LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS EMPRESAS: MODELO DE TRES DIMENSIONES PARA SU ESTUDIO

Manuel de Jesús Moguel Liévano

1. Conceptuación y reglamentaciones.


1) Elementos para la construcción del concepto.
La noción de desarrollo sustentable se consolida durante la segunda mitad de los años ochenta del siglo veinte. El proceso de construcción del concepto, sin embargo, tiene antecedentes al inicio de la década de los años setenta, cuando por iniciativa de influyentes organizaciones no gubernamentales y prestigiosos grupos sociales se realiza y se publica un conjunto de investigaciones que alertaban acerca de los grandes problemas de la humanidad de cara al nuevo milenio, exigiendo a los organismos internacionales y a los gobiernos de las naciones industrializadas, asumir las responsabilidades correspondientes.
De esta manera, la construcción del concepto está ligada a la evolución de las leyes en materia de protección al medio ambiente, principalmente en Norteamérica y Europa y a las recomendaciones de los organismos internacionales y de diversas ONG’s, elementos muestras de la toma de conciencia de los actores políticos preocupados por las evidencias cada vez mayores del deterioro al medio ambiente y la calidad de vida de las personas.
La génesis del término desarrollo sustentable probablemente se encuentra en la “Conferencia Internacional sobre la Utilización Racional y la Conservación de los Recursos de la Biosfera”, celebrada por UNESCO, en París, en 1968, cuyo principal producto, el “Programa Hombre y Biosfera” (MAB, siglas en inglés), propone un conjunto de actividades de investigación multidisciplinaria y la formación de capacidades diversas buscando mejorar la relación entre las personas con su medio ambiente, haciendo énfasis en las dimensiones ecológicas, sociales y económicas de la pérdida de la biodiversidad.
En 1970 la Ley Nacional para el Medio Ambiente (NEPA) en Estados Unidos declara la responsabilidad del gobierno federal y de los gobiernos estatales y locales y otras organizaciones, de utilizar todos los medios para crear y mantener condiciones en las que el hombre y la naturaleza puedan existir en armonía productiva y cumplir con las condiciones sociales, económicas y otras necesidades de las generaciones presentes y futuras.
Casi en paralelo a los anteriores acontecimientos, y siempre de manera gradual, los países industrializados de Europa crearon dentro de sus estructuras de gobierno organismos para la protección del medio ambiente y los recursos naturales, a nivel de ministerios de Estado, con la emisión de leyes y reglamentos en materia de política ambiental.
Dentro de la primera mitad de los años setenta, el año 1972 tiene un lugar sobresaliente en el acercamiento al conocimiento del fenómeno del desarrollo sustentable, vía el trabajo pionero de organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales, representando el auge de esta primera etapa del movimiento socio/ambientalista.
Durante ese año el Club de Roma publica su influyente informe Los límites del crecimiento o Informe Meadows –en honor a los directores del proyecto, Donella y Denis Meadows, del MIT– centrando su análisis en cinco grandes tendencias mundiales de la época: industrialización acelerada, rápido crecimiento de la población, desnutrición ampliamente extendida, agotamiento de recursos no renovables y un medio ambiente deteriorado; es decir, los ámbitos económico, social, medioambiental, tecnológico y político, que afronta la humanidad al inicio del tercer milenio.
En junio del mismo año la ONU celebra la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano”, en Estocolmo, Suecia, cuya Declaración contiene 26 principios agrupando un conjunto de recomendaciones a los Estados, incorporando por primera vez conceptos como desarrollo económico, social y respeto al medio ambiente; la defensa de las generaciones presentes y futuras; y un llamado a la responsabilidad de todos los actores sociales por preservar el sistema ambiental.
En el punto 6 afirma que “la defensa y el mejoramiento del medio humano para las generaciones presentes y futuras se ha convertido en meta imperiosa de la humanidad, que ha de perseguirse al mismo tiempo que las metas fundamentales ya establecidas de la paz y el desarrollo económico y social en todo el mundo y de conformidad con ellas”.
En diciembre, la ONU funda el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), resultado de la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Humano, constituyéndose en el organismo principal para el fomento de la cooperación ambiental entre todos los países mediante la realización de tratados internacionales.
