DISCURSOS Y PRÁCTICAS DEL  LICENCIADO  EN CIENCIAS DE LA EDUCACION EN SU QUEHACER PROFESIONAL

DISCURSOS Y PRÁCTICAS DEL LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACION EN SU QUEHACER PROFESIONAL

Marcelo Vitarelli
Maria Virginia Mariojouls Margall
(CV)
Ediciones Eumednet

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PRIMER ATENEO PEDAGÓGICO
EL LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN COMO
ASESOR PEDAGÓGICO

LAS PRÁCTICAS DEL LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN EN RELACIÓN AL ASESORAMIENTO PEDAGÓGICO DE PROYECTOS EN EL NIVEL SUPERIOR.


Prof. Johana Mattuz1

1 Profesora en Ciencias de la Educación, Becaria de finalización de estudios en Ciencias de la Educación en la Facultad de Ciencias Humanas y Alumna de la carrera de Licenciatura en Ciencias de la Educación. Año de realización de la Praxis V: Práctica Profesional: 2012.
Lugar en el que se realizó la práctica y tutor que la acompañó.
La realización de la Praxis V: Práctica Profesional, correspondiente a la Licenciatura en Ciencias de la Educación, se realizó en el Instituto de Formación Docente Continua San Luis (IFDC). El mismo se encuentra situado en la Ciudad de San Luis, más precisamente en la Avenida Lafinur-997.
El área de la institución que fue destinada para poder llevar adelante la práctica profesional, es el área de Extensión y Capacitación, la misma es coordinada por el Especialista Rodríguez Luiz, Fernando, quien fue el tutor de la práctica. Dicha área se ocupa de coordinar los proyectos que se elaboran para docentes del Sistema Educativo Provincial, los docentes de la institución son los encargados de elaborar proyectos y son presentados al área de capacitación, la cual los recibe y luego los envía al Programa de Educación Superior y Capacitación Docente de la Provincia de acuerdo a la reglamentación de la Resolución N° 162. Anexo II, donde finalmente son evaluados.
En dicha área los docentes del Sistema Educativo Provincial, pueden acercarse para conocer los cursos que se encuentran
disponibles y pueden allí también realizar la inscripción para el curso que sea de su interés de acuerdo a la especialidad o el nivel al que se dedique cada docente.
Actividades pedagógicas que se llevaron adelante.
Para poder plantearse las actividades a realizar dentro del área, en un primer momento se plantearon objetivos de los cuales se desprendieron las actividades:
Objetivos:
- Brindar asesoramiento pedagógico al área de Extensión y Capacitación.
- Realizar una mirada descriptiva de los proyectos, desde el campo de las Ciencias de la Educación.
- Plantear ejes sobre las temáticas sobresalientes de los proyectos de capacitación.
- Diseñar una evaluación diagnóstica de proyectos educativos.
Actividades pedagógicas realizadas:
1. Lectura de la resolución N°162, la cual establece la “...necesidad de contar con un Plan Integral de Desarrollo Profesional Docente” y los Anexos I y Anexo II.
2. Lectura de proyectos de capacitación y extensión, brindados desde el Instituto de Formación Docente Continua, durante el año 2013.
3. Luego de la lectura de los proyectos se realizaron las siguientes tareas:
-Distinción entre proyectos de capacitación y extensión. De los 14 proyectos brindados solo uno era de extensión, los demás se dirigían a la capacitación; -División no sería mejor clasificación?? de acuerdo a áreas específicas: Ciencias Sociales, Lengua, Ciencias Naturales e Idiomas.
-Elaboración de informes, en los cuales se realizó una mirada descriptiva de los proyectos desde el campo de las Ciencias de la Educación, se plantearon ejes sobre las temáticas sobresalientes en los proyectos. Informes que fueron elevados al Tutor de la Práctica.
4. Otra de las actividades previstas era la de diseñar un instrumento de evaluación, que permitiera realizar un relevamiento de los
proyectos de capacitación y extensión, con el fin de saber si los proyectos son acordes a las demandas de los docentes del sistema educativo de la provincia de San Luis. Tarea que por falta de tiempo no pudo ser realizada.
Incumbencias profesionales que se relacionaron con el trabajo realizado.
La Práctica realizada se relacionó con las siguientes incumbencias del título de un Licenciado en Ciencias de la Educación:
- Brindar asesoramiento pedagógico a instituciones educativas y comunitarias.
- Diseñar, dirigir, ejecutar y evaluar planes, programas y proyectos educativos y culturales.
- Diseñar, dirigir y evaluar programas y proyectos destinados a la capacitación de recursos humanos.
