Tesis doctorales de Ciencias Sociales

SIGNIFICACIÓN DEL IDEARIO EDUCATIVO DE FIDEL CASTRO EN LA FORMACIÓN DE MAESTROS PRIMARIOS Y PROFESORES DE ENSEÑANZA MEDIA EN LA CUBA REVOLUCIONARIA

Raúl Osvaldo Quintana Suárez




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REFERENCIAS Y NOTAS BIBLIOGRÁFICAS. CAPÍTULO 1.

(1) Guerra R. La defensa nacional y la escuela. La Habana. Cuba: Editorial Librería Cervantes; 1923. 37.

(2) Remos JJ. Enseñanza. Costumbres. Primeras manifestaciones de la cultura cubana. En: Historia de la nación cubana I. La Habana. Cuba: Editorial Historia de la nación cubana; 1952. 331-344.

(3) Portuondo F. Historia de Cuba. 1492-1898. La Habana. Cuba: Editorial Instituto Cubano del Libro; 1965. 225-255.

(4) Caballero JA. Discurso sobre la física. En: Escritos varios. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1944. 10-14.

(5) Ibídem. 15.

(6) Sosa E., Penabad A... La educación secundaria en el siglo XVIII. Capítulo III: La educación media en conventos y seminarios. Epígrafe: Establecimiento del Colegio-seminario de San Carlos. Características y plan de estudios. En: Historia de la educación en Cuba III. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación y Ediciones Boloña. Publicaciones de la Oficina del Historiador de la Ciudad; 2001. 72-81.

(7) La obra Filosofía electiva fue escrita por José A. Caballero, en 1797, con destino a los cursos que impartía en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en La Habana. Puede consultar fragmentos de la misma en la obra: Monal I. (Compiladora). Las ideas en la América Latina I. La Habana. Cuba: Casa de las Américas; 1985. 569-571.

(8) Caballero JA. Discurso sobre la Física. En: Escritos varios. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1944. 12.

(9) Caballero JA., González F., Isla F. Ordenanzas para las escuelas gratuitas de La Habana. En: Escritos varios. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1944. 19 a 36.

(10) Caballero JA. Sobre las reformas de los estudios universitarios. En: Escritos varios. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1944. 40 a 44.

(11) Caballero JA. En: El Habanero. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1994. 72.

(12) “Entre los más destacados representantes de la escolástica figura Anselmo, Arzobispo de Canterbury (1033-1 109 dne), Padre de la Iglesia y primer escolástico. Durante algún tiempo, Anselmo, continuador de (San) Agustín, fijó el contenido filosófico de la temprana escolástica”. Dynnik M. Historia de la filosofía. Tomo I. México D.F. México: Editorial Grijalbo; 1968. 246 -247.

(13) Varela F. Cartas a Elpidio. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1944. 39.

(14) Ibídem. 78.

(15) Varela F. Lecciones de filosofía. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1996. 276.

(16) Varela F. El habanero. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1994. 5.

(17) Varela F. El Habanero” Nº 5. En: Ideas de América Latina. La Habana. Cuba: Casa de las Américas; 1985. 5.

(18) Varela F. Discurso leído en la Sociedad Patriótica de La Habana, a la que ingresó el 21 de febrero de 1817. En: Bosquejo histórico de las ideas educativas en Cuba. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1996. 20.

(19) Varela F. Instituciones filosóficas lectivas. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana; 1952. 109.

(20) Sanguily M. José de la Luz y Caballero. La Habana. Cuba: Consejo Nacional de Cultura; 1962. 45.

(21) Martí J., Cartas inéditas de José de la Luz. En: Obras Completas. Tomo 5. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. 249-250.

(22) Rodríguez CR., José de la Luz y Caballero. En: Revista Cubana de Ciencias Sociales. 1984. Volumen 5. 9 p.

(23) Caballero J. de la L. Sobre el método de enseñanza de las Escuelas Lancasterianas en Regla. En: Escritos educativos. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1991. 135.