El término desarrollo sustentable se utiliza por primera vez en 1980 en el documento Estrategia mundial para la conservación. La conservación de los recursos vivos para el desarrollo sustentable, elaborado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en conjunto con el PNUMA y el World Wildlife Fund (WWF), en el cual se explica la contribución de los recursos vivos en la conservación de la sobrevivencia humana y el desarrollo sustentable.
La obra define el desarrollo como “la modificación de la biósfera y la aplicación de los recursos humanos, financieros, vivientes y no vivientes en la satisfacción de las necesidades humanas y el mejoramiento de la calidad de la vida humana”. Identifica a la pobreza, al crecimiento poblacional, la inequidad social y los términos del comercio, como los principales agentes de la destrucción del medio ambiente, y llama a un nuevo desarrollo internacional.
El desarrollo sustentable, establece la Estrategia Mundial para la Conservación "es un tipo de desarrollo que ofrece mejoras reales en la calidad de la vida humana y, al mismo tiempo conserva la vitalidad y diversidad de la Tierra. The goal is development that will be sustainable.El objetivo es que el desarrollo será sustentable, lo cual hToday it may seem visionary but it is attainable.oy puede parecer visionario, pero es alcanzable, pTo more and more people it also appears our only rational option.'ara más y más personas a las que también parece la única opción racional" (1980).
En el transcurso de los años ochenta la mayoría de las naciones establecieron dentro de sus estructuras de gobierno, organismos oficiales encaminados a la conservación del medio ambiente y de los recursos naturales en respuesta a las recomendaciones de los organismos internacionales, llegando incluso a politizarse el concepto ecologista en algunos países, con la consecuente erosión de su sustancia y credibilidad en los países en desarrollo.
Mas de una década de estudios en las diversas latitudes del mundo apoyada en la generación de leyes y reglamentos de diversos países, así como en las recomendaciones de numerosas organizaciones no gubernamentales, permitió a la ONU el escenario propicio para establecer en 1983 una Comisión especial para realizar un estudio de Perspectiva Ambiental hasta el año 2000 y subsiguientes, comenzando sus actividades en octubre de 1984 y concluyendo en abril de 1987.
Nos referimos a la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo artífice del prestigioso Informe Nuestro futuro común, o Informe Brundtland, en honor de la Dra. Gro Harlem Brundtland (exPrimera Ministra de Noruega), directora de la Comisión.
El informe contiene un amplio estudio sobre los principales factores que inciden en el desarrollo económico, social y ecológico de los países y establece que “la humanidad tiene la capacidad de promover el desarrollo sustentable para asegurar la satisfacción de las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”, declaración adoptada como concepto de desarrollo sustentable, y en opinión de la ONU, debe convertirse en un principio rector de todos los gobiernos, instituciones privadas y empresas en el mundo.
En virtud de la enorme influencia del informe desde su presentación, en diciembre de 1987 la ONU exhorta a sus propios organismos, a otros organismos internacionales y a los países miembros, a revisar sus políticas en materia de desarrollo sustentable, y alinearlas con las recomendaciones contenidas en el informe Nuestro futuro común.
El desarrollo sustentable, coincide la ONU con la Comisión, debe incluir temas como la preservación de la paz, mejorar la calidad del crecimiento, la erradicación de la pobreza, el crecimiento poblacional, la conservación de los recursos naturales, la reorientación de la tecnología, la fusión de asuntos de medio ambiente y la economía en la toma de decisiones.
En 1992, la ONU celebra la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), en Río de Janeiro, Brasil, con la finalidad de fortalecer los acuerdos internacionales a favor de la protección del medio ambiente, que a la par de la gestión de los recursos naturales, deben integrarse a los problemas de pobreza y subdesarrollo, idea proveniente del concepto de desarrollo sustentable, tratando de conciliar las exigencias de los partidarios tanto del desarrollo económico como los de la conservación ambiental.
En su Principio No. Uno establece que “los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sustentable. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”.