La relación de las incumbencias del título tiene que ver con brindar asesoramiento en una institución educativa, en este caso el Instituto de Formación Docente Continua San Luis, en el área de extensión y capacitación, para lo cual se debía trabajar con proyectos algunos ya ejecutados y otros en ejecución, y como se menciona en las incumbencias, los proyectos con los que a un Licenciado le compete trabajar pueden ser educativos como culturales, así fue en este caso, ya que los proyectos tienen el propósito de capacitar a docentes del sistema educativo de la provincia, aunque también el área brinda proyectos de extensión que tienen un tinte cultural.
Sentimientos y sensaciones despertados por la experiencia.
La experiencia realizada fue enriquecedora para mí tanto en el aspecto personal como así también en lo profesional.
Antes de comenzar tenía mucho miedo porque me sentía vacía de contenidos, creo que a todos nos pasa que cuando
llega el tiempo de poner en práctica todo lo aprendido sentimos como decía Sócrates “solo sé que no sé nada”. Es una sensación terriblemente dolorosa porque ya no es el momento de repetir la teoría de manera abstracta sino de actuar en un campo que es el real, ya no es el momento de hacer “como si”, sino poner manos a la obra en la vida real, en la cotidianeidad de una institución “esa que leímos tantas veces y nos imaginamos cómo era y cómo debía ser”. La instancia de designarme la institución fue todo un obstáculo a superar porque había esperado tanto la práctica profesional pero al mismo tiempo no me sentía preparada porque sentía que me faltaban contenidos, sentí que durante el cursado de la carrera solo se dedicó el mayor tiempo a hablarnos sobre lo áulico, sus problemáticas, etc. Pero hubo poco énfasis en la tarea que un Licenciado puede realizar en un ámbito de nivel superior; al llegar a 5° año es cuando uno se da cuenta que nos faltan muchas cosas y temáticas para tratar.
Desde lo profesional sentí que fue una experiencia realmente enriquecedora, porque necesité recurrir a otras materias para poder realizar las tareas previstas y también porque en las incumbencias del
título encontramos que un Licenciado puede trabajar en proyectos diseñándolos, dirigiéndolos, evaluándolos pero cuando llega el momento sentimos que no sabemos cómo, y poder dedicarse solo a eso creo que ayuda a ir encaminado los caminos como profesional, no es tarea fácil porque requiere de tiempo, de ir buscando información, actualizaciones, etc.
Por otra parte, en el área de trabajo donde se llevó a cabo la práctica, la predisposición fue muy buena, eso hizo muy amena la labor. Es muy importante el contexto donde se realiza la tarea ya que las actividades a realizar se van realizando con mayor seguridad por saber que será bien recibido de la otra parte.

 

EL LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN COMO ASESOR PEDAGÓGICO EN EL NIVEL INICIAL
Prof. Lautaro Dentoni Appap 2


Profesor en Ciencias de la Educación y actual estudiante de la Licenciatura, en proyectos de la realización de mi trabajo final para obtener el título de licenciado.
Mi práctica Profesional
Mi praxis profesional se desarrolló dentro del espacio educativo “Jardín Maternal UNSL”, institución que se encarga de apoyar a la crianza de los niños entre 1 a 3 años y a acompañarlos en los primeros pasos de la educación escolar.
La tutora de mi práctica fue la Profesora en Educación Inicial y en Ciencias de la Educación, y directora en ese momento del Jardín, Susana Díaz Guiñazú. Con el tiempo pudimos conocernos y conformar un buen equipo de trabajo aunando criterios y planificando líneas de acción que orientaran mi trabajo como asesor pedagógico, dentro de un espacio no muy habitual para las prácticas que venía realizando en la carrera.
Mi función como asesor pedagógico se desarrolló bajo la premisa “las docentes de nivel inicial como productoras de conocimiento didáctico”, y comprendió actividades como:
Adaptación al ámbito de trabajo: para ello tuve que recorrer e identificar cada espacio y sus funciones, relacionarme con el personal, dar a conocer mi rol dentro del Jardín y disponerme a atender las necesidades, que competan con mi
función, de sus miembros. Disponía de la oficina de dirección para poder desarrollar tareas de lectura, recolección y análisis de información.
Observación, lectura y trabajo de oficina: como ya hice mención, dentro de la oficina de dirección realizaba lecturas de documentos pertenecientes a la institución para poder conocerla y comprender su funcionamiento, ellos fueron: el PEI, trabajos de investigación y ponencias allí realizadas, libros específicos al nivel inicial y documentos históricos. Dentro de la tarea de observación y recolección de datos se realizaron entrevistas informales y formales, también recurrí a cuestionarios individuales y por escrito donde los miembros del Jardín evaluaban mi trabajo.
