Conflagración Ecuménica

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Mario Turcios

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EL SURGIMIENTO DE DOS PUEBLOS

Historia de dos pueblos

El creciente pecado y la decadencia espiritual, llevó al hombre a una condición moral deplorable ante los ojos de Dios. Tan grande fue su degradación espiritual, que los ciento veinte años que Noé predicase, no fueron suficientes para ser escuchado y mucho menos para que los corazones de los impenitentes se volvieran al camino del Dios viviente, se reivindicara aceptando sus errores, pidiesen perdón por las abominaciones cometidas y por haberse insubordinado a su creador. Era necesario que Dios barriera de la tierra todo mal mediante el diluvio e iniciara un nuevo pueblo. Para repoblar la tierra, de la cual el diluvio había raído toda corrupción moral, Dios había preservado una sola familia: La casa de Noé, a quien había manifestado: “A ti he visto justo delante de mí en esta generación.” 1

Dios veía en los descendientes de Noé la continuidad de un pueblo fiel, obediente y leal a sus preceptos, sin embargo, la disensión y disputa entre el bien y el mal continuarían, el tirano de este mundo no cesaría en su vil esfuerzo de apoderarse del dominio absoluto de las mentes que obedecen sus exigencias. “Hablando por inspiración divina. Noé predijo la historia de las tres grandes razas que habrían de proceder de estos padres de la humanidad. Al hablar de los descendientes de Cam, refiriéndose al hijo más que al padre, manifestó Noé: 'Maldito sea Canaán, siervo de siervos será a sus hermanos.' Génesis 9:25.”2

Noé vio el futuro de la humanidad y el resultado de su conducta rebelde, semilla del mal que crecería en oposición al Dios del cielo y a su hermano pueblo que se mantendría fiel a la santa ley de Dios, ambos pueblos descendientes del fiel patriarca Noé, sus hijos, padres de las generaciones futuras definirían el campo de batalla donde se confrontaría el bien y el mal. “La profecía de Noé no fué una denuncia arbitraria y airada ni una declaración de favoritismo. No fijó el carácter y el destino de sus hijos. Pero reveló cuál sería el resultado de la conducta que habían escogido individualmente, y el carácter que habían desarrollado.” 3

Cuando nos mantenemos en comunión con Dios, obedientes a su santa ley y fieles a sus preceptos, obtenemos el poder de visualizar el futuro mediante la conducta y el carácter de nuestros hijos, quienes nos reflejan su conducta futura, éste es un honor que Dios nos concede, asegurando así nuestra firme convicción al fin principal, que representa nuestra fidelidad al Dios del cielo. Fue una expresión del propósito de Dios hacia ellos y hacia su posteridad, en vista de su propio carácter y conducta.

“Generalmente, los niños heredan la disposición y las tendencias de sus padres, e imitan su ejemplo; de manera que los pecados de los padres son cometidos por los hijos de generación en generación.”4 Si confiáramos en Dios y hacemos de la comunión con Él nuestra primera labor, ¡Cuán grandemente nos veríamos bendecidos! Si somos fieles a su santa ley y aplicáramos nuestros esfuerzos con devoción y empeño, en la búsqueda de la santidad reverentemente como los fieles en los tiempos del incrédulo pueblo constructor de aquella torre, máxima expresión de la desobediencia y auto seguridad, si así confiáramos en nuestro Dios, no acarrearíamos tanto mal a nuestras vidas espirituales.

La vileza e irreverencia de Cam se reprodujeron en su posteridad y le acarrearon maldición durante muchas generaciones. “Un pecador destruye mucho bien.”5 Ejemplo claro tenemos en Sem, el hombre fiel, recto y perfecto ante los ojos de Dios. Él ve nuestro futuro, provee las bendiciones de las cuales somos acreedores al guardar su santa ley y nos bendice nuestro camino hacia el futuro, el cual escapa de nuestro control. Es nuestro creador quien nos conduce por la senda que nos lleva a la vida eterna con la condición de guardar su divina ley inmutable eternamente y para siempre vigente. (Salmos 111:7,8). “Por otro lado, ¡cuán ricamente fue premiado el respeto de Sem hacia su padre; y qué ilustre serie de hombres santos se ve en su posteridad! 'Conoce Jehová los días de los íntegros y [...] su descendencia es para bendición.' 'Conoce, pues, que Jehová, tu Dios, es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta por mil generaciones.' Salmos 37:18, 26; Deuteronomio 7:9.”6

La línea que separa la verdad de la maldad, al pueblo de Dios del mundo, suele ser tan finita que a la vista humana es difícil distinguir, sin embargo; la creencia y la fe en Dios que mostremos en nuestros actos y costumbres, facilita la separación definitiva de quienes en algún momento anduvieron juntos con el mismo fin. Cuando perdemos la confianza en el Dios que nos libró de la muerte y consideramos nuestra propia autosuficiencia infalible, perdemos el favor de Dios y quedamos a la deriva, sin un salvador que garantice nuestra inmortalidad eternamente.

“Durante algún tiempo, los descendientes de Noé continuaron habitando en las montañas donde el arca se había detenido.”

