Conflagración Ecuménica

Conflagración Ecuménica

Mario Turcios

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INTRODUCCIÓN

Apocalipsis 1:3

“Bienaventurado el que lee, los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”

Cada etapa de la historia de éste mundo contiene su propia realidad. Hoy vivimos en una de las fases más complejas de la historia, un mundo convulsionado. La mediocridad predominante y las falsas doctrinas controlan las mentes de los habitantes del planeta en su totalidad; sin embargo Dios no olvida sus hijos y su sacrificio por los que rescató mediante su sangre derramada en la cruz, alto precio pagado a favor de la humanidad esclavizada bajo el dominio de Satanás, aunque no somos dignos de su presencia, Dios ha enviado profetas que nos comunican las grandes verdades sobre su divino plan de salvación.

Vivimos en los últimos días de la historia de este mundo, es de suma importancia estudiar los acontecimientos, fenómenos y eventos a la luz de la Biblia, de lo contrario podríamos vivir la experiencia que el pueblo de Israel vivió cuando su redentor vino a nacer entre los que sería la luz del mundo. El pueblo judío era el elegido para recibir al que con su sangre comprara el rescate de la humanidad; sin embargo sus prácticas mundanales, los llevo a inclinarse a la maldad y descuidaron la profecía referente a las buenas nuevas del redentor. Grande fue la lección que nos dejará un ejemplo de negligencia de la cual deberíamos aprender a mantenernos alertas.

Cada individuo debe ser un ejemplo de dedicación al estudio diario, constante y profundo de la profecía, un excelente obrero estudioso de los testimonios prácticos de la vida cristiana e intachable en el campo de los misioneros dedicados al rescate de las almas sedientas de la verdad. Firmes en un terreno árido espiritualmente, los obreros deben saber que se encuentran almas en un estado de agonía por falta del alimento espiritual que les llevara vida eterna. El desierto que en su momento garantizó seguridad y paz a quienes escapaban del papado, ahora se ha convertido en un desierto donde millares de almas se encuentran a la deriva muriendo de sed y hambre de la verdad.

Debemos aprender del pasado y asegurar el futuro desafiando al enemigo en el presente. Por doquiera se levantan movimientos religiosos, prometiendo seguridad y paz en un mundo hundido en la miseria espiritual, la ambición material predomina sobre los corazones de los hombres extremadamente avaros deseando controlar el mundo, acaparando las riquezas de toda índole, ya sea poder, fortuna, fama y el dominio absoluto de las generaciones existentes y futuras al punto de desafiar al Dios del cielo, debemos exaltar a nuestro redentor y nuestro ejemplar líder por medio del cual alcanzaremos la salvación.

“Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado.” (Proverbios 29:18). Nuestro propósito es llevar el mensaje de la verdad a cuantas almas sea posible, esperemos en el Señor y por medio de la obra del espíritu santo, las almas sedientas de conocer la verdad puedan llegar a los pies del señor y ser obreros en su viña.

Presentamos en este documento las verdades recientes del cumplimiento de la profecía y los eventos de los últimos días que constituyen la conspiración mas colosal en contra de la verdad: Hemos llegado al momento inicial del conflicto final, la verdad se desconoce y el error parece dominar las mentes maestras de los líderes religiosos controlando grandes masas sociales protagonistas de luchas orientadas a que se les reconozcan sus derechos a la práctica desmedida de actos, costumbres y hábitos prohibidos mediante el mandato divino, las organizaciones religiosas sobresalientes entre la conflagración son las más contaminadas.

El humilde pueblo que una vez cruzara el océano a costa de sus propias vidas, forjó un sistema de gobierno justo, leal y obediente a Dios, su ley divina era la regla de oro por la cual cada acto de sus vidas se regía, la verdad fue desapareciendo y el cristianismo primitivo se fue transformando a medida las generaciones sucesoras fueron olvidando sus buenos hábitos, cambiaron la Biblia por los libros de ciencia y dieron entrada al inquisidor que arrancó las vidas de millones de fieles en el viejo mundo, las puertas de América, refugio del pueblo de Dios, se abrió al enemigo y ahora la victima empuña la mano del verdugo.

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” (Proverbios 22:6). Familias enteras escaparon de la santa inquisición encontrando refugio en el llamado nuevo mundo, Estados Unidos de Norte América, durante décadas mantuvo la verdad y educaron a sus hijos en el camino de Dios, obedeciendo la verdad, su santa ley era la base fundamental del conjunto de leyes por las cuales el gobierno ejercía el control, la libertad de conciencia se convirtió en libertinaje dando lugar a que entrara la apostasía y así el pueblo de Dios se fue contaminando al punto de ceder el dominio al enemigo.

Es el propósito de Dios y nuestro mayor deseo que la humanidad conozca su verdad, al final solo habrá dos bandos, los que obedecen los mandamientos de Dios y hacen su voluntad teniendo el testimonio de Jesucristo y los que obedecen a Satanás mediante la inclinación y la adoración a la bestia, mediante el estudio profundo de la verdad, entenderemos el propósito divino, y el error no tendrá más poder sobre las almas que nuestro redentor vino a rescatar, la necesidad del ser humano de tener a Dios en su corazón constituye el deber más sagrado de los obreros, ir en su rescate representa una emergencia inminente de vida o muerte.

“No menospreciéis las profecías.” (1 Tesalonicenses 5:20). La palabra de Dios es profecía, escrita por hombres inspirados por Dios, muchos cristianos profesos hoy en día se encuentran atrapados en el error porque un día desecharon la profecía, éstos hombres se dedicaron a sus actividades seculares más que a los negocios de Dios, el presente marca un momento crucial del gran juicio final, quienes viven una vida cristiana superficial ignoran la verdad y no se dan cuenta del momento histórico en que viven, las grandes alianzas de las fuerzas del mundo les parecen acciones de bondad, ignoran las estrategias de Satanás quien prepara una guerra contra Dios y su pueblo.