FORMACIÓN Y DESARROLLO PEDAGÓGICO. CIUDADANÍA Y DEMOCRACIA. HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES

Cristian Eduardo Ramos Muñoz

CAPÍTULO II
2. MARCO TEÓRICO
2.1 Introducción

Cabe destacar que los conceptos que se trabajaran se encuentran relacionados con la problemática de estudio, puesto que el Ministerio de Educación a través del curriculum fomenta el desarrollo de competencias ciudadanas y democráticas en los estudiantes (mapa de progreso Democracia y Desarrollo), en donde estos participen en sociedad, entendiendo la participación, como el “conjunto de acciones organizadas” del ser humano (Chumbita, Hugo y otros, 2008: 525)
A continuación revisaremos los principales conceptos que se abordaran durante el transcurso de la investigación, entre los que se encuentran: competencia, curriculum, ciudadanía y democracia.

2.2 Competencia


Es importante destacar que el Ministerio de Educación establece que los estudiantes deben adquirir, dentro de su proceso de formación, competencias ciudadanas y democráticas para la vida en sociedad.
Por ende, cabe precisar sobre el concepto, en primer lugar, Rafael Feito entiende la competencia como “la capacidad demostrada de utilizar conocimientos y destrezas. El conocimiento es el resultado de la asimilación de información que tiene lugar en el proceso de aprendizaje. La destreza es la habilidad para aplicar conocimientos y utilizar técnicas a fin de completar tareas y resolver problemas”. (Feito, Rafael, 2008:24), por lo cual, se relaciona con la capacidad de resolver problemas, en donde los estudiantes deben poner en práctica lo aprendido.
De igual modo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estipula que la competencia se relaciona con “La capacidad de los individuos para pensar por sí mismos y asumir la responsabilidad respecto de su aprendizaje” (OCDE, 2010:05), por ende, el proceso de formación cumple un rol primordial, pues proporciona las herramientas necesarias para que el individuo se desarrolle en plenitud en sociedad, puesto que “Tener una competencia es usar el conocimiento para aplicarlo a la solución de situaciones nuevas o imprevistas, fuera del aula, en contextos diferentes, y para desempeñarse de manera eficiente en la vida personal, intelectual, social, ciudadana y laboral”. (Ministerio de Educación Nacional, República de Colombia, 2007: 05). Por lo tanto, entenderemos por competencia la adquisición de habilidades y destrezas para resolver problemas, en donde los estudiantes deben poner en práctica lo aprendido dentro de su formación pedagógica.

2.3 Curriculum


El concepto de curriculum constituye una construcción epistemológica de encuentros y desafíos entre múltiples autores a lo largo de diversos procesos históricos, en donde “el curriculum no es un concepto, sino una construcción cultural. Es decir, no se trata de un concepto abstracto que tenga alguna existencia aparte de y antecedente de la experiencia humana. Es, en cambio, una forma de organizar un conjunto de prácticas educativas humanas.” (S. Grundy, 1991: 20)
Por consiguiente y siguiendo la misma lógica de la cita anterior, el curriculum corresponde a una construcción social de contenidos conceptuales, en donde han primado diversos enfoques de acuerdo a un contexto determinado:
“el curriculum es, antes que otra cosa, la selección cultural estructurada bajo claves psicopedagógicas de esa cultura que se ofrece como proyecto para la institución escolar” (Gimeno, 1989: 20). Por tanto, se sustenta en una selección cultural de contenidos y metodologías a enseñar, en donde influyen factores valóricos, ideológicos, económicos, culturales en su configuración y construcción curricular.
Por ende, el curriculum indica el “qué”, el “cómo” y el “para qué” enseñar, como es el caso del curriculum nacional, en donde se establece que: “El currículum nacional define lo que todos los estudiantes deben aprender a través de su experiencia escolar”. (Disponible en: http://www.curriculum-mineduc.cl/curriculum/. 05/05/2011), puesto que, especifica todo lo que debe aprender el estudiante y los tiempos en que se deben enseñar, estipulado en los Marcos Curriculares, los Programas de Estudios, Planes de Estudio y los Mapas de Progreso.
En consecuencia, se concebirá al curriculum como el conjunto de conocimientos, habilidades y competencias, que la sociedad desea fomentar y promover en sus estudiantes, en un proceso histórico determinado.