(24) Caballero J. De la L. Sobre educación secundaria. En: Escritos educativos. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1991. 67.

(25) Caballero J. De la L. Informe sobre la Escuela Náutica. En: Escritos educativos. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1991. 196.

(26) Agramonte R. Compilador. Aforismos y apuntaciones de José de la Luz y Caballero. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana 1945. 161.

(27) Caballero J. De la L. El señor aritmético cercano. En: Escritos educativos. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1991. 10.

(28) Agramonte R. Compilador. Aforismos y apuntaciones de José de la Luz y Caballero. La Habana. Cuba: Universidad de La Habana. 368.

(29) Martí J., Escuela nueva. En: Obras Completas. Tomo 8. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. 298-299.

(30) Martí J. Escuela de electricidad. En: Obras Completas. Tomo 8. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. 281-284.

(31) Martí J. Tres Héroes. En: La Edad de Oro. La Habana. Cuba: Editorial Gente Nueva; 2 001. 10.

(32) Martí J. Educación Popular. En: Obras Completas. Tomo 19. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. 147.

(33) Martí J. La Escuela de Artes y Oficios en Honduras. En: Obras Completas. Tomo 8. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. 15-16.

(34) Martí J. El trabajo manual en las escuelas. En: Obras Completas. Tomo 18. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. 266-288.

(35) Martí J. Educación Popular. En: Obras Completas. Tomo 19. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. 375.

(36) Martí J. En: artículo "Escuela de electricidad". Obras Completas tomo 8. Página 281.

(37) Ibídem.

(38) Martí J. Tres héroes. En: La Edad de Oro. La Habana, Cuba: Editorial Gente Nueva; 2 001. 10-11.

(39) Retamar R, Delgado I. Semblanza biográfica y cronología mínima. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1990. 15.

(40) Centro de Estudios Martianos. Martí antiimperialista. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1984. 28.

(41) Pino R, Sotolongo P, Valdés G, Pino A, Mendoza L, Martínez M, et al. El oficio de pensar. Breve introducción a la historia de la filosofía. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 004. 308-341.

(42) No obstante la pomposa declaración de la Resolución Conjunta de que...“...el pueblo de Cuba es y de hecho debe ser libre e independiente...”, así como de la denominada Enmienda Teller, que supuestamente impedía la anexión, al menos inmediata, las altas esferas de poder en Estados Unidos no cesaron en sus maniobras para hacer realidad los viejos sueños de Jefferson, Monroe y Adams, de dejar al país tan huérfano de ideas y derechos, que lo convirtiesen en algo menos que una neocolonia. Profundizar en: Pichardo H. Documentos para la historia de Cuba. Tomo I. La Habana. Cuba: Pueblo y Educación; 2 001. 517-519.

(43) Pérez L. El diseño imperial: política y pedagogía en el período de la ocupación en Cuba. 1899-1902. La Habana. Cuba: MINED; 1994. 6.

(44) El presidente Theodore Roosevelt, en carta al senador Henry Cabot Lodge

(1899): “Wood considera” - le explica Roosevelt - “que debemos gobernarlos (a los cubanos), con justicia y equidad, dándoles todas las oportunidades posibles para su progreso cívico y militar, y que en 2 ó 3 años, ellos insistirán en convertirse en parte de nosotros “. Consultar en: “Correspondencia de Theodore Roosvelt a Henry Cabot Lodge”. La carta está fechada el 21 de julio de 1899. Tomado de la obra ya citada de Louis A. Pérez Jr. 8.