La Conferencia adoptó el concepto de desarrollo sustentable como un objetivo factible mediante la integración equilibrada de los dinámicos factores económicos, sociales y medioambientales, para satisfacer nuestras necesidades y de las futuras generaciones.
Los factores sociales, económicos y medio ambientales, señala la Cumbre de Río, son interdependientes; la integración y el equilibrio de sus intereses a la hora de satisfacer nuestras necesidades es vital para preservar la vida en el planeta, y para alcanzar este objetivo es necesario incorporar nuevos enfoques en relación con la producción, el consumo, la forma de vida y de trabajo, de relacionarnos y de la toma de decisiones.
En 1997 se funda el Global Reporting Initiative (GRI), organismo colaborador del programa PNUMA, constituida por una red internacional de distintas partes interesadas, con la finalidad de crear un marco común para la elaboración voluntaria de informes sobre el desempeño de las organizaciones en los aspectos económico, social y medioambiental, mediante el diseño de guías directrices estandarizadas.
En junio de 2000 el GRI publica las nuevas directrices para la elaboración de informes sobre el desarrollo sustentable, cuya tercera versión (G3 Directrices), es publicada en 2006. La guía GRI comprende dos grandes apartados: a) principios para la elaboración de memorias de sustentabilidad; y b) indicadores de desempeño en la elaboración de las memorias, en las dimensiones económico, ambiental y social, incorporando éste ultimo las prácticas laborales y ética del trabajo, derechos humanos, sociedad y responsabilidad sobre los productos.
En adelante, la mayoría de los eventos de la ONU, otros organismos internacionales y ONG’s centran su atención en el desarrollo sustentable, para promover la toma de conciencia en el cambio climático (Protocolo de Kyoto, 1997); la creación de índices de sustentabilidad para el fomento de las inversiones socialmente responsables (Dow Jones Sustainability Index, en 1999; Footsie for Good, en 2001; Equator Principles Financial Institutions, en 2002); las Conferencias de Ciudades Europeas Sustentables (Aalborg, 1994; Lisboa, 1996; Hannover, 2000; Aalborg+10, 2004); fomentar la responsabilidad social empresarial mediante la atención de los aspectos sociales y ambientales (Libro Verde CCE, 2001); y el fomento de la responsabilidad corporativa en materia de desarrollo sustentable (ONU, Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sustentable de Johannesburgo, 2002).
            El concepto de desarrollo sustentable, formalizado por el Informe Bruntland y la ONU y construido mediante aportaciones tanto de leyes nacionales, organismos oficiales e internacionales y ONG’s, durante más de 20 años de estudios, incorpora diversos elementos propios del transitar de las culturas, las naciones y la humanidad, entre ellos:
1) las generaciones presentes y futuras
2) las necesidades humanas y recursos naturales limitados
3) la situación del desarrollo y el medio ambiente
4) los aspectos económico, social, político y tecnológico
5) la industrialización, producción y consumo
6) el crecimiento demográfico y la urbanización
7) los diversos actores: gobiernos de los Estados, organismos internacionales, ONG’s, corporaciones y Pymes, ciudadanos y grupos sociales
8) los horizontes de tiempo; corto, mediano y largo plazo e indeterminado
9) los alcances locales, regionales y globales
10) el conjunto de políticas, normas, reglamentos, recomendaciones y gestión
11) la educación ambiental para la toma de conciencia
12) la ética y el compromiso con la responsabilidad social
13) la búsqueda de la equidad, la justicia y el bienestar global
14) el cuidado del planeta como ser vivo
15) la participación de la ciencia en el estudio y atención del fenómeno.
            Muchos más elementos, indudablemente, se encuentran implícitos en el concepto de desarrollo sustentable. Ahora, la tarea consiste en identificar cuáles de los arriba señalados reciben prioridad en el estudio del fenómeno y cómo se están analizando, tanto para efectos prácticos en el desempeño de las organizaciones, como pedagógicos.
            Sébastien y Brodhag (2004) identifican los elementos básicos de desarrollo (económico y social, contenidos en un solo conjunto) y medio ambiente que al evolucionar durante los años noventa al concepto de desarrollo sustentable contemplan las dimensiones económico, social y ambiental –reconocidos desde la conferencia de la UNESCO en 1968 en París, la Ley NEPA de Estados Unidos de 1970, la conferencia de la ONU en 1972, en Estocolmo, y robustecidos en Río y Johannesburgo, entre otras– integrados por tres círculos intersectados, denominados “Los Tres Pilares del Desarrollo Sustentable”, originando numerosas propuestas teóricas.  

