nacionalistas que terminen en levantamientos armados en contra de tal situación.

Las costumbres, creencias y tradiciones, plantean los autores del Imperialismo Cultural, son los valores que sostienen los nacionalismos de los países subdesarrollados y éstos, señalan, están siendo socavados por el Imperialismo, para que ello, les permita desarrollar y mantener su dominación sobre las naciones pobres, de lo que se trata, dicen, es extirpar el nacionalismo de esos pueblos, mediante un proceso de aculturamiento, a través del consumo de los productos culturales de las grandes potencias, como son: los programas de televisión, las películas, las revistas, los libros, los discos y todas aquellas mercancías de este tipo, que puedan inducir, en los pueblos receptores, comportamientos favorables a los intereses imperialistas.

Dado el origen norteamericano de Wilbur Schramm, Daniel Lerner y Everett Rogers, su corriente difusionista es asociada a los intereses estadounidenses, razón por la que queda atrapada en la conceptualización del imperialismo cultural, lo que ocasiona una ola de rechazo hacia la misma, constituyéndose tal hecho, en un elemento más que ocasiona el estancamiento de la comunicación para el desarrollo.

El fracaso del desarrollo. En el periodo comprendido, entre finales de la Segunda Guerra Mundial y mediados de la década de los 70, Estados Unidos, encabezando a sus aliados, impulsa diversas acciones, encaminadas a procurar el desarrollo económico de los países atrasados, entre ellas la creación de algunos organismos multinacionales como los siguientes (orden cronológico):

El Banco Mundial (BM). Fue creado en 1944, su propósito es proporcionar financiamiento y apoyo económico a las naciones en desarrollo, con la finalidad de reducir la pobreza.

El Fondo Monetario Internacional (FMI). Fue fundado el 22 de julio de 1944, en sus estatutos se establece como objetivos principales la promoción de políticas cambiarias sustentables a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU). Fue fundada oficialmente el 24 de octubre de 1945, sus objetivos generales son: facilitar la cooperación entre las naciones en asuntos como la legislación internacional, la seguridad internacional, el desarrollo económico y el progreso social y los derechos humanos.

Para cumplir con sus tareas de impulso al desarrollo, la ONU cuenta con Programas y fondos, tales como, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), así como el Consejo Económico y Social.

Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, siglas de Food and Agriculture Organization). Organización específica de la ONU, fundada en 1945, su objetivo es promover el desarrollo y mejoramiento de la población rural, mediante la realización de programas que eleven los niveles de nutrición y de vida, así como a través de eficientar la producción, elaboración, comercialización y distribución de alimentos y productos agropecuarios de las granjas, bosques y pesquerías, de las sociedades atrasadas.

El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF). Creado en 1945, su objetivo es la reducción de la pobreza en los países subdesarrollados.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Fundada en 1948, es un organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas y tiene como responsabilidad promover el desarrollo económico y social de la región. Promotora del modelo de substitución de importaciones en Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y México.

La Corporación Financiera Internacional (CFI). Creada en 1956, su objetivo es promover el desarrollo económico de los países atrasados a través del sector privado. Los socios comerciales invierten capital en las empresas privadas de los países en desarrollo.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Fue fundado en el año de 1959 con el propósito de financiar proyectos de desarrollo económico, social e institucional, así como promover la integración comercial regional en el área de América Latina y el Caribe. Su objetivo central es reducir la pobreza en Latinoamérica y El Caribe.

La Asociación Internacional de Fomento (AIF).Creada en 1960, está constituida por 164 países, los que realizan aportaciones que sumadas a los fondos que otorga el Banco Mundial para el efecto, se destinan para apoyos financieros para los 78 países considerados más pobres.

Todos los organismos enlistados anteriormente, coinciden en dos propósitos a cumplir: impulsar el desarrollo económico de las naciones atrasadas y reducir la pobreza de la población de las mismas.