(45) Entre éstas podemos mencionar:

------Una activa influencia en el proceso de formación del magisterio cubano, e incluso en la superación del personal docente, mediante programas y textos manipuladores, becas en escuelas normales y universidades norteamericanas, así como cursillos de verano; la introducción del idioma inglés en los establecimientos escolares primarios y de enseñanza media, como marco propiciatorio, en las circunstancias específicas de la época, de una más rápida apropiación de la cultura norteamericana; la inclusión en planes de estudio y programas, particularmente en la enseñanza primaria, de contenidos que adulteraban la realidad histórica de nuestro país; la utilización de textos escolares norteamericanos, que apenas traducidos, eran oficialmente empleados en nuestras escuelas, así como la inserción en nuestro sistema educativo, de escuelas privadas regidas por norteamericanos, tanto laicas como religiosas, con la presencia de maestros y profesores de esa nacionalidad, que tenían como objetivo principal el de mostrar a los alumnos cubanos el supuesto paradigma de una sociedad digna de imitar. Ejemplo de lo anterior lo constituyó lo constituyó la implementación del programa de Educación Cívica, impartido por iniciativa de Wood, en nuestras escuelas y que era idéntico, al denominado “ City Schools ”, empleado en las improvisadas aulas neoyorquinas para los inmigrantes, a los que se intentaba asimilar a la nueva cultura del poderoso vecino. En este programa se plantea como...“... vale la pena observar a las repúblicas ( latinoamericanas ) que no han tenido éxito para conocer las causas de sus desgracias y a las repúblicas triunfantes ( léase Estados Unidos de Norteamérica ) para ver la causa de sus éxitos, pues el buen gobierno ayuda a que el pueblo sea próspero, limpio, saludable y feliz y el mal gobierno tiende al fracaso, a la suciedad, las enfermedades y las miserias ”. Ibídem. 14-15.

(46) Sanguily M. Carta enviada a jóvenes estudiantes de la Escuela Normal del Estado de Oklahoma, Estados Unidos, con fecha 6 de marzo de 1907. En: Pichardo H. Documentos para la historia de Cuba. Tomo II. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 130.

(47) Varona EJ. Discurso de ingreso pronunciado en la Academia Nacional de Artes y Letras, enero de 1915. En: Pichardo H. Documentos para la historia de Cuba. Tomo II. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 383.

(48) Guerra R. La defensa nacional y la escuela. La Habana. Cuba: Librería de José Albela; 1923. 37.

(49) Para tan reconocida pedagoga...“...la transformación de un niño no es obra de relámpago...tenemos que esperar pacientes y tranquilos las aflorescencias graduales y paulatinas de sus sentimientos e ideas...”...si tomamos en cuenta que...“...el tiempo es el factor esencial en toda obra educativa”. En: Portuondo F. “María Luisa Dolz y la liberación de la mujer cubana por la educación”. La Habana. Cuba: Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana; 1955. 68.

(50) En “Ponencia sobre la reglamentación de las escuelas privadas” (1917), redactada por Arturo Montori por encomienda de la Fundación Luz y Caballero. Aparece en la obra de este educador de reconocido prestigio, titulada “El problema de la educación nacional”, publicada en la Revista Cuba Pedagógica, el 17 de agosto de 1920, La Habana. 26.

(51) García JG. Bosquejo histórico de la educación en Cuba. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1978. 57.

(52) En la misma el sabio cubano muestra a través de datos estadísticos y valoraciones muy agudas, el escalofriante estado de la educación en Cuba, como: (a) El 53 % de la población es analfabeta; (b) Rebasa el 50 % la cifra de niños en edad escolar que no asisten a la escuela; (c) El 15 % de los adolescentes blancos no sabe leer ni escribir. Consulte en:

Ortiz F. La decadencia cubana. Conferencia pronunciada en 1924. En: Pichardo H. Documentos para la historia de Cuba. Tomo II. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 470-471.