2.4 Ciudadanía

La concepción ciudadana corresponde a una construcción histórica, que ha cambiado con el trascurrir del tiempo, influenciado tanto por demandas económicas como también por reivindicaciones sociales e ideológicas, pues “La noción de ciudadanía está asociada desde el advenimiento de la modernidad a la idea de los derechos individuales y al tema de la permanencia a una comunidad política, constituyendo desde el siglo XIC una categoría que se propone integrar las exigencias de los discursos de la justicia y las demandas de una identidad social coherente” (Sandoval, 2003: 2).
Por lo tanto, se desprende una visión de la ciudadanía vinculada con la institucionalidad con el propósito de dar cabida a las demandas de los integrantes de la comunidad dentro de un contexto y escenario político determinado, en donde “La ciudadanía, como una forma de acción habitual de las mayorías, es más que cultura, es al mismo tiempo, una institución. Esto es, un conjunto de reglas de acción legitimadas y obligatorias para todos los que actúan en el marco de la institución, un conjunto de recursos para la acción distribuidos según reglas especificas y una organización del poder que le da legitimidad a la institución, hace cumplir las reglas y distribuye los recursos” (Guell, 2008: 33).
Se ha mencionado, anteriormente, que la concepción ciudadana, es una construcción social, en donde han primado diversos factores de orden político, sociales, culturales e ideológicos que le han dado forma al concepto, en donde la educación, no ha estado fuera de tal trasformación. Ahora bien cabe preguntarse ¿Cómo se vincula la educación desde la disciplina de Historia, Geografia y Ciencias Sociales con la formación ciudadana?
Por su parte el Informe de la Comisión Ciudadana señala que “La relación entre la educación y la ciudadanía democrática es muy estrecha. La fami­liaridad con las instituciones democráticas; la disposición a participar de los procesos que la configuran; y las virtudes públicas que ella requiere, dependen, en una medida importante, de la educación que los niños y jóvenes reciben en la escuela. Esto deriva del hecho que la escuela es quizá, de todas las experiencias de la vida humana contem­poránea, la más extendida y aquella en la que la comunidad tiene más posibilidades de incidir. En la escuela se experimenta la alteridad y se adquieren, al mismo tiempo, algunas de las virtudes imprescindibles para la vida compartida. La calidad de la vida cívica depende, en una medida muy importante, de la educación que la comunidad política sea capaz de brindar a sus nuevos miembros mediante la escuela” (Informe de la Comisión Ciudadana, 2004: 9), por consiguiente, la escuela cumple un rol fundamental en desarrollar el espíritu ciudadano, pues no sólo existe un desarrollo cognitivo, gradual y progresivo por los años de estudios, de igual modo, existe o debiera existir un trabajo en otorgar y desarrollar herramientas para la vida en sociedad. De acuerdo a lo anteriormente señalado, es en la escuela en donde se ejerce la concepción ciudadana, por lo tal “La escuela, como estructura social, se inscribe, en lo que Braudel y la Historiografía Francesa de la primera mitad del siglo XX definieron como de larga duración, proceso cruzado por distintos tiempos históricos, medios geográficos y relaciones sociales en los que certezas y contradicciones, estructuras y superestructuras dan forma a una institución capaz de sobrevivir a cambios de ideología y de paradigmas y, cada cierto tiempo, recomponerse para aparecer nuevamente como el símbolo de las grandes trasformaciones que se originan al interior de los sistemas sociales. De esta forma, con el correr de los años, la institución escolar se impuso como la expresión de la civilización y el artífice natural de la construcción de ciudadanía” (Orellana, 2009: 23). Por lo tanto, el curriculum nacional incentiva el desarrollo ciudadano, a través del desarrollo de los Objetivos Trasversales que presentan los programas de estudios, pues en ellos se establecen, en progresión, las habilidades y competencias ciudadanas que los estudiantes deben adquirir. Por consiguiente, los estudiantes deben ser agentes responsables en sus deberes y derechos, con historicidad al ser reflexivos y analíticos de su realidad cercana, participativa e informada del acontecer social, en donde la escuela, sustentada en el curriculum oficial, debe entregar las herramientas para el desarrollo de la ciudadanía.
Junto a ello, cabe reflexionar, sobre la importancia de la escuela, del curriculum, en post de desarrollar habilidades y competencias del ser humano en sociedad.