A treinta años de distancia, aproximadamente- tomando como punto de partida la creación del Banco Mundial (1944) y como punto de corte la crisis mundial de mediados de los 70-de tratar de cumplir con dichos propósitos, los resultados fueron: el fracaso del desarrollo, debido a circunstancias como las siguientes:

El impulso al desarrollo de las economías atrasadas, se subordina a las políticas de industrialización de las naciones ricas y a las necesidades de su mercado. Dicha política, establece una división internacional del trabajo, que convierte a los subdesarrollados en un mero eslabón de la cadena productiva, siendo el caso más representativo de ello, la industria maquiladora.

Asimismo, se favorece la reubicación, en países en desarrollo, de empresas trasnacionales que utilizan residuos peligrosos o tóxicos y de aquellas que más contaminan el ambiente.

En la agricultura, mediante la llamada “revolución verde”, se alienta el reemplazo de la producción de subsistencia, por el cultivo de materias primas agrícolas para la industria mundial, y por la siembra de productos del campo, (de exportación) para la satisfacción de las necesidades alimentarías de las sociedades industrializadas. Las mejores tierras de labranza y la tecnología agrícola más avanzada, se destinan para este fin y se descuida la producción de alimentos para la población subdesarrollada.

La implementación de la “revolución verde”, en los territorios subdesarrollados, implicaba, también, una reforma radical de la política agrícola de los mismos, así como la utilización, en éstos, de técnicas agrícolas no sustentables; la obligación de exportar la mayor parte de la producción, acompañado del compromiso de comprarle a las empresas trasnacionales los pesticidas y abonos químicos necesarios, sólo de esta forma se podía ser sujeto de financiamiento.

En el periodo de referencia, se construyen, en múltiples puntos de la geografía del subdesarrollo, obras de infraestructura financiadas por el Banco Mundial, principalmente, enormes represas como la hidroeléctrica de Itaipú en Brasil; la hidroeléctrica Bhumibol en Tailandia; la hidroeléctrica Tarjeta en Pakistán; la represa Pak Mun en Tailandia y la hidroeléctrica de Chicoasén, Chiapas, México, entre otras.

Los beneficios que estas obras aportaron para algunos, para otros, los que habitaban las tierras donde se edificaron las cortinas y los embalses de las presas, resultaron una calamidad, manifiesta, primero, en un desplazamiento forzoso de las comunidades y, segundo, la reubicación de los campesinos desplazados en áreas lejanas, más pobres y de menor rendimiento agrícola. Además, asentar a miles de personas- sólo 300 mil en Pakistán, 60 mil en Brasil y 20 mil en México-en otros lugares, trajo como consecuencia la devastación de los bosques y serios daños al medio ambiente. Ejemplo de ello es Brasil, donde la reubicación de los afectados de la hidroeléctrica de Itaipú, produjo la deforestación de la selva tropical, en un área equivalente a la extensión del territorio de Gran Bretaña (http://www.imacmexico.org/file, 2007.).

La construcción de las obras antes referidas y la realización de diversas acciones, para impulsar el desarrollo en los países atrasados, fueron financiadas con préstamos otorgados por las diferentes agencias multinacionales, principalmente el Banco Mundial, ello condujo a un considerable endeudamiento, agravado por el dispendio y malversación de los recursos, por parte de los gobernantes de los países receptores, pero sobre todo, por la política crediticia leonina del Banco Mundial, la que con unos cuantos ejemplos, como los siguientes, queda en evidencia.

Hasta 1962, el Banco Mundial (creado en 1944), no otorgó un sólo préstamo para construir una escuela, un centro de salud o cualquier obra de tipo social, su criterio era prestar para proyectos específicos como una carretera, infraestructura portuaria, una presa, tecnificación agrícola, promoción de cultivos de exportación, ferrocarriles y electrificación, entre otros; de manera marginal se destinaba dinero para impulsar la modernización de la industria local de transformación. Esta política parcial de financiamiento, tenía como meta, crear la infraestructura que requerían las empresas trasnacionales, para asentarse en las distintas naciones en desarrollo.

