EL SISTEMA MONETARIO-FINANCIERO INTERNACIONAL COMO OBSTÁCULO PARA EL DESARROLLO

Jhon Freddy Caicedo Caicedo

Particularidades y alternativas del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos. (SUCRE): análisis crítico


2.3.4.1.- Antecedentes del Sucre


Los intentos por lograr una moneda única no son tan nuevos como se imagina, en América Latina y otras regiones del mundo se emprendieron antes otros proyectos de integración comercial y financiera.
Durante la crisis de los años treinta, frente a la extrema dificultad para obtener divisas, Hjalmar Schacht, entonces ministro de economía y finanzas de Alemania, presentó un sistema pionero de comercio compensado que posibilitara a los países incrementar sus intercambios, sin la necesidad de utilizar solamente la moneda de referencia internacional.
Sin embargo el primer sistema monetario regional fue creado en Europa, en 1950, la Unión Europea de Pagos (UEP), un convenio de créditos recíprocos fundamental en la construcción de la Unión Europea.1
Por tal razón, la experiencia más desarrollada hasta ahora se ha realizado en Europa, donde los sucesivos gobiernos tardaron varias décadas en recorrer el camino que los condujo finalmente a la puesta en circulación del euro, como moneda única en una amplia zona de estados intracomunitario. Además el ejemplo europeo no significó el único; África con la denominada Comunidad Económica y Monetaria de África Central, la cual fue creada para garantizar una estrecha cooperación entre estos, promover las iniciativas nacionales para la eliminación de la trabas al comercio intracomunitario, complementándose con otras regiones de África Occidental, posee este mecanismo. También se cuenta  en la historia con la experiencia de la antigua ex –URSS y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) con la participación de los países socialista de Europa Oriental y Mongolia. Posteriormente adheridos Cuba y Vietnam con la creación de una unidad de cuenta común denominada rublo transferible y como soporte institucional de este sistema se constituyó el Banco Internacional de Colaboración Económica (BICE) encargado de ejecutar los pagos entre los países miembros.
En lo que se refiere a América Latina, ha habido varios intentos para lograr distintos tipos de acuerdo sobre el uso de monedas comunes en las transacciones comerciales de la región. En Centroamérica, de 1961 a 1993 funcionó la Cámara de Compensación Centroamericana (CCCA), que tenía como objetivo promover el uso de las monedas centroamericanas en las transacciones comerciales y financieras entre los países del istmo, mediante la composición y el crédito reciproco a través de sus bancos centrales. Con ese propósito se creó una unidad de cuenta denominada Peso Centroamericano (PC).