2.5 Democracia


Tal como la ciudadanía y la democracia corresponde a una construcción social, influenciada por diversos procesos económicos, sociales y culturales a lo largo de la historia de la humanidad para dar forma a un sistema político con participación ciudadana. Ya en los griegos se concebía la concepción democrática, en donde los ciudadanos poseían derechos y deberes dentro de la sociedad. Con el transcurso de la historia la democracia fue adquiriendo diversas formas dependiendo del contexto histórico. De acuerdo a ello, se considera para la investigación, que la “Democracia” se trabajará desde un punto de vista social o de competencias cívicas que otorga y enmarca este sistema político de gobierno, por ende “La democracia no es únicamente un procedimiento de gobierno. Dado que los derechos son elementos necesarios de las instituciones políticas democráticas. La democracia es también intrínsecamente un sistema de derechos. Los derechos se encuentran entre los pilares esenciales de un proceso de gobierno democrático” (Dahl, 1999: 60).
Por consiguiente, los ciudadanos cumplen un rol protagónico dentro de esta forma de gobierno, pues son ellos los que ejecutan deberes ciudadanos y legitiman a este sistema político, tras su participación dentro de la sociedad, por ende, la democracia se sustenta en las personas y las instituciones.
Siguiendo la misma lógica, “Ningún grupo, ningún colectivo, ninguna célula humana se tendría que conservar sino nace, vive y se desarrolla democráticamente, pues la democracia hace que se cultive el diálogo, que se logre un pacto. El pacto conseguido tras el diálogo, después de que hayamos reflexionado y tenido en cuenta la opinión de los demás. Estamos ante un tejido social que es muestra de una sociedad madura, positiva, que ha encontrado el camino (…) En primer lugar, la democracia se tendría que cultivar, enseñar y trasmitir desde la familia, desde los distintos niveles de escuela.” (Curiel, 2000: 54), por consiguiente, tras la cita se logra desprender diversas ideas fundamentales para el desarrollo y fortalecimiento de la democracia, entendida, como ya se ha mencionado anteriormente, desde el punto de vista social o de competencias cívicas.
En primer lugar, proporciona herramientas fundamentales para la vida en sociedad, en donde la familia posee un rol protagónico en proporcionar competencias básicas y necesarias para la vida en común, correspondiente al primer paso de socialización. En segundo lugar, es la escuela la que cumple un rol complementario, en donde, se entrega y desarrolla, en progresión y sistemático, a través del curriculum, valores, habilidades y competencias sociales, en pos del bien común de la sociedad, puesto que “La escuela (…) sigue manteniendo una particularidad que favorece el ejercicio democrático: es un espacio donde niños y niñas aprenden a relacionarse con los demás, a establecer vínculos sociales, a reconocer diferencias y reconocerse en los otros. En este sentido, es un espacio esencial de la vida cívica, pues de la misma forma en que puede reproducir modelos restrictivos, puede convertirse en un instrumento para que ciudadanos y ciudadanas sean capaces de comprender racionalmente cuál es el rol que desean en una sociedad democrática” (Orellana, 2009: 53).

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