Tesis doctorales de Ciencias Sociales


APROXIMACIÓN A LA CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO EN LA ORGANIZACIÓN CASTRENSE VENEZOLANA. (CASO: AVIACIÓN MILITAR VENEZOLANA)

Pedro Rafael Camacaro



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El Trabajo

Desde el principio de los tiempos, las civilizaciones han quedado estructuradas, en gran parte, alrededor del concepto del trabajo. El trabajo es un medio a través del cual un individuo mantiene contacto e interacciona con el entorno físico humano, facilitando una expresión productiva de los más profundos estímulos y aspiraciones. Un individuo aporta a su trabajo toda una vida de experiencias, con sus actitudes, expectativas y modos de comportamiento concomitantes.

Uno de los retos para cualquier sociedad contemporánea es su capacidad para valorizar el trabajo y a todos los seres humanos que ejecutan el mismo. La idea es crear una teoría positiva del trabajo y superar la creencia de que la gente evita trabajar o prefiere hacer lo menos posible. Uno de los retos para cualquier sociedad contemporánea es su capacidad para valorizar el trabajo y a todos los seres humanos que ejecutan el mismo.

Ante de ingresar al objeto de estudio de este trabajo se debe establecer la existencia de tres esquemas de producción con base a su estilo organizacional: el esquema de producción artesanal, el de producción rígida y el de producción flexible. Estos son propios de los siglos XIX, XX y XXI, donde la producción artesanal es la primera forma de producción industrial capitalista y es un esquema de producción generalizado en el siglo XIX. Aproximadamente a inicios del siglo XX surge la revolución científica fordista – taylorista, y es desde los años 60 que de forma incipiente los esquemas modernistas de inicios de siglo van transitando a la revolución de la producción flexible.

Es importante explicar mejor tal identidad entre el concepto de trabajo en general y el trabajo abstracto en la forma de mercancía, identidad ésta que hace imposible una superación de la mercancía y del dinero en el interior de la ontología del trabajo. (Kurst, 1991)

 El trabajo como categoría real incluye ya el no-trabajo, o sea, esferas más allá del trabajo y ámbitos sociales separados del proceso del trabajo. El trabajo que se manifiesta como separado del tiempo libre, de la política, del arte, de la cultura, etc., es ya siempre trabajo abstracto. Sólo la relación capitalista como forma desarrollada del valor produjo en su pureza esta separación real entre el trabajo y los otros momentos del proceso de reproducción social.

 El trabajo como categoría real no sólo incluye la separación del no-trabajo y la descomposición del proceso social de reproducción en esferas o ámbitos separados, sino que a través de esta misma separación el trabajo está esencialmente determinado como fin en sí mismo. Es justamente este carácter del trabajo como fin en sí mismo el que fue definido hasta ahora de forma insuficiente en la teoría, pues el propio marxismo del movimiento obrero forma parte del ascenso histórico de ese fin en sí mismo y permanece como su reflejo teórico. Sólo cuando se comprende que el trabajo abstracto es gasto de trabajo como fin en sí mismo se puede descifrar la tautología social en él implícita.

 La categoría real del trabajo ha de ser concebida como trabajo abstracto también en el sentido de una indiferencia destructiva en lo relativo al contenido material de los agentes puestos en movimiento. Esta indiferencia se manifiesta no sólo en el plano subjetivo y psicológico de la «insatisfacción con el trabajo», sino más bien y sobre todo como creciente factor objetivo de catástrofe, o sea, como proceso objetivo de destrucción del mundo. Mientras el trabajo fue idéntico a la totalidad del proceso de la vida, no podía dejar de ser concreto como parte de una reproducción pobre en necesidades y ligada a la naturaleza.

Conceptualización del Trabajo

El trabajo es un medio a través del cual un individuo mantiene contacto e interacciona con el entorno físico humano, facilitando una expresión productiva de los más profundos estímulos y aspiraciones. Un individuo aporta a su trabajo toda una vida de experiencias, con sus actitudes, expectativas y modos de comportamiento concomitantes.