La organización y ejecución de talleres de capacitación para todo el personal de la institución: fueron tres y en ellos se desarrollaron diversas temáticas de relevancia y necesidad para el Jardín. El primero recibió el nombre de “Desenredando el ovillo: El sentido de la palabra conocimiento en el imaginario social en torno a las docentes de Jardín maternal”: Esta primera intervención consistió en un taller de introducción a la temática, donde se presentaron conceptos fundamentales, desde el aporte de la didáctica, como ser: conocimiento, conocimiento escolar, contenido escolar y saberes.
También se posibilitó el espacio para reflexionar sobre el imaginario social que rodea a la docente de nivel inicial. Aquí se rescataron autores como Cornelio Castoriadis y Fabio Boso.
El segundo taller recibió el título de “El arte como inspirador en la producción de conocimiento”, esta intervención tuvo como objetivo la reflexión sobre dos componentes de la vida de las salas en el jardín maternal: el arte y la producción de conocimiento. En primera instancia se procedió al abordaje teórico de estas cuestiones, para luego comenzar a trabajar, en grupos, diferentes lenguajes
artísticos que denotan ser herramientas potentes en la tarea de enseñanza- aprendizaje en este nivel. La finalidad de este encuentro era poder visualizar que el arte, gran ingrediente de la tarea del nivel inicial, era una fuente de producción de conocimiento didáctico para estas docentes.
El último taller respondió al lema “La Producción de conocimiento didáctico como fruto de la práctica docente en el Jardín Maternal”, aquí se adoptó la modalidad de Charla-debate, donde básicamente el practicante expuso, con ayuda de un power point, diversos aspectos teóricos referidos a la temática, brindando a la reflexión y discusión grupal, abordando nociones conceptuales y experiencias personales. Se valió de objetivos, tales como: promover espacios de reflexión personal y grupal donde se trabaje la temática de la producción del conocimiento didáctico en el Nivel Inicial; y ofrecer aportes teóricos- conceptuales que nutran la reflexión, y posibiliten la problematización de la realidad actual del Jardín Maternal en relación a la práctica docente. Los contenidos abordados, fueron: definición de conocimiento didáctico y práctica docente; relación práctica docente y
producción de conocimiento didáctico; y recursos y herramientas de sistematización del conocimiento didáctico: anecdotarios, portfolio, diario personal, informe, etc.
Durante las tres intervenciones predominó un clima muy ameno y de disfrute, donde se pudieron intercambiar opiniones y generar espacios de debate que enriquecieron el proceso de aprendizaje. Los recursos didácticos que se utilizaron fueron el power point, los lenguajes artísticos (expresión corporal, literatura, dibujo, etc), el juego, entre otros.
El procesamiento de datos: todo lo recolectado lo analicé junto con mi tutora y ambos realizamos informes escritos donde constaron mis actividades y cumplieron con la formalidad de la cátedra Práxis V.
Esta experiencia despertó un sinfín de sentimientos y emociones, ya que por lo general me involucro mucho con las actividades que realizo y los espacios donde se llevan a cabo. En un primer momento me sentía desorientado y no lograba generar un acuerdo con mi tutora, pero el tiempo hizo que nos conociéramos y pudiéramos planificar mi accionar de una manera democrática y ejercitando mi
autonomía como futuro profesional de la educación. A lo largo del año logré adaptarme a la institución y el personal pudo comprender mi modo de trabajo, lo que llevó a compartir momentos de reflexión, festejos, etc.
En los últimos meses de estadía allí, surgieron espontáneamente peticiones de asesoría para realizar actividades, para preparar concursos de reválidas de puestos de trabajo, de asistencia a reuniones y talleres con los padres, y el acompañamiento a la directora a realizar observaciones a las docentes.
Fue una experiencia muy rica, que aportó mi primer acercamiento a mi rol como licenciado, lo que requirió la puesta en práctica de las competencias adquiridas durante mi formación.


EL LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN COMO ASESOR PEDAGÓGICO EN EL NIVEL MEDIO

Lic. José Carmelo Celi Quiroga3
3 Profesor y Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad Nacional de San Luis. Cursante del Postítulo: Especialización Docente en Educación y TIC a cargo del Ministerio de Educación de la Nación. Docente de Nivel Secundario en la provincia de San Luis.