(53) Sus resultados más significativos lo fueron la creación de la FEU; la llamada “Protesta de los 13”; la batalla por la reforma universitaria; la constitución de la Liga Antiimperialista; la celebración de combativos congresos obreros, estudiantiles y femeninos; el nacimiento del Grupo Minorista y del Directorio Estudiantil Revolucionario de 1927 y con particular significación, la fundación del primer Partido Comunista en 1925. Especial relevancia tuvo la inauguración, por Julio Antonio Mella, de la Universidad Popular “ José Martí ” el 2 de noviembre de 1923, a propuesta del Primer Congreso Nacional de Estudiantes, con la colaboración de un destacado grupo de personalidades progresistas de la época, así como el II Congreso Nacional Obrero, efectuado en Cienfuegos, del 15 al 19 de febrero de 1925, que sirvió para impulsar, bajo el signo del movimiento sindical, las llamadas “ escuelas racionalistas ”, en pos de los conocidos empeños por una educación popular. Ese esfuerzo está contenido en el programa y acuerdos de la Conferencia Nacional Obrera de Cuba, embrión de la futura Confederación de Trabajadores de Cuba. Julio Antonio Mella, martiano y marxista, contribuyó de manera notable a enriquecer el ideal educativo a que nuestro pueblo aspiraba. Para éste...“...internacionalismo significa en primer término, liberación del yugo extranjero imperialista y conjuntamente, solidaridad estrecha con los oprimidos de las demás naciones”. Según el dirigente comunista, figura cimera de la época, un... “...profesor podrá serlo cualquiera. Enseñar conocimientos aprendidos de libros viejos es cosa fácil. Lo difícil es la obra del maestro. El maestro es aquel que forma el carácter del alumno, y por lo tanto, que moldea, como artista hábil, el futuro de la sociedad en su aula: taller de obrero excelso”. Existe una amplia bibliografía para profundizar en este período convulso de la década de los 20 del pasado siglo, y por supuesto, las premisas condicionantes que la propiciaron en los lustros precedentes. Puede consultar:

-Pino O. Historia económica de Cuba. Aspectos fundamentales. Capítulo XXIII: La república neocolonial. La Habana. Cuba: Consejo Nacional de Universidades; 1964. 290 a 314.

-Tabares del Real J.A. La revolución del 30: sus dos últimos años, capítulo II: El proceso revolucionario de 1923 a 1935. Su inicio y desarrollo hasta el golpe de estado de enero de 1934. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. 67 a 75.

-Pichardo H. Estatutos de la Universidad Popular José Martí. En: Documentos para la historia de Cuba. Tomo III. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 202.

-Buenavilla R. Las escuelas racionalistas. En: La lucha de los pueblos por una escuela cubana, democrática y progresista en la república mediatizada. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1995. 41 a 55. – La cita de Julio A. Mella aparece en:

Santos M. (Compiladora). Glosas al pensamiento de José Martí, escrito en México D.F. en 1926. En: Marxistas de América. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 002. 50.

(54) Varona E.J. Revista Avance. 1930. Junio. Año IV. Nº 47. 161-162. Para el insigne educador....“....hoy el cubano es un mendigo y un paria. No es libre ni tiene fuerzas para poner los medios eficaces para serlo”. En: escrito publicado en “El País”, el 20 de agosto de 1930.Tomado de: Pichardo H. Documentos para la historia de Cuba. Tomo II. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 473.

(55) Guiteras A. Programa de la Joven Cuba. En: Pichardo H. Documentos para la historia de Cuba. Tomo IV. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 517-518.

(56) Buenavilla R. La lucha de los pueblos por una escuela cubana, democrática y progresista en la república mediatizada. La Habana, Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1995. 42.

(57) Pichardo H. Documentos para la historia de Cuba. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 333-336.

(58) Roa R. Dos revoluciones simuladas y una contrarrevolución verdadera. En: La Revolución del 30 se fue a bolina. La Habana. Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1969. 54.

(59) Ortiz F. Respuesta a la encuesta Imperialismo y buena vecindad. En: revista Cuadernos mexicanos. Año VI; volumen XXX. 70-76.

(60) Marinello J. Conferencia impartida en 1939, en el Club Atenas. En: Moray M. (compiladora) Marxistas de América. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 002. 313.

(61) Aguayo A. Los valores humanos en psicología y en la educación. En: Fundamentos de la educación. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 000. 17.

(62) Vitier M., Valoraciones I. En: Fundamentos de la educación. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 000. 22.