 

 

 

 

 

De esta forma, los factores económico, social y ambiental son objeto de un amplio número de estudios, llegando a constituir el paradigma en la práctica y el análisis del desarrollo sustentable. El triple balance de resultados que constituyen estos tres factores, son motivo de estudio en particular, como un elemento de nuestro método de análisis, en secciones posteriores.
La Asociación Francesa de Normalización (AFNOR)71, define cada uno de los factores de la siguiente manera:
a) Económico, referido al desempeño económico clásico y a la capacidad de contribuir al desarrollo económico de la zona de establecimiento de la empresa, así como la de sus partes interesadas, respeto a los principios de sana competencia (ausencia de corrupción, de armonía, de posición dominante, etcétera)
b) Medio ambiente, se refiere a la compatibilidad entre la actividad de la empresa y el mantenimiento de los ecosistemas. Comprende un análisis de los impactos de la empresa y de sus productos en términos de consumo de recursos, producción de desechos y emisión de contaminantes.
c) Social, las consecuencias sociales de la actividad de la empresa para el conjunto de sus partes interesadas: empleados (condiciones de trabajo, niveles de remuneración, no discriminación); proveedores; clientes (seguridad e impacto psicológico de los productos); comunidades locales (perjuicios, respeto a las culturas); y la comunidad en general.
            La AFNOR considera fundamental tomar en cuenta los tres pilares en el estudio de la responsabilidad social de las empresas, en el de las inversiones socialmente responsables, además del desarrollo sustentable.
            La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza reconoce que las causas de los problemas ambientales son, en gran parte, políticos, económicos y sociales, así como el vínculo entre medio ambiente y la salud humana. Centra su programa de trabajo 2005-2008 en las causas directas y subyacentes de la pérdida de la biodiversidad, el cual se describe en términos de los “tres pilares” del desarrollo sustentable.
            Observa una clara asimetría en el interés dedicado a cada uno de los factores del desarrollo sustentable. Por un lado, se configura el esquema equilibradamente integrado propuesto desde la teoría y lo deseable por la mayoría de los actores; otro esquema muestra la realidad en la atención a cada uno de los factores, con un predominio de la dimensión económica, una simulada atención al aspecto social y un evidente menosprecio hacia el medio ambiente; y finalmente, un esquema dinámico que pretende desdibujar la hegemonía del factor económico y robustecer el aspecto ambiental en busca del equilibrio deseado.
           
Perspectivas, interpretaciones y controversias.
La importancia de la temática de desarrollo sustentable queda de manifiesto en el enorme número de colectivos humanos del más alto nivel –organismos internacionales, gobiernos de Estados, ONG’s, intelectuales, científicos, líderes mundiales, empresarios– interesados en la elaboración de estudios dirigidos a esclarecer el fenómeno con la finalidad de alcanzar un mayor conocimiento del mismo.
Basta recordar la reseña de eventos en la evolución del DS revisada en el capítulo segundo, para matizar la participación de la ONU, la UNESCO, los equipos de trabajo de los Dres. Meadows y colaboradores del MIT, o de la Dra, Gro Brundtland, o las ONG’s como el Club de Roma, agrupando a cientos de científicos –varios premios nobel entre ellos–, jefes y exjefes de Estado, dedicados al estudio del desarrollo sustentable.
No obstante que los diversos actores en relación a al RSE parecen estar de acuerdo en la presencia de los factores componentes del desarrollo sustentable: económico, social y ambiental, respaldados por las declaraciones de la Cumbre de Río y de Johannesburgo, y adoptados por la comunidad científica internacional, en el plano teórico no parece haber unanimidad en su concepción dando lugar a diversas interpretaciones, y los principios –de precaución, eficacia, solidaridad, responsabilidad, etc.– que las sostienen son en muchos casos ampliamente controvertidos y varían de un autor a otro.
En la esfera de las finalidades, de acuerdo con Ernult y Ashta (2007), el debate en torno al desarrollo sustentable se sitúa entre dos enfoques:
1) Ecológico o eco-centrado, llamado de sustentabilidad fuerte, cuyo principio es que el desarrollo de nuestras sociedades pasa por un medio ambiente sano. De acuerdo con Passet (1979) un sistema no puede ser sustentable si amenaza su soporte ecológico (citado en Sébastien y Brodhag, 2004). Los autores medioambientalistas definen los ecosistemas y los activos medioambientales como “capital natural crítico”, proveedores de servicios únicos (aire, agua, clima, etc.) un capital que conviene preservar (Turner, et al., 1994).
La perspectiva ecológica centra su atención en la protección de la vida de todos los seres vivos. En este enfoque la esfera de las actividades económicas se encuentran incluidas dentro de las esfera de las actividades humanas, y éstas, a su vez, contenidas en la esfera ambiental (Maréchal, 1996).