El espacio de la práctica:
Elegir el espacio de la práctica profesional de licenciatura implicó no solamente la inserción en un lugar físico y real de trabajo sino también, la configuración del perfil profesional construido. Perfil que depende de tres elementos interrelacionados: las incumbencias profesionales, las aptitudes personales y las destrezas logradas a lo largo del proceso de formación.
Mi práctica profesional se desarrolló entre los meses de mayo y octubre del año 2011 y se enmarcó en el ámbito de la asesoría pedagógica del nivel secundario. El espacio de inserción fue el gabinete pedagógico del Colegio Secundario San Luis Rey, una institución educativa pública de gestión privada y confesional dependiente doctrinalmente del Obispado de la Diócesis de San Luis y administrativamente de la Universidad Católica de Cuyo. Los que ocuparon el rol de tutores de las prácticas fueron, en la primera mitad del año, la Profesora Lorena Paola Andino, asesora pedagógica en el nivel mencionado; y en el trayecto restante la Profesora Mónica Cafiel de Godoy, rectora del nivel secundario contando con la colaboración de la nueva asesora designada, la Profesora Clarisa Vallejos.
El plan de trabajo:
A fin de cumplimentar los objetivos propuestos por el espacio de formación, conjuntamente con la Prof. Paola Andino, se realizó un plan de trabajo pensado para desarrollarse en el ámbito de la asesoría pedagógica. Su elaboración implicó, en primer lugar, la lectura del Proyecto Educativo Institucional, especialmente en lo que respecta a los objetivos educativos que se propone alcanzar el colegio y a la figura del asesor pedagógico que se contempla en dicho documento. En segundo lugar, se complementó lo prescripto del rol con lo implícito del mismo que solamente se evidencia en la práctica misma. Esta faceta pudo ser posible gracias a la apertura de la tutora y la reflexión de su propia práctica que permitió delinear el rol, en definitiva, real y concreto. La intención de estos dos momentos fue poder arribar a la elaboración de un plan de trabajo acorde a lo que se le demanda al asesor en esta institución educativa particular.
En base a toda la información obtenida y su adecuado análisis, se acordó
que los objetivos que se esperarían alcanzar en la práctica profesional, se iban a traducir en la puesta en acto de capacidades que tuvieran que ver con la supervisión y control de los requisitos pedagógicos establecidos por la institución, la coordinación, el análisis y la valoración objetiva de situaciones educativas concretas y, el diseño y comunicación de propuestas innovadoras.
En consecuencia, y a los efectos de poder desarrollar tales capacidades, se planificaron tres ejes o campos de acción, a partir de los cuales se derivaron las distintas actividades propuestas para ser realizadas en el período de las 100 horas reloj prescripto por la cátedra: I° Eje: Trabajo sobre el Proyecto Curricular Institucional, a partir de:
El estudio y la revisión de las materias que integran el plan de estudio.
La elaboración de sábanas de contenidos de las materias que integran los ciclos
básico y orientado del nivel secundario.
La revisión de los contenidos que se desarrollan en cada uno de los espacios
curriculares a fin de lograr una organización, secuenciación y articulación de los mismos desde primero a sexto año.
II° Eje: Trabajo sobre la práctica docente, a través de:
Observaciones de clases.
III° Eje: Trabajo sobre proyectos específicos, desde:
El acompañamiento y asesoramiento a las Unidades de Gestión Curricular (UGC)
que integran y trabajan en el ámbito curricular del colegio con el fin de concretar la educación integral que se propone lograr en los alumnos.
Asimismo, y en consonancia con el plan de actividades, se establecieron en esa
oportunidad, los diferentes criterios de evaluación que se pondrían en juego a la hora de valorar la práctica profesional llevada adelante en el período fijado. Entre esos criterios se destacaron aspectos como las relaciones interpersonales, la colaboración, la escritura y redacción de documentos pedagógicos (que hacen al ámbito de la comunicación institucional); y el despliegue de competencias técnicas como la planificación, la organización y la gestión de la información.
Las incumbencias profesionales requeridas para el trabajo planificado:
El proyecto educativo institucional declara: el asesor pedagógico es “integrante natural del Equipo Directivo y jefe natural del Gabinete de Orientación” (2008:62). En este sentido la persona que desempeña ese rol es un asesor directo de la Rectoría y del Cuerpo Docente en todo lo que se refiere a la planificación y conducción pedagógica del colegio, relacionado con la consecución de los fines de la institución a través de la puesta en acto de competencias de tipo consultivas, pedagógicas, didácticas, de apoyo, de investigación e innovación.