Asimismo, con los créditos del Banco Mundial, se buscaba crear las condiciones necesarias, para que los subdesarrollados estuvieran en capacidad de exportar materias primas, combustibles y productos agrícolas, que los países industrializados requerían.

Además, el financiamiento se otorgaba, con la condición de que los países receptores, lo gastaran en adquisiciones de bienes y servicios, producidos por las empresas multinacionales de las naciones poderosas, llegando al extremo de que tal financiamiento, casi era recibido en especie. Esta práctica fue definida, por algunos críticos, como “prestamos atados”.

La historia del Banco Mundial es rica en prácticas como las antes comentadas y nos faltaría espacio para describirlas, pero como dice la filosofía popular: para muestra basta un botón.

En el terreno social y político, los cambios que ofrecía la sociedad industrializada no llegaron, en la medida en que el apoyo financiero que proporcionaron, por décadas, los organismos multinacionales que fueron creados para tal efecto, sirvió para sostener regímenes antidemocráticos, dictaduras militares en la mayoría de los casos, afines a los intereses imperialistas. Las dictaduras de todo tipo, durante la década de los 70, florecieron por todas partes del mundo (cuadro No 1), porque estaba en su apogeo la Guerra Fría y los movimientos de liberación nacional y la movilización de la sociedad a favor de cambios democráticos.

Ante este panorama, a mediados de la década de los 70, las tasas de desarrollo se derrumbaron; la deuda externa de los países pobres alcanzo límites alarmantes; crece, en los mismos, el desempleo; se desencadena un proceso inflacionario persistente; la moneda, de las economías atrasadas, sufre devaluaciones recurrentes; y se concentra la riqueza en manos de las oligarquías locales, entre otras cosas; tal situación, se ve agravada, por la crisis del petróleo, de esa época, que sacudió a las naciones desarrolladas y repercutió en las subdesarrolladas.

Finalmente, todas estas variables, terminan afectando a amplios sectores de la población de las sociedades en desarrollo, desencadenando movimientos políticos diversos como: manifestaciones populares y estudiantiles; protestas pacifistas (guerra de Vietnam); y movimientos guerrilleros (todo el continente latinoamericano). En este contexto se fortalece el Movimiento de los Países No Alineados, de donde surge, entre otras cosas, el llamado a un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación.

El Movimiento de los Países No Alineados. En la década de referencia, Mao Tse Tung, presidente de China de esos años, desarrolla una tesis que denomina la teoría del tercer mundo, la que desde la perspectiva del desarrollo económico alcanzado por las diferentes naciones, en esencia señala, que existen tres mundos: el mundo capitalista (países altamente industrializados), el mundo socialista (países socialistas) y el tercer mundo (países subdesarrollados). En este tenor, pero desde un enfoque político distinto, se forma el Bloque de Países no Alineados, cuyos antecedentes históricos son los siguientes.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1944), quedan fortalecidos, políticamente, dos países: Estados Unidos y la Unión de Republicas Soviéticas Socialistas (URSS-Rusia-). En torno a estos; por el lado norteamericana, se aglutinaran Francia e Inglaterra, inicialmente, y a lo largo de los años se irán uniendo, paulatinamente, los países capitalistas altamente industrializados, inclusive los derrotados de la guerra, Alemania y Japón; por el lado soviético, se integran todos los países de Europa Oriental y, en su momento, Cuba, Vietnam y otros. De esta manera, se forman dos bloques: el bloque de países capitalistas y el bloque de países socialistas.

Estos bloques, mantendrán, desde 1944 hasta la caída del muro de Berlín (1989), una lucha encarnizada por imponer, en el ámbito mundial, sus condiciones políticas y económicas, utilizando para ello, desde la diplomacia, hasta la presión de las armas nucleares, sin llegar, nunca, a una confrontación armada directa, entre los lideres de cada bloque, razón por la cual a esta lucha, se le denominó “Guerra Fría”.

