Prólogo

El largo proceso de estudio en busca de la verdad, permite, escudriñar en la máxima fuente de la verdad, el pozo de agua viva que nos ofrece Jesucristo. Se realiza un recorrido mediante la experiencia vivida en tal proceso, el cual consistió en la convicción relativa de creencia en un Dios vivo real y poderoso, grande en misericordia, lleno de bondad, tal amor se manifestaba mediante la generosidad de perdonar nuestras faltas y pecados mediante un ser mortal y cargado de pecados tan negros como los que cualquier otro mortal pecador podría llevar sobre sus almas inconfesas, vivos ejemplos transgresores de la ley, sin duda alguna, acostá de su propia salvación adoptan el lugar de Dios y se atribuyen el poder de absolver de pecados a otro mortal pecador.

"Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová." (Jeremías 17:5). Las citas bíblicas nos llevan a conocer la verdad, nos enseñan con claridad la existencia de un Dios poderoso, misericordioso y omnisciente, su poder es inimaginable a la mente humana, y no necesita de intermediario humano más que el espíritu santo que hace la obra en nuestros corazones si concedemos su lugar morara en nosotros, mediante aquel cordero que derramo su sangre por sus hijos es como todo pecador arrepentido llega a los pies de Jesús nuestro gran sumo sacerdote.

Si tus hijos te preguntan la causa de tanta pobreza, desigualdad y conmoción social en el mundo, seguramente tu les responderás: Vivimos las consecuencias de un mundo recurrente por no haber puesto oído a la palabra de Dios, haciendo sacrificios a dioses hechos por mano de los hombres y adorados como dioses obedientes a sus peticiones sanando sus enfermedades, capaces de solucionar toda dificultad como lo creían aquellos idolatras desobedientes en los tiempos del profeta Jeremías, las mujeres de aquellos judíos desobedecieron la advertencia del profeta y se rehusaron a escuchar su palabra y continuaron sacrificando y ofreciendo libaciones a sus dioses.

La maldad no ha cesado y los corazones inconfesos continúan acrecentando sus pecados en contra del Dios del cielo, se inventan dioses, sacerdotes y obispos de la gran ramera realizan sus más grandes esfuerzos por engañar al mundo ensalzando al hombre de pecado que se hace llamar dios. "Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos." (Efesios 4:6). Cuando el espíritu santo mora en nuestros corazones, nos advierte de la presencia del pecado, y percibimos cualquier intento de supremacía humana por sobre lo divino, como es posible que llamemos a un pecador santo padre y el mundo le rinda honor y reverencia.

La indulgencia, viene a considerarse como el ovejo de expiación, uno de atributos que solo la obediencia y al sacrificio en la cruz mediante la muerte de nuestro Divino Redentor corresponde, la salvación no se debe considerar objeto de compra y venta o articulo accesible mediante una transacción comercial al alcance de los mortales desobedientes al mandato divino, se enseña a los pecadores que con la indulgencia se reduce el castigo por sus pecados, podría ser parcial o plenaria, ningún penitente fiel a los estatutos del error sufrirá mas en el purgatorio y las consecuencias de sus faltas y pecados clasificados en la categoría establecida por el papado. De niño solía ver a las ancianas confesar sus pecados al sacerdote y después rezar largas plegarias a los ídolos clavados a la pared.

Cansado de buscar la respuesta divina mediante dolorosas penitencias ofrecidas a dioses inanimados inventos del hombre y de la iglesia católica, decidí abandonar aquella seca doctrina y escudriñar las escrituras, descontento con el sistema papal y escéptico a sus peculiares letanías, no deseaba volver más a rezar de rodillas hasta tres rosarios antes que mi mama hiciera con sus manos el alimento que a su ver era la bendición de Dios derramada a cambio de aquella tediosa penitencia, no cabía duda alguna en mi, de que Dios es un Dios de amor y misericordioso con sus hijos, pero no tan cruel como para que sus hijos realicen sacrificios sin sentido.

Aun escuchando sobre la doctrina adventista, se orientó la investigación, con el objetivo de encontrar la verdad, al mismo tiempo, la desconfianza existente en clérigos y prelados y una remota idea que los protestantes podrían en verdad tener la verdad o por lo menos algo de la verdad y si no la tenían pues al escuchar sus bulliciosos discursos de alguna manera podría entender un poco el enredo y el conflicto entre ellos y sus oponentes católicos que con mucha frecuencia se ridiculizaban ante el público envueltos en vergonzosas trifulcas con resultados muchas veces fatales y lamentables sin la posibilidad de resarcir tales daños más que ante el cura de la parroquia del pueblo.

El conocimiento se adquiere mediante el estudio y la salvación mediante la obediencia a la santa ley. "Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley." (Deuteronomio 29:29). Fue en ese momento donde se encendió el interés por entender los fenómenos sociales, estudiar la historia y hacer énfasis en la verdadera doctrina, los acontecimientos no ocurren por accidentes, son el resultado de la obra del hombre mismo al decidir desobedecer a Dios y tomar el camino que haya elegido seguir construyendo su propio destino.

"Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos." (Jeremías 6:16). Dios abre nuestros ojos espirituales, conocemos la verdad y es nuestra obligación impartir esa verdad mediante nuestro ejemplo de vida. “Sírvase leer el tercer capítulo [de Jeremías]. Este capítulo es una lección para el Israel moderno. Que entiendan todos los que dicen ser hijos de Dios que él no tolerará sus pecados así como no toleró los del antiguo Israel. Dios odia las tendencias hacia el mal, heredadas y cultivadas.” (Carta 34, 1899).

“La golondrina y la cigüeña observan los cambios de las estaciones. Emigran de un país a otro para encontrar un clima adecuado a su conveniencia y bienestar, tal como el Señor lo dispuso. Pero el pueblo de Dios sacrifica la vida y la salud para complacer el apetito. Su deseo de acumular riqueza hace que se olvide del Dador de todas sus bendiciones. Abusa de su salud, y usa las facultades que Dios le dio para llevar a cabo sus ambiciosos propósitos, que no están santificados. Continuamente sufre de dolores corporales y de inquietud mental, porque está decidido a proseguir con sus prácticas y hábitos equivocados. No quiere razonar de causa a efecto, y debido a su ignorancia sacrifica la salud, la paz y la felicidad.” (Manuscript Releases, vol. 13, pág. 335).

No es el propósito de este libro llevar conflictos o confrontación alguna con denominaciones, iglesias, organizaciones o cualquier otra entidad de cualquier naturaleza que sea, el objetivo principal es salvar nuestra alma, rescatar aquellas almas del camino equivocado y encontrar el fin al cual todo cristiano desea llegar, Cristo nuestro sumo sacerdote, nuestro intercesor, nuestro pastor y redentor por medio del cual y con la ayuda del espíritu santo llegamos a nuestro único santo padre el cual es Dios todo poderoso. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.” (2 Corintios 1:3).

Mario Turcios