Por lo tanto, el licenciado en ciencias de la educación inserto en el ámbito de la asesoría pedagógica debe poner en juego las siguientes incumbencias devenidas de la función que desempeña:
Realizar y ajustar el planeamiento institucional, además de velar por el cumplimiento de las planificaciones por parte del equipo docente y observar su cumplimiento.
Conducir y coordinar el espacio de Tutorías.
Sugerir y asesorar lo necesario a la Rectoría en lo referente al ámbito pedagógico.
Asesorar a las UGC (Unidades de Gestión Curricular) en lo referido, por un lado, a la planificación de sus actividades y de sus planes de trabajo, y, por el otro, dando a conocer, formalmente, la ubicación epistemológica de las asignaturas, su función formativa y su razón de ser en el plan de estudios; relación de los fines de las mismas con los fines del colegio.
Organizar las tareas de perfeccionamiento docente en su doble aspecto: filosófico- epistemológico y pedagógico-didáctico.
Observar clases para conocer las actividades del docente, de los alumnos y sus conductas, para poder orientar.
Contribuir al orden y disciplina de la institución como condición necesaria e indispensable para toda tarea de aprendizaje, unificando criterios con padres, docentes y autoridades competentes.
Lo aprendido en la práctica:
Respecto a lo planteado como plan de trabajo a seguir, cabe decir que las actividades realizadas giraron en torno a los ejes I° y III° del plan, oportunamente nombrados.
En el marco del eje referido a “Proyecto Educativo Institucional”, se pudo lograr hacer un relevamiento de las planificaciones 2011 de todas las materias que conforman el plan de estudio. Esa labor comenzada en los primeros meses de inserción se extendió por casi los dos meses sucesivos, debido que muchas de éstas aún faltaba ser presentadas. Ese relevamiento consistió en revisar y controlar que se cumplieran los requisitos propuestos por la institución cada año en lo que respecta a la presentación de la planificación anual; poniendo en juego, de ese modo, la capacidad del asesor de supervisar y controlar el cumplimiento de los requisitos establecidos.
Este proceso de relevamiento permitió, luego, poder armar cuadros comparativos en lo que se refiere a los contenidos conceptuales de las materias por año. El objetivo de esta actividad fue poder contar con sábanas de contenidos conceptuales a partir de las cuales se pudiera dar cuenta de las distintas articulaciones que se producen ‘ad intra’ de las materias, según núcleos de conocimientos, y de las materias entre sí. Este ejercicio ayudó muchísimo a poner en juego la capacidad de organización, de síntesis y de asesoramiento que configuran al asesor en su rol. Aunque se lograron establecer los cuadros respectivos, en el proceso, el equipo evaluó la metodología adoptada para su elaboración y se vio que, si bien, no era la más eficaz en cuanto economía de recursos, tampoco era totalmente insuficiente a la hora de trabajar con el establecimiento de las articulaciones existentes y las aún por realizar.
Asimismo, se hizo una lectura de los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP) establecidos por el Ministerio de Educación de la Nación a fin de poder reconocer cuáles eran los contenidos que estaban contemplados en las planificaciones de las asignaturas y en qué grado se los desarrollaba según lo planteado por el documento ministerial y los lineamientos institucionales. Con toda esta información se empezaron a realizar las distintas redes conceptuales, a partir de las cuales se buscaba evidenciar, gráficamente, las relaciones de contenidos que se establecen en cada asignatura y ante las cuales el alumno va transitando a medida que avanza en el plan de estudio prescripto. Si bien se empezó a trabajar en este aspecto, no se concluyó por dos razones: la primera tuvo que ver con que esta tarea no le compete exclusivamente al asesor, sino que más bien cada área, por la especificidad del conocimiento, es la primera encargada de llevarla adelante. En este aspecto la asesoría puede aconsejar, acompañar, ayudar pero no definir. Lo acordado en el equipo fue, poder, en un futuro, brindar lo trabajado a las UGC correspondientes para que cada una pueda analizarlo, corregirlo, ampliarlo y definirlo. La segunda razón tuvo que ver con que en el mes de agosto, la tutora encargada de monitorear la práctica renuncia a las horas de asesoría en el colegio, motivo por el cual la práctica queda a cargo de la rectora del establecimiento. En ese lapso, y mientras se asignaba a una nueva persona para ocupar el lugar vacante, se encomienda la tarea de reorganizar y armar un documento preliminar del Proyecto Educativo Institucional con todo lo recopilado, ya que urgía poder tenerlo concretado. Es así que paso a paso se fue elaborando el proyecto y aunando todo lo referido a fundamentos pedagógicos, antropológicos, filosóficos, epistemológicos, entre otros; que estando en archivos dispersos, se los fue valorando, corrigiendo e incorporando a este nuevo documento. Todo ello, bajo supervisión de la rectora del colegio.