Hasta 1980 la (CCA) permitió liquidar las operaciones compensadas sin tener que recurrir al uso de divisas para realizar los pagos entre los países centroamericanos. Sin embargo la crisis económica y política que afectó esta región a finales de los años setentas y durante la década de los ochentas, trajo como consecuencia modificaciones en las políticas cambiarias de los países miembros de la CCCA sobre la valuación de los tipos de cambio y acumulación de saldos que no se liquidaban. Todo esto generó una gran desconfianza en este mecanismo, dando paso a la realización del comercio en forma privada mediante pagos en dólares con lo cual la CCCA perdió vigencia y fue finalmente disuelta en 1993.
En la región funciona actualmente el llamado Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos (CPCR) dentro del marco de la Asociación Latinoamérica de Integración (ALADI) suscrito en 1982, al cual pertenecen 12 países (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela y el último miembro en ingresar en la asociación fue Cuba, en 1999 pero no pertenece en ese mecanismo), y cuenta con un mecanismo de compensación multilateral y un sistema de garantías.
El Banco Central de Reserva del Perú actúa como agente del sistema y efectúa la compensación multilateral, pero la Reserva Federal de Nueva York es el corresponsal común a través de la cual se liquidan los saldos a acreedores y deudores, lo que refuerza el papel hegemónico de la moneda de Estados Unidos en la región; de manera que no podría aseverarse que este es un mecanismo que coadyuve a una integración netamente latinoamericana.” 2
El Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos (CPCR) del ALADI, se planteó como principal objetivo la subutilización de dólar estadounidense en el comercio intra-regional para canalizar el ahorro de reservas en dicha divisa y que pudieran ser utilizadas eficientemente en el desarrollo del aparato productivo de la región. “Evidentemente ese mecanismo no le convenía para nada a Estados Unidos, que veían la acelerada pérdida del poder de señoreaje del dólar. La reacción estadounidense se dio de forma clara y contundente en el llamado Acuerdo de Basilea, en 1988. El Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo controlado por el gobierno estadounidense, pasó a desestimular el Convenio. En Brasil, el gobierno de Fernando Henrique Cardoso fue uno de los primeros en restringir su utilización. No tardó mucho para que Argentina y otros países hicieran lo mismo. Sin las principales economías de la región, el mecanismo perdió fuerza y prácticamente desapareció: en el año 2003, solamente el 1,5% de las importaciones intra-regionales fueron realizadas a través del Convenio ALADI. […] En 2003, el presidente Lula da Silva, de Brasil, retiró las restricciones al Convenio ALADI.
A partir del año 2004, Venezuela intensificó como ningún otro país la utilización de ese instrumento. Desde entonces se ha notado una reactivación del mecanismo: en 2008, representó casi un 9,0% de las importaciones intra-regionales. Pese a la mejora, el Convenio sigue totalmente subutilizado, además de no contemplar casi ningún país de América Central y del Caribe.” 3
En lo que se refiere al Caribe, seis países independientes (Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucia, San Vicente y las Granadinas) y dos territorios de Reino Unido que se encuentran en el Mar Caribe (Anguila y Montserrat), utilizan el dólar del Caribe del Este – emitido por el Banco Central del Caribe Oriental que opera desde San Cristóbal y Nieves – cuyo tipo de cambio está vinculado con el dólar de Estados Unidos. Estos países constituyen una unión monetaria desde 1983, denominada Unión Monetaria del Caribe Oriental (UMCO).4
Asimismo en esencia, se proyecta actualmente bajo características distintas la reciente iniciativa del Sistema de pagos en Monedas Locales, (SML), entre Argentina y Brasil, para fijar bandas de fluctuación entre el real y el peso argentino en su comercio bilateral y como paso previo hacia una negociación con Uruguay y Paraguay, donde se discute la factibilidad de una moneda única para las operaciones del MERCOSUR renunciando al dólar; no obstante el bloque mantiene una relación indirecta con la moneda estadounidense, buscan paulatinamente ir avanzando hacia una progresiva desdolarización de sus intercambios comerciales. Por otra parte cabe destacarse que el SUCRE tiene como base y antecedente histórico fundamental, la inspiración última en el Plan Keynes,5 presentado por el economista inglés en la conferencia de Bretton Woods como alternativa al Plan White, representativo de los intereses de EEUU y que fue el finalmente aprobado y puesto a funcionar. El “Plan Keynes” consistía en la creación de una Unión internacional de Compensaciones, cuya sigla en ingles es “International Clearing Union” (ICU) – con funciones similares a la de un Banco Central Mundial que emitiera una moneda universal denominada “Bancor”6 para ser utilizada como unidad de cuenta en transacciones internacionales (no como moneda física), también preveía la creación de un fondo monetario internacional encargado de gestionar el Sistema y con la creación de un doble fondo financiero, constituido con aportaciones de todos los países miembros. El objetivo de ese fondo7 sería doble:

2.3.4.2.- El Sucre: surgimiento, necesidad y características fundamentales


El Sistema Unitario de Compensación Regional, cuyo acrónimo es SUCRE, de un lado constituye expresión de la voluntad política de los países miembros del ALBA en aunar esfuerzos en pro de avanzar en la construcción de un nuevo orden financiero y económico internacional, en el que prevalezcan los principios de cooperación, solidaridad, complementariedad, respeto a la soberanía y a las políticas de inclusión social. Pero el SUCRE en su esencia económico-financiero es la constitución de un sistema de pagos internacionales que se basa en la utilización de una moneda virtual, que cumple el papel de unidad de cuenta común para el registro de las operaciones canalizadas y las correspondientes liquidaciones de los pagos resultantes entre los bancos centrales de los países participantes. Asimismo, la utilización de esta moneda virtual generaría liquidez a partir de su esencia fiduciaria, lo cual amplía la capacidad de importación de los países participantes por sobre sus posibilidades limitadas a sus tenencias de dólares, convirtiéndose así en una herramienta básica para promover el incremento del comercio recíproco. Es decir es un mecanismo de nuevo tipo y de relacionamiento comercial y financiero internacional que solo puede darse en condiciones de un modelo de cooperación e integración tipo ALBA.
La iniciativa para esta propuesta de integración orientada a fortalecer los lazos comerciales entre los países miembros del ALBA-TCP, surgió en la ciudad de Caracas, el día 26 de noviembre de 2008, durante la III Cumbre Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno del ALBA-TCP. Y el Acuerdo Marco para la creación del SUCRE, fue aprobado por unanimidad por los Estados que conforman el ALBA-TCP, el 16 de abril de 2009, en la VII Cumbre del ALBA, realizada en Cumaná, dando extensión meses después durante los días 16 y 17 de octubre de 2009 en la ciudad de Cochabamba con la culminación de la firma del Tratado Constitutivo del SUCRE. Sin embargo verdaderamente el SUCRE nace el 27 de enero de 2010 después de la fase experimental de implementación del sistema y la entrada en vigencia del Tratado Constitutivo del mismo, cuando se instaura el Consejo Monetario Regional (CMR). Realizándose el primer directorio del (CMR) y la emisión primaria de 152 millones de sucres. El 3 de febrero de 2010 se materializa el sistema con la realización de la primera operación comercial encauzada a través del SUCRE con la exportación de arroz de Venezuela a Cuba, y de esta forma la conformación de una moneda regional en América Latina pasó de ser una idea a convertirse en realidad.
El SUCRE como novedoso mecanismo de integración, nace en un contexto económico marcado por severas crisis económicas y financieras que afecta no solo la estructura de la periferia sino, también a los principales centros del poder económico mundial.
El rápido avance y la capacidad de respuesta dentro de los acuerdos tipo ALBA en materia financiera, ha enfatizado la necesidad de luchar contra la pobreza y la exclusión social, reducir las asimetrías y desarrollar nuestros aparatos productivos; de tal manera que garantice los intereses de los pueblos latinoamericanos; también surge por necesidad lograr una nueva arquitectura financiera regional que sirva para mitigar los efectos de futuras crisis financieras.
Genuinamente el SUCRE, nace para reivindicar la antigua moneda ecuatoriana, que dolarizó su economía en el 2000, producto de las políticas neoliberales, y a la vez, rinde tributo al legado histórico que en materia de independencia y gesta libertaria defendió en vida el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre.  Otra de las capacidades del SUCRE se manifiesta en promover la necesidad de inserción de los países miembros y a la región en la economía global, a través de la redefinición de sus relaciones comerciales hacia una dinámica que privilegie el intercambio Sur-Sur, desarticulándose de su papel histórico como economías extractivas y exportadoras de materias primas y poniéndonos a la vez en una ventaja de mayor poder de negociación frente a bloques extra-regionales como es el caso de la Unión Europea.
El esquema de integración ALBA pretende con el SUCRE reducir los requerimientos artificiales de obtención de dólares en el comercio intra-regional y en los mercados financieros, centrándose en “lograr el desacoplamiento progresivo del dólar estadounidense” y estimular la integración económica como mecanismo para mitigar o prevenir las crisis financieras, así como los ataques especulativos, típicos en épocas de desregulación ilimitada y amplia liberalización.
De igual forma, se propone la reducción de las vulnerabilidades externas de las economías y propiciar el intercambio comercial como sustento de la unidad monetaria.
Así, el SUCRE surgiría menos vinculada a dinámicas propias de la economía especulativa (caso Bonos de la deuda para el Banco del Sur) y más relacionada con el sector de la economía real o productiva.”8 La importancia geopolítica que significa en si la utilización del SUCRE en Latinoamérica presupone que “la integración es un requisito previo para la independencia.”9 Tanto política como económicamente.