(63) González F. Informe rendido en 1793, a la Sociedad Económica de Amigos del País. En: Bosquejo histórico de la educación en Cuba. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1978. 20-21.

(64) Al margen de las consideraciones discriminatorias respecto a los negros esclavos, reflejo de la ideología imperante entre los ricos hacendados criollos y peninsulares, a inicios del siglo XIX, la propuesta es un intento por crear cierto orden en la anarquía reinante, aunque claramente insuficiente, por no hacerse referencia a plan alguno de formación regular de maestros, mejoramiento de programas o implementación de métodos pedagógicos al nivel de los nuevos tiempos. Los escasos frutos obtenidos de este intento por mejorar la actividad educativa en el nivel de instrucción primaria elemental, condicionado ahora a la aprobación de un examen de aptitud, se expresan en el hecho de que en 1833 sólo se habían logrado instituir 13 nuevas escuelas para niños y 9 para niñas, debido en gran medida a la falta de interés de la metrópoli y sus representantes coloniales en Cuba, por apoyarlas y promoverlas. El censo realizado en la etapa de gobierno del Capitán General José Cienfuegos y Jovellanos (1816-1819), mostró la existencia en Cuba de apenas 70 escuelas, la mayoría particulares, con una matrícula de 2 793 alumnos. En el propio año de 1816 se dispuso por el gobierno español, que todos los monasterios establecidos en sus colonias, habilitasen locales-escuelas para impartir la instrucción primaria elemental, disposición que rigió con relativa regularidad, independientemente de los vaivenes de la política en la metrópoli. No obstante, si en 1830 funcionaban en La Habana sólo nueve escuelas monásticas, aún en 1836, en toda Cuba, existían apenas 210 escuelas para niños blancos y 12 para los de color, con una matrícula total que no sobrepasaba los 10 000 alumnos ( de 5 a 15 años ).

(65) “Por otra parte -expresa Luz- ¿no es en rigor el Instituto cual le hemos concebido, una especie de Escuela Normal para formar los alumnos que hayan de ser maestros en los establecimientos primarios y mixtos de nuestra tierra...?”. Se puede profundizar al respecto en: Caballero J. De la L. Escritos educativos. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1991. 180,193-194.

(66) Pablo Montesino (1781-1849), médico militar y pedagogo español, fundó en 1839, la llamada Escuela Normal Central de Maestros de Madrid. Ya rebasada la segunda mitad del siglo XIX, mediante la promulgación de la llamada Ley Moyano (1858) se crea en España por primera vez un sistema nacional escolar. Tomado de: Encarta 2 005. CD-ROM.

(67) Guerra R. Manual de historia de Cuba. Desde su descubrimiento hasta 1868. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 1987. 451.

(68) González D. La enseñanza. En: Historia de la nación cubana. Tomo IV. La Habana. Cuba: Editorial Nación Cubana; 1952. 408.

( 69 ). Esta primera Escuela Normal de Maestros en nuestro país se instaló en el Colegio de los Escolapios de Guanabacoa, primero bajo la dirección del Padre Collazo, de nacionalidad española, y posteriormente del Padre Joffre, que gozaba fama de hombre culto. Respecto al nuevo plan de estudios éste contenía algunas medidas más progresistas que el anterior, pues establecía la categorización de la enseñanza en pública y privada, así como regulaba que la instrucción primaria elemental podría cursarse en ambas y la enseñanza tendría carácter obligatorio y mayoritariamente sufragado por los municipios. La medida más importante de dicho plan lo constituyó la inauguración en Cuba de los primeros institutos de segunda enseñanza. En total fueron creados cuatro: en La Habana, Matanzas, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba, respectivamente. Su plan de estudios comprendía cinco años de estudios generales, con contenidos ajenos a todo enfoque científico. El inicio de la contienda independentista de 1868 determinó su clausura, al igual que la de otros centros docentes y la persecución de maestros y profesores sospechosos de “infidencia”.