Cuando el hombre incrédulo confía en sí mismo, lo primero que hace es desechar a Dios, rechazar su santa ley y crea su propio sistema de vida, separándose así del verdadero pueblo que irradia la luz del creador del universo. Al alejarse de nuestro redentor y dar lugar a que entren ideas, argumentos ajenos y contrarios a la palabra de Dios, nos dirigimos a la muerte espiritual.

“A medida que se multiplicaron, la apostasía no tardó en causar división entre ellos. Los que deseaban olvidar a su Creador y desechar las restricciones de su ley, tenían por constante molestia las enseñanzas y el ejemplo de sus piadosos compañeros; y después de un tiempo decidieron separarse de los que adoraban a Dios. Para lograr su fin, emigraron a la llanura de Sinar, que estaba a orillas del río Eufrates. Les atraían la hermosa ubicación y la fertilidad del terreno, y en ese lugar decidieron establecerse.”8

Cada paso, cada decisión y cada acto de nuestras vidas, debe contar con la aprobación de Dios. Cualquier decisión propia, constituye una conspiración que va en contra de lo que Dios tiene para su pueblo. Sus bendiciones son infinitas y significan la salvación misma, aunque a nuestros ojos nos parezcan obstáculos insuperables y fuera del alcance humano, si no se toma de la mano del que creó los cielos, la tierra y el mar, el camino que al impío parece recto es camino de perdición.

El hombre en su avaricia y su afán de obtener el poder de resolver sus problemas por sí solo, constituye un insulto a Dios, creer en nosotros mismos y sentirse capaz de superar cualquier obstáculo sin la ayuda de Dios, es una total apostasía que tendría resultados lamentables al darnos cuenta que nuestra avaricia y autosuficiencia no trae más que muerte.

"Decidieron construir allí una ciudad, y en ella una torre de tan estupenda altura que fuera la maravilla del mundo. Estas empresas fueron ideadas para impedir que la gente se esparciera en colonias. Dios había mandado a los hombres que se diseminaran por toda la tierra, que la poblaran y que se enseñorearan de ella; pero estos constructores de la torre de Babel decidieron mantener su comunidad unida en un solo cuerpo, y fundar una monarquía que a su tiempo abarcara toda la tierra....

"Los moradores de la llanura de Sinar no creyeron en el pacto de Dios que prometía no traer otro diluvio sobre la tierra."

Aquella colosal obra de arte e ingenio humano, sería el reflejo de la sabiduría humana intangible que una vez llevada a la realidad mostraba con orgullo las ideas concebidas al margen de la ley divina y así el hombre en su vanagloria alcanzaría más que la admiración y respeto, la obediencia del mundo en su totalidad seduciendo las mentes a tal punto de controlar y manipular sus voluntades hasta conspirar contra Dios. “La magnífica torre, que debía alcanzar hasta los cielos, estaba destinada a ser algo así como un monumento del poder y sabiduría de sus constructores, para perpetuar su fama hasta las últimas generaciones.”10

Un verdadero hijo de Dios debe creer, pensar y actuar de la misma manera. Dios es el mismo Dios de ayer, hoy y siempre, su ley Inmutable, perfecta y para siempre, por lo tanto; debemos asumir que existe un ser supremo, justo y misericordioso que suple la solución a todas nuestras necesidades y su amor no tiene límite alguno que pueda impedir su bondad en sus bendiciones por medio de las cuales nos alimenta espiritualmente. En los antiguos pobladores se puede notar que muchos de ellos negaban la existencia de Dios, y atribuían el diluvio a la acción de causas naturales. Otros creían en un Ser supremo, que había destruido el mundo antediluviano; sus corazones, como el de Caín, se rebelaban contra él.

Los principales actores de aquella torre no escatimaron en apresurar sus intenciones y ponerlas en práctica, tan pronto como estuviera en desarrollo la construcción se dispusieron a habitarla. “Adelantada la construcción de la torre, parte de ella fue habitada por los edificadores. Otras secciones, magníficamente amuebladas y adornadas, las destinaron a sus ídolos.”11 Éste es un claro ejemplo de oposición y rebeldía al supremo, aquellos seguidores de falsos dioses, celebraban sus logros y se daban a la idolatría:

“El pueblo se regocijaba en su éxito, loaba a dioses de oro y plata, y se obstinaba contra el Soberano del cielo y la tierra.”

Aunque había entre ellos hombres fieles y temerosos a Dios que trabajaban por hacerles cambiar su propósito. Dios es misericordioso su grande amor compasivo tomaba en cuenta aquellos que habitaban entre ellos que temían a Dios y su amor por ellos hizo retardar el juicio. Pero no quisieron escuchar estas verdades desagradables; no querían retener a Dios en su conocimiento, y en gran medida la confusión de lenguas les impidió comunicarse con quienes podrían haberles ilustrado. Tan grande fue su obstinación y su empeño en desobedecer y confrontar a Dios que no desistieron en su proyecto de establecer un sistema contrario a lo que Él había establecido.

Los hombres de Babel habían decidido establecer un gobierno independiente de Dios. Los que temían al Señor le imploraron que intercediese. “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.”13 Por misericordia hacia el mundo, Dios frustró el propósito de los edificadores de la torre, y derrumbó el monumento de su osadía. Por misericordia, confundió su lenguaje y estorbó sus propósitos de rebelión.