En lo que respecta al eje III: “Proyectos específicos”, se realizó, a pedido de la rectora y de la nueva asesora, una evaluación del proyecto titulado “Trayecto de formación en la cultura clásica” que se llevaba adelante en el establecimiento desde mediados del año 2004; al mismo tiempo, se pidió, el aporte de sugerencias que permitan actualizar y mejorar dicho proyecto. De esa manera, la evaluación implicó poner en juego no solo las capacidades de análisis y de evaluación, sino también de habilidades y aptitudes que han ido adquiriéndose a lo largo del proceso de formación profesional y que tienen que ver con el análisis de situaciones educativas concretas y una valoración objetiva de las mismas. Competencias, estas, que se tornan conscientes en momentos en que se las requiere ponerlas por obra. Así, por ejemplo, los conocimientos del Seminario de Evaluación, dePlaneamiento Educativo y de Análisis Institucional, por nombrar sólo algunas, sirvieron para poder llevar adelante esta tarea.
El análisis y evaluación del mencionado proyecto fue devuelto a la institución a través de una reunión en la cual se explicaron los criterios tenidos en cuenta, el análisis realizado y las sugerencias de posibles mejoras que tienen que ver con la actualización constante de cualquier proyecto; cumpliendo así, con el despliegue de las capacidades planteadas en el plan de trabajo, sobre todo con lo referente a la capacidad de supervisión y de comunicación de propuestas innovadoras.
Todas estas actividades permitieron, no sólo poder ubicarse en el rol de asesor y su desempeño como tal, sino también poder ser conscientes de su función en cualquier establecimiento educativo. Si bien quedó pendiente, por cuestiones de tiempo y de contratiempos, el abordaje del eje II que tenía que ver con la posibilidad de poder realizar observaciones de prácticas docentes en aula, lo realizado fue abundante y conllevó también un continuo mirar (analítico) y valorar la tarea docente, puesto que ésta se constituye en uno de los principales focos por el que el asesor debe velar y trabajar, aportando su granito de arena para que se logre una mejora educativa.
En definitiva, todos estos aspectos posibilitaron un constante volver sobre la figura del licenciado en ciencias de la educación bajo el rol de asesor pedagógico.
Reflexiones finales
Producto de la experiencia vivida, y encarando un verdadero ejercicio de la praxis, se brindan de forma sistemática algunas de las reflexiones a las que se arribó en su momento y que se reafirman en el presente. Ese ejercicio devino en la posibilidad de generar esbozos teóricos preliminares que permitieran dar sentido a las prácticas de asesoramiento pedagógico. En esa oportunidad se tomaron algunos aportes hechos por la Dra. Rosario Ordoñez Sierra (1996) de la Universidad de Sevilla, quien graficaba elementos básicos que permitían perfilar la asesoría pedagógica y la figura del asesor. Si bien la autora no se remite al desempeño del rol específicamente en el nivel medio de educación, algunos de sus aportes pueden ser aplicados al mismo en cuanto que se consideran propios de la naturaleza del rol, independientemente de donde se actúe y desarrolle.

El asesoramiento pedagógico no es una actividad circunstancial tendiente a responder a una necesidad de un momento dado.
Esto significa que el asesoramiento pedagógico va más allá de un mero aporte e intervención técnica, en el sentido de aplicar una regla o una receta, esperando que el resultado no sea otro que el previsto, a la manera conductista. Más bien, el asesoramiento pedagógico es, en primer lugar, un involucrarse con la particularidad de la realidad que le toca enfrentar; un involucramiento que implica poner atención a un sin número de factores que hacen de esa realidad, de ese problema, de ese hecho educativo algo singular y único.
La experiencia vivida permitió poder tomar conciencia que el espacio de la asesoría es un lugar clave en una institución educativa. Gráficamente podría representársela como un puente que une tres extremos: el directivo, los docentes y los alumnos. En este sentido, se evidencia que el gabinete pedagógico se constituye en el sostén del equipo de conducción, en el auxilio del plantel docente y en el lugar de análisis y mejora de los procesos de aprendizajes que van llevando los educandos. Respecto del primero, el asesoramiento, como su nombre lo indica, tiende, primeramente, a poder asesorar, ayudar, aconsejar y trabajar con la gestión directiva en lo que a la planificación de lo educativo se refiere; pero además, por otro lado, dar razones o fundamentos pedagógicos del camino más conveniente a seguir. En cuanto al segundo extremo, el que se refiere a los docentes, es el gabinete pedagógico el encargado de brindar un abanico de estrategias o herramientas técnicas- didácticas y epistemológicas que vayan en beneficio de la práctica docente y del aprendizaje de los alumnos. En este aspecto, también cabe decir que es el que debe velar por el cumplimiento de las planificaciones y el desarrollo de los contenidos propuestos, garantizando una adecuada articulación entre el nivel áulico e institucional. Lo más complicado para la asesoría en este aspecto tiene que ver con el trabajo con los docentes, ya que muchas veces se presentan resistencias poco probables de sortear.
