EL DESARROLLO LOCAL COMPLEMENTARIO

Mario Blacutt Mendoza

BID: Generación de Ambiente Adecuado de Negocios para las MPYMES.

Tanto las microempresas productivas y las PYMES (MPYMES) requieren una condición básica para su desarrollo y consolidación. Esto es una estabilidad macroeconó-mica y una continuidad en el crecimiento económico de Bolivia. Asimismo es necesario revisar tanto el marco de regulación de las empresas, estableciendo una diferenciación en el tratamiento entre estos dos segmentos, como también replan-tear los programas específicos.
El sector tradicional que genera gran parte del empleo y constituido por las MPYMES produce en su mayoría para el mercado interno con bajos niveles de capital físico y humano, una escasa articulación productiva y con un marco regulatorio no diferen-ciado para este sector.

Una ausencia muy sentida fue la de una política diferenciada. En términos de políticas macroeconómicas, sin quebrantar la estabilidad, se debería poner el énfasis en la línea de crédito, el tratamiento tributario y la asignación de gastos, principalmente para entrenamiento e infraestructura, que discrimine positivamente a las microempresas y las PYMES, frente a las grandes empresas. Esta política diferenciada debería tener como objetivo estratégico facilitar la generación de redes o cadenas productivas para tener mejor acceso a los mercados interno y externo y desarrollar y difundir los adelantos tecnológicos en materia de producción, gerenciamiento y comercialización.

En cuanto se refiere a los aspectos  institucionales, uno de los aspectos más urgentes se refiere al fortalecimiento de la gobernabilidad y el desarrollo institucional. La gobernabilidad en Bolivia ha sido sacudida por ciclos frecuentes de inestabilidad política y social. La consecuencia de la escasa gobernabilidad ha impedido la continuidad de cualquier estrategia de desarrollo que permita vencer las grandes diferencias sociales, económicas, y de poder político. La falta de gobernabilidad también ha implicado escasa o nula previsibilidad económica que no sólo termina afectando el desarrollo del sector privado, sino que impide lograr las metas programadas con la cooperación internacional. La estabilidad política es una condición necesaria para fortalecer la gobernabilidad.

Acotando esta parte del informe, diremos que en lo referente a la gobernabilidad, es preciso establecer que el hambre generalizada en los es-ratos pobres y el egoís-mo de los detentadores de la riqueza nacional son las fuerzas que determinan la “ingobernabilidad”. Si hay empleo para todos, en el sentido definido por el modelo DELC y un sentido de justicia económica, social, política, cultural y ambiental, la goberna-bilidad será algo muy fácil de alcanzar.

Desarrollo institucional: la otra gran debilidad de Bolivia es el escaso desarrollo de las instituciones del Estado o la baja calidad del sistema jurídico que fomentan la informalidad y la pobreza e impiden incrementar la competitividad. Por una parte la baja calificación de los recursos humanos, y la escasa política de mejora tecnológica son notorias y, por otra, la innovación de normas y leyes consideradas obsoletas no es encarada. Por consiguiente el desarrollo institucional y las innovaciones normativas son condiciones para vencer la informalidad.

La institucionalidad no debe estar sustentada sólo para producir más; eso hace del hombre un simple instrumento de la producción. Las instituciones deben desarro-llarse en la dirección que permita al ser humano un sentido de equidad y de confraternidad que las tremendas desigualdades económicas no permiten. Una institucionalidad puesta al servicio único de la producción no hace sino continuar con la idea de competencia para “tener más que el otro” y no de emulación, que permita a todos la seguridad de que se tiene lo necesario.

Existe la necesidad de simplificar la estructura legal y normativa para adecuarla al desarrollo y formalización de las MPYMES. Las leyes como las del trabajo, la de quiebras y el Código de Comercio necesitan una modernización para adecuarse a los nuevos esquemas de economía global… la estructura tributaria es relativamente simplificada, pero constituye un costo extra por los pagos. Por otra parte, las tasas no diferencian entre el tamaño de empresas, haciendo que las tasas impositivas constituyan un costo relativamente oneroso para empresas pequeñas, restándole competitividad sobre todo por la competencia desleal (evasión y contrabando).