2.3.4.2.1.- Componentes y conceptos básicos del SUCRE


El SUCRE cuenta con un órgano principal, que es el Consejo Monetario Regional (CMR), y 3 componentes neutrales:

a).- Consejo Monetario Regional
El SUCRE operara bajo el control y supervisión de un órgano superior, el Consejo Monetario Regional. El CMR tendrá como máximo órgano de dirección y decisión un directorio ejecutivo, integrado por un representante de cada país con rango de director. También deberá proponer formas y mecanismos de articulación de las políticas macroeconómicas (sin interferir en las políticas nacionales de inclusión social) entre los países miembros. Mediante esta función del CMR, se pretende dotar a los Estados miembros del ALBA de un foro común en el que puedan analizarse estrategias que le permitan enfrentar de consuno los grandes riesgos inherentes al actual sistema financiero internacional. El CMR deberá mantener estrecha coordinación con los bancos centrales, ministerios de finanzas, ministerio de economía y demás organismos competentes de los países miembros. Le corresponderá también al CMR, recomendar estrategias para expandir el comercio y reducir las actuales asimetrías económicas entre los países miembros.10
b).- Unidad de cuenta (sucre)
La unidad de cuentas “sucre” funcionará como “medio de pago entre los Bancos Centrales exclusivamente”, como paso inicial hacia la concreción de una moneda regional que cumpla como un medio de pago y reserva de valor. La cantidad de monedas locales contenidas en la canasta, será calculada sobre la base del peso porcentual de la moneda en el área (considerando el Producto Interno Bruto y la participación comercial intra y extra regional del país) y el tipo de cambio con respecto al “sucre” y la moneda ancla (dólares o euros). El sistema de pagos operará en períodos de seis meses, para el cual cada país recibirá una asignación de sucres que los Bancos Centrales tendrán en la CCC y serán respaldados por las monedas locales de cada uno de los países miembros del sistema.
c).- Cámara Central de Compensación
Los sistemas de pagos internacionales requieren de una cámara central de compensación para concentrar los registros de las operaciones de compensación y liquidación realizadas. En el caso del SUCRE, particularmente, su Cámara Central de Compensación, CCC, asienta su operación en el establecimiento de una asignación inicial de moneda nominal “sucres” emitida y distribuida entre los países participantes a efectos de proporcionarles de liquidez para la realización de su comercio recíproco.
La regla de determinación del monto inicial asignado de moneda nominal de los países se ha establecido sobre la base de la proporción del comercio recíproco proyectado para el período inicial de operaciones del SUCRE. Estás asignaciones están respaldadas en una contraparte en moneda local registrada por los bancos centrales en equivalencia a las asignaciones recibidas.
Conforme se van canalizando operaciones a través del SUCRE, cada banco central cobra a importadores o liquida a exportadores, en su respectiva moneda local, al tiempo que entre los bancos centrales se liquidan en su equivalente moneda nominal a través de sus cuentas en la CCC. Cada seis meses los bancos centrales deberán restituir su asignación en moneda nominal liquidando en divisas las diferencias en relación a su asignación recibida. En caso de los países deficitarios netos en el comercio, sus bancos centrales dispondrán de un valor inferior en su posición en “sucres” respecto a la asignación recibida a inicios del semestre por lo que deberán entregar a través de la CCC su equivalente en divisas a efectos de que sea restituido dicho valor inicial de “sucres”. Al contrario, en el caso de los superavitarios netos en el comercio, sus bancos centrales dispondrán de un valor superior en su posición en “sucres” respecto a la asignación recibida a inicios del semestre, por lo que deberán recibir a través de la CCC su equivalente en divisas a cambio de entregar el excedente de unidades de cuenta o “sucres”.
Del mismo modo, se han previsto mecanismos para que los países participantes en el Sistema manejen su liquidez en “sucres”. Estos mecanismos incluyen posibilidades de financiamiento y recirculación de excedentes, de modo que problemas de liquidez no afecten la dinámica del Sistema y se creen incentivos para la ampliación del comercio entre estos países.
d).- Fondo de Reservas y Convergencia Comercial
El funcionamiento del SUCRE resulta fundamental en la estabilidad de la moneda virtual “sucre”, y para ello se ha creado el Fondo de Reservas y Convergencia Comercial, FRCC. EL FRCC operará en dos direcciones esenciales. Por una parte debe coadyuvar al financiamiento de la Cámara Central de Compensación de Pagos (CCC), financiando sobre bases de mutuo acuerdo a los países miembros que incurran en déficits temporales en el transcurso normal de ejecución de las operaciones que se encaucen a través de la CCC. Por otra, el FRCC será también una fuente de financiación para estimular el desarrollo económico de los países con saldos deficitarios crónicos en su intercambio comercial con los demás miembros, y muy en particular para proveer facilidades crediticias que sirvan para generar excedentes exportables, contribuyendo así al equilibrio sostenible del intercambio comercial entre las naciones miembros del ALBA.
De esa manera se estará cumpliendo uno de los fines estratégicos, del ALBA que consiste precisamente en reconocer y tomar medidas para eliminar así asimetrías económicas entre las naciones que la integran   