2) Económico o antropocéntrico, llamado de sustentabilidad débil, cuyo principio es que la prosperidad económica permite el progreso social y la protección del medio ambiente. Los partidarios del enfoque neoclásico o económico, siguiendo a Sébastien y Brodhag (2004), consideran que la naturaleza no tiene más que un valor instrumental y se apoyan en los adelantos técnicos para reparar todo tipo de daños. Los problemas medioambientales aquí se deben a una asignación ineficaz de los recursos económicos. Dentro de este enfoque (el  capital integra el conjunto de activos naturales así como los servicios medioambientales), uno puede entonces sustituir medio ambiente por dinero o por educación (Solow, 1993).
Los autores situados en esta corriente de pensamiento anteponen la maximización de los indicadores económicos a expensas del deterioro del medio ambiente, e identifican la economía como esfera incluyente de las esferas ambientales y sociales.

3) Hacia un enfoque social. A juzgar por los argumentos que sustentan los enfoques ecológico y económico, no resulta difícil encontrar una clara oposición entre ambos, sin perder de vista que el aspecto ambiental aunado a la parte social, tienen un papel primordial para alcanzar los objetivos del desarrollo sustentable.
Como atenuante de esta perspectiva dicotómica y considerando que la dimensión social –término relativo a una sociedad, a una colectividad humana y las relaciones entre sus miembros en el ámbito de las partes interesadas–, es generalmente aceptada como uno de los factores centrales del desarrollo sustentable, donde unos son actores en la esfera ambiental realizando actividades en la esfera económica, ambas construcciones humanas, entonces es posible pensar en un enfoque social del desarrollo sustentable.

 

El Grille RST de análisis de desarrollo sustentable.
Durante el año 2001 un equipo multidisciplinario de tres organismos franceses; el  Réseau Scientifique et Technique (RST) asociado a la Direction générale de l'urbanisme, de l'habitat et de la construction (DGUHC/MAD), los Centres d'études techniques de l'équipement (CETE) y el Centre d'études sur les réseaux, les transports, l'urbanisme et les constructions publiques (CERTU), con la finalidad de mejorar sus métodos de análisis de los proyectos a su cargo, se dieron a la tarea de elaborar una metodología que les permitiera integrar los objetivos de desarrollo sustentable contenidos en la Constitución francesa de 2005, en los términos de los principios de la Declaración de la Cumbre de Río de 199272.
El Grille es una útil herramienta de lectura y pedagógica del desarrollo sustentable, elaborado en su primera versión RST01 en 2001 y publicado en mayo de 2002, y su segunda versión RST02 en 2006, con el objetivo de sensibilizar a los agentes del Estado y otras colectividades interesadas en los métodos y prácticas del desarrollo sustentable, en relación con la pertinencia y eficiencia de un proyecto, mediante el análisis de sus fuerzas y debilidades a fin de evaluar (a priori, a posteriori, en continuo) las posibilidades de desarrollo potencial, en el ámbito de la sustentabilidad.
Para su funcionamiento, el grille se apoya en los tres factores del desarrollo sustentable ampliamente revisados: social, medioambiental y económico, más una cuarta dimensión ausente en las propuestas anteriores que proporciona viabilidad al sistema: gobierno de democracia participativa, tal como han sido definidos en la Declaración de Río.
En esta propuesta la disposición de las esferas de cada dimensión –social, ambiental y económico– se empalman de manera integrada, formando tres intersecciones entre ellas y una cuarta que corresponde al núcleo del sistema, llamadas interfaces del desarrollo sustentable.

En este orden de ideas, el equipo de trabajo autores del Grille RST01 establece las siguientes interfaces:
1) La intersección entre las dimensiones social y ambiental se denomina habitable.
2) La intersección entre las dimensiones ambiental y económica se denomina viable.
3) La intersección entre las dimensiones social y económica se llama equitativo.
4) La intersección entre las tres dimensiones: social, ambiental y económica, ubicada en el centro del conjunto, representa la calidad de sustentable.