Esta conclusión del informe del BID es muy pertinente, por lo que el modelo DELC lo tomará muy en cuenta en la formulación del plan respectivo.

La cultura empresarial boliviana está sustentada sobre la informalidad de la econo-mía, la corrupción de las relaciones con las empresas y la escasa iniciativa privada formal. En este sentido la creación de ventanilla única de FUNDEMPRESA puede constituir un incentivo favorable para las MPYMES que venden a los mercados externos e internos (proveedoras de empresas de mayor porte o al gobierno)

La percepción del BID sobre la empresa boliviana no podía ser más acertada.

El proyecto ventanilla única debería contemplar también la diferenciación de los costos de apertura por tamaño de empresas y no como es actualmente, por régimen legal de las empresas. La clasificación actual, por ejemplo, hace que una empresa unipersonal, con una escala de actividad mayor pague menos que una SRL.

La idea de otorgar a todas las empresas Mpymes un tratamiento preferencial en los trámites necesarios para el registro es un instrumento que no debe desecharse por ninguna razón, pues de lo que se trata es rescatar a las microempresas del campo de la informalidad hacia el de la formalidad productiva, con los beneficios sociales que ello conlleva.

En lo referido a los Programas Específicos, el BID cita al Servicio de Desarrollo Empresarial (SDE), financiamiento y política tecnológica.

Es necesario el fortalecimiento de los servicios de desarrollo empresarial, entre los que se destacan aquellos de capacitación en áreas productivas y gerenciales. Se debe reflotar el SAT para atender necesidades más específicas y especializadas de las empresas (de 1 a 19 empleados) como así también para aquellas de mayor porte (20 a 50 empleados) El servicio de desarrollo empresarial no debe restringirse a la formación teórica sino a la capacitación teórico-práctica, con preferencia en la capacitación in situ y con instructores con experiencias previas en las mejores prácticas.

Los países subdesarrollados deben acostumbrarse a la idea de que la capacitación de la mano de obra es tan importante como los programas de alfabetización. La capacitación debe ser tomada en cuenta como lo que es: uno de los deberes primor-diales del Estado y de la Empresa.

Asimismo se deberían promover programas de expansión de mercados e iniciar o fortalecer las redes de cooperación interempresarial. El mayor mercado de las MPYMES sigue siendo el local. Esto se debe, por un lado, a las deficiencias en la infraestructura vial que incrementan enormemente los costos de trasporte. Esto hace aún más necesario el desarrollo del gremio empresarial para romper los cuellos de botella que les impiden ganar mayor competitividad. Además es innegable que la burocracia estatal y las exigencias del comercio exterior siguen siendo pesadas y son las mayores en la región. Es necesario buscar esquemas de integración entre empresas de forma tal a crear las cadenas de producción y clusters y organizando sus demandas desde la perspectiva de las MPYMES para lograr una mayor integración física. Urge crear servicios claros de promoción de exportación, así como información confiable y didáctica sobre acceso a mercados de insumos, procedimientos, tecnologías y mercados de productos finales.

La capacitación de la mano de obra es complementaria a la capacitación en la gestión empresarial de los pequeños empresarios. Entre estos servicios, la identificación de mercados nacionales e internacionales para la producción local es de un valor inmenso. La mayor parte de los empresarios pequeños no tienen idea acerca de lo que son los canales de comercialización ni de los mercados internacio-nales para sus productos. El DELC toma esta deficiencia como una de las más prioritarias.