Según Blum y Naylor (1982), el trabajo es un fenómeno complejo que en la actualidad no se puede considerar independiente del individuo que lo realiza. El trabajo adopta significados distintos para el individuo, el más importante es el significado intrínseco que tiene para él y para el grupo con quién él se identifica.

El concepto trabajo es altamente complejo, pues conecta distintos planos de la vida de las personas (objetivos y subjetivos; éticos y morales; económicos, sociales, culturales; etc.). Las distintas ciencias entienden el trabajo de un modo diferente y en sus propios esquemas o marcos teóricos le otorgan significado. Así, por ejemplo, desde el punto de vista económico el trabajo tiene relación con la producción y la generación de riquezas. Al mismo tiempo, se le considera uno de los factores de la producción (capital, trabajo, medios de producción). Desde el ámbito jurídico puede ser relacionado con los diversos derechos y deberes que implica, o como un ámbito objeto de regulación. En la perspectiva religiosa el trabajo se asocia a la idea de dignidad humana, de sacrificio y salvación.

El trabajo y sus aplicaciones se basan en diversos conceptos tales como:

 El trabajo en un día justo: este término es utilizado generalmente en la industria, constituye un objetivo fundamental de las técnicas de medición del trabajo y otras afines. En concreto, está relacionado con la retribución por medio de la fraseología habitual recogida en un contrato de trabajo que incluye la obligación de realizar el trabajo de un día justo para recibir la paga de un día justo.

 Datos estándar sobre tiempos de trabajo se refieren a varios estándares individuales inferidos que se condensan dándole una configuración de tabla para facilitar su almacenamiento, referencia de los mismos y otros usos. (Niebel, 1967).

De acuerdo a lo expuesto podemos deducir que el primer concepto resulta útil para determinar el nivel aproximado de esfuerzo y destrezas correspondientes a unos resultados o rendimientos razonables y en el segundo los datos estándar sobre tiempo de trabajo mejoran la coherencia en cuanto a que el error humano inherente en el proceso de ajuste queda reducido en cierto grado, disminuyendo la observación de la tarea una vez que se ha verificado la relación del tiempo con el atributo físico.

Para el individuo en la organización, el trabajo tiene diversos significados, tales como:

 Seguridad, independencia psicológica, sensación de poder personal y capacidad de bastarse a sí mismo.

 Experiencia creciente de la vida y de la profesión u oficio.

 Oportunidad de expresarse como persona individual y única.

 Satisfacción de ser útil, de estar en condiciones de dar un servicio valioso, solicitado y apreciado.

 Refuerzo del sentido de la dignidad personal ya que el trabajo es el último y seguro reducto de su confianza en la propia fuerza y en el propio valor.

 Fuente de relaciones desafiantes e interesantes. Nuestro trabajo nos pone en contacto con personas y situaciones que nos estimulan y nos enriquecen.

 Integración en una comunidad humana diferente de la familia, fundada sobre otros principios psicosociales y destinada a abrirnos a horizontes más amplios.

 Oportunidad de participar en la historia de nuestro país. A través de nuestro trabajo, dejamos de ser simples observadores y nos convertimos en actores de la historia nacional.

 Ayuda para descubrirnos a nosotros mismos; termómetro de nuestra capacidad, espejo de nuestra imagen psíquica y social e indicador de nuestros valores ante nosotros mismos.

 Ubicación ante la sociedad.

 Satisfacción de la necesidad de estructurar nuestro tiempo. (El Trabajo en el Mundo, 1990:199-200).

Según Fernández, Máximo: para tratar de describir al trabajo es necesario tomar en cuenta tres tipos de actividades:

 El trabajo es una actividad personal, es decir, es un hombre en toda su integridad, el que trabaja y en el trabajo forja su vida, desarrolla su personalidad e influye en la vida y personalidad de los demás. En este sentido, un trabajo será tanto más eficaz en la medida en que ofrezca al trabajador la posibilidad de expresar su personalidad a fin de desarrollarla y enriquecerla,

 El trabajo como una actividad productiva, ya que el hombre al trabajar siempre produce algo que satisface o pretende satisfacer una necesidad, conveniencia o demanda de la sociedad. En este aspecto, un trabajo será más eficaz cuanto más favorezca, mediante la expresión y el desarrollo del trabajador.

