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Laura Orellana Martín
María Lidón Moliner Miravet
José Luis Barrios Roda
Universidad Jaume I
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RECURSOS PARA MAESTROS/AS

Este trabajo se enmarca dentro de la educación inclusiva, por ello en este apartado se proporcionan recursos que se consideran necesarios para prestar una especial atención a los grupos o individuos con mayor riesgo de quedar excluidos del sistema educativo. Además, la educación inclusiva es una propuesta de modificación de las culturas, las políticas y las prácticas de las escuelas. La inclusión defiende un cambio en los centros, de forma que se conviertan en escuelas para todos/as, escuelas en las que todos puedan participar y sean recibidos como miembros valiosos de las mismas. Es una escuela que trabaja desde la diversidad, pero nunca desde la deficiencia (Almenta y Muñoz, 2007).  

Según el Protocolo coordinación de las actuaciones educativas y sanitarias para la detección e intervención temprana en los TEA (2012), el objetivo es identificar aquellos menores que, por sus conductas, se pueda sospechar que presentan Síndrome de Asperger o Autismo de Alto Funcionamiento. Respecto al ámbito educativo es fundamental, según se propugna como principio en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE, artículo 73.3), la identificación temprana de las necesidades educativas especiales del alumnado, así como la atención integral del mismo.

En el caso de que exista alguna sospecha por parte del maestro/a 1, de los padres, del educador, etc. acerca de si algún alumno puede padecer SA en primer lugar es conveniente comentarlo con el psicopedagogo de la escuela, en el caso de ser un colegio se trata del Servicio Pedagógico Escolar (SPE). El psicopedagogo podrá evaluar al alumno según sus señales o haciendo  uso de algún cuestionario para la detección de SA, como puede ser el M-CHAT o el ADI-R.

El psicopedagogo puede contar con el asesoramiento del equipo específico de TGD de la Provincia de Castellón, EOPAE (Equipo de Orientación Psicopedagógica y Apoyo Especializado) de modo que ambos  concretarán el diagnóstico, la modalidad de escolarización, el asesoramiento al profesorado y a las familias y la intervención educativa. La cual irá precedida de la pertinente evaluación psicopedagógica, realizada por el SPE o por el DO (Departamento de Orientación) en el caso de Educación Secundaria, que permita identificar las necesidades educativas especiales de este alumnado, y determinar las ayudas necesarias que faciliten el máximo desarrollo de sus posibilidades y competencias.

Otra posibilidad (complementaria a la anterior) es aconsejar a la familia que remitan al niño al Pediatra, el cual realizará una evaluación médica para descartar organicidad, hará una exploración clínica y pruebas de audición, visión y analítica. También valorará derivar a las consultas especializadas de Neuropediatría y/o a las Unidades de Salud  mental Infantil, según los criterios que se indican.

Es necesario remarcar que el trabajo de los profesionales debe ser interdisciplinar, es decir deben actuar desde educación, sanidad y servicios sociales. Todos deben velar por el bienestar del niño y para ello es necesaria una buena coordinación y comunicación entre los diferentes profesionales que lo rodean. Según Huguet (2006) promover la interacción y la comunicación con los demás aumenta el potencial de aprendizaje y desarrollo de los individuos y de los sistemas y favorece la posibilidad de aprender de los demás.

Para ayudar a las personas con TGD es necesario asegurar que, como futuros docentes que será el alumnado del Grado de Maestro/a, conocen las estrategias y los mejores procedimientos para llevar a cabo con ellos. 

Con la finalidad de orientar a los docentes que se enfrentan con el trabajo diario de enseñar y educar al alumnado que presenta Síndrome de Asperger o Autismo de Alto Funcionamiento se presentan las siguientes pautas generales de intervención. Sin olvidar que cada caso es único e irrepetible y que requiere la evaluación de los profesionales de la salud, estas orientaciones intentan guiar en el camino educativo (Estévez, 2009).

Según este mismo autor, las características que debemos tener en consideración son las siguientes:

Los procedimientos que se deben adoptar para afrontar las situaciones con niños con TGD deben cumplir ciertas condiciones y reunir una serie de características. Respecto a las siguientes estrategias están extraídas y modificadas de los siguientes materiales:

La enseñanza de la comunicación y el lenguaje
Este es uno de los focos centrales de intervención. Los procedimientos de enseñanza pretenden, ante todo, el desarrollo de la comunicación  para hacer frente a los déficits sociales y comunicativos de las personas con TGD.
Como hemos comentado en el apartado de TEACCH (6 a), hay procedimientos que facilitan la anticipación y la compresión de situaciones, tales como el uso de sistemas alternativos de comunicación, dando preferencia a la presentación de información visual; la utilización de medios gráficos, pictóricos y fotos reales conjuntamente con signos, etc. estas alternativas son habituales en la práctica diaria para el desempeño de las distintas tareas y pueden aplicarse a niños de nivel cognitivo relativamente bajo, teniendo efectos positivos en la tranquilidad y el bienestar de las personas autistas. Recientemente se utilizan medios informáticos y ordenador como medios útiles para el desarrollo de la comunicación y el lenguaje con personas autistas.
                          