En cuanto al desarrollo de los mercados, el Informe del BID dice:

Se deben impulsar de forma más amplia y efectiva los programas de compras nacionales, específicamente el “Compro Boliviano”, que hasta ahora ha dado poco impulso a las microempresas productivas. Así también el programa “Ferias a la Inversa”, como una iniciativa innovadora, debería ser también fortalecido. Ambos programas deben contemplar un fuerte impulso en sus esquemas de de-sarrollo de proveedores, tanto en lo productivo como en lo gerencial, así como también se debería mejorar el acceso al financiamiento. A este respecto la fundación PRODEM tiene un programa que dará un aval a aquellas microempresas proveedoras para utilizarlo como colateral. Con este aval PRODEM asegurará a la intermediaria financiera que la microempresa tiene un contrato de venta con un comprador (empresa o Estado) En el esquema de desarrollo de proveedores se debe también contemplar el fortalecimiento de la asociatividad MPYMES, sobre todo aquellas de menor tamaño. El logro de este fortalecimiento permitirá a estas empresas cumplir eficientemente los requisitos de escala, calidad y precios de las empresas de mayor porte y podría luego servir como una experiencia válida para atender empresas del exterior o consumidores finales de esos mercados. Es también fundamental eliminar la competencia desleal (por ejemplo la importación de ropas usadas, que afecta enormemente al sector textil) En general se deben fortalecer los programas de promoción de exportaciones, dotándolos de mayor recurso y ampliando su rango de acción. En este sentido es fundamental ampliar el acceso a la información de las MPYMES exportadoras con relación a las posibilidades de apertura de mercados. De esta forma podrán conocer cuáles son los productos demandados en el exterior y bajo qué condiciones de mercado, lo cual les permitirá actuar en consecuencia. Por último es de fundamental importancia desarrollar en forma consultiva con las MPYMES programas para la normalización técnica de productos y servicios.

La promoción de los productos lanzados al mercado por las Mpymes no sólo debe ser usado como un instrumento de difusión; al contrario, debe servir como una fuerza que presione al mejoramiento de la calidad de los bienes producidos por las Mpymes; en general, esta medida es de aplicación para todas las empresas del país: grandes, medianas, pequeñas y microempresas, dado que el mejor control de cali-dad que se tiene en un país, es el propio consumidor. Un país que carezca de consumidores exigentes nunca podrá competir con ningún producto internacional.
En lo que se refiere a la cooperación interinstitucional en el apoyo a la Mpymes, el BID dice:

La Unidad de Productividad y Competitividad (UPC) tiene como misión articular a los sectores público, privado y académico en favor de una alianza estratégica que permita implementar las líneas prioritarias de políticas públicas para el desarrollo de la productividad y competitividad a nivel nacional en los sectores productivos que se han identificado como prioritarios. La articulación de las demandas sectoriales con las entidades privadas, públicas y académicas de apoyo se realiza a través de la firma de Acuerdos Bolivianos de Competitividad (ABC’s), en los que se elabora una agenda de responsabilidad compartida con compromisos y acciones mediante “pactos productivos” público-público, público-privado y privado-privado.

Esos “Pactos Productivos” son la base esencial del modelo DELC, los que se consti-tuirán en una rutina establecida en el modelo y ampliada desde los proyectos a los programas y planes de desarrollo local en toda la extensión de la palabra. Las estadísticas en Bolivia dejan mucho que desear, por lo que la recomendación del BID al respecto, debe ser tomada muy en cuenta por las instituciones pertinentes.

Es necesario también realizar estudios sectoriales más comprensivos sobre el tema de las MPYMES. Existen excelentes estudios realizados por algunas organizaciones importantes de Bolivia, como el CEDLA e Instituto de Investigaciones Socio Económicas (IISEC). Sin embargo, los temas y las necesidades aún son amplios. Muchos estudios pretenden abarcar todos los aspectos del ámbito de las MPYMES mientras que la necesidad apunta más bien a profundizar cada aspecto de esa problemática. Las mejores prácticas de MPYMES exportadoras, estudios sobre la cultura organizacional de la empresa, sobre la cultura de asociatividad, la capacidad estratégica, los sistemas de innovaciones que utilizan las MPYMES, surgen como temas a ser abordados según los principales actores consultados.