Algunas de las naciones que se mantuvieron al margen de la confrontación mencionada, decidieron formar una agrupación que les permitiera mantener una posición independiente y que reflejara sus intereses y características de naciones militarmente débiles y económicamente subdesarrolladas. A esta nueva agrupación le dieron el nombre de Movimiento de Países No Alineados (NOAL o MPNA), quedando oficialmente constituido, en la Conferencia de Belgrado (1961) a la que asistieron 25 países, los que acordaron adoptar como la plataforma política del movimiento, a los “Diez Principios de Bandung” (http://www.cubaminrex.cu/Multilaterales/politicos/MNOAL%20INTRO.htm#5#5, 2007) , a partir de los cuales se fueron definiendo sus objetivos, que son: la autodeterminación de los pueblos; la independencia frente a las dos superpotencias; el rechazo a los pactos militares multilaterales y al establecimiento de bases militares extranjeras; la lucha contra todo tipo de imperialismo; la reprobación absoluta de la política del Apartheid; la búsqueda de la paz mundial, a través del desarme; el establecimiento de relaciones internacionales justas y equitativas; la consolidación de las Naciones Unidas; el impulso del desarrollo socioeconómico; y la entrada en vigor de un nuevo orden económico mundial.

De 1961 a 2006, el Movimiento de Países No Alineados, ha realizado catorce Conferencias Cumbre. Sin embargo, el periodo comprendido de 1964 a 1976 (fracaso del desarrollo), fue el de mayor florecimiento y resonancia, en la medida, en que durante ese tiempo, contribuye a la descolonización de África, a la consumación de la independencia de varios países y al fortalecimiento de movimientos nacionalistas en contra del imperialismo.

El Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC). La IV Conferencia Cumbre del Movimiento de los Países No Alineados, realizada en Argel en 1973, se pronunció en pleno, a favor de forjar un "Nuevo Orden Internacional de la Economía” aparejado con un "Nuevo Orden Internacional de la Información".

La exigencia de un nuevo orden económico, buscaba terminar con el régimen colonial al que estaban sometidos, los países del continente africano y del sudeste asiático, entre otros, así como terminar, con la política financiera arbitraria, que ejercían las naciones poderosas sobre las débiles , a través de las agencias internacionales para el desarrollo; y acabar con el intercambio desigual, que se da, entre las naciones altamente industrializadas y las no industrializadas, mediante el comercio exterior, entre otras.

El llamado a un nuevo orden de la comunicación, asumía como propósito, concluir con el flujo desequilibrado y antidemocrático de la información, que se manifestó principalmente, en la concentración, en grado extremo, de la propiedad de los recursos mediáticos y la manipulación de los medios y contenidos de la información, a favor de los países avanzados y en menoscabo de los rezagados. Dicha situación se caracterizaba por lo siguiente:

1.- Los países avanzados, especialmente E. U. A., controlan el flujo de la información mundial, mediante:

+ Las agencias de noticias como: ap, upi, afp y reuter, entre otras. La mayoría de ellas de nacionalidad Norteamericana.

+ Las agencias transnacionales de publicidad, cuyas más importantes son Estadounidenses

+ L a exportación de material cinematográfico. La meca del cine es Hollywood, quien domina el mercado mundial de esta industria

+ Las exportaciones televisivas y discográficas. Hollywood es el principal productor mundial de programas de TV y las empresas disqueras mas importantes son de E. U. A.

+ El control de los satélites y de las tecnologías más avanzadas de la información y la comunicación. El mayor número de satélites que circundan el espacio, son de propiedad Americana, así como las patentes de las tecnologías comunicacionales.

2.- se presenta un flujo de la información, diametralmente desequilibrado, entre los países desarrollados y los subdesarrollados, que se manifiestan en la cantidad y la calidad de los mensajes:

+ En términos de cantidad, son considerablemente mas numerosos, los mensajes, desde y sobre los países avanzados, hacia los rezagados, que a la inversa.