En opinión del equipo autor del Grille toda las dimensiones del desarrollo sustentable son igualmente importantes y de igual valor. No tienen ninguna jerarquía, ni clasificación, ni orden predefinido; no hay subordinación entre ellas, ni entre sus elementos componentes. La cuarta dimensión, gobierno de democracia participativa, fue colocada de forma intencional fuera del esquema de las tres dimensiones. Más aún se ubica sobre el sistema como eje directriz en el desempeño de los tres factores, representando una dimensión clave en la gestión del desarrollo sustentable en el sentido que proporciona la cohesión necesaria de los procesos del sistema.
El proceso de evaluación del desarrollo sustentable mediante el Grille RST01 o RST02 (en su nueva versión) se basa en la revisión del desempeño de cada una de las dimensiones mediante la aplicación de un cuestionario conteniendo un conjunto de criterios a examinar; cuatro por cada dimensión, en total 16 ítems. De igual manera, se analiza el desempeño de los enlaces de las tres interfaces; habitable, viable, equitativo, mediante la asignación de cuatro criterios a cada una, es decir, 12 criterios en total. Se utiliza una misma escala de evaluación en cada caso con la finalidad de conservar un equilibrio en la valoración de cada elemento e interface.
2) Reglamentaciones de organismos internacionales.
Las reglamentaciones y normas en relación con el desarrollo sustentable pueden dividirse en tres categorías; 1) leyes nacionales de aplicación forzosa en cada país; 2) disposiciones globales de organismos internacionales de carácter obligatorio unos y voluntario, otros; y 3) recomendaciones y guías metodológicas de ONG’s especializadas en gestión ambiental para la elaboración de informes de sustentabilidad.
La preocupación por la generación de leyes y normas en relación con el desarrollo sustentable tiene sus orígenes en Estados Unidos desde finales de la década de los años sesenta a través de las acciones para la conservación de la naturaleza, cuando se crea la National Environmental Policy Act (NEPA), vigente a partir del primero de enero de 1970.
Mediante esta ley el gobierno norteamericano busca fomentar la armonía entre el hombre y el medio ambiente y promueve los esfuerzos para comprender a la naturaleza y prevenir daños a los sistemas ecológicos y recursos naturales importantes para la nación.
De forma casi inmediata se crean ministerios del medio ambiente y de protección de la naturaleza dentro de las estructuras de los principales gobiernos europeos, destacando entre ellos Inglaterra, Francia, Alemania y España, decretando leyes y reglamentos en materia de política ambiental. Haciendo eco a las recomendaciones de la ONU y de otros organismos internacionales orientados a la gestión ambiental; durante la década de los años setenta y ochenta la mayoría de los países se dieron a la tarea de implementar leyes similares para la protección de los recursos naturales.
En seguida se presenta una reseña de las principales reglamentaciones de alcance internacional acompañadas de un breve comentario, en la inteligencia que fueron analizadas en capítulos anteriores.
- Disposiciones de organismos internacionales.
Entre las principales disposiciones de organismos internacionales se encuentran los resultados de las conferencias celebradas por la ONU durante las últimas cuatro décadas, así como de la Comunidad Europea. Sobresalen las siguientes disposiciones:
1) La Cumbre de la Tierra de Johannesburgo (ONU, 2002) atiende retos tales como la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y la conservación de los recursos naturales, en un mundo donde la población crece cada vez más, aumentando la demanda de alimentos, agua, vivienda, energía, servicios sanitarios y seguridad económica.
2) El “Libro Verde sobre Responsabilidad Social de las Empresas” (CCE, 2001). Propone asumir la RSE mediante un enfoque global, gestión integrada, informes y auditorías, calidad en el trabajo, etiquetas sociales y ecológicas, e inversión socialmente responsable.
3) La Declaración de los Objetivos del Milenio (ONU, 2000), tales como erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la educación primaria universal, promover la igualdad de género y reforzar el papel de la mujer, reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años, mejorar la salud materna, detener la propagación del VIH/SIDA, garantizar la sustentabilidad del medio ambiente y fomentar una alianza mundial para el desarrollo.
4) La Declaración de Malmö (2000), surgida del Primer Foro Global Ministerial de Medio Ambiente, entre el PNUMA y el Gobierno de Suecia; revisa la seria discrepancia entre los compromisos y las acciones de la comunidad internacional sobre los temas ambientales y contribuye a definir la agenda global para desarrollo sustentable del siglo XXI.
