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Conflagración Ecuménica

Conflagración Ecuménica

Mario Turcios

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VIENTOS DE LIBERTAD

Un sueño de libertad

Apocalipsis 16:13-15

“Por el decreto que imponga la institución del papado en violación a la ley de Dios, nuestra nación se separará completamente de la justicia. Cuando el protestantismo extienda la mano a través del abismo para asir su mano del poder papal establecido por Roma, cuando se incline por encima del abismo para darse la mano con el espiritismo, cuando, bajo la influencia de esta triple unión, nuestro país repudie todo principio de su constitución como gobierno protestante y republicano y haga provisión para la propagación de las mentiras y seducciones papales, entonces sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y que el fin está cerca”.1

¿Cómo deberíamos interpretar esta Inminente advertencia?: Los párrafos de la pluma inspirada refieren la aprobación y ratificación de tratados emitidos por Roma y acatados por Estados Unidos, nación que un día se considerase a sí misma como tierra de libertades, donde la Iglesia de Dios encontraría refugio en los mil doscientos sesenta días descritos en Ap. 12:6 y salvaguarda para la unificación del protestantismo con el catolicismo romano y el espiritismo, que de manera sigilosa se ha infiltrado en las Iglesias caídas hasta el punto de ser aceptadas sin reservas en el seno del protestantismo.

De tal unificación (Iglesia, Protestantismo y Espiritismo), resultará una clara violación a los principios divinos, Llegando así el momento en que el verdadero pueblo de Dios tendrá que enfrentar y desafiar los ataques del enemigo. No estará el pueblo de Dios exento de acusaciones, escarnios y penurias de las cuales Dios los salvará. … “Los perseguidores gobernantes, ministros de la religión y miembros de las iglesias conspirarán contra ellos.”2

Es necesario e indispensable hacer una breve reseña histórica sobre la realidad religiosa en la Edad Media, en Europa para poder entender de mejor manera los puntos que en éste estudio trataremos, tomando en cuenta la implacable persecución del papado sobre los hermanos reformadores que luchaban por la libertad religiosa y de conciencia durante la Inquisición que inició en los años 1538 d. C. y finalizó en el año 1798 d. C..

Durante ese amargo periodo muchos de los fieles sellaron su fe con sus vidas arrancadas por los métodos de tortura papal: “Acechados, perseguidos, apresados, no esperaban mejores días para lo por venir y muchos se convencieron de que para los que deseaban servir a Dios según el dictado de su conciencia, 'Inglaterra había dejado de ser lugar habitable.'”

Muchos hombres de Dios murieron por defender su fe: Unos en la hoguera, otros descuartizados por los animales, otros murieron de hambre encerrados en los calabozos, otros murieron al filo de la espada; sólo por mencionar algunos de los innumerables métodos crueles de tortura que el papado utilizara para exterminar el pueblo de Dios como castigo al rehusarse a aceptar su credo y poner en prácticas sus doctrinas satánicas. Una doctrina que sostiene que Dios concedió la iglesia el derecho de regir la conciencia y de definir y castigar la herejía, es uno de los errores papales más arraigados.

Debido a la persecución el pueblo de Dios se vio obligado a abandonar su tierra natal en busca de un nuevo horizonte de libertad y armonía donde pudiese estar en comunión con Dios. “A principios del siglo XVII el monarca que acababa de subir al trono de Inglaterra declaró que estaba resuelto a hacer que los puritanos 'se conformaran, o de lo contrario [...] que fueran expulsados del país, o tratados todavía peor.'*”4

Dios prepara a su pueblo y lo capacita de tal manera que será capaz de soportar cualquier penuria que le sobrevenga a causa de su lealtad a sus divinos principios y estará siempre capacitado para desafiar todo mal que el enemigo trate de imponer sobre su vida. La primera prueba a la que se vieron sometidos aquellos fieles reformadores, fue huir de la persecución del monarca de Inglaterra y buscar refugio en las tierras de un país extraño y ajeno a sus costumbres: Holanda una nación donde por primera vez aquellos fieles hermanos lograron encontrar un poco de seguridad, aunque efímera, les fue suficiente tiempo para consagrarse a Dios estando en comunión con el Dios viviente y sus principios dispuestos a tomar el camino que la providencia les mostrara a seguir y encontrar por fin la libertad espiritual anhelada.

Los corazones de aquellos fieles peregrinos estaban unidos mediante su pacto inquebrantable de devoción y lealtad a Dios, sus creencias, su amor y su firmeza en la verdadera doctrina les diferenciaba de las pretensiones de los anglicanos la cual ya estaba dando espacio a aspectos de apostasía, tal pecado ofende a Dios y a ellos mismos mediante el cumplimiento a su santa ley y sus principios fundidos en sus corazones los convertían en hombres y mujeres valientes e invencibles e indoblegables a las asechanzas del enemigo. “En cuanto se vieron obligados a separarse de la iglesia anglicana, los puritanos se unieron en solemne pacto como pueblo libre del Señor para 'andar juntos en todos sus caminos que les había hecho conocer, o en los que él les notificase.'**”

Un pueblo fiel y obediente a los mandamientos del señor nuestro creador, se mantiene siempre con la mirada en alto y las advertencias divinas no escapan a su conocimiento, si lo que a la vista del ser desobediente e impío es indescifrable, los hijos de Dios visualizan el futuro y conocen el llamado de su pastor.