 El trabajo como una actividad social, ya que el hombre trabaja en una situación interpersonal y social, trabaja con otros y su trabajo también depende de los otros, de las relaciones humanas que existan en la empresa, del sentido que al trabajo se dé en la sociedad en que la empresa se integre, y de la estructura general de esa sociedad.

“Habermas llama trabajo a la acción dirigida a la consecución de un fin a la acción instrumental, a la elección racional o a una combinación de ambas”. (Ureñas, 1998:21). Según las formas como el trabajo es observado, podemos deducir que dicho concepto está referido a una marcada relación entre el reconocimiento del individuo, la satisfacción laboral del individuo, el carácter social de la producción y la motivación que permiten lograr la satisfacción de las necesidades. Por lo tanto, es necesario que estos factores estén en equilibrio para lograr el mejor beneficio y de esta manera una mayor satisfacción laboral, basado de cómo es dimensionado en la Calidad de Vida en el Trabajo.

Es necesario desarrollar un nuevo concepto de trabajo, que una en una empresa flexible capaz de adaptarse a cualquier demanda del mercado, y con empleados vistos como agentes libres o pequeños empresarios, contratados por proyectos específicos y por tiempos predeterminados, según las necesidades de la empresa y del empleador. Estos agentes libres, al saberse empleados por tiempos cortos tendrán, entre otras, las siguientes características.

 Tratarán de aprender rápidamente y de acumular nuevos conocimientos y habilidades, ya que ello dependerá su próxima contratación. Conocerán a la perfección sus habilidades y capacidades porque de ello depende su futuro y su bienestar. Tratarán de aprender a usar la tecnología como un medio para optimizar y simplificar su propio trabajo.

 Serán flexibles y aprenderán a analizar rápidamente las situaciones a las que se enfrentan, porque de ello dependerá su capacidad de adaptación.

 Desarrollaran habilidades de negociación, de solución de problemas y de trabajo en equipo.

 Su trabajo se medirá, no por 8 o 10 horas trabajadas, sino por la diferencia entre el resultado pactados y los alcanzados. Su remuneración será variable y dependerá de sus resultados. Las vacaciones, los permisos y las faltas pasaran a segundo término.

 Tendrá mentalidad de proveedor, el cual ha sido contratado para realizar una tarea específica. Del éxito de esta tarea dependerá su continuidad dentro de la empresa. (Valdés, 1997:78).

Así, la evolución del sentido que le han dado las distintas sociedades al concepto de trabajo ha ido de la mano con los cambios que han registrado los procesos económicos y de mercado. Un hecho que provocó un cambio radical en torno a su práctica y materialización fue la aparición del capitalismo, que tuvo como principal efecto la separación entre productores y medios de producción. Entre las distintas particularidades que tiene el sistema de producción capitalista, la que lo distingue esencialmente es la compra – venta de fuerza de trabajo. En las sociedades capitalistas, los trabajadores están privados de los medios de producción y sólo pueden acceder a ellos vendiendo su fuerza de trabajo a quienes pueden comprarla.

El significado que las distintas sociedades le han dado al trabajo varía de acuerdo a la época y a las particularidades de cada grupo, su valoración y materialización han sido diferentes dependiendo del grado de desarrollo tecnológico alcanzado y del nivel de necesidades materiales que se buscan satisfacer. Al respecto, Bravermann señala que “las diferentes formas del trabajo humano son producto de la cultura, están determinadas por la compleja interacción de las herramientas y las relaciones sociales, la tecnología y la sociedad” (1974: 134).

Antes de profundizar en el constructo de mercado de trabajo, es necesario hacer una precisión entre los conceptos de trabajo y fuerza de trabajo. El primero ha sido definido como la actividad que realiza un sujeto en determinadas condiciones, mientras que el segundo hace referencia a la capacidad de trabajo que tiene dicho sujeto.

El proceso de trabajo en las sociedades capitalistas comienza con un contrato o acuerdo que estipula las condiciones en las que el trabajador vende su fuerza de trabajo a un empleador o comprador y los términos en los que éste último la compra. En esta transacción, el trabajador no entrega al empleador su capacidad de trabajar, el trabajador siempre la conserva, y el capitalista sólo puede usarla haciendo el trabajo efectivo.