5) El Protocolo de Kyoto (1997, en vigor en febrero de 2005), documento fundamental en relación con las acciones de los países industrializados para estabilizar el cambio climático vía la reducción de emisiones de gases contaminantes causantes del efecto invernadero.
6) La Declaración de Nairobi (ONU, 1997), define la función y el mandato futuros del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), confirmándolo como el principal órgano de la ONU en la esfera del medio ambiente.
7) La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, CNUMAD, (ONU, 1992) en Río de Janeiro, Brasil, con los siguientes resultados.
 - La Declaración de Río, contiene 27 principios para ayudar a guiar la acción internacional basándose en la responsabilidad medio ambiental y económica.
 - El Programa 21 o Agenda 21, minucioso programa de acciones a desarrollar en cada país por regiones orientado a alcanzar el desarrollo sustentable en el siglo XXI, incluyendo nuevos métodos educativos y nuevas formas de preservar los recursos naturales.
 - La Convención Marco sobre el Cambio Climático, acuerdo cuyo objetivo principal es la estabilización de las concentraciones de gases invernadero en la atmósfera.
- El Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), documento básico para la conservación de la diversidad biológica, del uso sustentable de sus componentes y del reparto equitativo de los beneficios derivados del uso de recursos genéticos.
  - La Declaración de Principios Forestales, criterios que rigen la política internacional para la protección, administración, conservación y el uso sustentable de los bosques.
8) El Informe “Nuestro futuro común” de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (ONU, 1987), expone la declaración adoptada como concepto de desarrollo sustentable que la ONU convierte en principio rector de todos los gobiernos, instituciones privadas y empresas en el mundo.
9) La Carta Mundial de la Naturaleza (1982), estableciendo en su fase de aplicación que los principios enunciados se incorporarán según corresponda en el derecho y la práctica de cada Estado y se adoptarán también a nivel internacional.
10) La Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Humano en Estocolmo (ONU, 1972), establece 26 principios o criterios comunes que ofrecen a los países las guías necesarias para mejorar y preservar el medio humano.
- Disposiciones de Organizaciones no gubernamentales.
1) Los Principios de Ecuador (2002), directrices elaboradas y asumidas voluntariamente por las instituciones bancarias para la gestión de conceptos sociales y ambientales en relación con la financiación de proyectos de desarrollo.
2) El Índice FTSE4Good (2001) agrupa a las compañías con mayor compromiso en el ámbito de la responsabilidad corporativa, evaluándolas en función de sus acciones a favor del desarrollo sustentable y de los derechos humanos, para efectos de selección en materia de inversiones socialmente responsables.
3) La Guía GRI (Global Reporting Initiative, 2000; G3 Directrices, 2006), marco común para elaboración voluntaria de informes sobre el desempeño organizacional en los aspectos económico, social y medioambiental o guía para elaborar memorias de sustentabilidad.
4) La Norma OHSAS-18001:1999, (BSI), herramienta para ayudar a las organizaciones en la prevención de los riesgos laborales; ha evolucionado a la norma OHSAS 18001:2007 Requisitos de sistemas de gestión de seguridad y salud, mejorando la compatibilidad con la norma ISO 14001:2004.
5) El Índice Dow Jones de Sustentabilidad, DJSI (1999), ranking global que permite valorar el comportamiento financiero de las principales organizaciones del mundo que operan con criterios de sustentabilidad.
6) La Norma SA 8000 (SAI, 1997), certificación voluntaria para mejorar el desempeño social de la empresa y sus proveedores, con base en las disposiciones de la ONUy la OIT.
7) La Norma UNE-EN ISO 14001:1996, especifica los requisitos para la implantación y evaluación de un sistema de gestión medioambiental; evoluciona a ISO 14001:2004, cuyos objetivos radican en clarificar los contenidos para facilitar el uso de la norma y aumentar su compatibilidad con la Norma ISO 9001:2000, de gestión de la calidad.
8) La Norma UE Eco-Management and Audit Scheme, EMAS (UE, 1993), herramienta de gestión ambiental voluntaria que implica la implantación, verificación y control de sistemas de gestión ambiental en las organizaciones.

71 AFNOR, Association Française de Normalisation. Portal del groupe Afnor :www.afnor.org/, consultado el 15 de abril de 2008.

72 CERTU – 2006. Centre d’études sur les réseaux, les transports, l’urbanisme et les constructions publiques (Ministère des Transports, de l’Équipement, du Tourisme et de la Mer). www.certu.fr/, consultado el día 23 de mayo de 2008.

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