(70) Chávez J. Bosquejo histórico de las ideas educativas en Cuba. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 34-35.

(71) Este plan de estudios mantenía la segregación racial en las aulas, continuaba adoleciendo de programas ajenos a los logros científicos universales y estaba permeado por el ideario oscurantista promovido por la jerarquía católica radicada en Cuba. No debe extrañar que en el Primer Congreso Pedagógico Cubano efectuado en Matanzas, en 1884, se aprobasen como unánimes demandas, la creación de escuelas normales, con un plan de cuatro años de estudios, dos de los cuales serían de práctica docente; creación de bibliotecas escolares; mejoramiento de los planes de estudios y programas, con contenidos a la altura de los más avanzados de la época; elección libre de los libros de texto; esencia práctica y racional de la concepción de enseñanza, etc..... Todas ellas desoídas por las autoridades coloniales.

(72) “Mala es nuestra enseñanza primaria; deficiente de un modo lastimoso la superior y profesional; pero buenas una y otra si se comparan con la segunda enseñanza. Ésta es pésima en la forma, pésima en el espíritu, pésima en el conjunto...”. Varona E.J. Un texto de Psicología. En: Trabajos de educación y enseñanza. 56. Tomado de la obra ya citada de Justo A. Chávez Rodríguez. Página 50.

(73). El censo de 1899 ofrecía datos más que preocupantes. A las 341 escuelas existentes, sólo asistían del 5% al 6% de los niños en edad escolar. Como ya se conoce, las escuelas normales de maestros, incluso con sus reducidísimas matrículas e inoperancias funcionales, hacían más de un lustro que habían dejado de existir. Resulta ilustrativo al respecto, el informe rendido a sus superiores, por Fitzburgh Lee, gobernador militar interventor en La Habana y Pinar del Río, por cierto, las menos afectadas relativamente por la contienda bélica durante tres décadas. Tomado de Fitzburgh Lee en su informe En cuanto a la instrucción pública (1899), que aparece publicado en la obra de Edward D. Fitchen, titulada Alexis E. Frye and Cuban education (1898-1902), en la Revista Interamericana Review II, en 1972, página 126. Consulte en la obra de: Pérez Jr L. El diseño imperial: política y pedagogía en el período de la ocupación en Cuba (1899-1902). La Habana. Cuba: MINED; 1994. 18.

(74) Como bien expresa el Dr. García Galló en su obra ya citada, Bosquejo histórico de la educación en Cuba, queda bien esclarecido que...“...el objetivo de los ocupantes de nuestra patria era heredar a España, pero explotando de modo más sistemático y científico nuestra riqueza material y espiritual”. 49.

(75) Otero L., Valdés de la Paz O. Código escolar. La Habana. Cuba: Talleres tipográficos de Carasa y Cia; 1941. 87.

(76) Ibídem. 88.

( 77 ) Como exponía Mr. Robert P. Porter, Comisionado Especial norteamericano, en informe de abril de 1899, en la “ North American Review...“....la importancia de enseñar inglés en todas las escuelas públicas cubanas no debe pasarse por alto, porque el pueblo cubano no comprenderá al pueblo de Estados Unidos, hasta tanto no aprecie nuestras instituciones ”. Robert P. Porter en “The future of Cuba”, en “North American Review” CLXII, abril de 1899, página 42O. Tomado de la obra de Pérez L. El diseño imperial: política y pedagogía en el período de la ocupación en Cuba. 1899-1902. La Habana. Cuba: MINED; 1994. 12.

(78) Frye A. Manual para maestros. En: Pérez Jr. L. El diseño imperial: política y pedagogía en el período de la ocupación en Cuba. 1899-1902. La Habana. Cuba: MINED; 1994. 13.

(79) Hanna H., Report of the Publics Schools of the Island of Cuba. Ibídem. 15.