Unidos mediante aquel solemne pacto se dispusieron a partir en busca de alcanzar la libertad que tanto habían esperado se les concediera, en sus visiones se vislumbraba el porvenir de un nuevo mundo que constituiría para estos hermanos reformadores el cumplimiento de una promesa al igual que en los tiempos de Moisés y el pueblo Hebreo, el Pastor Juan Robinson les había mostrado el mensaje de la verdad y los llevo a la puerta de entrada al nuevo amanecer espiritual, tierra de libertades.

“El deseo de tener libertad de conciencia fue lo que dio valor a los peregrinos para exponerse a los peligros de un viaje a través del mar, para soportar las privaciones y riesgos de las soledades selváticas y con la ayuda de Dios echar los cimientos de una gran nación en las playas de América”6

Una vez en tierra firme y con aires de libertad, nacería el cristianismo moderno que mantendría los principios divinos como su estandarte y regla de santidad por medio de los cuales un nuevo sistema de gobierno garantizaría, fomentaría y protegería aquellas libertades que en el Reino Unido y Europa papal se pisoteaban, cuando entra en acción el control desmedido de la unión de Iglesia y Estado, el resultado es fatal. Dios provee a su pueblo de líderes entendidos y sabios en los negocios del reino celestial y los pone al frente de su ministerio para establecer su paz mediante su santa ley. Rogelio Williams “fue la primera persona del cristianismo moderno que estableció el gobierno civil de acuerdo con la doctrina de la libertad de conciencia, y la igualdad de opiniones ante la ley”7 quien sostuvo que era deber de los magistrados restringir el crimen mas nunca regir la conciencia.

Ante el descubrimiento de un nuevo mundo, muchos vieron no sólo la oportunidad original que movió a los primero peregrinos a viajar y habitar las tierras de América. La avaricia y la ambición se apoderó de muchos extranjeros que viajaron a América con el objetivo de obtener bienes materiales, causa que sería el detonante de descontentos y ambiciones que llevarían a individuos sin escrúpulos a intentar establecer un orden alejado del propósito divino. “Rhode Island, vino a ser un lugar de refugio para los oprimidos, y siguió creciendo y prosperando hasta que su principio fundamental—la libertad civil y religiosa—llegó a ser la piedra angular de la república americana de los Estados Unidos.”

Como en todo sistema de gobierno, la ley primaria predomina sobre todo un sistema jurídico subordinado a la constitución de la república y tiene como fuente principal la costumbre de los pueblos, he ahí la peculiaridad de todo gobierno dentro de sus límites como nación en cuanto a su soberanía, sin embargo; hoy en día tal integridad soberana se ve amenazada y en peligro de ser atacada según las pretensiones del papado en pro de establecer un sistema de gobierno mundial donde la supremacía se concentraría en si mismo como el supremo líder.

Antes de considerar tal aspecto que muy pronto se convertirá en una realidad más que una simple pretensión, es necesario analizar los orígenes de la ley primaria de América, tierra de libertades civiles y religiosas donde el respeto y protección a las garantías civiles y de vida eran en su momento, la prioridad. “Los que formularon la Constitución reconocieron el principio eterno de que la relación del hombre con Dios se halla por sobre toda legislación humana y que los derechos de la conciencia son inalienables.”9

¡Cuánto distamos del pasado aquel cuando la constitución de la república americana se redactó bajo estos principios fundamentales de la relación entre Dios y el ser humano subordinado por amor a sus mandamientos y fieles a sus principios que Dios y solo Dios está por encima de todo poder secular!, ¡Si tan solo conserváramos el carácter y la convicción de aquellos peregrinos fundadores de esta nación!, entonces la Biblia continuaría siendo la regla de oro en cada momento de nuestras vidas y sería nuestro alimento espiritual del diario vivir por medio de las cuales nuestras acciones se regirían en armonía con Dios y nuestros semejantes.

“La Biblia era considerada como la base de la fe, la fuente de la sabiduría y la carta magna de la libertad. Sus principios se enseñaban cuidadosamente en los hogares, en las escuelas y en las iglesias, y sus frutos se hicieron manifiestos, en lo que se ganó en inteligencia, en pureza y en templanza”.10 Es momento de que nos preguntemos si realmente estamos obrando de acuerdo al propósito divino y si Dios estará al frente de nuestro ministerio, cada uno de nosotros tiene una obra que realizar, un proyecto que ejecutar, una ley que obedecer y un Dios a quien debemos con reverencia adorar y exaltar mediante nuestro ejemplo de vida, debemos preguntarnos en que estamos fallando, si nuestros hijos conocen, practican y son bendecidos con el legado que aquellos reformadores fundadores de esta nación plasmaron en la constitucionales.