+ En calidad, los mensajes que informan acerca de las naciones atrasadas, son tendenciosos, en la medida en que presentan imágenes negativas y conflictivas de las mismas; mientras, que los mensajes sobre las avanzadas, E. U. A. principalmente, son apologistas. Venden el sueño americano.

El control colonialista de los flujos de la información, antes sustentado, demostraba, que el pregonado "libre flujo de la información", era un mito, y que los contenidos de esa información, eran totalmente desfavorables a los países pobres, en la medida en que terminaban tergiversando sus realidades y socavando sus identidades nacionales, creando de esta manera, las condiciones propicias para su dominación cultural, razón por la cual, había que liquidar ese dominio imperialista, mediante el establecimiento de ordenes justos y benéficos para las naciones desfavorecidas.

El pretender establecer un nuevo orden internacional de la información, significaba una lucha de intereses muy fuerte, literalmente entre pobres y ricos; en el caso de los primeros, era una lucha totalmente justa, en la medida que lo único que buscaban, era el respeto a su soberanía y a su identidad nacional, así como detener el saqueo de sus riquezas e instaurar relaciones de intercambio basadas en la equidad; en el caso de los segundos, era una lucha por mantener sus privilegios y el régimen de sometimiento, los cuales garantizaban las altas utilidades, de la oligarquía financiera, que estaba atrás y formando parte, de los gobiernos de los diferentes países imperialistas. Lo que estaba en juego representaba mucho para los países avanzados, razón por la cual, desde un principio, manifestaron su rechazo absoluto a la demanda de los rezagados e hicieron lo posible para que no prosperara.

La lucha por el nuevo orden informativo, toma fuerza durante la segunda mitad de la década de los 70 y es llevada a cabo en los foros mundiales y en la opinión publica internacional. La petición del nuevo orden es uno de los puntos principales de la V, VI y VII Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados. Los debates en estos foros y diversas manifestaciones, a favor de un equilibrio informativo, logran que la Asamblea General de las Naciones Unidas intervenga en el asunto, comisionando esta a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para apoyar la creación del nuevo orden, para cumplir con su encomienda, esta institución, organiza en primera instancia, la Primera Conferencia Intergubernamental sobre Políticas Nacionales de Comunicación, la que tuvo lugar en Costa Rica en 1976, las naciones poderosas se oponen y obstaculizan tal iniciativa.

En 1977 las grandes corporaciones mediáticas y asociaciones occidentales de profesionales de la comunicación; en el primer caso, en defensa de sus privilegios y; en el segundo, azuzadas por los gobiernos de las naciones industrializadas, emprenden una campaña en contra de la idea del nuevo orden, argumentando que éste atenta contra la libertad de información y es opuesto a la democracia; en la medida en que esta campaña sube de tono y aumentan las presiones de los países ricos, la UNESCO cede y para darle una salida salomónica al asunto, en ese mismo año, forma una Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de Comunicación, a ésta se integra un grupo multinacional y plural de expertos y recae su presidencia en Sean MacBride. El informe que rinda más tarde esta comisión, en alusión a su presidente, será conocido como informe MacBride.

Después de tres años de trabajo, acaloradas discusiones, ataques y presiones de todo tipo, la comisión presenta, en 1980, a la Conferencia General de la UNESCO, el informe titulado “Un sólo mundo, voces múltiples”, los objetivos a lograr con este documento, de acuerdo a la comisión eran: “mayor justicia, mayor igualdad, mayor reciprocidad en el intercambio de información, menor dependencia en relación con las corrientes de comunicación, menor difusión de mensajes en sentido descendente, mayor autosuficiencia e identidad cultural y mayor número de ventajas para toda la humanidad”. (en Marques de Melo, 1991: 13). De aquí se derivan principios básicos para el establecimiento de un:

Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC)

1.- Eliminación de los desequilibrios y desigualdades que caracterizan la situación vigente.

2.- Eliminación de los efectos negativos de determinados monopolios, públicos o privados, y de las excesivas concentraciones.