En términos amplios, de esta forma se pone en marcha el proceso de trabajo, si bien, en general, es un proceso para crear valores de uso, con el tiempo se ha ido convirtiendo en un instrumento específico para la expansión del capital, es decir, para la creación de un beneficio que es en la mayoría de las ocasiones particular de los dueños de los medios productivos y que tiene como objetivo la acumulación de capital. Para el capitalismo, es esencial que el control de la fuerza de trabajo esté en manos del empleador. De esta manera, aprovechando el dominio que tiene sobre el valor de uso de ésta, gracias al contrato, tratará de sacarle el mayor provecho o productividad posible, logrando así la deseada expansión de su capital.

Constitucionalismo Social del Trabajo

Los derechos humanos constituyen la expresión más directa e inmediata de la dignidad de la persona humana y de los valores de libertad e igualdad. Los derechos humanos o derechos esenciales son los componentes estructurales básicos, tanto del conjunto del orden jurídico como de cada una de las ramas que lo integran, en razón de que son la expresión jurídica de un sistema de valores que, por decisión del constituyente, ha de informar el conjunto de la organización jurídica y política, constituyendo el fundamento del orden jurídico.

Pérez Luño conceptualiza los derechos humanos como “el conjunto de facultades e instituciones que, en cada momento histórico, concreten las exigencias de la dignidad, la libertad y la igualdad humana, las cuales deben ser reconocidas positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e internacional, garantizados efectivamente.” (Pérez, 2000:213).

Los derechos humanos pueden clasificarse en la forma siguiente:

 Los derechos de primera generación describen a los derechos que son inherentes a la condición humana, es decir, que basta que una persona nazca para ser titular de dichos derechos. Se refieren a los derechos civiles y políticos. (Pérez, 2000) son inherentes a la personalidad, a su condición de criatura humana. Le son inseparables, le son inherentes, corresponden a su naturaleza, entre los que podemos mencionar el derecho a la vida, libertad, expresión, religión, nacionalidad.

 Los derechos de segunda generación se refiere a los derechos sociales que son reconocidos al hombre en virtud de su condición de miembro de la sociedad. Específicamente los económicos, sociales y culturales. (Larrea, 1998). Los derechos a los cuales nos referimos hacen relación al trabajo, a la salud, a la familia, a la vivienda, entre otros. Es decir a la protección del ser humano vista desde una perspectiva colectiva.

 Los derechos de tercera generación que estipula a los nuevos derechos y como lo expresan Hans-Rudolf y Fix-Zamudio, (1978), que son derechos difusos y los define como: “derechos subjetivos e intereses legítimos que pertenecen a personas indeterminadas y a diversos grupos sociales distribuidos en varios sectores y que se refieren a ámbitos como el consumo, el medio ambiente, el patrimonio de la humanidad, entre otros.”

El derecho al trabajo no es más que el que señala en sus prerrogativas que toda persona tiene derecho a un trabajo lícito, libremente escogido y a realizarse en condiciones dignas y justas. Por otra parte es intrínseco a la condición humana, lo tomamos al mismo momento de nuestro nacimiento y el cual lo desarrollaremos al cumplir los requisitos de edad, que buscan la protección de los menores en su desarrollo físico, intelectual y moral del joven; proteger su salud, en peligro por un trabajo precoz y posibilitarle el ingreso de la escuela, para una mejor formación personal y profesional.

El derecho al trabajo es una aspiración social e individual del trabajador, moralmente válida, dinámica, por alcanzar un nivel de vida adecuado para él y su familia, garantizada por el Estado con acciones de protección y promoción que permitan la dignidad del trabajador y su familia, a través de acciones normativas y políticas, económicas, sociales, y culturales, que como mínimo aseguren el pleno empleo, estabilidad laboral, salario justo y condiciones adecuadas en el trabajo. (Morales, 1997: 45).

El derecho del trabajo, debe continuar su desarrollo y perfeccionamiento, en constante y permanente tutela de la parte hiposuficiente en la relación de trabajo. Dicha tarea, se ve facilitada por la incorporación a la Constitución Nacional, de un bloque de constitucionalidad, formado por Declaraciones, Convenciones y Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos.

