NUEVO PARADIGMA DE LA DROGA EN CABO VERDE

Jorge da Costa Sousa Fernandes Semedo

Problematización Internacional de un Enfoque de Estudio para comprender el Fenómeno de la Toxico  Dependencia

No se puede atribuir especificidades de la aparición del fenómeno de la droga en las actuales circunstancias internacionales en su propenso crecimiento, dentro de un contexto más amplio o no, a una región determinada, y muy a pesar que bajo el contextualizado espacio que ocupa su modernización, se destaquen algunos países ya centrados en el consumo o tráfico, en dependencia de esa propia manifestación. Sin embargo, a los efectos investigativos es posible al menos aproximarse a las primeras manifestaciones de esta en un momento histórico de algún país.
 En cierta medida se puede decir que la misma ha variado evolutivamente desde el primer momento en que los descubrimientos relacionados con sus efectos en el organismo humano, resultaban aceptables para determinado reconocimiento oficial en unos casos y en otros no. Por ello, su internacionalización, resulta compleja si tratamos de abordar la variada incursión de sus propósitos socializadores a nivel internacional a partir de un momento determinado.


Los Valores Humanos como Factores Protectores contra el Tráfico y Consumo de Sustancias Psicotrópicas (Drogas)

Uno de los factores que entraría en la determinación de las diferencias de nuestra formación y educación, está relacionado con la sociedad contemporánea, el hombre deja de ser centro y medida para las cosas, la producción, el negocio, la necesidad imperiosa de placer, ultrapasa y aleja los valores morales, se valoriza más alto.
Se produce para invertir, se vive para consumir y tener, el  haber y el parecer ultrapasan la lejanía en el ser 1 El consumismo es una forma de patentar o tener poder. Adultos y jóvenes se identifican con el consumismo 2 el consumismo moderno se identifica con lo siguiente: yo soy el que tengo y el que consumo3 Siendo preferible no tanto hablar de la moral del consumo, como de la moral del placer y del respeto, analizando que existen múltiples causas como la forma de vida vigente en la actualidad, dígase, delincuencia y droga.
El vacio existencial aprehendido cuando las personas no tienen ideas, metas y objetivos trazados a medio y largo plazo, el  proyecto que de una razón y sentido a la vida digna, abre un vació existencial, en que se van ocupando cosas que llevan al joven hacia el abismo, como un precipicio que normalmente descansa en la utilización de la droga como escape, y de ahí al vicio, en que por fin entra la delincuencia que se va agravando a medida que las necesidades del organismo, que necesita cada día más de estas, va aumentando.
En cierta medida, el consumo de la droga  resuelve en una aparente solución a la ansiedad, con el aborrecimiento y la apatía y el malestar social o Psicológico, pensándose en haber encontrado el camino para develar los danos morales y materiales relegándo a un segundo plano las  causas y consecuencias de la utilización de esta, y que los obliga a entrar en un circulo vicioso.
Bielchmar 4confirma la existencia de un reto alimentador entre la depresión y la toxico dependencia que va aumentando de dosis necesaria para el bien estar psíquico social cada vez más, una vez que la abstinencia o resaca, resulta dolorosa, obligando al consumidor a estar permanentemente bajo el efecto de sustancias psicotrópicas, entrando así en una serie de valores morales y sociales, ampliamente estudiado por el profesor5 que hace un diagnóstico de la sociedad consumista de nuestros días y advierte que está erigiéndose una ideología tanótica e inductora de la toxico dependencia neurótica y suicida.
Ya Carlson y Edwards 6 investigan diferentes valores existentes entre consumidores de cocaína, y entre los consumidores y no consumidores de marijuana  (canabis)  mediante  el cuestionario de KoKeach, como valores personales mas propensos, valores sociales menos propensos y anti valores personales y morales  en el sub. mundo de las drogas con sus propias leyes, lenguaje, usos y costumbres propios.7 No en tanto sobre el consumo del alcohol y la heroína, Peele8 considera que se deben inculcar valores constructivos que son mejores que los valores médicos preventivos, no en tanto, otros tengan una visión dentro de la misma línea, mas ligeramente diferente para el consumo de marihuana debido a la influencia de amigos como fuente inductora del uso (amigos de la calle, compañeros de escuela, colegas y otros).Darkins9 en la misma senda, vuelve a tener una lectura ligeramente diferente,  pues va hacia la estela de prevención y señala que el combate debe comenzar en la prohibición de uso del alcohol en la juventud, no menciona el tabaquismo, más, estamos conscientes que seria una media complementar para aumentar los valores comunitarios, usos y costumbres. Todavia, Isralowittz y Ortega 10intentan establecer la correlación entre valores religiosos y consumo de alcohol con los valores comunitarios.