2.3.4.2.2.- El funcionamiento técnico del SUCRE


Desde el punto de vista operacional, tratando de simplificar al máximo la explicación antes de ejecutar una exportación por el país X al país Y, los comerciantes de ambos países (el exportador y el importador) deberán verificar que se trate de una operación que puede ser encauzada a través del SUCRE, según los acuerdos intergubernamentales vigentes y en caso de positivo, tendrán que realizar las notificaciones a sus bancos centrales a través de sus respectivos bancos comerciales.
Una vez que se realice la exportación en el momento pactado para ejecutar el pago, la CCC acredita la cuenta en sucres del banco central del país exportador, este liquida una cantidad equivalente en su moneda nacional al banco comercial cuyo cliente realizó la exportación, utilizando para este propósito la tasa de cambio fijada por el CMR y el banco comercial ejecuta igual operación de ese cliente, de igual manera el proceso es inverso para el importador. (Anexo 14)
La CCC operará sobre la base de un sistema denominado «liquidación bruta en tiempo real», cuyo principio básico es que todas las operaciones de cobros y pagos se ejecutan individualmente y coincidentemente en el tiempo – en este caso a través de las cuentas que abrieron en la CCC todos los bancos centrales de las naciones participantes en este sistema –. O sea, que la CCC debitará igual suma en sucre al banco central del país importador, el cual hará la conversión correspondiente a su moneda nacional y le debitará el monto resultante al banco comercial cuyo cliente actuó como importador. Finalmente, este último recibe el débito pertinente en su cuenta con el banco comercial, expresado en su moneda nacional.
Como podrá apreciarse dentro de este sistema, el exportador y el importador pagan y cobran respectivamente en su propia moneda, mientras que las operaciones de los bancos centrales con la CCC se registran en sucres a partir de las asignaciones de esa unidad en cuenta que cada cual recibió originalmente.   
Además surgen cuestionamientos sobre la posibilidad de que el sistema se convierta en una suerte de “by pass” 11para obtener divisas. Es por ello que se están estudiando mecanismos para prolongar el período de transacciones por más de seis meses y entrever escenarios para financiar déficits y restablecer los saldos de sucres entre un período y otro (el llamado “tramo B”).
En este “tramo B”, los países deficitarios tendrán cinco días hábiles para solicitar un sobregiro a la CCC, realizar una exportación a otro país de la zona y reponer los sucres al país superavitario o llevar a cabo una “triangulación”, que consiste en el pago vía exportación a un país fuera de la zona SUCRE. También se podrá utilizar las llamadas ventas a futuro como mecanismo de pago anticipado de exportaciones. De esta forma, se mantendría el proceso de intercambio en sucres incluso más allá del período semestral.
La intención de la CCC es liquidar progresivamente en moneda local y divisas por medio de la titularización “de proyectos de inversión productiva en los países deficitarios y/o a través de inversiones a largo plazo en el FRCC”12