Tales son los aspectos más sobresalientes del Informe del BID sobre “Bolivia: situación y perspectivas de las mpymes y su contribución a la economía” la misma que se realizó en junio del 2006 y cuya formulación estuvo a cargo de Dionisio Borda y Julio Ramírez.” Hay quienes proponen  el mercado de valores como una alternati-va, en virtud de las condiciones tan onerosas que existen en el sistema financiero del país, tales como créditos a menos de un año, con pagos trimestrales y un costo financiero que oscila, en dólares, entre el 14% y el 28%; en Bs la cosa es peor, el rango de la tasa de interés oscila entre el 36% y el 48%. En esas condiciones no hay empresa que pueda acceder al crédito bancario

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) ha formulado un programa de innovación para Pymes en Bolivia. Entre los aspectos más sobresalientes del programa, la ONUDI resalta los siguientes:

Incrementar la cantidad y la eficiencia de las instituciones dedicadas a la investigación y desarrollo de tecnología, en áreas específicas y prioritarias para el país

Sobre este punto, hay opiniones diversas en Bolivia; algunas apuntan a la necesidad de incrementar la capacidad de investigación y desarrollo de la tecnología, pues consideran que no es posible desarrollar una empresa productiva, a cualquier nivel, sin la disponibilidad de tecnología propia. Tal como vimos, ésta es una percepción que surge, principalmente, de los teóricos del desarrollo endógeno, para quienes los esfuerzos de desarrollo siempre deben ser internos al país anfitrión. Por el otro lado, el DELC cree que los esfuerzos de desarrollo tecnológico interno deben ser complementados por las externalidades tecnológicas y financieras existentes en el mundo externo. El informe del BID también dice:

El Estado será relacionador entre los actores, facilitador del entorno financiero, demandante de procesos de innovación y agente de apoyo a la producción y a la comercialización.

El papel del Estado, dijimos, es crucial en la formulación, ejecución, control y evaluación de los procesos DELC en todo el país, con la participación de la Empresa y de la Sociedad Civil.

Entre los roles de las empresas está el de aprovechar los efectos interactivos y acumulativos de la innovación a través de alianzas horizontales y verticales que les permitan acceder a nuevas tecnologías disponibles.

Éste es un complemento muy adecuado a los esfuerzos de internalizar las externali-dades tecnológicas y financieras propuestas por el DELC.

En lo referente a las entidades gestoras de conocimiento se identifica no solo a las universidades, sino todo un tejido de instituciones públicas y privadas que son las que dan respuesta a los problemas planteados por la falta de productividad de PyMEs. Entre los servicios que pueden ofertar las universidades están los servicios de laboratorios, elaboración de estudios de mercado y canales de distribución; estudios de costos de infraestructura, equipamiento y factibilidad; conformación de mesas de negociación para productos, procesos y equipos; acuerdos de investigación con base tecnológica, mejoramiento de la gestión empresarial; capacitación de cuadros de nivel medio, formación, actualización de personal, tanto técnico como gerencial y conformación de entidades de interfaz para el mejoramiento de la producción, de la gestión y/o del financiamiento.

La participación de las universidades y centros superiores de formación y de investígación es un requisito imprescindible exigido por el del, las que, como dice el programa de ONUDI, “sus principales actividades deben estar concentradas en proporcionar servicios tecnológicos, desarrollar tecnología, ofertar tecnologías y asesorar en el proceso de transferencia tecnológica”

El enfoque de la ONUDI establece ocho criterios para la selección y priorización de iniciativas: contexto, competitividad, cohesión social, medio ambiente, responsabili-dad social empresarial y enfoque de género.

Todos los criterios citados son muy importantes, a los que se debe añadir la formulación de objetivos comunes y los esfuerzos conjuntos para llevarlos a cabo. A pesar de que el proyecto de ONUDI no hace referencia específica a las microempresas, el programa puede incluirlas sin problemas adicionales de significación.

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