Representación Social sobre el Consumidor y el Consumo de Sustancias Psicotrópicas
El consumo y representación por el propio consumidor como forma de manifestación individual, fuera de los familiares y amigos, que tengan una participación indirecta de gran relevancia, termina por indicar tres lecturas mentales del  consumo:
1. Que se trata de un atentado contra la propia vida
 2. Que es una manera para la evasión
 3. Tendencia  para relativizar el problema, dependiendo del tipo de droga utilizada y los efectos que produce de forma inmediata en el sujeto

El consumidor se ve como una víctima de la sociedad y no como un sujeto que sufre de un desvío  comportamental, causado por sí mismo al abrazar el camino de consumo. Los familiares normalmente los  representan como victimas y no como enfermos, atenuando siempre que sea posible, el desvió comportamental, la mayor contradicción social, y que la propia sociedad, por intermedio de la justicia, atenúa grandemente dicho comportamiento del sujeto, cuando este hace algo malo, o  comete un ilícito penal bajo la influencia de la droga, lo que para nosotros seria una circunstancia agravante.
A nuestro entender, debería establecerse el nexo de causalidad, teniendo en atención el principio de causa y efecto, que la utilización de la droga es un acto unilateral que depende de la voluntad del sujeto.
Todas las culturas van incorporando patrones de diversa índole en lo que cabe el reconocimiento o la cuestión de identidad con la sociedad que se trate de acuerdo a toda una seria de factores incidentales que contribuyen a su formación desde determinados momentos históricos que se van inscribiendo en su propia dinámica evolutiva de circunstancias donde se incluyen aspectos de exteriorización o provenientes del entorno mas próximo a su asimilación.
Es una cuestión que va uniendo a los individuos en sus comunidades y los hace interactuar en colectividad en el seno de su propio grupo relacionado hacia otros grupos además de intercambiar sus respectivas influencias marcadas también por dicho reconocimiento.
El recurso a la droga constituye la preferencia a cualquier otra forma, pues como medio de proporcionar a sus consumidores algún pensamiento de invulnerabilidad, o una forma de identificación, de forjar su propio cuerpo, axial como sus valores, llegaba hasta convertirse hasta en un estado místico con cierto despego  y hasta de vestigio. Es decir, proporcionaba algo que no se encontraba en la propia voluntad del consumidor una vez que concebía tal ideación desde esos mismos patrones, quizás inspirados en la necesidad de hacer también guerras económicas.
Así, la organización social se iba formando bajo ciertas bases culturales, adquiriendo valores propios, unas veces moderados en ese consumo y otras como parte de los efectos desconocidos por la falta de un estudio adecuado de su negatividad, llegándose a fijar en esa aceptación popularizada ya en determinados grupos.
A mediados del siglo XX en la India las castas se diferenciaban por el lugar que ocupaban en el seno de la jerarquía social, y su función social. Los brahmanes, encargados de  representar un papel  de mediación entre los hombre y las divinidades eran incitados al consumo de  la ganja ( cannabis ) para ellos era un instrumento de fuga de su mundo real, el consumo de alcohol era por el contrario, objeto de desprecio. En contrapartida, en el grupo de los Chatrias, casta inferior, que  tenia el encargo de formar guerreros, el consumo de alcohol estaba ligado al coraje y la autoridad.Esta era una herencia probablemente de los arrianos, grandes consumidores de alcohol que habían invadido todo el subcontinente, muchos anos atrás
La  oposición entre la subcultura entre la cannabis y el alcohol también podemos encontrarla en Jamaica, hasta los anos 1913, esta isla conocía apenas un consumo ocasional de la cannabis, más, esta situación cambió con el agravamiento del subdesarrollo. La sociedad jamaicana nacida de la esclavitud, donde tradicionalmente la familia juzgaba un papel marginal y donde se veía el ego  aún más afectado por los problemas económicos, el consumo de alcohol  se tornó en un refuerzo asociado a los valores tradionales de la familia y los bienes materiales, mientras para otros se tornó en la defensa paradoxal de valores occidentales tradicionales para promover otros. Comunidad mesiánica y sionista negra, creyendo que el emperador de Etiopia ( o rastaffari ) los haría regresar a Afrecha, los rastafarianos profesaran que la cannabis era una hierba sagrada creada por dios con el fin de elevar la sabiduría y su pueblo. 11
Este supuesto equilibrio se deshace para la década de 1950 como parte del desarrollo de la urbanización y la desintegración del sistema de repartición de papeles sociales que pasan a ser otros, también como resultado de cambios económicos, prohibiciones e intercepciones legales que iban al mismo tiempo que desculturalizando unas formas, culturalizando otras, por que no decir, también jurídicas, paralelamente a la pérdida de valores familiares, y lazos de identidad comunitaria, entrando en etapas de recorrido más complejas tanto para los individuos como para el Estado.
Los consumos de alcohol en Tahiti o entre los Indios de América del Norte estuvieron causados por situaciones sanitarias y sociales, desastrosas después de la  colonización, mas constituirían igualmente, una búsqueda de incorporación de la fuerza de los colonizadores a través de la droga que estos utilizaban ( agua de fuego ) y que producía los mismos efectos de violencia
que pudieron constatar sus vencedores. En Nueva Guinea, con motivo de la independencia de 1975 se asistió a una serie de consumos de alcohol en forma de brebajes comparables a los que los colonizadores occidentales utilizaban como expresión de un símbolo de clase dominante, para identificar al opresor y liberarse de el. 12
Desde  el final de los anos 1980 la oposición  entre estos dos subgrupos de la sociedad jamaicana para de esfumarse para hacer frente a la penetración de un nuevo modo de consumo o un nuevo tóxico: la cocaína venida de los Estados Unidos y arrastrada a todas las Antillas.
La selección de sustancias va correspondiendo a una inducción cultural y a significaciones simbólicas, tornándose evidente su regulación por los sistemas jurídicos y sociales según los enfoques brindados para una mejor actuación por parte del Estado frente a este fenómeno de creciente ascendencia. Debido además, a las amenazas que representaba para la comunidad que va perdiendo sus propios  recursos y comienza a cuestionarse si existe alguna inseguridad cultural, al mismo tiempo que jurídica.
Los ejemplos históricos muestran que para desintegrar un sistema social de forma sistemática, basta usar sustancias psicoactivas de forma cualitativa   y          cuantitativa,  ocasionando  desregulaciones normativas en el Derecho. Cuestión que puede volverse transitoria hacia un mismo empobrecimiento cultural, tiempo que puede promediar la adaptación comunitaria a acontecimientos rodeados de tal fenómeno, cambiando estructuras tradicionales e históricas que hasta ese momento resultaban inalterables, como es el caso por ejemplo del Delito, en que una comunidad admitía determinados delitos y aparecen otros a los que no estaba acostumbrada y hasta los desconocía, obligando al derecho a una reestructuración de sus normativas.
Existen ocasiones también históricas en que se produce una invasión de fenómenos sociales de diferente naturaleza, que además de desconocidos por el sistema jurídico de ese contexto, no facilita su adecuado conocimiento y es preciso que la ciencia requiera de la ayuda de otras ramas, lo que parecía ser algo soluble desde las doctrinas creadas tradicionalmente para enfocar dicha determinación polémico.
Las actitudes defensivas de las sociedades frente a las drogas, no faltan en la historia. La prohibición del opio y de la cannabis como ejemplos que marcan etapas para la propia sociedad industrial, manifiestan siempre miedos, inseguridad social y cultural.