No obstante los obstáculos que el asesoramiento pedagógico debe superar en los dos ámbitos anteriormente descriptos; quizás, el que mayor desvelo le produce es el tercer extremo, que se refiere a los alumnos, puesto que todo hecho educativo tiende (o debería hacerlo) a la formación integral de los mismos y es la razón de ser del espacio en cuestión.
Es, en definitiva, en esta encrucijada de demandas, donde se puede percibir la figura y las tareas que se le exigen al asesor, pero también es allí donde la persona que lo ocupa puede reconocerse tanto en sus talentos como en sus debilidades. Por este motivo, a continuación se deja de lado un poco el ámbito de la asesoría para ocuparse propiamente del rol del asesor.
... El asesor tiene como finalidad participar y ayudar en la solución de los problemas que puedan existir y cooperar en la consecución de una mejora educativa
A lo largo del proceso de la práctica, en las charlas que se tenía con la tutora, ella siempre decía que todo lo que sucede en el colegio es pedagógico y por lo tanto, todo le compete al asesor; desde cómo se sucede una clase hasta cómo se piensa afrontar un acto escolar. Y que desde un aspecto al otro, el asesor debe aportar su conocimiento y su experiencia.
Asimismo, el tema de lo imprevisto siempre debe ser tenido en cuenta en la agenda del asesor. Durante la inserción en la institución, se pudieron apreciar muchos aspectos referidos a este tema, desde la suspensión de una observación áulica porque vino un tutor a hablar con la asesora, hasta tener que dejar de asistir a apoyar a los alumnos en una actividad sociocultural por tener que reunirse con un docente que necesita ayuda en cómo abordar un tema de la clase. Son los desafíos que se le van presentando al asesor y que, sin dudas, lo van ayudando a crecer en su vida profesional y personal. En este sentido, el manejo de la ética es sumamente importante ya que siempre se debe saber manejar el límite entre lo urgente y lo necesario porque de lo contrario, muchas veces, lo urgente puede ir postergando lo necesario.
... De esta manera, el asesor se caracteriza por ser:
1. Un observador de los procesos de enseñanza y de aprendizaje
En este aspecto, Ordoñez de Sierra, plantea que el pedagogo debe estar capacitado para saber usar aquellas teorías de aprendizajes disponibles y tener en claro los métodos educativos más aptos para satisfacer aquellas necesidades de formación que se plantean en los procesos de aprendizajes. En parte se debe aseverar tal afirmación, en cuanto es el profesional que debe acompañar y dirigir a los docentes en lo que respecta a lo educativo; pero, también se debe advertir que muchas veces se recarga la figura del asesor pedagógico con aspectos que no le son exclusivos; como es este caso. La práctica ha demostrado que para el resto de la comunidad educativa, el asesor está presente para decirle a los docentes la manera de resolver los problemas de aprendizajes de los alumnos, aplicando tal o cual teoría. Cuántas veces, se deriva a los alumnos al pedagogo para que vea cuál es el problema que tiene por el cual esos educandos no aprenden; y nada más alejado de la realidad puesto que el pedagogo no diagnostica a pesar de que puede tener indicios de la causa. El error (muchas veces ocasionado por los mismos pedagogos), a modo de hipótesis, es reducir el trabajo de la asesoría únicamente a este aspecto, sin tener en cuenta que si bien lo involucra no es privativo de este rol.
2. Un planificador
La autora tomada para el análisis sostiene que el asesor debe ejercer funciones de convocatoria e implicación de la organización en sesiones de planificación de su propio desarrollo, animando la coordinación interna y la comunicación institucional a fin de elaborar planes de mejora continua.
Desde la experiencia adquirida en ese tiempo de práctica, se puede afirmar que lo sostenido por la autora es certero, en cuanto que en las incumbencias profesionales del pedagogo se contempla la coordinación y planificación de proyectos tendientes a la mejora educativa o institucional. En este sentido, el asesor no solo se constituye en el motor, sino también en el mediador que identifica, clarifica y sintetiza la información pertinente que circula entre los actores institucionales y es capaz de hacerla fácilmente accesible a los mismos a partir de una actitud de confianza y escucha.
