Una segunda aplicación del concepto de competitividad expuesto por Porter (1995) es en el desarrollo de los ‘distritos interiores’ a las ciudades grandes con menores o bajos niveles de desarrollo. Porter argumenta que el desarrollo de estos distritos no requiere de caridades o de incentivos artificiales por parte del gobierno. Todo lo contrario, requiere desarrollar las ventajas competitivas y negocios que induzcan al desarrollo. De acuerdo a Porter, las principales ventajas de los distritos interiores en los Estados Unidos son:
i) La localización estratégica (alrededor de distritos más grandes y ricos);
ii) La potencial demanda local no explotada por los negocios de los propios distritos interiores;
iii) La integración con clusters regionales (existentes en los distritos vecinos a los distritos interiores);
iv) Los recursos humanos.
En la literatura del de las ciudades interiores (‘inner cities’) o de ‘mercados nuevos’ el desarrollo de éstas también ha sido abordado bajos las teorías de fracasos y distorsiones del mercado en cada caso (por ejemplo, Scorsone-Weiler, 2004)