2.3.4.3.- Consideraciones finales acerca del avance del SUCRE y sus perspectivas


En este apartado no se trata de hacer un recuento sobre los procesos de integración latinoamericanos y sus mecanismos ya existentes. Cabe destacarse que el esquema político de integración ALBA no pertenece a un nuevo regionalismo latinoamericano surgido ya, en los años 80, sino se trata de una integración de nuevo tipo con nuevas aristas.
En Latinoamérica  la intensión de crear una moneda regional no es vista con malos ojos, “el proceso de integración es bien visto, pero no constituye un valor en sí mismo.”13
Muchos analistas opinan que la creación de una moneda única en el bloque ALBA no es factible para la integración ni muchos menos en América Latina y el Caribe, dado a que ninguna de las moneda de la región funciona como moneda vehículo, es decir, ninguna es aceptada en el resto del mundo como unidad de cambio, así como ocurrió en la Unión Europea donde estaban integrados los países con “monedas fuertes” como fue el caso del marco alemán y el franco francés que servían de monedas vehículo. Sin embargo hay otras opiniones; de acuerdo con Ugarteche en Sudamérica el comercio intra…no emerge con vitalidad entre otras cosas porque la inestabilidad cambiaria crea incertidumbres que no existen cuando se utiliza una unidad de referencia estable. Por eso… la unión monetaria entre Argentina y Brasil”14 servirá para evaluar estas ventajas ó desventajas de su implementación como instrumento para incentivar el comercio intrazonal, dicha integración presupone minimizar el riesgo cambiario, fomentar las exportaciones de las empresas medianas y pequeñas, disminuir la utilización de divisas en el intercambio bilateral, reducir los costos administrativos y financieros que implican los trámites para la obtención de divisas y contribuir a la integración de los mercados de ambos países.
Ugarteche15 no está en desacuerdo con esta iniciativa, pero plantea que para Sudamérica la unidad de cuentas es más flexible que la unión monetaria, ya que esta última implicaría un sistema de cambio fijo entre las monedas y la posterior fusión de las mismas”; obligando necesariamente a coordinar políticas monetarias y fiscales para dar mayor estabilidad al sistema, los riesgos de la unión monetaria significaría en términos económicos la reducción del margen de maniobra de los Estados nacionales “para impulsar cambios estructurales o absorber problemas económicos” y, por tanto, tal unión podría implicar desmejoras en las estructuras laborales y otros pilares del desarrollo económico y social.
En este sentido los distintos elementos que constituyen directamente al sistema de pagos SUCRE, en primera instancia no tienen que ser necesariamente obligaciones para la creación de una moneda única que empujaría a poner en operación los mencionados criterios de convergencia 16de las principales variables macroeconómicas de sus países miembros como ocurrió con el euro, no se esperan estas expectativas con el sistema SUCRE, por lo menos en el corto y mediano plazo; se trata simplemente de un sistema de pagos17 multilateral que incentive el comercio intraregional, reduciendo progresivamente sus asimetrías a través de la inversión en proyectos conjuntos y la aplicación de mecanismos que lo faciliten. No obstante crear las bases para, en el futuro, trabajar en la creación de una moneda común en el ALBA lo que sería deseable, pero esto constituiría una perspectiva para el largo plazo.
De tal forma, el SUCRE no se trata simplemente de un mecanismo técnico de simplificación de las transacciones comerciales intrarregionales, sino que presenta ventajas económicas y políticas de gran importancia para los que la impulsan.
Sin embargo a pesar del avance, aun existen autores que ponen en dudas la capacidad productiva y comercial que pueda tener el SUCRE en el marco de los países del ALBA (ver Anexo). Sin embargo hay que tener presente, que no se trata de sostener una moneda como el caso europeo, es importante señalar que la creación del SUCRE y la intensificación del comercio intra-regional van de la mano con un cambio radical del sistema de financiamiento externo de los países que se integren a la iniciativa. En la medida en que dichos países mantengan altos niveles de endeudamiento externo denominados en dólares, estos seguirán requiriendo ingresos por exportaciones denominados en dicha moneda para cubrir el servicio de la deuda. Dicho de otra forma, mientras que exista la necesidad de pagar una deuda externa denominada en dólares, los países de la región estarán atados al dólar y a la inserción productiva y comercial que la pertenencia a esta esfera de influencia implica. Por eso se sostiene que cualquier instrumento o entidad financiera que surja hoy con propósitos reales de desarrollo, debe responder desde su creación verdaderamente a los intereses del desarrollo económico y social de sus respectivos pueblos y contribuir a fortalecer la integración regional.18
El sistema SUCRE deberá responder al desafío institucional de satisfacer estándares de credibilidad, así como los principios de eficiencia y transparencia que caracteriza a esta iniciativa de integración de nuevo tipo. Por ello para fortalecer el SUCRE sería necesario y oportuno la expansión del SUCRE, hacia otros espacios extra-regionales que puedan ampliar su capacidad financiera de articulación. Se trata de acuerdos con otras alternativas monetarias como el Khaleeji19 o los acuerdos de intercambio con monedas del sureste asiático, en el marco de la ASEAN + 3 (Asociación de Países del Sureste Asiático más China, Corea del Sur y Japón).
También sería oportuna la articulación con el rublo y el yuan de Rusia y China respectivamente, ya que varios países del ALBA tomando como ejemplo a Venezuela, mantienen fondo binacionales de financiamientos en divisas y monedas locales, y de este mismo modo mantiene relaciones monetarias con países como Irán y Colombia.
Además el SUCRE está abierto a la participación de todos aquellos países que conciban las relaciones económicas internacionales  sobre la base de los principios de cooperación, solidaridad, complementariedad y respeto a la soberanía de los pueblos.
Aún está por verse también cuál será la capacidad de articulación del SUCRE y sus órganos funcionales con otras instituciones financieras de la región, incluyendo al Banco del Sur (creado pero aun no definido) y otras instituciones financieras tradicionales.
El análisis crítico de éstas y otras organizaciones de la integración latinoamericana y caribeña, serían posibles referencias para la propuesta que avanzan los países del ALBA en el marco del SUCRE. No obstante, la intención es trascender la perspectiva liberal que ha estancado a muchas de éstas, así como dar dinamismo a la integración desde una perspectiva integral que incorpore lo político y lo social como prioridad, logrando así las bases subjetivas de una integración regional de nuevo tipo con miras a la reconstitución de un entramado institucional financiero anteriormente perdido.

