Tesis doctorales de Economía


ESTRATEGIA DIDÁCTICA PARA DESARROLLAR LA COMPETENCIA SOCIOLINGÜÍSTICA EN LOS ALUMNOS DE LOS CURSOS PREPARATORIOS DE ESPAÑOL COMO LENGUA EXTRANJERA

Marisol Isabel Martínez Iglesias



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1.4- El aprendizaje cooperativo como método de enseñanza

Los puntos de vista analizados hasta el momento sustentan la formación de la competencia sociolingüística con actitud intercultural en un ambiente de aprendizaje cooperativo, elementos estos que constituyen los pilares teóricos de esta investigación, los que serán retomados al referirse a la fundamentación de la propuesta de estrategia didáctica para la formación de la competencia sociolingüística como esencial para el aprendizaje de lengua extranjera, que se aborda en el Capítulo 3. No obstante, no basta con los puntos de vista psicológicos para comprender el fenómeno del aprendizaje de lenguas extranjeras. Como se refiere antes, el contexto de aprendizaje tiene una importancia relevante en este sentido, pues aporta elementos que implican, además de la psiquis, otros factores esenciales que determinan el aprendizaje.

Los orígenes de la perspectiva grupal en la educación se sitúan en el siglo XVII con la erradicación de la enseñanza dual y el establecimiento de la enseñanza simultánea, que implicaba una nueva forma de relación entre los alumnos y los docentes. De esta forma, lo colectivo irrumpe en el escenario escolar. A. Díaz Barriga (1995). Citado por Castellanos (2001)

A través de la literatura el aprendizaje cooperativo ha sido calificado de diferentes maneras.

Fathman y Kessler (1993) definen el aprendizaje cooperativo como el trabajo en grupo que se estructura cuidadosamente para que todos los estudiantes interactúen, intercambien información y puedan ser evaluados de forma individual por su trabajo. Es decir, que la mayoría de los miembros de equipos pequeños y heterogéneos, usualmente de 4 ó 5 miembros, trabajan conjuntamente en la solución de una tarea en la que cada miembro es responsable individualmente de una parte. Es decir, no se llegaría al resultado a menos que los miembros trabajen juntos en otras palabras, que los miembros del grupo sean positivamente interdependientes.

Balkcom (1992) también define el aprendizaje cooperativo y lo considera como “Estrategia de enseñanza exitosa en la que pequeños equipos, cada uno con estudiantes de diferentes niveles de habilidad usan una variedad de actividades de aprendizaje para mejorar su comprensión de un tema. Cada miembro de un equipo es responsable no sólo de aprender lo que se enseña sino de ayudar que los compañeros de equipo aprendan, creando de esta manera una atmósfera de logro.”

Sin embargo, Johnson, Johnson y Stanne (2000) recuerdan que éste es un término genérico con el cual se hace referencia a un buen número de métodos para organizar y conducir la enseñanza en el aula. En concreto, ellos plantean que el aprendizaje cooperativo debe ser entendido como un enfoque conformado por un continuo de métodos de aprendizaje desde lo más directo (técnicas) hasta lo más conceptual (marcos de enseñanza o macro-estrategias).

“El aprendizaje cooperativo lo contemplaríamos como una metodología capaz de generar dinamismo y como conjunto de las estrategias didácticas contempladas en acciones que nos ofrecen la posibilidad de reconstruir nuestro conocimiento. “ (Edwards / Mercer, 1988: 32)

Esta metodología está basada en la técnica de rompecabezas de Aronson (2003), y tiene como característica fundamental el hecho de que, para la realización correcta de una actividad global asignada al grupo de clase, cada miembro asume una tarea individual que forma parte de una más amplia, es decir un componente esencial sin cuya realización no se lograría alcanzar la tarea meta. El resto del equipo cuidará de que la tarea de cada miembro se haga, aunque al ser cada tarea específica de un alumno no podrá ser realizada por otro, pero sí ayudado. De este modo se consigue una relación e intercambio de ideas y de material entre equipos.

Al analizar las diferentes estructuras organizativas de la clase (individualista, competitiva y cooperativa) se observa que en la estructura cooperativa, los fines se alcanzan si, y sólo si, todos los individuos llegan a ellos, mientras que en el resto de las estructuras se potencia al trabajo individual con objetivos independientes.

Las tareas que favorecen un aprendizaje cooperativo en la clase se ofrecen como una alternativa productiva a la competición y al individualismo, no como la solución a todos los problemas educativos. Al cooperar, se produce una interacción promocionante en la que las acciones de uno contribuyen a la consecución de todos . Se pretende el beneficio mutuo y las recompensas son compartidas. Es la búsqueda conjunta de la verdad.

En la cooperación subyacen las ideas de solidaridad, de conjunción de esfuerzos, de acuerdo con interdependencia entre las personas y, a su vez, se favorece el desarrollo de destrezas lingüísticas-comunicativas.

En este tipo de enfoque, la motivación para aprender depende de la interacción de variables personales y contextuales. Un estudiante motivado para aprender se siente orgulloso y satisfecho por el buen rendimiento, planifica su trabajo, busca nueva información, percibe con claridad el resultado de sus acciones y se esfuerza por conseguir las metas académicas que considera valiosas.

Los deseos de aprender están mediatizados por el tipo de interdependencia social que se establezca en la clase, es decir, por la manera en la que se permita a los alumnos relacionarse e interactuar para aprender. Así, diferentes formas de estructuración de la clase promueven diversos efectos motivacionales que en los alumnos, a su vez, influyen en sus niveles de rendimiento y en las expectativas de éxito futuro para alcanzar estas metas. El profesor tiene que ser consciente de las consecuencias de su intervención pedagógica.

Desde este punto de vista del aprendizaje, la cooperación induce efectos cognitivos y afectivos beneficiosos en los aprendices que la practican, pues la interdependencia exige del alumno el procesamiento activo de la información que le fuerza a representar y reelaborar, de forma activa, los argumentos personales. Visto así, provoca cierta incertidumbre sobre lo acertado de los propios puntos de vista y desencadena; la necesidad de una nueva información, así como una alta curiosidad por la ciencia. En cuanto a lo afectivo, se ha encontrado mayor satisfacción y orgullo por el propio rendimiento, menor grado de ansiedad y miedo al fracaso, y motivación de carácter intrínseco.

Los criterios abordados por los autores analizados llevan a concluir que el aprendizaje cooperativo es un enfoque de enseñanza estructurado por un conjunto de métodos que combinan la discusión en grupo y la instrucción de apoyo a los alumnos con necesidades de aprendizaje. A su vez, facilita crear una zona de desarrollo próximo, donde los estudiantes se desempeñan en un rango de competencias, mientras son asistidos en la realización de sus niveles potenciales de desempeño superior.


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