El Estado social de derecho, debe concretar su objetivo entonces, a través de la sanción de normas que aseguren condiciones dignas y equitativas de labor; limitación de la jornada de trabajo; goce pleno del descanso y las vacaciones pagadas; retribución justa; salario mínimo, vital y móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con el derecho de controlar la producción y el derecho-deber de colaborar en la dirección; protección cabal contra el despido arbitrario; estabilidad en caso de tratarse de empleado publico; beneficios de la seguridad social; obligadamente integral e irrenunciable; ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano; jubilaciones y pensiones móviles; y acceso a una vivienda digna. (Kesselman, 1999: 289).

Trabajo Formal

La organización formal significa la estructura intencional, es decir, la estructura perfectamente definida e identificada y relativamente estable, donde la organización encaja con exactitud a cada uno de los elementos que forman parte de ella.

La organización formal define los límites de las actividades de los individuos, fija la responsabilidad y la autoridad y el área de actuación de las personas, para evitar transferencias con otros individuos de la misma organización.

El empleo formal está legitimado por contratos que delimitan los deberes y derechos que un empleado y un empleador tienen dentro de una relación laboral o comercial. Generalmente bajo esta situación, el trabajador goza de prestaciones que le permiten ser partícipe de ciertas seguridades, como el tener acceso a la salud, a planes de vivienda y de ahorro, vacaciones pagadas.

El trabajo formal es generado en buena parte por las grandes empresas, éstas utilizan alta tecnología en sus procesos de producción, lo que las hace más competitivas y les permite ofrecer mejores sueldos y condiciones laborales a sus empleados. La formalidad está ligada también a un sistema en el que los trabajadores y las empresas tienen que aportar al Estado parte de sus ingresos, para que éstos sean a su vez redistribuidos a la población.

El proceso de trabajo en las sociedades comienza con un contrato o acuerdo que estipula las condiciones en las que el trabajador vende su fuerza de trabajo a un empleador o comprador y los términos en los que éste último la compra. En esta transacción, el trabajador no entrega al empleador su capacidad de trabajar, el trabajador siempre la conserva, y el capitalista sólo puede usarla haciendo el trabajo efectivo.

En términos amplios, de esta forma se pone en marcha el proceso de trabajo, si bien, en general, es un proceso para crear valores de uso, con el tiempo se ha ido convirtiendo en un instrumento específico para la expansión del capital, es decir, para la creación de un beneficio que es en la mayoría de las ocasiones particular de los dueños de los medios productivos y que tiene como objetivo la acumulación de capital. Para el capitalismo, es esencial que el control de la fuerza de trabajo esté en manos del empleador. De esta manera, aprovechando el dominio que tiene sobre el valor de uso de ésta, gracias al contrato, tratará de sacarle el mayor provecho o productividad posible, logrando así la deseada expansión de su capital.

Trabajo Informal

La definición de sector informal incorpora a los trabajadores por cuenta propia (excluidos profesionales y técnicos), familiares no remunerados, empleados y empleadores en establecimientos de menos de cinco trabajadores (dependiendo de la información de los países) y servicio doméstico. Anteriormente se consideraba microempresa a las que tenían hasta diez trabajadores, pero en 1999 se estimó una nueva serie, debido a que los mejoramientos en las estadísticas nacionales permitieron excluir del sector informal a aquellos establecimientos con más de cinco empleados. Con este cambio metodológico, el tamaño del sector informal en América Latina fue 46.4 por ciento del empleo no agrícola en 1999, mientras que seis de cada diez nuevos empleos creados en la década de los noventa fueron informales. (OIT, 1999).