1 http://www.elciudadano.cl/2010/02/19/el-sucre-la-moneda-para-la-integracion-regional-ya-tuvo-su-primera-transaccion/

2 Francisco Soberón Valdés: Finanzas Internacionales y Crisis Global, Editorial JOSÉ MARTÍ, La Habana, 2009, pp. 103-105

3 http://www.elciudadano.cl/2010/02/19/el-sucre-la-moneda-para-la-integracion-regional-ya-tuvo-su-primera-transaccion/

4 Francisco Soberón Valdés: Finanzas Internacionales y Crisis Global, Editorial JOSÉ MARTÍ, La Habana, 2009, pp. 103-105

5 Entrevista realizada a Guillermo Gil (16-02-11), Gerente y experto en temas comerciales y monetarios del Banco Central de Cuba (BCC).

6 El bancor fue una unidad monetaria internacional propuesta por John Maynard Keynes -como líder de la delegación británica y presidente del Banco Mundial- a las negociaciones que establecieron los Acuerdos de Bretton Woods, sin embargo, esa propuesta no fue implementada
Inicialmente el valor del bancor seria establecido en relación a 30 mercancías básicas una de las cuales sería el oro. El propósito de la propuesta era estabilizar el precio promedio de las mercancías básicas con el del valor del medio internacional de intercambios y acumulación de riqueza (o moneda de reserva).

