EL DESARROLLO LOCAL COMPLEMENTARIO

Mario Blacutt Mendoza

Nociones corrientes del patrimonio nacional

En primer término se cita a Sunkel, autor que define el patrimonio nacional como el conjunto de los elementos naturales de un país, excluyendo la sociedad. Sin embargo, algunos consideran que esta definición es muy genérica, por lo que se ha hecho algu-nas aclaraciones. Sejenovich y Sourrouille, 1980, citados por Pedro Tsa Koumagkos, han destacado que las definiciones elaboradas sobre los recursos naturales no debe-rían hacer referencia a todos los elementos naturales, sino que debería destacarse la cualidad de algunos de ellos de ser útiles a la sociedad, por la vía de la aptitud de satisfacer necesidades humanas esenciales. Cada etapa del desarrollo de la sociedad ha tenido en consecuencia su propia relación con la naturaleza, derivada de sus propias formas de acumulación, por lo que se hace visible el carácter histórico del concepto de recursos naturales. Las dos definiciones merecen una evaluación compa-rativa que ocupará los siguientes párrafos de este acápite

La definición genérica de Sunkel tiene la virtud principal de considerar al ser humano como parte inherente a la naturaleza y, con el fin de diferenciarlo de lo que llamamos "recursos naturales", define a éstos como todo lo existente con exclusión de la socie-dad. La otra definición introduce una noción de carácter histórico del concepto de recursos naturales, concepción acertada desde el punto de vista antropocéntrico, pero que en este caso parece contradecir la necesidad de llevar adelante un proceso sos-tenible de desarrollo, por el desconocimiento explícito que se haría de la mayor parte de los recursos naturales que sólo tiene una utilidad potencial a ser identificados en el futuro. En efecto, si se ha de definir como recurso natural sólo aquél que es útil a una sociedad concreta en un momento histórico determinado, se deduce que los recursos que en ese momento no son útiles a esa sociedad concreta no son recursos después de todo y que, por lo tanto, no merecen ser conservados. En mi opinión, esto trae una contradicción muy difícil de resolver, puesto que siendo la Ciencia y la Tecnología (C y T) existentes en un momento dado, los que determina los elementos de la naturaleza que serán útiles al hombre, la C y T podrán reputar cono no útiles, elementos que después podrán ser reconocidos como tales, pero que en el periodo precedente habrían sido descuidados, simplemente por considerarse que no lo habían sido. Este conflicto se ve agravado por el hecho de que ni siquiera la C y T están en condiciones de pronosticar en el corto plazo las bondades potenciales de un recurso. Gligo (1986) dice que el término "Patrimonio natural" no implica necesariamente un contenido más restringido que el de naturaleza y lo define como "...el conjunto de bienes que nos han sido legados por las generaciones anteriores y que nos corresponde conservar en sus atributos fundamentales o transformarlos adecuadamente para poder transmitirlos a las generaciones futuras". Me parece que hay en la forma de esta definición cierta afinidad con la de Sunkel, al tomar como patrimonio natural (recursos naturales) el conjunto de la naturaleza; pero creo que tiene tres características de fondo que la hacen menos confiable que la de Sunkel.

Primero: un acercamiento a la definición nos sugiere que el ser humano sería algo aparte de la "naturaleza", con lo que se llegaría a la dicotomía falsa y estrafalaria sociedad-naturaleza, que tanto seduce a la concepción metafísica del mundo, donde la sociedad supuestamente podría existir como algo distinto de la "naturaleza".

Segundo: la expresión "el conjunto de bienes que nos han sido legados" parecería más bien referirse a un patrimonio particular o a lo sumo a un ámbito local más que al patrimonio total del planeta, puesto que hasta ahora no existe una sociedad con-solidada de sociedades que tengan intereses comunes en garantizar el cuidado del patrimonio planetario, intereses que a lo sumo pueden darse en una región o en un país determinado. Una prueba de ello es que esta denominación se usa en los EE.UU para identificar el patrimonio natural de esa nación. Tercero: al identificar el patri-monio como un "conjunto de bienes", implícitamente está otorgando a los recursos naturales la facultad de haber sido apropiados debidamente y de tener cierta valoración económica, dos problemas que constituyen el meollo de la inclusión de los recursos naturales en las cuentas nacionales.

Francia distingue entre el patrimonio natural y el patrimonio de la contabilidad nacio-nal, sobre la base de incluir en este último sólo los objetos apropiados y susceptibles de ser intercambiados entre agentes económicos, es decir, bienes. España condiciona la definición de recurso natural a todo bien no producido por el hombre y no incluido a la definición que Walrás tienen de objeto económico: “objeto útil, apropiado, valua-do y reproducible”, aunque es preciso añadir que no sólo el hombre sino tam-bién la naturaleza tiene la capacidad de producir un bien con esas características. En general, las defi-niciones amplias del recurso natural incluyen todo lo que existe con exclusión de la sociedad; mientras que las más estrechas, como las que están en función de las determinaciones históricas, suponen también una dicotomía sociedad-naturaleza. Pero creo que no debe perderse de vista que si bien el hombre es parte de la naturaleza, la naturaleza es también en cierto modo "social", precisamente por la interacción entre el hombre y el mundo externo a él. La concepción histórica de los recursos naturales sería una de las expresiones de la "socialidad" de la naturaleza. En eso estribaría su aporte, pero lo haría más en el sentido gnoseológico que en el que estamos tratando aquí. En todo caso, para ir a lo seguro, esti-mo que es mucho más adecuada la defini-ción de Sunkel, que si bien no tiene la elegancia de una exposición dialéctica del concepto, posee sin embargo, la virtud de evitar abusos como los que permitiría la concepción histórica de los recursos naturales.     

A Continuación se expone algunas propuestas dadas por diferentes expertos, los que han presentado el problema y también han hecho propuestas relativas a la evaluación del costo ambiental bajo per-cepciones complementarias. Después de las síntesis per-tinentes presentaré la mía.

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