Se pudo apreciar que el asesor, por ser el puente, accede a mucha información desconocida quizás por otros actores, y está en su desempeño poder utilizarla para beneficio de la institución sin romper los códigos que se establecen con aquel que la ha brindado. En este aspecto, se ponen en juego capacidades y competencias que van más allá de la mera profesión porque involucra aspectos que hacen a la propia persona. Y una vez más, queda evidenciado que profesión y personalidad no pueden ir por carriles separados y que en su combinación hacen que el rol que se ocupa sea único e irrepetible a pesar de cualquier prescripción que se haga del mismo.
3. Un gestor
También es importante reconocerle al asesor su función de conductor y coordinador de espacios pedagógicos, como lo son, por ejemplo, las tutorías; porque siendo el encargado de velar por lo educativo, debe poner todos sus esfuerzos en garantizar las herramientas y los recursos necesarios para que los alumnos ‘aprendan (bien)’. Esta tarea exige que el asesor pueda contar con tiempos específicos para planificar, reunirse con los tutores y generar estrategias de acción a partir de la situación concreta de cada chico y cada grupo (condición de la cual, hoy en día, se carece). En ese sentido, se puede hablar del asesor como un gestor de recursos, de planes y de innovaciones.

Cabe, además, al asesor tener que sugerir y asesorar al equipo de conducción todo lo necesario para la mejora de la calidad educativa. Por eso, el rol del asesor-gestor implica la destreza y el despliegue de competencias que se refieren a la comunicación. Un asesor que no acuerde y acompañe a la conducción, podría decirse, que es un asesor del cual se esperan, de antemano, pocos frutos. Unido a este aspecto del asesoramiento a la rectoría, va el acompañamiento a las distintas áreas que componen la currícula escolar. Esto implica poner en acto, no solo la capacidad de trabajar con los docentes en los aspectos técnicos- didácticos sino también adentrarse en cuestiones epistemológicas que hacen a cada área curricular; exigiendo del asesor tanto el conocimiento general de cada espacio como el de los miembros de cada área, pero sobre todo, una comprensión real de la institución. Así como se espera que un buen director recorra y reconozca su escuela, también debe esperarse que un buen asesor conozca pedagógicamente su escuela para empezar a actuar desde la realidad concreta.
4. Un formador
Indudablemente, si lo que esperamos es el crecimiento de los actores institucionales y de la educación en sí misma, las otras características mencionadas sobre el asesor deberían desembocar en ésta. Cuando se hace referencia a que el asesor debe ser un formador, se está haciendo mención a dos cosas; en primer lugar, a la tarea de formación de los profesores en nuevas prácticas educativas que tanto el asesor como el equipo de conducción deben garantizar; porque no se puede exigir innovaciones en las prácticas áulicas si primero no se les ha dado la posibilidad de conocer alternativas a las que cotidianamente el docente desarrolla en el aula. Esa tarea, de dar a conocer lo nuevo, constituye al asesor en un formador, pero al mismo tiempo, en la realización de un proceso de autoformación constante y comprometida.
En segundo lugar, le compete al asesor la formación en cuanto está capacitado para poder llevar adelante investigaciones y análisis de la realidad educativa que le permita sistematizar y diagnosticar los problemas a los que se enfrentan los actores cotidianamente. En este aspecto, parafraseo un viejo dicho que afirma que “debemos ser como enanos parados en los hombros de un gigante”; en cuanto que el conocimiento avanza siempre que retomando lo ya dicho, sea analizado, discutido, verificado y ampliado. Si siempre queremos empezar de la nada, rechazando todo, siempre quedaremos en lo mismo. En este sentido, el asesor tiene un papel fundamental en la institución puesto que es ésta la que le permite hacer ese ejercicio reflexivo a fin de poder aportar nuevos instrumentos para la mejora de la educación. Si no es él, quien lo hará...


Referencias bibliográficas
Colegio Secundario San Luis Rey (2008): Proyecto Educativo Institucional. Ordóñez Sierra, R. (1996): El asesoramiento pedagógico. Conferencia dictada en el XI Congreso Nacional de Pedagogía sobre: “La Formación inicial de maestros como punto de partida para los procesos de innovación: el ámbito de la organización de los maestros.”, celebrado en San Sebastián los días 2, 3, 4 y 5 de Julio de 1996. Disponible en: www.personal.us.es/rordoñez/indiceasesoramientopedagogico.html