La sensación de inseguridad, invade constantemente  de forma recurrente el debate político,  en muchos países del primer mundo, arrastrando un cierto número de sectores sociales o representaciones colectivas que divergen de forma histórica a aquellas de los iníciales símbolos de lucha o  identidad por alguna orientación social, adicionándole intensidad irracional y desmesurada sin necesidad de distinguir su pertenencia.
Varios autores han subrayado desde la década de 1970 esta misma desmesura e irracionalidad en la construcción social del problema de la droga que hace de esta un verdadero sistema de persecución ritual de los drogados (S zasz, 1976), una dolencia y un flagelo creado con todas las piezas (Peele 1982) o un rumor que deforma y desvía los verdaderos problemas (Bergeret 1990)13
Es sabido que la inseguridad que alimenta la droga acontece en las relaciones constitutivas de una u otra de las amenazas que se van objetivando mutuamente, dado que sus componentes van etiquetando ese problema con robos, vandalismos y otras faltas de reconocido rechazo social cristalizando esa misma objetivación en la inseguridad manifiesta, haciendo además, de los sujetos actores nuevas determinaciones de cómo concebir a estos si lo comenzamos a ver desde el enfoque penalizador, como por ejemplo, siguen siendo sujetos especiales o sujetos comunes.
Es significativo referirse al estudio realizado por los profesores Roche (1993) y Pradelle (1996) sobre el sentimiento de inseguridad:

Esta similitud de los procesos sociales subyacentes a la droga y el sentimiento de inseguridad, evidencia por cual razón el Estado debe apoyar determinadas representaciones sociales, es decir, ciertos productos y no tolerar también cierta delincuencia asociada, o al menos tomar responsabilidad seria con esta relación. Cuestión que refuerza ante su impotencia, ese miedo ya originado en amenaza reforzada, donde hasta los encargados de prestar auxilio a esta institucionalización para combatir el problema no siempre son inmunes  sus efectos, y comienzan a cuestionarse las mejores intenciones o innovaciones a su combate, llevando a rumores y lenguajes populares como el de el rumor-droga ante la  incompetencia del Poder publico.
Uno de los acontecimientos más esenciales de esta evolución internacional, es el nacimiento de una psicoquímica de masas consistente en la fabricación en grandes cantidades de moléculas cada vez mas activas en el psiquismo por la intensidad de sus elementos, y su difusión instantánea en todo el mundo, admitiéndose en esos sectores de la sociedad que parecían ser invulnerables a ello.
El momento histórico de esta etapa se sitúa en el siglo XX para sus mediados
En que aparecen los grandes psicotrópicos, descubrimientos farmacológicos y procesos de transformación  social y cultural que también los van acompañando, conduciendo al individuo a tornarse un sujeto de derecho, político y socializado con esta evolución.
Esto se encuentra vinculado además con una serie de cambios culturales, que la práctica va a tratar de  desarrollar en función de encontrar alguna salida de respuesta a lo que se plantea como un imperativo social, que  afecta cuerpo, alma y moralidad; dichos en otras palabras, una nueva filosofía retomada de la clásica alemana, donde la degeneración es considerada una de las mayores enfermedades de la mente, y le va otorgando a la psiquiatría un rol muy importante que va aparejado además, al enfoque del sufrimiento moral en que se halla el individuo que ha sido apresado por las drogas.
El alejamiento del  individuo que ha caído en esta fase degenerativa, no solo repercute en el ámbito socializador que muestra a su entorno incidiendo negativamente en este y en otras personas que puedan hallarse vinculadas a su radio de acción, sino además, puede llegar a organizarse formando pequeños grupos o grandes asociaciones que van cediendo lugar al carácter socializador mismo que conlleva este tipo de actuación en un marco más estrecho si lo vemos desde el fenómeno de sujeto sociedad medio en que reside, pero si lo enfocamos desde otra consideración más amplia habría que pensar si realmente la estigmatización de su actividad puede repercutir también en ese ámbito más amplio de forma incluso más intensa a como había logrado influir en esa supuesta estrechez.
El psicoanálisis va  operar una primera ruptura, introduciendo la instancia inconsciente y separando el síntoma de la connotación moral, más con los medicamentos también se arriban a concepciones como instrumentos que alivian en pacientes mas controlables, surgiendo también una psiquiatría comunitaria, al tiempo que los asilos psiquiátricos son objeto de criticas, llegándose a descubrir una serie de síntomas como resultado del uso de las drogas entre los que cuentan depresión, angustia,  insomnios, fobias, dependencias y envejecimiento que impiden al individuo vivir en comunidad,  aunque pueden perjudicar su adaptación.
Después de la Segunda Guerra Mundial, aparecieron otras redefiniciones del sufrimiento psíquico y su tratamiento. Apareciendo una de las más importantes  en las nuevas tecnologías como la fecundación asistida, el clonare, terapias genéticas y otras herramientas farmacológicas. Aportándose además, un desarrollo de intercambio de bienes, productos, imágenes e informaciones de diversas clases.
Esta globalización, cuyo componente cultural como económico no se presenta como un fenómeno lineal, suscita crisis, reacciones defensivas, identidades e ideologías  coinfluenciadas y subsistencia de un paralelismo entre modernidad y tóxico dependencia, una relación con un medio absorbente y basada en el modelo de consumo.
Así, las drogas surgen técnicamente, socialmente y económicamente, ocasionando una metamorfosis socializadora con cada una de  estas variantes mismas de amplio espacio social.


1 Ardiles, 1992  PG.Págs. 3-19

2 FRAP 1991

3 Aranguren 1985

4 Bielchmar 1994. Pág. 38

5 Kalina 1988. Pág. 40

6 Carlson y Edwards 1990.Pág.88

7 RoKeach (1978. Pág. 90

8  Peele (1990. Pág. 147

9 Darkins ( 1988. Pág. 56)

10 Isralowittz y Ortega (1990. Pág. 76) 

11 Fure, Samuel Davis.2011, Pág. 35

 

12 Fure, Samuel Davis.2011, Pág. 36

13 Fure,S.D.2011,pag  37

14  Roche. Le Sentiment D Insegurite. Paris. 1993. Pag. 40 y Pradelle
G. Prevenir la Toxicomanía. Un Combat Mythique. Universite Lyon II. 1996. Pág. 38

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