(80) Según criterio del general Wood, tal como expuso al influyente diario “New York Times”, en su edición del 24 de junio de 1899...“...la demanda de maestros norteamericanos resulta sorprendente y representa el deseo de los cubanos de americanizarse. No estamos enfrentando esta tarea con la rapidez requerida, y en mi opinión, sería muy beneficiosa la inmediata adopción de la política colonial inglesa o alemana”. En: Leonard Wood. Reporta Of. Brigadier General Leonard Wood. Con fecha 5 de Julio de 1902. Ibídem. 11 y 12. No obstante, su experiencia en Cuba le ha demostrado, que los cubanos incluidos la mayoría de sus maestros y profesores, no están dispuestos a esa política de americanización , tal cual eran sus deseos, pues tres años más tarde expresa en su informe “ The Military Government in Cuba ”, con fecha 5 de julio de 1902, una opinión más realista cuando expresa que...“...una acción así de nuestra parte hubiese sido muy poco inteligente ya que el pueblo comenzaba a sospechar nuestras intenciones y a dudar de la sinceridad de nuestra declaración de que posteriormente nos retiraríamos de la Isla ”. Ibídem. 13.

(81) Como escribiese el periodista Sylvester Baxter, en su trabajo titulado “The Cuban teachers at Harvard University”, publicado el 4 de agosto de 1900, éste se sintió... “...impresionado por los buenos modales y lo bien educados que eran los maestros cubanos”...ya que...“...la mayoría proviene de las más altas clases sociales de la Isla, donde están representadas las mejores familias cubanas y las más cultas”. Ibídem. 16. Mientras que para Gilbert K. Harrour, director de una supuesta institución educacional cubana, pero con nombre en inglés y radicada en suelo norteamericano, la denominada “ The Cuban Educational Association ” valora que...“...el hecho de haber traído a los Estados Unidos a un grupo de 2 5OO valerosos y dóciles jóvenes...y luego devolverlos a sus hogares, sólo puede conducir a una fase de desarrollo humano que iluminará el camino hacia la creación de un gobierno estable y pacífico en Las Antillas ”. Ibídem. 18. Jóvenes dóciles y gobiernos pacíficos y estables, en el lenguaje imperial, se corresponde perfectamente con su ideal de una Cuba neocolonial, con su correspondiente mimetismo ideológico y cultural, que no dejó de ejercer su nociva influencia durante décadas, en la actuación de políticos cipayos, en una clase burguesa, que nunca supo prestigiar su propia identidad, e incluso, en determinados sectores del pueblo, que convocado a la lucha política, por las sucesivas frustraciones en sus aspiraciones más legítimas, abrió los ojos a la realidad. Se conoce que para el verano de 1900 arribó a Estados Unidos un contingente de 1300 maestros cubanos, que participaría en un curso intensivo en la Universidad de Harvard. Al año siguiente, 200 educadores previamente seleccionados, visitaron la Universidad de Cambridge. A su vez, la Escuela Normal Estatal de New Platz, organizó un curso de verano para 30 maestros cubanos.

(82) Para Varona...“...quien dice maestro, dice guía. Y el guía es el mejor, es él que ha ido más lejos y con más frecuencia, por el camino que ha de enseñar a recorrer...”...dado que...“...nuestros profesores debían ser hombres dedicados a enseñar cómo se aprende, cómo se consulta, cómo se investiga”. Consulte: Varona E.J. Las reformas en la enseñanza superior. En: Trabajos de educación y enseñanza. 131. Ibídem. 57.

(83) Otero L., Valdés de la Paz O. Código escolar”. La Habana. Cuba: Talleres Tipográficos de Carasa y Cia: 1941. 102.

(84) Ibídem. 102.

(85) Ibídem. 102.

(86) Ibídem. 103.

(87) Con vistas a regularizar el funcionamiento de estos centros, se aprobó su reglamento, por Decreto Presidencial Nº 1624 del cuatro de diciembre de 1915, modificado posteriormente por el Decreto Nº 1056 del 25 de junio de 1923 y éste, por el Decreto 1749 de octubre de 1927. Múltiples leyes y decretos, transformaron, ampliaron o restringieron posteriormente, uno u otro aspecto de estos reglamentos. Ibídem. 426.