Desde inicios de los años 70, la Organización Internacional del Trabajo popularizó los términos por los cuales estas alternativas son conocidas: el sector informal, en oposición al sector formal. Este enfoque de modelo dualista ha sido criticado no sólo por su dualismo e imprecisión, sino por dificultad para decidir qué unidades pertenecen a cada sector. En efecto, para distinguir entre lo formal y lo informal habría que conceptualizar, utilizando simultáneamente diversos criterios sociales, económicos y jurídicos. Aún así el término ha sido aceptado mundialmente, y se ha intentado aplicarlo a realidades muy diversas, no solo en los países subdesarrollados sino en los desarrollados. Para algunos investigadores, la Informalidad Laboral es un modo de hacer las cosas, usualmente en condiciones de escasez, en que por lo general, se utiliza el trabajo no pagado o no formalmente remunerado.

Según la Resolución sobre las estadísticas del empleo en el sector informal, adoptada por la decimoquinta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (enero de 1993), conceptúa en términos generales a la Informalidad Laboral como un conjunto de unidades dedicadas a la producción de bienes o la prestación de servicios con la finalidad primordial de crear empleos y generar ingresos para las personas que participan en esa actividad. Estas unidades funcionan típicamente en pequeña escala, con una organización rudimentaria, en la que hay muy poca o ninguna distinción entre el trabajo y el capital como factores de producción. Las relaciones de empleo, en los casos en que existan, se basan más bien en el empleo ocasional, el parentesco o las relaciones personales y sociales, y no en acuerdos contractuales que supongan garantías formales.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 1998), el sector informal representó en 1997 por encima del 40% del empleo no agrícola en la mayoría de los países de la región latinoamericana y su participación viene en aumento. Del mismo modo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 1997), señala que entre 1990 y 1995 de cada 100 nuevos empleos generados en la región, 84 correspondieron al sector informal, y dentro de este, la microempresa aparece como la más dinámica. Este creciente protagonismo del sector informal en general y de la microempresa en particular ha sido documentado y monitoreado por la Organización Internacional del Trabajo en los panoramas laborales que viene elaborando anualmente desde 1994 y distintas explicaciones se han planteado para ello.

De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (CEPAL), forman parte del sector informal, todos los empleadores, asalariados, trabajadores por cuenta propia y familiares no remunerados, que no son profesionales y técnicos y que trabajan en empresas de 5 trabajadores o menos. (CEPAL, 1998).

El Instituto Nacional de Estadística, considera que los trabajadores del sector informal son aquellas personas que laboran en empresas con menos de cinco (05) personas (incluido el patrono), servicio doméstico, trabajadores por cuenta propia no profesionales (tales como vendedores, artesanos, conductores, pintores, carpinteros, buhoneros, etc.) y ayudantes familiares que no son remunerados y que trabajan 15 horas o mas semanalmente.

Los trabajos informales son aquellos en los que no existe un contrato de trabajo que sustente y limite legalmente los deberes y derechos que tienen entre sí un empleado y un empleador dentro de una relación laboral o comercial. En el actual contexto económico, el mercado laboral no satisface por completo la demanda de empleos formales, ni en cantidad ni en calidad, lo que convierte al empleo informal en una necesidad o una “opción” de subsistencia para muchas personas que por diversos motivos se encuentran fuera del mercado laboral formal.

Para Portes (1999), los elementos que constituyen el sector informal varían de acuerdo al momento que vive cada país, y es la relación entre el Estado y la sociedad civil la que define el carácter de la informalidad, siendo esta relación cambiante. Propone que la presencia e interferencia del Estado es una necesidad en las sociedades modernas para asegurar la presencia de un sector formal y por lo tanto de otro informal.

Existirían factores de orden económico, los ingresos y no económicos como el sexo, la edad, la educación, las horas de trabajo, que hace que las personas tengan preferencia por trabajar no reglamentado y/o no asalariado. Plantea que los individuos escogen su trabajo, teniendo en cuenta las características del mercado y las posibilidades que éste le ofrece, así como haciendo una autoevaluación subjetiva de sus propias características. Y esas elecciones no están sólo motivadas por razones económicas sino también otras motivaciones como: la calidad de los beneficios sociales que pueden obtenerse a través de los trabajos protegidos, la estabilidad del empleo que se le ofrece, el número de horas que debe cumplir en esos trabajos, etc. (Silveira, 2000).