Es necesario tener en cuenta a la hora de tratar con ellos los siguientes aspectos:

Dificultad para seguir instrucciones.

Comprender el lenguaje de los adultos

Interpretaciones literales

Exceso o ausencia de gesticulación

Hablar demasiado rápido o demasiado alto

Preguntas repetitivas

La enseñanza de habilidades sociales

La competencia social exige el dominio de un amplio rango de habilidades que se incrementan de manera compleja con la edad. Entre estas habilidades se encuentran: la mecánica de cómo jugar un juego con otra persona, expresar afecto a otro niño, escoger actividades de ocio, usar habilidades conversacionales asertivas para realizar peticiones y asegurar que otra persona respeta las reglas de un juego, enseñanza de cómo abordar a cualquiera que esté realizando una actividad de interés teniendo en cuenta las necesidades de otras personas.

Una vía eficaz para la enseñanza de habilidades sociales a estos niños  ha sido el uso de modelos con niños sin SA. Tales interacciones aumentan las respuestas sociales de los niños con SA. Para percibir el éxito de esta propuesta han de desarrollarse las siguientes características:

Participar y hacer amigos

Incluirse en los grupos

Entender a los demás

¿Qué hacer para evitar las interrupciones?

¿Qué hacer para evitar la descortesía?

Imaginación y rigidez

Según el Riviere y Martos (2000), dado que la soledad y la inflexibilidad (con sus consecuentes carencias lingüísticas, de negociación, de cooperación en la acción con los demás, etc.) son comunes a cualquier persona con SA, las consecuencias educativas resultan evidentes: estas funciones deben enseñarse explícitamente.

Se les debe procurar una atención flexible y personalizada, que compense la rigidez e inflexibilidad que caracterizan a su inflexibilidad.

Temas de conversación obsesivos

Insistencia en cumplir las normas

Prepararse para los cambios

Dificultades sensoriales y motoras.

Los niños/as con este tipo de trastornos presentan un retraso en el desarrollo de patrones motores y dificultades sensoriales. 

Los estudios neurofisiológicos tienden actualmente a valorar el autismo como un trastorno del procesamiento sensorial junto a un trastorno de la atención selectiva, lo que justificaría los síntomas clínicos esenciales, que implican una alteración de la reactividad sensorial, incluidas las estereotipias, a través de un input sensorial repetitivo (Riviere y Martos, 2000).

Reacciones inapropiadas a los sonidos

Reacciones inapropiadas o malinterpretación del contacto físico

Hipersensibilidad a los estímulos visuales

Destrezas para el trabajo.
Según Colley, (2005) por lo general los alumnos con Síndrome de Asperger puede que tengan dificultades para planificarse el trabajo. El pensamiento abstracto también puede causarles dificultades y, si se les da a elegir, seguramente preferirán leer sobre hechos reales que sobre ficción. Los alumnos con Asperger con más habilidades seguramente tendrán una memoria sorprendente, en especial con aquellos temas que les interesen más. Normalmente estos alumnos son muy trabajadores e inteligentes, pero frecuentemente sus problemas pasan desapercibidos.

Pueden tener dificultades en la adaptación a los ritmos y organización del trabajo escolar; dificultades para adecuarse a los tiempos de trabajo escolar, sobre todo cuando hay un excesivo y rígido perfeccionismo que lo lleva a centrarse en detalles de la tarea y a una realización minuciosa y lenta de la actividad, etc.

Motivación
Una de las mayores dificultades con las que tienen que enfrentarse los educadores y padres en la enseñanza es la ausencia de motivación. Para paliar esta dificultad es necesario:

Organización personal

Exceso de dependencia

¿Qué hacer con los deberes?

No es recomendable tomarse a título personal las conductas inadecuadas del niño/a con Síndrome de Asperger o Autismo de Alto Funcionamiento. No es una persona manipuladora o intrigante, si no que por lo general, las dificultades de conducta son el resultado de sus esfuerzos para sobrevivir a experiencias que pueden ser confusas, desorientadoras o aterradoras. Las personas con SA son, en virtud de su discapacidad, egocéntricas. La mayoría tienen extrema dificultad para la comprensión de las reacciones de los demás.

El objetivo de tener en cuenta estas características es llevar a cabo el desarrollo de intervenciones creativas para ayudarles a aprender conductas alternativas apropiadas. Enseñando, ampliando y reforzando las habilidades comunicativas relevantes, resulta posible sustituir la conducta inadecuada, de modo que, dicha conducta se hace mucho menos frecuente o se elimina totalmente.

Sin olvidar que cada caso es único e irrepetible y que requiere la evaluación de los profesionales de la salud, estas orientaciones únicamente intentan guiar en el camino educativo (Estévez, 2009).

“No trates de cambiar al alumno. Donde sea posible, ajusta el entorno para que sea adecuado para él, y fomenta las interacciones sociales y la inclusión. Todo esto puede sonar como una enorme cantidad de trabajo para un solo alumno. Pero el trabajo extra dedicado a los alumnos con Síndrome de Asperger también puede beneficiar al resto de compañeros de clase” (Colley, 2005).

1 En el Anexo XI (Diapositivas Sesión 7) se describe gráficamente el protocolo de derivación y consulta.

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