(88) García M. El magisterio. En: Historia de la nación cubana. Tomo X. La Habana. Cuba: Editorial Historia de la nación cubana; 1952. 65.

(89) Otero L., Valdés de la Paz O. Código escolar. La Habana. Cuba: Talleres Tipográficos de Carasa y Cia; 1941. 102.

(90) Establece que...“...los contratos celebrados con los maestros y directores de escuelas, que estén desempeñando sus cargos actualmente, se entenderán prorrogados hasta que se legisle en la materia”. A su vez...“...suspende, hasta que el Congreso legisle respecto a las escuelas normales, el funcionamiento de las Escuelas Normales de Verano”. Por ley del 24 de julio de 1916 se declara que en caso...“...de un ascenso o traslado dentro de un mismo distrito, se considerarán equiparados a los normalistas, los maestros que a la promulgación de esta ley tuvieran 10 años de ejercicio, sin actos desfavorables, en escuelas públicas”. Ibídem. 103.

(91) Ibídem. 426.

(92) El controvertido Instituto Cívico-militar, ubicado en Ceiba del Agua, en la provincia de La Habana será convertido por el presidente Dr. Ramón Grau San Martín, al inicio de su mandato, en instituto politécnico. Respecto a la efímera experiencia politiquera de las Escuelas Cívico-militares, éstas quedarían subordinadas al Ministerio de Educación, durante el mandato del propio Batista, el cuatro de noviembre de 1940, hasta su extinción definitiva bajo el grausato. Ibídem. 559 a 563.

(93) Pichardo H. Documentos para la historia de Cuba. Tomo V. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 334-336.

(94). García M. La enseñanza primaria oficial. En: Historia de la nación cubana. Tomo X. La Habana. Cuba: Editorial Pueblo y Educación; 2 001. 55-78.

(95) Sánchez Arango A. Discurso ante el Senado del Ministro de Educación, el 15 de diciembre de 1948. La Habana. Cuba: editado en Escuela de Artes Gráficas del Centro Politécnico Superior de Ceiba del Agua; 1949.

(96) “Abundan los casos de profesores de inglés, que apenas entendían los vocablos “yes” y “gol by”; maestros de música que jamás oyeron hablar de corcheas y semifusas; profesores de educación física que carecían de las más elementales nociones de ejercicios...Estos poseedores de plazas magisteriales las adquirieron en algunos casos por sumas que llegaron a $500 y a $1 500”....dándose el caso de que..... “....llegaron a entregarse 5 000 nombramientos de maestros e inspectores, en su mayoría ineptos”. En la Revista Bohemia, edición del 10 de octubre de 1948, en su Sección en Cuba.

(97) Podemos mencionar los decretos-leyes Nº 179 del 24 de mayo de 1935; el Nº 2357 de 18 de agosto de 1937 y el Nº 1911 de 14 de agosto de 1939. En éste último se especificaba que se considerarían como centros de segunda enseñanza exclusivamente a estos institutos, excluyendo las demás ramas de la enseñanza media. En ese año funcionaban 21 centros de ese tipo en todo el país. Para ampliar datos al respecto en la república mediatizada, consulte la obra de:

García M. Historia de la nación cubana. Tomo X. Capítulo II: La enseñanza oficial secundaria y especial. La Habana. Cuba: Editorial Historia de la nación cubana; 1952. 79 a 98.

( 98 ) Aunque en la Constitución de 1940 se establecía que en un término no mayor de tres legislaturas, el Congreso debería aprobar una Ley de Reforma General de la Enseñanza, que incluiría los requisitos para los aspirantes a desempeñar las diferentes cátedras, ésta nunca se promulgó, manteniendo en la práctica las mismas exigencias de títulos universitarios, aunque frecuentemente violada por las autoridades educacionales, inmersas en otorgar nombramientos espurios, componendas, favoritismos y corrupción.


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