7 Keynes proponía la idea de un fondo porque consideraba como esencial: un mecanismo de estabilidad interna que evitaría la acumulación de saldos deudores o acreedores de cada país integrante de la Cámara de Compensación. Esto obligaría a los miembros con excedentes superiores a un cierto monto fijado de antemano a utilizarlos a favor de la demanda global, con varios propósitos: aumentar sus importaciones provenientes de países deficitarios, financiar a estos últimos para sus proyectos de producción y de desarrollo o directamente a la ayuda internacional. Este mecanismo sería combinado con sanciones en los casos en los excedentes fueran improductivos.

8 Antulio Rosales: Estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales, Universidad Central de Venezuela. www.rls.org.br/.../Banco_del_Sur_y_Sucre Antulio_Rosales_.pdf.

9 Entrevista al intelectual estadounidense Noam Chomsky (31-12-2010) sobre el socialismo hoy, el cambio de América Latina y sus relaciones con Estados Unidos "La integración de Latinoamérica es el requisito previo para la independencia real", Fuente: http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1727

10 Banco Central del Ecuador (BCE): Resumen de los elementos técnicos de la configuración del Sistema Unitario de Compensación Regional SUCRE fuente; http://www.bce.fin.ec/documentos/ServiciosBCentral/SUCRE/sucDoc08.pdf
Documento elaborado por la Comisión Técnica Presidencial NAFR – Banco del Sur y revisado por las instituciones que participaron en reuniones para elaborar el plan de difusión del SUCRE.

11 De acuerdo a la página de wikipedia By pass del Inglés se refiere, en general, a una ruta alternativa a otra normal, es decir aplicado en economía seria la ruta adecuada para obtener divisas   

12 Antulio Rosales: Estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales, Universidad Central de Venezuela. www.rls.org.br/.../Banco_del_Sur_y_Sucre Antulio_Rosales_.pdf.

13 Osvaldo, Martínez: La integración en América Latina: de la retórica a la realidad, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008. 

14 Oscar, Ugarteche: “La Unidad monetaria sudamericana (UMS): Una Segunda Aproximación”, www.obela.org/.../LA%2BUNIDAD%2BMONETARIA%2BSUDAMERICANA.doc, (2008)

15 El autor plantea una unidad monetaria que contemple en la canasta las monedas de diez países de América del Sur, y no una unión monetaria entre dos países como proponen Arestis y de Paula, considerando que Es muy pronto en la dinámica de integración sudamericana para proponer las convergencias de las políticas económicas el autor plantea que  la diferencia es que en la unidad monetaria se construye una canasta referencial, como el DEG o el ECU, y luego los componentes dentro de la canasta pueden variar. En cambio, en la unión monetaria se establece un tipo de cambio fijo y luego se fusionan las monedas convirtiéndose en los hechos las dos economías en una sola que tiene una sola política monetaria. Esto es el Euro, por el ejemplo.

16Para alcanzar la UEM se establecieron los criterios de convergencia económica sobre tipos de cambios, tasas de inflación, tasas de interés, déficit y deudas púbicas. Dichos criterios se convirtieron en los fundamentos de las políticas de ajuste de tipo neoliberal, para los países del espacio comunitario. El cumplimiento de estos criterios monetarios y fiscales se convirtió en la prioridad para los gobiernos comunitarios los cambios estructurales que deben llevarse a cabo en las economías nacionales

17 Guillermo Gil (16-02-11), Gerente y experto en temas comerciales y monetarios del Banco Central de Cuba (BCC).

18 Gladys Hernández -investigadora del Centro de Investigación de la Economía Mundial de Cuba (CIEM)\ http://www.ciem.cu.

19 Khaleeji es la propuesta de creación de una moneda única que como el Euro quiere sustituir a las monedas locales de los países árabes Arabia Saudita,Kuwait, Bahrein, Qatar y los Emiratos Árabes son los propulsores de la iniciativa.

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