3.- Remover los obstáculos internos y externos para un libre flujo y más amplia y equilibrada diseminación de informaciones e ideas.

4.- Pluralidad de fuentes y canales de información.

5.- Libertad de prensa y de información.

6.- Libertad para los periodistas y todos los profesionales, en los medios de comunicación, una libertad inseparable de la responsabilidad.

7.- Preparación de los países en desarrollo para lograr mejoras en sus propias situaciones, sobre todo en lo que respecta a la adquisición de equipamiento propio, capacitación del personal, recuperación de infraestructura, además de tornar sus medios de información y de comunicación sintonizados con sus propias necesidades y aspiraciones.

8.- Compromiso sincero de los países desarrollados para ayudarlos a alcanzar dichos objetivos.

9.- Respeto a la identidad cultural de cada pueblo y al derecho de cada nación para informar al público internacional sobre sus intereses, aspiraciones y respectivos valores sociales y culturales.

10.- Respeto al derecho de todos los pueblos para participar del intercambio internacional de información, basándose en la igualdad, justicia y beneficio mutuo.

11.- Respeto al derecho de la colectividad, así como de los grupos étnicos y sociales, para tener acceso a las fuentes de información y participar activamente en los flujos de comunicación.

Fuente: Cuadro elaborado con datos del Informe un sólo mundo, voces múltiples (Informe MacBride), UNESCO, 1980.

Los once principios básicos para el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC) antes señalados, son la parte sustantiva del informe de la Comisión McBride, en ellos se convalidan claramente las demandas y planteamientos democratizadores, hechos por el Movimiento de los Países No Alineados en pos de la equidad de la información internacional, razón por la cual, cuando dicho informe es presentado, al seno de la asamblea de la UNESCO, para su discusión, éste, con excepción de Estados Unidos y Gran Bretaña, es aprobado por todos los países miembros, con pocas reservas. Sin embargo, después de ser aceptado será criticado y obstaculizado por las grandes potencias, dándose el principal grito de guerra durante, la realización de un congreso de editores, productores y dueños de los principales medios de comunicación occidentales, efectuado en Talloires, Francia, en 1981. El acuerdo de este congreso fue oponerse al NOMIC por ser “atentatorio” de la libertad de expresión.

Los intereses económicos y políticos (de las grandes potencias) que podría afectar el NOMIC, si entraba en vigor, pero sobre todo si se llevaba a la práctica, eran considerables, motivo por el cual las naciones ricas nunca permitieron que el nuevo orden fuera una realidad, objetivo que finalmente logran con su férrea oposición y gracias a que, a principios de la década de los 80, el Movimiento de los Países No Alineados ya había entrado en pleno ocaso y, aunque no abandonó su posición mientras pudo subsistir, no mostró ni organización ni fuerza para seguir sosteniendo la batalla tan desigual que emprendiera por conquistar un nuevo orden. Paralelamente al debilitamiento de los tercer mundistas, la UNESCO se vio obligada a dejar de apoyar el movimiento de estos.

Sólo en Latinoamérica se mantiene por varios años más la lucha, siendo ejemplo de ello, el seminario de expertos que tuvo lugar en 1982 en Embú, Brasil y la persistencia de Venezuela y México por instaurar políticas nacionales de comunicación, lo que no lograron finalmente. De esta manera termina diluyéndose lo que sigue siendo un sueño para las naciones atrasadas.

El fracaso del desarrollo, el imperialismo cultural, el Movimiento de los Países No Alineados y la lucha por El Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC), todos ellos explicados en los apartados anteriores, fueron factores determinantes en el estancamiento de la comunicación para el desarrollo. Dicho estancamiento no se ha superado plenamente y todavía no se han podido encontrar las claves necesarias que, permitan utilizar a la comunicación como instrumento para impulsar el desarrollo económico de los diferentes países. Sin embargo, se persiste en la búsqueda y existen, actualmente, nuevos enfoques de la comunicación para el desarrollo.


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