Los Nuevos Paradigmas de la Relación Laboral

Las últimas décadas del presente siglo, constituyen el escenario donde se perfila el relanzamiento del pensamiento y la acción de un nuevo modelo de desarrollo capitalista, sustentado en los principios ideológicos del neoliberalismo y las prácticas de la economía de mercado.

En los últimos años se han producido cambios en la economía mundial que están transformando el mundo del trabajo, particularmente las relaciones laborales. La orientación de la economía hacia la promoción de la inversión extranjera y la apertura de mercados para la exportación e importación genera una presión a la igualación hacia abajo de las condiciones laborales, en tanto éstas son un costo de producción que va a afectar la productividad. Esta tendencia debe llevar al análisis en detalle sobre el modo en que se están afectando las condiciones de trabajo en el proceso de transformación que se está produciendo.

La recesión económica de la década de los 80, caracterizada por la elevación de los precios de las fuentes energéticas, disminución de la producción y el consumo, reducción de los ingresos públicos, el redimensionamiento de las funciones del Estado, incremento de las tasas inflacionarias, endeudamiento financiero internacional, etc. conducen a la redefinición del capitalismo en términos de un sistema Planetario Universal, que se identifica, con el proceso de modernización de la economía, conocido hoy, como el fenómeno de la globalización. Al respecto, nos interesa caracterizar, sus efectos y/o consecuencias en los cambios que vienen transformado los modelos de producción, las estructuras del mercado laboral, las funciones y el significado del trabajo, particularizando, sus relaciones con la calidad de vida laboral de los trabajadores.

Ante el enfrentamiento entre los defensores y los detractores de la globalización, la Organización Internacional en el Trabajo presenta una nueva alternativa, volviendo a poner en el centro de la discusión al ser humano y señalando que el crecimiento económico y los esfuerzos que se hagan para alcanzarlo, solo tienen razón de ser si se orientan a mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la población, es decir, solo tienen justificación si se hacen para que lleguen a transformarse en verdadero desarrollo y bienestar social. (La declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo, 1998).

Se entiende que la relación o identificación del trabajador con la organización, dependerá en gran medida de la relación entre el trabajador y la empresa donde labora, la cual juega un papel importante en la satisfacción de las necesidades de sus miembros. De ahí que las reformas de la relación laboral hayan contribuido a cambios, bastante radicales en lo referente a la situación del empleado en la organización, entre los que podemos mencionar:

1. Las propuestas de reforma y desregulación de las relaciones laborales, tienen origen en la innovación de patrones tecnológicos, los cambios ocurridos en las relaciones y modos de producción, el incremento de la productividad, las nuevas funciones atribuidas al trabajo y la búsqueda de la competitividad internacional, que caracterizan a los procesos de reconversión industrial iniciados a partir de la década de los años 80.

2. El aumento del desempleo, se asocia con una “precariedad laboral” que aparece en el contexto de la ola de despidos, que tienen como consecuencia la implantación de los procesos de reconversión industrial, descentralización orgánica y funcional de las empresas, etc.

3. Las reformas y desregulación de la relación laboral, comprende unos procesos de acomodos, reacomodos y desmontajes de normas jurídicas, acuerdos y reivindicaciones contractuales, que repercuten en las siguientes instituciones:

a. El despido.

b. La remuneración.

c. La estabilidad.

d. Las jornadas de trabajo.

e. La antigüedad.

f. La prevención de efectos tecnológicos, riesgos y condiciones inseguras, causantes de enfermedades profesionales y accidentabilidad laboral.

g. Pertenencia al Sistema de Seguridad Social.

4. Ante el reconocimiento de las reformas señaladas y sus posibles efectos en el deterioro de la Calidad de Vida en el Trabajo, cabe preguntarse si los esfuerzos por preservar la defensa del derecho a la protección del trabajo, deben complementarse con la legitimidad del derecho a empleos bien remunerados, seguros y estables.

5. Nuevas formas de contratación y negociación colectiva, han contribuido a una desintegración sindical que privilegia formas de manipulación individualizadas de las relaciones de trabajo, la cual es percibida como pérdida de la identidad e influencia de los sindicatos, ante la presión exigida por las empresas multinacionales para marginar la intervención sindical de las negociaciones con los trabajadores. (Martínez, 1999).


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